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Estimulación magnética transcraneal (EMT o TMS): qué es, para qué sirve y qué dice la evidencia

Por Ricardo de Castro King · Psicólogo clínico · Director de Psique Académica

En 1 minuto

La estimulación magnética transcraneal (EMT, o TMS por sus siglas en inglés) usa una bobina colocada sobre el cuero cabelludo para generar campos magnéticos breves que inducen pequeñas corrientes eléctricas en zonas concretas de la corteza cerebral. No requiere cirugía ni anestesia.

Su uso con más respaldo es la depresión que no mejoró con medicamentos: en un metaanálisis de 29 ensayos controlados, alrededor de 3 de cada 10 personas respondieron al tratamiento activo, frente a 1 de cada 10 con la estimulación simulada.

No es electroshock: la persona está despierta, no se provocan convulsiones a propósito y los efectos secundarios más comunes son leves.

Durante décadas, los tratamientos para la depresión se dividieron entre la psicoterapia, los medicamentos y, en casos graves, la terapia electroconvulsiva. La estimulación magnética transcraneal abrió un camino intermedio: actuar directamente sobre circuitos cerebrales sin abrir el cráneo y sin dormir al paciente. Aquí verás qué es, cómo funciona, para qué está indicada y qué dice la evidencia.

¿Qué es la estimulación magnética transcraneal?

Es una técnica de neuromodulación no invasiva. En 1985, Anthony Barker y su equipo en Sheffield (Reino Unido) demostraron por primera vez que se podía estimular la corteza motora humana a través del cráneo con un pulso magnético, sin dolor y sin electrodos en la piel: al estimular la zona de la mano, los dedos se movían (Barker, Jalinous y Freeston, 1985).

A partir de ahí se desarrolló la EMT repetitiva (EMTr o rTMS): trenes de pulsos aplicados durante varios minutos, sesión tras sesión, que pueden aumentar o disminuir la actividad de una región y de las redes conectadas con ella. Ese efecto acumulado se relaciona con la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro de reorganizar sus conexiones.

¿Cómo funciona?

  1. La bobina: una corriente eléctrica muy rápida pasa por una bobina con forma de ocho, o por un casco en la versión «profunda».
  2. El campo magnético: esa corriente genera un campo magnético breve que atraviesa el cuero cabelludo y el cráneo sin dificultad.
  3. La corriente inducida: al llegar a la corteza, el campo induce una pequeña corriente que activa neuronas de esa zona.
  4. El efecto en red: en la depresión se suele estimular la corteza prefrontal dorsolateral izquierda, una región conectada con circuitos que regulan el estado de ánimo. La frecuencia alta tiende a excitar la zona; la baja, a inhibirla.

¿Para qué sirve? Lo que dice la evidencia

Depresión resistente al tratamiento

Es la indicación más estudiada. Un ensayo multicéntrico aleatorizado con estimulación simulada como control mostró que la EMT era eficaz y segura en el tratamiento agudo de la depresión mayor (O’Reardon et al., 2007). Un metaanálisis posterior reunió 29 ensayos doble ciego con 1.371 personas: tras unas 13 sesiones, el 29,3 % de quienes recibieron EMTr de alta frecuencia respondió al tratamiento y el 18,6 % alcanzó la remisión, frente al 10,4 % y el 5 % con estimulación simulada (Berlim et al., 2014). Las guías europeas basadas en evidencia la ubican entre las aplicaciones con mayor nivel de respaldo (Lefaucheur et al., 2020).

Si quieres repasar el cuadro clínico, lee sobre la depresión mayor y la distimia.

Sesiones más cortas: theta burst

Un ensayo de no inferioridad comparó la EMTr convencional de alta frecuencia con la estimulación theta burst, un patrón de pulsos que permite sesiones de pocos minutos. La theta burst resultó no inferior, lo que permite tratar a más personas en el mismo tiempo (Blumberger et al., 2018).

Protocolos acelerados

La Stanford Neuromodulation Therapy (SNT) concentra varias sesiones diarias durante cinco días, guiadas por neuroimagen. En un ensayo doble ciego con personas con depresión resistente, el grupo activo tuvo tasas de remisión muy superiores a las del grupo simulado (Cole et al., 2022). Es un campo en evolución y todavía se estudia cuánto dura el efecto.

Trastorno obsesivo-compulsivo

La EMT profunda, con una bobina que alcanza regiones más internas, fue superior a la simulada en un ensayo multicéntrico con personas con trastorno obsesivo-compulsivo (Carmi et al., 2019).

Otras aplicaciones

También se investiga en dolor neuropático, rehabilitación tras un ictus, adicciones, tinnitus y otros cuadros, con niveles de evidencia muy distintos entre sí (Lefaucheur et al., 2020). Fuera de las indicaciones establecidas, conviene tomarla como un tratamiento en investigación.

¿Es segura?

Las recomendaciones internacionales de seguridad concluyen que, aplicada dentro de los parámetros establecidos y con un buen cribado previo, la EMT es bien tolerada (Rossi et al., 2021). Los efectos más frecuentes son dolor de cabeza leve y molestias en el cuero cabelludo durante la sesión, que suelen disminuir con el tiempo. El riesgo de una convulsión existe, pero es muy bajo cuando se respetan los protocolos.

Antes de empezar se revisan contraindicaciones, como implantes metálicos o dispositivos electrónicos cerca de la cabeza, antecedentes de epilepsia y medicamentos que bajan el umbral convulsivo.

¿Cómo es una sesión?

La persona se sienta despierta en un sillón. El equipo localiza la zona objetivo y determina la intensidad adecuada, normalmente a partir del umbral motor (la intensidad mínima que mueve los dedos al estimular la corteza motora). Durante la sesión se escuchan clics y se siente un golpeteo en la cabeza. Al terminar, la persona puede volver a sus actividades. En los protocolos clásicos para depresión, las sesiones se repiten varios días a la semana durante algunas semanas.

EMT frente a terapia electroconvulsiva (TEC)

EMT Terapia electroconvulsiva
Anestesia No Sí, anestesia general breve
Convulsión No se busca; es un riesgo raro Se induce de forma controlada
Memoria Sin efecto cognitivo relevante descrito Puede haber efectos transitorios en la memoria
Uso principal Depresión que no mejoró con medicamentos Depresión grave, catatonía, riesgo vital

Para estudiar: conceptos clave

  • Neuromodulación no invasiva: modificar la actividad cerebral desde fuera del cráneo, sin cirugía.
  • EMTr de alta y baja frecuencia: la alta tiende a aumentar la excitabilidad cortical; la baja, a reducirla.
  • Theta burst: ráfagas cortas de pulsos que acortan la duración de la sesión.
  • Estimulación simulada (sham): el control placebo de los ensayos; imita el procedimiento sin estimular de forma efectiva.
  • Respuesta y remisión: mejoría clínicamente relevante frente a desaparición prácticamente completa de los síntomas.

Preguntas frecuentes

¿La estimulación magnética transcraneal duele?

Por lo general no duele. Se siente un golpeteo en la cabeza y, a veces, molestia en el cuero cabelludo o dolor de cabeza leve, que suelen disminuir con las sesiones.

¿Cuántas sesiones de EMT se necesitan?

Depende del protocolo. En la depresión, los esquemas clásicos usan sesiones casi diarias durante varias semanas; los protocolos acelerados concentran varias sesiones por día en menos días. Lo define el equipo tratante.

¿La EMT sirve para la ansiedad?

Se ha investigado, pero la evidencia es menos sólida que en la depresión. Para la mayoría de los trastornos de ansiedad, la psicoterapia y, en algunos casos, la medicación siguen siendo los tratamientos de primera línea.

¿Es lo mismo que el electroshock?

No. La terapia electroconvulsiva requiere anestesia e induce una convulsión controlada; la EMT se hace con la persona despierta y no busca provocar convulsiones.

¿Reemplaza a la psicoterapia o a los medicamentos?

No necesariamente. Suele indicarse cuando otros tratamientos no dieron resultado, y muchas veces se combina con ellos. La decisión la toma un equipo de salud mental tras una evaluación.

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Referencias

  • Barker, A. T., Jalinous, R. y Freeston, I. L. (1985). Non-invasive magnetic stimulation of human motor cortex. The Lancet, 325(8437), 1106–1107. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(85)92413-4
  • Berlim, M. T., van den Eynde, F., Tovar-Perdomo, S. y Daskalakis, Z. J. (2014). Response, remission and drop-out rates following high-frequency repetitive transcranial magnetic stimulation (rTMS) for treating major depression: A systematic review and meta-analysis of randomized, double-blind and sham-controlled trials. Psychological Medicine, 44(2), 225–239. https://doi.org/10.1017/S0033291713000512
  • Blumberger, D. M., Vila-Rodriguez, F., Thorpe, K. E., Feffer, K., Noda, Y., Giacobbe, P., … Downar, J. (2018). Effectiveness of theta burst versus high-frequency repetitive transcranial magnetic stimulation in patients with depression (THREE-D): A randomised non-inferiority trial. The Lancet, 391(10131), 1683–1692. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(18)30295-2
  • Carmi, L., Tendler, A., Bystritsky, A., Hollander, E., Blumberger, D. M., Daskalakis, J., … Zohar, J. (2019). Efficacy and safety of deep transcranial magnetic stimulation for obsessive-compulsive disorder: A prospective multicenter randomized double-blind placebo-controlled trial. American Journal of Psychiatry, 176(11), 931–938. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.2019.18101180
  • Cole, E. J., Phillips, A. L., Bentzley, B. S., Stimpson, K. H., Nejad, R., Barmak, F., … Williams, N. R. (2022). Stanford Neuromodulation Therapy (SNT): A double-blind randomized controlled trial. American Journal of Psychiatry, 179(2), 132–141. https://doi.org/10.1176/appi.ajp.2021.20101429
  • Lefaucheur, J.-P., Aleman, A., Baeken, C., Benninger, D. H., Brunelin, J., Di Lazzaro, V., … Ziemann, U. (2020). Evidence-based guidelines on the therapeutic use of repetitive transcranial magnetic stimulation (rTMS): An update (2014–2018). Clinical Neurophysiology, 131(2), 474–528. https://doi.org/10.1016/j.clinph.2019.11.002
  • O’Reardon, J. P., Solvason, H. B., Janicak, P. G., Sampson, S., Isenberg, K. E., Nahas, Z., … Sackeim, H. A. (2007). Efficacy and safety of transcranial magnetic stimulation in the acute treatment of major depression: A multisite randomized controlled trial. Biological Psychiatry, 62(11), 1208–1216. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2007.01.018
  • Rossi, S., Antal, A., Bestmann, S., Bikson, M., Brewer, C., Brockmöller, J., … Hallett, M. (2021). Safety and recommendations for TMS use in healthy subjects and patient populations, with updates on training, ethical and regulatory issues: Expert guidelines. Clinical Neurophysiology, 132(1), 269–306. https://doi.org/10.1016/j.clinph.2020.10.003
Sobre la autoría
Este artículo pertenece a Psique Académica, proyecto educativo de psicología dirigido por Ricardo De Castro King, psicólogo clínico colombiano (Tarjeta Profesional COLPSIC 106127) que ofrece acompañamiento psicológico online, en español, a hispanohablantes en Estados Unidos, Canadá y Europa desde . Todo el contenido se publica bajo dirección editorial con proceso interno de control de calidad. Conoce más en Quiénes somos y en Sobre Rick. Contenido con fines educativos: no reemplaza la consulta profesional.