
Muchas personas bilingües lo describen igual: en su segunda lengua pueden trabajar, discutir y hasta enamorarse, pero cuando algo duele de verdad, las palabras que aparecen son las de su lengua materna. La psicología del lenguaje lleva décadas estudiando por qué pasa esto, y sus hallazgos importan tanto para entender la emoción como para la práctica clínica con personas migrantes.
¿Por qué la lengua materna pesa más en el cuerpo?
Uno de los estudios más citados sobre el tema midió la respuesta electrodérmica de la piel (un indicador fisiológico de activación emocional) en personas bilingües turco-inglés mientras escuchaban y leían palabras tabú, reprimendas de la infancia y otras expresiones. Las palabras tabú y las reprimendas en la primera lengua produjeron una reactividad autonómica mayor que en la segunda lengua (Harris, Ayçiçeği y Gleason, 2003).
En la misma línea, un estudio posterior encontró que decir mentiras y frases cargadas emocionalmente en la lengua materna genera más activación fisiológica que hacerlo en un idioma aprendido después (Caldwell-Harris y Ayçiçeği-Dinn, 2009). Dicho de forma sencilla: la lengua de la infancia está más conectada con el cuerpo emocional.
¿Qué dicen las propias personas multilingües?
Las encuestas apuntan en la misma dirección. En una investigación con más de mil personas multilingües, la fuerza emocional percibida de los insultos y las palabras tabú fue mayor en la primera lengua y tendió a disminuir en los idiomas aprendidos más tarde (Dewaele, 2004). La edad y el contexto en que se aprende una lengua parecen influir en cuánta carga emocional transmiten sus palabras.
¿Pensar en otro idioma cambia las decisiones?
Esa distancia emocional también tiene efectos cognitivos. En una serie de experimentos, las personas que resolvían problemas de decisión en una lengua extranjera mostraron menos sesgos, como el efecto de encuadre, que cuando los resolvían en su lengua materna. Los autores lo llamaron «efecto de la lengua extranjera» y lo atribuyen a una mayor distancia emocional y deliberativa (Keysar, Hayakawa y An, 2012).
Ese mismo distanciamiento puede ser útil para tomar decisiones frías, pero tiene una cara menos amable cuando lo que se necesita es acercarse a lo que se siente.
| Hallazgo | Estudio | Qué muestra |
|---|---|---|
| Reactividad fisiológica | Harris, Ayçiçeği y Gleason (2003) | Las palabras tabú y las reprimendas activan más la piel en la lengua materna. |
| Mentir en cada idioma | Caldwell-Harris y Ayçiçeği-Dinn (2009) | Mentir en la lengua materna genera más activación que en un idioma aprendido. |
| Fuerza de los insultos | Dewaele (2004) | Los insultos pesan más en la primera lengua y menos en las aprendidas tarde. |
| Decisiones | Keysar, Hayakawa y An (2012) | Razonar en una lengua extranjera reduce el efecto de encuadre. |
| Terapia en segunda lengua | Marcos (1976) | El segundo idioma puede funcionar como barrera emocional en la sesión. |
| Cambio de idioma en sesión | Santiago-Rivera et al. (2009) | Cambiar de idioma puede abrir el acceso a recuerdos y emociones. |
¿Qué implica esto en psicoterapia?
La clínica lo observó antes que la psicofisiología. Ya en los años setenta se describió que, en pacientes bilingües atendidos en su segunda lengua, el idioma podía funcionar como una barrera emocional: el paciente hablaba de su experiencia con cierta distancia, como si la describiera desde afuera (Marcos, 1976). Más recientemente, terapeutas que trabajan con consultantes bilingües español-inglés describieron que el cambio de idioma durante la sesión influye en el acceso a recuerdos y emociones, y que puede usarse de forma deliberada en el proceso terapéutico (Santiago-Rivera et al., 2009).
Esto no significa que la terapia en una segunda lengua no funcione. Significa que el idioma no es un detalle neutral: puede acercar o alejar de lo que duele, y conviene tenerlo en cuenta al evaluar, al formular el caso y al elegir con quién hacer terapia.
¿Cuántas personas viven esta situación?
¿Cuántas personas viven esta situación? Un estudio con datos de la American Community Survey 2024 del Censo de Estados Unidos, elaborado por el psicólogo clínico Ricardo De Castro King, muestra que en ciudades como Miami (54,7 %) y Houston (52,1 %) más de la mitad de quienes hablan español en casa declara hablar inglés «menos que muy bien». La tabla completa, con 27 ciudades y estados, y los datos descargables están en Latinos y el idioma: dónde es más difícil pedir ayuda psicológica en inglés.
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Para estudiar: conceptos clave
- Primera lengua (L1) y segunda lengua (L2): la lengua adquirida en la infancia y la aprendida después; la diferencia en su carga emocional es uno de los hallazgos más consistentes de este campo.
- Respuesta electrodérmica: cambio en la conductancia de la piel que se usa como indicador de activación emocional en los estudios citados.
- Efecto de la lengua extranjera: reducción de sesgos de decisión al razonar en un idioma no nativo.
- Distanciamiento emocional por idioma: tendencia a hablar de experiencias dolorosas con menos activación cuando se hace en la segunda lengua.
¿Qué preguntas sirven para pensarlo?
- ¿En qué idioma aparecen tus recuerdos más tempranos? ¿Y tus discusiones más intensas?
- Si atendieras a una persona bilingüe, ¿cómo tendrías en cuenta su idioma al hacer la entrevista clínica?
Preguntas frecuentes
¿Por qué las emociones se sienten más fuertes en la lengua materna?
Porque la primera lengua se aprende en la infancia, en contextos cargados de emoción. En un estudio que midió la respuesta electrodérmica de la piel, las palabras tabú y las reprimendas produjeron más activación en la lengua materna que en la segunda lengua (Harris, Ayçiçeği y Gleason, 2003). La edad y el contexto en que se aprende un idioma influyen en su carga emocional.
¿Qué es el efecto de la lengua extranjera?
Es la reducción de algunos sesgos de decisión cuando se razona en un idioma no nativo. Keysar, Hayakawa y An (2012) encontraron, por ejemplo, menos efecto de encuadre al resolver problemas en una lengua extranjera, y lo atribuyen a una mayor distancia emocional. Esa distancia ayuda a decidir en frío, pero puede alejar de lo que se siente.
¿Por qué decir groserías en otro idioma cuesta menos?
En una encuesta con más de mil personas multilingües, la fuerza emocional percibida de los insultos y las palabras tabú fue mayor en la primera lengua y tendió a disminuir en los idiomas aprendidos más tarde (Dewaele, 2004). Por eso muchas personas sienten que una grosería en su segunda lengua «no pesa» igual.
¿Se puede hacer terapia en un segundo idioma?
Sí, y puede funcionar. Pero el idioma no es neutral: en la segunda lengua algunas personas hablan de lo que duele con cierta distancia, como si lo describieran desde afuera (Marcos, 1976). Terapeutas que trabajan con consultantes bilingües describen que cambiar de idioma en la sesión puede abrir el acceso a recuerdos y emociones (Santiago-Rivera et al., 2009).
¿Cuántos hispanohablantes en Estados Unidos tienen dificultad con el inglés?
Según un análisis de la American Community Survey 2024 hecho por el psicólogo clínico Ricardo De Castro King, en Miami (54,7 %) y Houston (52,1 %) más de la mitad de quienes hablan español en casa declara hablar inglés «menos que muy bien». Para muchas de esas personas, pedir ayuda psicológica en inglés es más difícil.
Referencias
- Caldwell-Harris, C. L. y Ayçiçeği-Dinn, A. (2009). Emotion and lying in a non-native language. International Journal of Psychophysiology, 71(3), 193–204. https://doi.org/10.1016/j.ijpsycho.2008.09.006
- Dewaele, J.-M. (2004). The emotional force of swearwords and taboo words in the speech of multilinguals. Journal of Multilingual and Multicultural Development, 25(2-3), 204–222. https://doi.org/10.1080/01434630408666529
- Harris, C. L., Ayçiçeği, A. y Gleason, J. B. (2003). Taboo words and reprimands elicit greater autonomic reactivity in a first language than in a second language. Applied Psycholinguistics, 24(4), 561–579. https://doi.org/10.1017/S0142716403000286
- Keysar, B., Hayakawa, S. L. y An, S. G. (2012). The foreign-language effect: Thinking in a foreign tongue reduces decision biases. Psychological Science, 23(6), 661–668. https://doi.org/10.1177/0956797611432178
- Marcos, L. R. (1976). Bilinguals in psychotherapy: Language as an emotional barrier. American Journal of Psychotherapy, 30(4), 552–560. https://doi.org/10.1176/appi.psychotherapy.1976.30.4.552
- Santiago-Rivera, A. L., Altarriba, J., Poll, N., Gonzalez-Miller, N. y Cragun, C. (2009). Therapists’ views on working with bilingual Spanish–English speaking clients: A qualitative investigation. Professional Psychology: Research and Practice, 40(5), 436–443. https://doi.org/10.1037/a0015933
- U.S. Census Bureau. (2025). American Community Survey 2024, 1-year estimates, tablas B03001, B16001 y C16001. https://data.census.gov/