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Paradigmas emergentes y crítica disciplinar

Por Ricardo de Castro King · Psicólogo clínico · Director de Psique Académica

Cuaderno de tendencias en psicología. Para el parcial: define, nombra el límite y da un ejemplo. Listar modas no alcanza.

Tesis. Un paradigma emergente es un marco que todavía no manda en la disciplina y ya organiza preguntas, métodos y silencios. La crítica disciplinar mira ese marco con tres preguntas: qué deja ver, qué tapa y con qué evidencia se sostiene. Kuhn dio el vocabulario del cambio. La crítica latinoamericana recordó que un marco también tiene lugar y poder. Declarar una moda como paradigma deja el examen en el titular.

Qué es un paradigma, antes de llamarlo emergente

Thomas Kuhn, en La estructura de las revoluciones científicas (1962), usó paradigma para nombrar el conjunto de logros que una comunidad científica toma como punto de partida: problemas legítimos, métodos aceptados, ejemplos que se enseñan en el primer semestre. No es una teoría suelta. Es el acuerdo tácito sobre qué cuenta como pregunta seria.

En psicología el acuerdo no llegó a ser tan cerrado como en la física que Kuhn tomó de modelo. Conductismo, psicoanálisis, cognitivismo y humanismo convivieron durante décadas. Por eso el parcial pide cuidado: decir «la psicología tuvo un paradigma» aplana una casa con varias puertas. Más preciso: hubo programas de investigación dominantes, con revistas, cátedras y criterios de evidencia propios.

Imre Lakatos habló de programas de investigación: un núcleo que no se toca y un cinturón de hipótesis que sí se ajusta. Sirve en este cuaderno porque deja ver el límite. Un programa puede estar en auge, estancado o en retroceso. «Emergente» no es un cumplido. Es una posición en el tiempo: el marco ya tiene adeptos y todavía no desplazó al anterior.

Definición de trabajo. Paradigma emergente: marco que propone un objeto, un método y un criterio de verdad distintos de los que manda la formación estándar, con comunidad incipiente y evidencia todavía desigual.

Cómo se examina una disciplina

Criticar no es insultar. En este cuaderno, crítica disciplinar es el oficio de preguntar por las condiciones del saber. Tres capas bastan para el examen.

La primera capa es epistemológica. ¿Qué cuenta como dato? Un autorrelato, un tiempo de reacción, un correlato cerebral, un relato clínico, una estadística de población. Cada uno abre una puerta y cierra otra. Quien solo admite el experimento deja fuera el sentido. Quien solo admite el relato deja fuera la comparación.

La segunda capa es histórica. Michel Foucault, en Las palabras y las cosas (1966), mostró que las ciencias humanas nacen dentro de un orden del saber, no en el vacío. La psicología no «descubrió» la mente como quien descubre un río. La construyó como objeto en un siglo, con hospitales, escuelas, ejércitos y tests. La crítica histórica pregunta qué institución necesitó ese objeto.

La tercera capa es política y situada. La psicología crítica, y en América Latina el giro decolonial, recuerdan que un marco viaja con un mapa. Exportar un manual del norte y aplicarlo sin preguntar por lengua, raza, clase o colonialidad no es neutralidad. Es una elección que no se nombra. Ignacio Martín-Baró lo dijo desde El Salvador: una psicología que no mira la guerra que tiene enfrente estudia un sujeto inventado.

Trampa de parcial. «Crítica» no significa que el marco sea falso. Significa que se puede decir qué deja ver y qué tapa. Si el examen pide «examina el paradigma» y tú respondes «está mal», la nota baja. La crítica nombra el límite con un ejemplo.

Tres ejemplos, cada uno con su límite

Neurociencia aplicada al oficio clínico

El marco emergente promete anclar el síntoma en un circuito. Sirve para formular hipótesis y para frenar explicaciones mágicas. El límite: un correlato no autoriza a decir que «el cerebro causa» el recuerdo, el apego o el cuadro. La crítica pregunta por el salto del laboratorio a la consulta. Si la respuesta solo cita una resonancia, el paradigma se usó como adorno.

Enfoques contextuales de tercera generación

Aceptación, defusión, valores y conducta en contexto organizan una práctica distinta de la disputa con el pensamiento. El límite: «contextual» no es una marca. En el examen hay que poder decir qué cambia en la sesión respecto de una terapia que discute el contenido del pensamiento. Si no puedes decirlo, el nombre tapa el método.

Psicología crítica y lectura decolonial

El marco pide devolver el saber a su lugar: quién investiga, a quién, con qué lengua, para qué institución. El límite: la crítica del poder no reemplaza el método. Un ensayo que solo denuncia, sin objeto ni procedimiento, no sostiene un diseño. Las dos cosas caben en la misma respuesta: el lugar y el procedimiento.

MarcoQué abreQué tapaPregunta de examen
Neurociencia aplicadaHipótesis de circuitoEl salto a «el cerebro causa»¿Qué no autoriza un correlato?
Enfoques contextualesTrabajo con la relación al pensamientoEl nombre usado como marca¿Qué cambia en la sesión?
Psicología críticaLugar, poder, colonialidadLa denuncia sin método¿Dónde está el procedimiento?

Señales de que un marco ya es emergente, y señales de que solo es moda

Cuatro señales ayudan a no confundir los dos. Primera: hay una comunidad que publica, discute y forma, no un solo libro de aeropuerto. Segunda: el marco cambia una pregunta de la disciplina, no solo el vocabulario del consultorio. Tercera: se puede nombrar un método, aunque sea incipiente. Cuarta: admite crítica interna. Un marco que no tolera la pregunta por su límite es propaganda, no paradigma.

La moda se reconoce al revés. Llega por congreso, se adopta por miedo a quedar fuera y no cambia el procedimiento. A los seis meses el mismo servicio hace lo mismo con otro nombre. En el parcial, esa distinción vale más que la lista de tendencias del año.

Analogía. Un paradigma emergente se parece a un andamio nuevo junto a un edificio que sigue en uso. El andamio ya permite subir. Todavía no es el edificio. Confundirlos es decir que la obra terminó porque hay tablas.

Caso de seminario

Una facultad anuncia «giro hacia las neurociencias» y cambia el nombre de tres asignaturas. El temario sigue siendo el de memoria y aprendizaje, con dos láminas de resonancia al final. En el parcial te piden decidir si hubo cambio de paradigma.

La respuesta corta: no. Cambió el letrero. El objeto (aprendizaje), el método (el mismo texto) y el criterio de verdad (el mismo examen de opciones) siguieron. Para que el giro sea de marco haría falta otra pregunta: qué cuenta ahora como evidencia, qué se deja de enseñar y qué crítica admite el programa nuevo. Sin eso, el anuncio es moda institucional.

El caso enseña el movimiento del cuaderno. No se niega la neurociencia. Se pregunta si el marco organizó la formación o solo la decoró. Esa pregunta sirve para el «giro» que llegue el semestre que viene: inclusión, digital, positivo, decolonial. El nombre no basta. El cambio de pregunta sí.

Errores que bajan la nota

Tratar a Kuhn como si hubiera descrito la psicología al pie de la letra. Él escribió sobre física. En esta disciplina el cambio fue más lento y más conviviente. Citarlo sin ese límite es la primera trampa.

Usar «emergente» como sinónimo de «bueno» o de «actual». Un marco puede ser reciente y débil. Otro puede ser antiguo y todavía fértil. La fecha no es un argumento.

Oponer ciencia y crítica como si fueran equipos. La crítica disciplinar es parte del oficio científico cuando pregunta por el método. Sacarla del examen «porque no es empírica» pierde la mitad de la pregunta.

Responder con una lista de autores sin decir qué hace cada uno en el argumento. Kuhn da el vocabulario del cambio. Foucault da la historia del objeto. Martín-Baró da el lugar. Si los tres aparecen en la misma frase sin función, la respuesta no distingue.

Cómo se lee un texto que anuncia un paradigma nuevo

En el seminario llega un PDF con cinco señales de marketing y una de oficio. El título dice «el nuevo paradigma». El cuerpo repite el título. Para leerlo con este cuaderno, separa cuatro planos y no los mezcles en la misma frase.

Plano del objeto. ¿Qué estudia ahora que antes no estudiaba? Si el objeto sigue siendo el mismo (la memoria, el apego, el síntoma) y solo cambia el adjetivo, no hubo giro. Plano del método. ¿Qué procedimiento se vuelve legítimo y cuál deja de serlo? Un marco que no toca el método es un cambio de portada. Plano de la comunidad. ¿Quién publica, en qué revista, con qué disenso interno? Un autor solo, por famoso que sea, no hace paradigma. Plano del silencio. ¿Qué pregunta queda mal vista dentro del marco nuevo? Ese silencio es tan informativo como el anuncio.

Aplica los cuatro planos al texto antes de subrayar. Si tres de cuatro no cambian, anota «moda de nombre» en el margen y sigue. El parcial premia esa nota más que el entusiasmo.

La crítica no pide abandonar el marco

Una confusión frecuente: creer que criticar un paradigma emergente es volver al anterior por lealtad. No es el movimiento. Lakatos deja los dos a la vista. Un programa en auge puede tener un núcleo fértil y un cinturón inflado de promesas. Un programa en retroceso puede guardar un método que el nuevo todavía no reemplaza.

En la respuesta de examen cabe decir las dos cosas. El marco emergente abre esta pregunta. El marco anterior sigue resolviendo esta otra. La formación que tira el segundo para lucir el primero pierde herramientas. La que se niega a mirar el primero por miedo al cambio también. El oficio es sostener el contraste, no elegir equipo.

Ese contraste se practica con una tabla chica, no con un manifiesto. Tres columnas: pregunta que el marco nuevo formula con más claridad, pregunta que formula con menos claridad, evidencia que todavía no tiene. Si la tercera columna queda vacía, el texto que leíste era publicidad.

Lugar: por qué la crítica situada no es un apéndice

Un marco viaja. El manual que llega a una facultad latinoamericana trae sujetos, escalas y umbrales pensados en otro sistema de salud, otra lengua y otra historia institucional. Aplicarlo sin preguntar no es rigor. Es omitir una variable que el propio método dice controlar.

Martín-Baró no pidió una psicología «local» de adorno. Pidió que el objeto se construyera desde el sufrimiento que la guerra producía, no desde el sujeto abstracto del manual. La crítica decolonial extiende esa pregunta: qué saberes se trataron como folklore y cuáles como ciencia, y quién decidió la frontera. En el examen no hace falta un ensayo sobre colonialidad. Hace falta una frase: el marco se formuló en tal lugar, y al importarlo hay que decir qué se traduce y qué no.

Traducir no es traicionar. Una escala puede servir si se estudia de nuevo en la población donde se va a usar. Lo que no sirve es pegar el punto de corte del manual y llamar a eso adaptación. Esa diferencia, punto de corte importado frente a estudio local, es pregunta típica y se responde con el caso, no con la consigna.

Qué se le pide a un marco para entrar al temario

No todo texto que dice «emergente» merece una semana de clase. Cuatro condiciones lo vuelven enseñable. Primera: se puede definir en dos frases sin adjetivos de moda. Segunda: se puede contrastar con el marco que todavía manda en la facultad, punto por punto. Tercera: tiene un método que un estudiante puede describir, aunque no lo domine. Cuarta: admite una objeción interna, dicha por alguien de la misma comunidad, no solo por el adversario.

Si falta la cuarta, el marco se enseña como doctrina y el examen premia la lealtad. Si falta la tercera, se enseña como opinión. Si falta la segunda, se enseña como novedad suelta, sin historia. El temario de este cuaderno exige las cuatro. Por eso Kuhn, Foucault y Martín-Baró entran con función y no como desfile de nombres.

Una quinta condición, práctica: el marco tiene que poder fallar en un caso. Si no puedes inventar una viñeta donde el marco se aplica mal, no lo entendiste. El caso de la facultad que cambió tres nombres de asignatura es ese fallo. Conviene tener otro a mano. Un laboratorio anuncia «paradigma de la red» y sigue midiendo tiempos de reacción individuales, sin un solo dato de vínculo. El objeto no se movió. El afiche sí. En el margen se anota lo mismo: moda de nombre.

Cómo se redacta la respuesta de diez líneas

El parcial de esta unidad suele pedir «explica y examina». La estructura que no se desarma bajo presión cabe en diez líneas y en este orden. Líneas 1 y 2: definición de paradigma emergente, con el límite de que en psicología varios programas convivieron y el acuerdo no fue cerrado. Líneas 3 y 4: una capa de la crítica, con su autor y su función. Líneas 5 a 7: un ejemplo, qué abre y qué tapa. Líneas 8 y 9: el caso donde el marco se anunció y no ocurrió. Línea 10: la frase que distingue moda de marco (cambia la pregunta, no el letrero).

Ese orden evita el defecto más común: abrir con la denuncia y no llegar a la definición. Quien empieza por «todo es poder» pierde la mitad de Kuhn. Quien empieza por Kuhn y no llega al lugar pierde la mitad de la crítica situada. Las diez líneas obligan a las dos mitades. Si te sobra tiempo, añades la tabla de tres columnas. Si te falta, no sacrifiques el límite del ejemplo: sin límite, el ejemplo es cita decorativa.

Preguntas de seminario, con la respuesta ya armada

Si el docente pregunta qué hace Kuhn en este cuaderno, la respuesta no es una biografía. Kuhn presta el vocabulario: comunidad, logro compartido, pregunta legítima. No presta una historia de la psicología. Esa historia, en esta disciplina, es de convivencia entre programas, no de reemplazo limpio. Decirlo en la misma frase evita el error de tratar el libro de 1962 como un manual de la facultad.

Si pregunta qué hace Foucault, la respuesta nombra el objeto. Las ciencias humanas no encontraron la mente; la recortaron dentro de un orden del saber, con instituciones que necesitaban ese recorte. Hospital, escuela, cuartel, tribunal. Sin una institución en la respuesta, Foucault queda de adorno.

Si pregunta qué hace Martín-Baró, la respuesta nombra el lugar. Una psicología que estudia un sujeto en paz mientras el país está en guerra estudia un invento. La crítica situada pide construir el objeto desde el sufrimiento que está enfrente. No pide abandonar el método. Pide dejar de llamar neutral a la importación que no se declara.

Si pregunta cómo se distingue moda de marco, la respuesta vuelve a las cuatro señales: comunidad, cambio de pregunta, método nombrable, crítica interna. El afiche de la facultad falla en las cuatro. El laboratorio que mide lo mismo con otro nombre falla en el objeto. Con dos casos ya se puede sostener la distinción sin un manifiesto.

Esas cuatro respuestas, escritas antes del examen, valen más que un resumen del texto. El resumen se olvida bajo presión. La función de cada autor no. Por eso este cierre no añade teoría: fija el uso.

Autoevaluación

¿Qué distingue un paradigma de una teoría suelta, en la lectura de Kuhn que usa este cuaderno?

El paradigma organiza la comunidad: problemas legítimos, métodos y ejemplos que se enseñan. Una teoría puede vivir dentro de ese acuerdo sin reemplazarlo.

¿Por qué decir «la psicología tuvo un solo paradigma» aplana la historia de la disciplina?

Porque conductismo, psicoanálisis, cognitivismo y humanismo convivieron, con revistas y criterios propios. El acuerdo no llegó a ser tan cerrado como en la física del modelo de Kuhn.

¿Qué tres capas pide la crítica disciplinar de este cuaderno?

Epistemológica (qué cuenta como dato), histórica (qué institución necesitó el objeto) y situada (lugar, poder, colonialidad). Denunciar sin esas capas no es crítica.

En el caso de la facultad que «gira a las neurociencias», ¿qué faltó para hablar de cambio de marco?

Un cambio de pregunta, de evidencia y de lo que se deja de enseñar. Cambiar el nombre de la asignatura deja el método igual.

Para el parcial. Define paradigma emergente, nombra una capa de la crítica y da el límite de un ejemplo. Si listas tres modas sin límite, el andamio se confundió con el edificio.
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Sobre la autoría
Este artículo pertenece a Psique Académica, proyecto educativo de psicología dirigido por Ricardo De Castro King, psicólogo clínico colombiano (Tarjeta Profesional COLPSIC 106127) que ofrece acompañamiento psicológico online, en español, a hispanohablantes en Estados Unidos, Canadá y Europa desde . Todo el contenido se publica bajo dirección editorial con proceso interno de control de calidad. Conoce más en Quiénes somos y en Sobre Rick. Contenido con fines educativos: no reemplaza la consulta profesional.