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Nociones fundamentales del conocimiento científico

Por Ricardo de Castro King · Psicólogo clínico · Director de Psique Académica

Tesis del tema. El conocimiento científico se distingue por su disposición a fallar: enuncia afirmaciones que pueden quedar desmentidas por la experiencia, las somete a una crítica pública y organizada, y admite que toda conclusión queda abierta a revisión. Entre esa manera de preguntar y la forma corriente de opinar hay tres escalones que conviene no confundir: la opinión, la creencia y el saber justificado. La diferencia entre ellos se juega en el procedimiento, con independencia del brillo del dato y de la firmeza de quien afirma: una opinión se sostiene porque a alguien le parece, una creencia porque tiene un motivo (tradición, experiencia, confianza en una persona), y el saber justificado porque hay razones que un tercero puede examinar y, además, un resultado posible que delataría el error. Todo lo que sigue en este apunte ordena esos escalones y muestra qué criterios permiten decir de un saber que es científico.

En una frase: el conocimiento científico se reconoce por el procedimiento de contrastación pública, no por la certeza de quien afirma.

1. Qué se pregunta cuando se pregunta por el conocimiento científico

El término epistemología se usa en dos sentidos que conviene separar desde el principio. En sentido amplio es la rama de la filosofía que se ocupa del conocimiento: qué es, cómo se adquiere, qué condiciones se exigen para decir que alguien sabe algo y qué relación tiene con la verdad. En sentido restringido, como suele ocurrir en un programa de psicología o de investigación, es la teoría del conocimiento científico: la disciplina que examina el conocimiento que la ciencia produce, con qué garantías y con qué límites. Este apunte trabaja sobre el segundo sentido, y por eso el punto de partida es el conocimiento con pretensión científica, con el conocimiento en general como telón de fondo.

Dentro de ese terreno hay tres preguntas que con frecuencia se amontonan en una sola respuesta, y esa amontonadura es la causa de muchos errores en el parcial. La primera es una pregunta de definición: qué condiciones debe cumplir una afirmación para que la llamemos conocimiento. La segunda es una pregunta de demarcación: qué rasgos separan el conocimiento científico de otros saberes y de otros discursos que también hablan con aparente autoridad. La tercera es una pregunta de justificación: qué motivos sostienen una afirmación, quién puede evaluarlos y qué quedaría de la afirmación si esos motivos fallaran. La primera pregunta tiene una historia muy precisa; la segunda es la más disputada del siglo veinte; la tercera es la que conecta con la práctica diaria del laboratorio y con la evaluación de un artículo publicado.

  1. La pregunta por la definición. ¿Qué es el conocimiento? Se busca un conjunto de condiciones necesarias y suficientes. La respuesta clásica (verdad, creencia, justificación) se formuló hace más de dos mil años y recibió su golpe decisivo en 1963.
  2. La pregunta por la demarcación. ¿Qué distingue a la ciencia de la astrología, de la pseudosciencia, de la doctrina y del discurso que invoca experiencia sin comprobarla? Aquí las respuestas se organizan en torno a Popper, a Lakatos, a Merton y a Longino.
  3. La pregunta por la justificación. ¿Qué hace que una razón sea una razón? ¿Qué papel juegan la experiencia, la inferencia, el testimonio, la coherencia con lo ya aceptado y la crítica de los pares?

Conviene reparar en un detalle de vocabulario que suele elegirse sin pensar en las respuestas de examen: decir que algo es una opinión no es un insulto epistemológico. La opinión es un estado mental legítimo y, en muchos casos, el punto de partida de una investigación. El problema aparece cuando se confunde el estado mental con el estatus de la afirmación, es decir, cuando una opinión se presenta como si tuviera el respaldo que la ciencia exige. Las tres preguntas admiten una defensa argumentada; lo que no se puede es saltar de una a otra sin declararlo.

Definición clave. La opinión verdadera es el contenido que resulta verdadero sin que quien lo afirma disponga de razones que lo sostengan, y por eso no alcanza para hablar de conocimiento. Por su lado, el saber justificado es una creencia que puede mostrar razones públicas para su contenido y que además permite mostrar, al menos en principio, qué observación la dejaría desmentida. La diferencia entre el segundo y el tercero se decide por un procedimiento de evaluación y por una vía de refutación; la verdad del enunciado puede faltar en los dos casos.

2. El linaje: por qué la fórmula clásica no se resuelve con tres condiciones

2.1. Platón y el Teeteto: tres candidatos y una aporía

El punto de partida obligatorio de todo curso de epistemología es el diálogo Teeteto, donde Platón somete a prueba tres definiciones sucesivas de qué es el conocimiento. El resultado importa más que las definiciones mismas: las tres quedan rechazadas y el diálogo termina en aporía, es decir, en un impasse honesto. Eso significa que la pregunta por la definición del conocimiento viene con una advertencia de fábrica: las respuestas fáciles no duran.

  1. El conocimiento como percepción. Propuesta del propio Teeteto (151d-186e): saber es lo que llega por los sentidos. Se cae porque la percepción yerra, porque el sueño se parece a la vigilia y porque, como señala Sócrates, esa tesis arrastra el relativismo de Protágoras, según el cual el hombre es la medida de cada cosa y cada cosa es tal como le parece a quien la observa.
  2. El conocimiento como opinión verdadera. Segunda propuesta (187a-201c): basta con tener una creencia que sea verdadera. Sócrates la rechaza con el ejemplo del jurado: un jurado que juzga bien por testimonio tiene una creencia verdadera y, sin embargo, no sabe, porque su acierto es accidental y no está sostenido por razones.
  3. El conocimiento como opinión verdadera con explicación. Tercera propuesta (201c-210a): a la opinión verdadera se le añade un razonamiento (logos) que la justifique. El diálogo examina tres versiones de ese razonamiento (explicar es decir, es enumerar las partes, es señalar la característica distintiva) y las tres fracasan; el logos, se dice, no acaba de quedar determinado.

El punto central del Teeteto es el ejemplo del jurado, porque ese caso reaparece intacto veinte siglos después en la discusión contemporánea. Un acierto que no está sostenido por razones sigue siendo un acierto, y a la vez sigue siendo algo que no merece el nombre de saber. Platón, además, deja una idea que las definiciones posteriores van a manipular: en el Mené (98a) el conocimiento es la opinión verdadera atada por un razonamiento sobre el por qué. La atadura, es decir, el hecho de que el enunciado quede sujeto a una razón que puede mostrarse, es la idea que la tradición analítica va a formalizar.

2.2. La fórmula clásica y su caída en 1963

Durante veinte siglos, la candidata más firme fue la que la tradición iba a transmitir sin discutir: una persona sabe que P cuando P es verdadero, la persona cree que P y la persona está justificada al creerlo. Esta formulación, llamada por los especialistas el análisis estándar del conocimiento, tiene la virtud de la claridad y el defecto de la fragilidad. En 1963, Edmund Gettier publica en la revista Analysis un artículo de tres páginas titulado Is Justified True Belief Knowledge?, y en él construye casos donde las tres condiciones se cumplen y el saber, aun así, falta.

El mecanismo de los casos de Gettier se repite en cada uno: hay una cadena de razonamiento correcta y hay una casualidad afortunada en uno de los eslabones. Un hombre consigue un empleo gracias a un documento falsificado que lo acredita como Persona Recomendada por alguien notable; el documento resulta estar basado en una falsificación con consecuencias graves, de modo que la creencia del hombre es verdadera (el otro sí poseía el auto), y además está justificada (se apoya en un testimonio que el sujeto tenía motivos para dar por bueno), y sin embargo el hombre no sabe, porque su justificación depende de una premisa falsa que él no tiene modo de detectar. El acierto es accidental y el saber exige que no lo sea.

La lección de Gettier es que el orden en que se listan las condiciones deja fuera un cuarto elemento: la relación entre la justificación y la verdad. La justificación y la verdad siguen importando. Que la justificación sea del tipo correcto y que además conduzca a la verdad sin que el camino dependa de una casualidad afortunada. Desde 1963, la investigación se dedica a añadir condiciones o a corregir el sentido de la justificación: condiciones de fiabilidad, condiciones de objetividad, condiciones de sensibilidad, la propuesta de Alvin Plantinga sobre lo que él llama garantía (warrant), la reelaboración de Chisholm, las teorías externalistas que desplazarían el foco hacia el proceso que produce la creencia y no hacia la reflexión que el sujeto hace sobre ella. Lo que ninguna de estas propuestas resuelve sin más es el problema central: qué es exactamente la relación que hay que añadir.

Trampa de parcial: responder que el conocimiento es la opinión verdadera justificada, sin mencionar el problema de Gettier, es quedarse en 1930 dentro de una pregunta que cambió de forma en 1963. Lo que el profesor busca aquí es que señales que la fórmula histórica sirve como punto de partida, y que los casos de Gettier muestran que le falta algo: la suerte afortunada, la verdad por casualidad, el eslabón falso que sostiene el acierto. Si tu respuesta llega en forma de frase de contraste, esa forma queda mal: describe en vez de argumentar.

3. La demarcación: qué cuenta como conocimiento científico

3.1. Popper y la falsabilidad

Popper formula en 1934, en Logik der Forschung, el problema de la demarcación en los términos en que se estudia hoy: ¿cómo distinguir el conocimiento científico de otros discursos? Su respuesta tiene dos partes. La primera descarta el inductivismo: la ciencia no se apoya en la generalización de casos observados, porque el número de casos no observados es infinito y ningún número finito de cisnes blancos justifica la afirmación de que no hay cisne que no sea blanco. La segunda propone la falsabilidad: una afirmación pertenece al campo de la ciencia cuando de ella se derivan consecuencias que la experiencia puede desmentir, es decir, cuando existe algún resultado posible que, de ocurrir, la dejaría sin base.

De aquí sale una asimetría que conviene aprender bien porque aparece en tantos exámenes. La verificación de una universalidad no tiene fin: queda por delante un caso no observado. La falsación, en cambio, la resuelve un solo contraejemplo genuino. La consecuencia metodológica es dura: en ciencia no se demuestra, se refuta o se corrobora. Popper usa la palabra corroboración para nombrar ese estado en que una teoría ha sobrevivido a pruebas difíciles sin haber sido refutada, y deja claro que la corroboración no equivale a la verdad: mide la resistencia al riesgo, es decir, cuántas cosas hindrían que haber ocurrido y no ocurrieron.

Popper también formula en 1968, en Conjectures and Refutations, la versión que suele citarse: una teoría es científica si y solo si es refutable por la experiencia, si divide el conjunto de los enunciados básicos en dos clases no vacías, la de los que la contradicen y la de los que la respaldan. Y añade una condición que suele pasarse por alto en clase y que resulta clave: una corroboración cuenta como científica cuando es el resultado de una predicción arriesgada, es decir, de una predicción que podía haber resultado falsa y que no se deducía de la teoría ya admitida.

3.2. El problema de la confirmabilidad: Duhem y Quine

El punto débil del falsacionismo ingenuo aparece en cuanto se pide un caso real. En 1906, Pierre Duhem, físico y filósofo, planta en La théorie physique un problema que sigue vigente: ningún experimento pone a prueba una afirmación aislada. Para derivar una predicción hace falta un conjunto: la hipótesis que se quiere examinar, las hipótesis auxiliares sobre el instrumento, la teoría del medición, las leyes de fondo. Si el resultado no aparece, la lógica indica que al menos un elemento del conjunto está mal, pero no señala cuál. El físico puede revisar el instrumento, ajustar la auxiliar, modificar el diseño o abandonar la hipótesis central, y cada una de esas decisiones es compatible con el mismo resultado experimental.

Quine radicaliza el punto en 1951, en «Two Dogmas of Empiricism»: las afirmaciones sobre el mundo externo se enfrentan al tribunal de la experiencia como un cuerpo y no una por una. Lo que se pone a prueba es la red íntegra de creencias, y ninguna afirmación queda a salvo de revisión de manera absoluta. La consecuencia práctica para la investigación es que la palabra «refutado» hay que usarla con cuidado: un hallazgo que no se reproduce no invalida por sí solo una hipótesis, porque puede estar en juego una auxiliar. Y la consecuencia negativa es la tentación ad hoc: guardar la hipótesis a toda costa modificando lo que haga falta. Popper responde a esa tentación con el mismo argumento: el ajuste de las auxiliares es una práctica legítima cuando el motivo es descubrir hechos nuevos, y es una maniobra ilegítima cuando el fin que se persigue es esquivar el dato.

3.3. Lakatos y la comparación entre programas

Imre Lakatos, en 1970, con el texto «Falsification and the Methodology of Scientific Research Programmes», recoge el problema de Duhem y desplaza la demarcación desde el enunciado hacia el programa de investigación. La idea tiene una consecuencia práctica inmediata: la ciencia crece comparando programas de investigación en un contexto de problemas, y no acumulando enunciados sueltos. Un programa es progresivo cuando, además de explicar lo que ya se explicaba, genera predicciones nuevas que no habían sido anticipadas, y es degenerativo cuando solo acomoda los datos que ya estaban previstos y se queda sin capacidad de anticipar nada nuevo. La comparación entre programas, y no entre enunciados sueltos, es lo que Popper no tenía resuelto.

La frase que Lakatos usa para fijar el carácter colectivo de la contrastación es memorable: proponemos un laberinto de teorías y la naturaleza puede gritar inconsistente; la teoría aislada queda sin respuesta. El cambio de sujeto, de la teoría al laberinto, es el cambio de fondo: la unidad de evaluación pasa a ser un conjunto con historia, con heurísticas y con problemas abiertos.

3.4. La tabla que resume el mapa de criterios

La tabla ordena, por filas, las respuestas que se han dado al problema de la demarcación. Léela en horizontal para ver qué exige cada criterio en la práctica; léela en vertical para ver que ninguna respuesta se sostiene por sí sola.

CriterioAutor y añoQué exige en la prácticaDónde se le objeta
FalsabilidadPopper (1934)La teoría prohíbe observaciones posibles: existe un resultado que, de ocurrir, la dejaría sin baseLa prueba se hace sobre conjuntos de afirmaciones y no sobre una afirmación sola
CorroboraciónPopper (1934, 1959)La teoría resiste pruebas difíciles y se prefiere la que prohíbe más posibilidadesNo mide la verdad: mide la resistencia al riesgo, y esa resistencia admite decisiones metodológicas muy distintas
Holismo de la confirmaciónDuhem (1906), Quine (1951)Todo enunciado se enfrenta a la experiencia junto con sus supuestos de fondoDificulta señalar con precisión qué falló y abre la puerta a los ajustes ad hoc
Programas de investigaciónLakatos (1970)Se juzga un programa por su avance en problemas y por su capacidad de anticipar hechos nuevosLa demarcación se desplaza del enunciado al programa, con una unidad de análisis menos nítida
Normas de la comunidadMerton (1942)Las afirmaciones se someten a criterio impersonal, se comparten y se critican de forma organizadaLas normas se desgastan cuando los incentivos de la carrera premian otra cosa
Crítica transformadoraLongino (1990)La comunidad abre vías para que la crítica cambie los procedimientos y los estándares mismosExige pares diversos y sin asimetrías de autoridad que silencien la crítica
Estilos de razonamientoHacking (1999)Las preguntas cambian con la historia; las respuestas quedan acotadas una vez fijadas las preguntasExige separar con cuidado la pregunta de la respuesta, labor que en ocasiones no resulta posible
ReplicabilidadOpen Science Collaboration (2015)El hallazgo debe poder reproducirse con material, análisis y decisiones declaradosUna fracción amplia de las replicaciones conservó significación estadística, con tamaños de efecto menores

3.5. Merton: la ciencia como institución con normas

Robert K. Merton cambió el eje del análisis en 1942 al describir la ciencia como una institución con un ethos propio, es decir, con un conjunto de imperativos que regulan la conducta de quienes trabajan en ella. Su formulación canónica enumera cuatro: el universalismo, el comunismo en el sentido de propiedad común y patrimonio compartido de los resultados, el desinterés y el escepticismo organizado. Las cuatro tienen una estructura común: son compromisos sobre cómo tratar los resultados, no sobre qué afirmaciones resultan verdaderas.

  1. Universalismo. Las afirmaciones se evalúan con criterios impersonales y establecidos de antemano, y no con la fama, el cargo ni la nacionalidad de quien las firma.
  2. Comunismo (propiedad común de los resultados). El conocimiento científico es un patrimonio común: se publica, se comparte y se usa sin reservas de exclusividad.
  3. Desinterés. La investigación se orienta por el objetivo de ampliar el conocimiento y no por el beneficio propio, aunque Merton admite que la competencia por la prioridad existe y que el ethos exige que no altere la evaluación de los resultados.
  4. Escepticismo organizado. La comunidad aplica a sus propias afirmaciones el mismo rigor que exige a las ajenas: la crítica es una regla del juego y no una excepción.

El aporte de Merton a la epistemología está en el hecho de que convierte el examen por pares, la publicación obligatoria y la crítica pública en elementos que sostienen la objetividad, sin apelar a una descripción de la naturaleza. La objetividad no viene de que el investigador mirase a la naturaleza sin más; viene de que la estructura de la comunidad obliga a que sus afirmaciones sean examinables por personas que pueden no estar de acuerdo.

3.6. Longino: la objetividad como interacción crítica

Helen Longino formula en 1990, en Science as Social Knowledge, la versión más elaborada de esa idea: la objetividad de la ciencia se sostiene por un tipo de interacción discursiva que ella llama crítica transformadora, y no por el aislamiento del sujeto que observa. En su variante de 2002, The Fate of Knowledge, formula cuatro condiciones que una comunidad debe satisfacer para que esa crítica tenga la fuerza que se le supone.

  1. Vías de crítica reconocidos. La comunidad debe tener vías instituidas, y no meramente individuales, para criticar la evidencia, los métodos y los supuestos.
  2. Aceptación de la crítica. Las respuestas a las críticas deben ser públicas y tener consecuencias: una crítica que se escucha y se incorpora cambia el procedimiento, y una crítica que se archiva sin respuesta deja de contar como crítica.
  3. Estándares públicos. Los criterios de evaluación deben ser conocidos y discutibles por la comunidad, y no secretos de oficio ni criterios privados.
  4. Igualdad de autoridad intelectual atemperada. Cada miembro tiene capacidad de participar en el diálogo, con la temperancia de que la autoridad acumulada puede ponderar la discusión sin cancelar la voz de quien la aporta.

Longino añade un punto que suele pasarse por alto y que vale la pena memorizar: los valores no epistemicos, como la justificación social o el interés de un grupo, pueden entrar legítimamente en la ciencia cuando se hacen visibles y se someten a crítica. Lo que no puede es esconderse en los supuestos de fondo y operar como si fuera un hecho observado.

3.7. Hacking: las preguntas cambian, las respuestas se acotan

Ian Hacking desarrolla en The Social Construction of What? (1999) una postura que a veces se confunde con el relativismo y que no lo es. Su tesis se apoya en una distinción: las preguntas que la ciencia hace son históricas y cambian con los intereses y los problemas de cada época; las respuestas, una vez que las preguntas están fijadas, admiten corrección. Su posición queda resumida en la idea de que hay relativismo respecto de las preguntas y no respecto de las respuestas, y su concepto de estilo de razonamiento sirve para explicar por qué distintas épocas y disciplinas formulan problemas distintos y los tratan con herramientas distintas.

3.8. La replicabilidad como prueba de estado

El trabajo de la Open Science Collaboration, publicado en 2015 en Science, aporta el dato duro más útil para entender en qué estado se encuentra la ampliación del conocimiento. El equipo reprodujo 100 estudios experimentales y correlacionales publicados en 2008 en tres revistas de psicología de primer nivel, usando el material original cuando se pudo, con revisión previa de la fidelidad metodológica y con potencia estadística suficiente para detectar los tamaños de efecto del estudio original. Los resultados: el 97 por ciento de los estudios originales arrojó resultados estadísticamente significativos, y solo el 36 por ciento de las replicaciones lo hizo; el tamaño de efecto medio de las replicaciones fue la mitad del original; el 39 por ciento de los efectos fue evaluado subjetivamente como replicado. La lectura epistemológica de estos números es precisa: la experiencia, en un volumen alto de comparación, ha dejado ver una tasa de desacuerdo entre el hallazgo original y su repetición que ningún discurso sobre la certeza puede ignorar.

Analogía útil. Piensa en el puente y en el dinamómetro. La creencia de que un puente aguantará se apoya en cálculos, en materiales y en un margen de seguridad. El dinamómetro no produce la resistencia del puente: produce una lectura que, junto con los cálculos, permite estimarla. Si el dinamómetro marca menos de lo previsto, el ingeniero no puede culpar al puente sin revisar también la calibración, la temperatura y el modelo de cargas. Esa es la situación de Duhem y de Quine, y por eso el cálculo de estructuras exige revisar el conjunto de supuestos antes de dictar un veredicto sobre una pieza.

4. Los criterios que caen en parcial

Esta lista resume, en orden, lo que un examen de epistemología suele pedir y lo que hay que responder con un argumento, no con una definición suelta. Cada punto se puede sostener con un ejemplo y con un autor.

  1. Distinguir opinión, creencia y saber justificado, con un ejemplo propio de cada una y con la razón por la que el saber exige razones examinables.
  2. Explicar por qué la definición clásica (verdad, creencia, justificación) no alcanza, y qué muestran los casos de Gettier: el acierto accidental y la premisa falsa que sostiene la justificación.
  3. Enunciar la falsabilidad de Popper y su consecuencia metodológica: en ciencia se refuta o se corrobora, y la corroboración mide el riesgo asumido y no la verdad.
  4. Explicar el problema de la confirmabilidad con un ejemplo: por qué un dato que no se reproduce no invalida por sí solo una hipótesis, y por qué esa misma situación abre la puerta a los ajustes ad hoc.
  5. Describir las cuatro normas de Merton y decir qué función cumplen en la producción de objetividad.
  6. Enumerar las cuatro condiciones de Longino para la crítica transformadora, y explicar por qué sin ellas la comunidad no corrige sus propios procedimientos.
  7. Mencionar la distinción de Hacking entre preguntas y respuestas, y usarla para mostrar que el carácter histórico de la ciencia no equivale a relativismo.
  8. Interpretar los datos de la Open Science Collaboration de 2015 (97 por ciento de significación en los originales, 36 por ciento en las replicaciones, tamaño de efecto a la mitad) como evidencia sobre el estado actual de la contrastación.

5. Los errores que más pesan

Error 1. Tratar la ciencia como un procedimiento que produce verdades. El examen rara vez pide esa clase de afirmación: Popper, Duhem, Quine, Lakatos, Merton, Longino y Hacking están del lado de un conocimiento provisional en cada momento, expuesto a revisión y apoyado en una comunidad con normas.

Error 2. Confundir la demarcación con el método. La pregunta es qué rasgos hacen evaluable y criticable al discurso científico, no un listado de técnicas de laboratorio.

Error 3. Omitir a Duhem y a Quine cuando se habla de falsación. Sin el holismo de la confirmación, la respuesta sobre falsificabilidad queda a medias, porque el contraejemplo aislado rara vez es lo que ocurre en un laboratorio real.

Error 4. Responder en forma de eslogan. Una frase del tipo «la ciencia es objetiva porque es método» no suma: hay que decir quién evalúa, con qué criterios, con qué normas y qué consecuencias tiene la crítica.

Tarjeta de memoria. Tres preguntas ordenan el escalón de la afirmación y funcionan como guion de examen: ¿Qué afirmo? (opinión o contenido hipotético), ¿Por qué lo afirmo? (motivo, razón, experiencia, autoridad) y ¿Qué me mostraría que estoy equivocado? (posible falsador, vía de revisión, criterio de desacuerdo). Si la tercera respuesta queda vacía, la afirmación sigue en el terreno de la opinión, por bien argumentada que esté. Y un cuarto paso para la parte científica: ¿Quién puede criticarla y a qué costo?, que es donde entran Merton y Longino.

6. Para el parcial

Lo que con probabilidad te van a preguntar:

  • La diferencia entre opinión, creencia y saber justificado, con un ejemplo de cada una.
  • La definición clásica del conocimiento y el problema de Gettier, con el detalle del acierto accidental.
  • El criterio de falsabilidad de Popper y la asimetría entre verificar y refutar.
  • El holismo de la confirmación de Duhem y Quine, aplicado a un caso de investigación.
  • Los programas de investigación de Lakatos: progresivo y degenerativo.
  • Las cuatro normas de Merton y las cuatro condiciones de Longino, con la diferencia de propósito entre los dos caminos: Merton describe el ethos de la institución, Longino especifica las condiciones de una crítica con efectos reales.
  • Los datos de la Open Science Collaboration de 2015 leídos como evidencia sobre la reproducibilidad.
  • La diferencia entre las preguntas y las respuestas en Hacking, para mostrar que la ciencia es histórica sin ser relativa.

7. Preguntas de autoevaluación

Explica con tus palabras por qué una creencia puede ser verdadera y, al mismo tiempo, no ser conocimiento.

Porque la verdad es una propiedad del enunciado y el conocimiento es una relación entre la persona, el enunciado y las razones que lo sostienen. El jurado de Platón tiene una creencia verdadera y no sabe, porque su acierto depende de un testimonio que no pudo examinar; le falta el apoyo de razones que lo vinculen a lo que cree. Y según los casos de Gettier, incluso cuando hay razones puede faltar algo: la relación entre esas razones y la verdad, cuando el camino resulta afortunado en un eslabón que el sujeto no podía detectar.

¿Qué diferencia hay entre corroboración y verdad, y por qué Popper insistía en esa diferencia?

La corroboración es el resultado de haber expuesto una teoría a pruebas difíciles sin que haya sido refutada; la verdad es una propiedad que Popper no atribuye a las teorías científicas en sentido estricto. La insistencia tiene un motivo lógico: una universalidad no llega a quedar verificada, porque los casos no observados son infinitos, de modo que el estatus epistémico del que goza la ciencia es provisional. Lo que se puede ordenar entre teorías es cuánto se han resistido y cuántas posibilidades prohíbe cada una, y esa es la base de la comparación racional entre programas de investigación que propuso Lakatos.

Un experimento no reproduce el resultado esperado. ¿Qué se puede concluir y qué no?

Lo que se puede concluir es que hay una inconsistencia entre el resultado observado y el conjunto de afirmaciones que la predicción daba por sentado: la hipótesis central, las auxiliares sobre el instrumento, la teoría de la medición y las leyes de fondo. Lo que no se puede concluir es que la hipótesis central queda refutada, porque los datos no señalan el eslabón culpable. El movimiento siguiente consiste en revisar el conjunto, y la vigilancia epistémica consiste en distinguir esa revisión legítima del ajuste ad hoc, aquel que se hace con el fin de proteger la hipótesis.

¿En qué sentido la objetividad científica es un hecho social, según Longino?

En el sentido de que la objetividad se obtiene a través de una estructura de interacción crítica, con el investigador situado dentro de ella. Una comunidad que abre vías de crítica, responde a las críticas con consecuencias visibles, somete sus estándares a discusión y reparte la autoridad intelectual con templanza, produce un conocimiento que resiste con más firmeza el error que el de un individuo brillante sin comunidad. Merton describe las normas que sostienen ese estilo; Longino especifica las condiciones en que la crítica llega a ser transformadora y no meramente decorativa.

PsiqueAcadémica · Cuaderno de Epistemología

Fuentes verificadas: Platón (Teeteto, 151d-210a; Mené, 98a) · Popper, K. (1934). Logik der Forschung · Popper, K. (1959). The Logic of Scientific Discovery · Popper, K. (1968). Conjectures and Refutations · Duhem, P. (1906). La théorie physique · Quine, W. V. O. (1951). Two dogmas of empiricism. The Philosophical Review, 60, 20-43 · Lakatos, I. (1970). Falsification and the methodology of scientific research programmes. En Lakatos, I. y Musgrove, A. (eds.), Criticism and the Growth of Knowledge. Cambridge University Press · Merton, R. K. (1942). The sociology of science. Journal of Legal and Political Sociology, 1, 115-126 · Longino, H. E. (1990). Science as Social Knowledge. Princeton University Press · Longino, H. E. (2002). The Fate of Knowledge. Princeton University Press · Hacking, I. (1999). The Social Construction of What? Harvard University Press · Open Science Collaboration (2015). Estimating the reproducibility of psychological science. Science, 349(6251), aac4716.

Lecturas del cuaderno: Fundamentos epistemológicos y perspectivas teóricas · Fundamentos epistemológicos del paradigma cuantitativo · Fundamentos epistemológicos del análisis cualitativo.

Sobre la autoría
Este artículo pertenece a Psique Académica, proyecto educativo de psicología dirigido por Ricardo De Castro King, psicólogo clínico colombiano (Tarjeta Profesional COLPSIC 106127) que ofrece acompañamiento psicológico online, en español, a hispanohablantes en Estados Unidos, Canadá y Europa desde . Todo el contenido se publica bajo dirección editorial con proceso interno de control de calidad. Conoce más en Quiénes somos y en Sobre Rick. Contenido con fines educativos: no reemplaza la consulta profesional.