
En una frase: primero el supuesto, después el diseño.
1. Qué decides antes de elegir un diseño
En clase suele parecer que el orden es: pregunta, hipótesis, diseño, muestra, instrumento, análisis. Ese orden es operativo. Por debajo hay otro, que casi no se escribe en el protocolo y que el parcial sí sabe detectar: qué clase de cosa es el fenómeno, qué cuenta como prueba y qué haces cuando el dato no calza. Si no explicitas eso, eliges un diseño por costumbre del laboratorio o por lo que pide la revista, no por una apuesta coherente.
El paradigma cuantitativo, en la versión que circula hoy en psicología, no es el positivismo del siglo XIX copiado al pie de la letra. Es, de forma más frecuente, un postpositivismo de trabajo: hay realidad ahí fuera; el conocimiento es conjetural; la observación llega cargada de teoría; la objetividad se persigue con procedimientos, no se recibe como un don. Creswell, en sus textos de diseño de investigación, sitúa esa cosmovisión como el marco habitual del trabajo cuantitativo. No hace falta memorizar ediciones. Sí hace falta no mezclar ese recorte con el de las perspectivas interpretativas, que se estudian en el otro fundamento.
1.1. Tres preguntas que anteceden al diseño
- Ontológica. ¿El fenómeno existe con independencia de quien lo nombra? El cuantitativo responde que sí, al menos como apuesta de trabajo: ansiedad, tiempo de reacción o adhesión al tratamiento no son solo relatos locales. Son propiedades o procesos que se pueden recortar como variables.
- Epistemológica. ¿Cómo se llega a saber algo de eso? Se llega por contraste público: indicadores, replicación, control de alternativas, puesta en riesgo de la hipótesis. No por introspección privada ni por consenso de un grupo pequeño.
- Metodológica. ¿Qué prácticas siguen de esas dos respuestas? Medición, operacionalización, comparación, modelado del error. El diseño experimental es una de esas prácticas, no la definición del paradigma.
2. Ontología: qué hay ahí fuera
La ontología cuantitativa de trabajo dice, en voz baja: el mundo no se agota en tu descripción. Hay regularidades. Hay diferencias de grado. Hay causas que operan aunque el participante no las narre. Por eso tiene sentido asignar números, comparar grupos y hablar de efecto. Si el fenómeno fuera solo una construcción local sin resto, la medición sería un teatro y el control experimental una puesta en escena sin referente.
Eso no obliga a un realismo ingenuo. El postpositivismo (la línea que Creswell resume para quien investiga en educación y en ciencias sociales) acepta que el recorte de la variable ya es teórico. «Depresión» no está en el mundo como una piedra. Está como un constructo: un nudo de indicadores, criterios y tradiciones de medida. El supuesto no es «el test es la cosa». El supuesto es «hay algo ahí, relativamente estable, que el test intenta rastrear, y ese intento puede fallar de modos estimables».
2.1. Realismo de trabajo, no magia del dato
Conviene separar tres capas para no inflar el supuesto:
- Capa 1. Hay un referente (un proceso, una disposición, una diferencia) que no depende del capricho de quien mide.
- Capa 2. Ese referente no se ofrece desnudo: llega mediado por lenguaje, instrumento, muestra y ocasión.
- Capa 3. El número que sale del instrumento es un indicador, no una fotografía. El error de medida no es un accidente vergonzoso: es parte del modelo.
Si te quedas solo en la capa 1, caes en un positivismo de manual escolar: el dato habla solo. Si te quedas solo en la capa 2, te deslizas hacia el otro cuaderno (el cualitativo) sin avisar. El oficio cuantitativo vive en la tensión entre 1 y 3: hay mundo, y hay desajuste medible entre mundo e indicador.
3. Del positivismo clásico al postpositivismo de laboratorio
El positivismo de Comte soñaba una ciencia de lo observable que dejara atrás la metafísica. En el siglo XX, el empirismo lógico (el Círculo de Viena y sus alrededores) apretó esa idea: el sentido de un enunciado se ata a su verificación empírica. Esa pauta, aplicada en serio, deja fuera buena parte de la psicología: constructos, disposiciones, procesos no vistos de forma directa.
Popper corta ese nudo de otro modo. No pide verificación definitiva. Pide riesgo: una hipótesis científica se reconoce porque puede chocar con la experiencia de una forma que duela. La falsación es una señal de demarcación, no un ritual de laboratorio que «demuestra que H0 es falsa y por tanto H1 es verdadera». Esa última frase es la caricatura que el parcial premia si la escribes y castiga si la crees. El apunte de método científico desarrolla el procedimiento. Aquí Popper entra por el supuesto: el conocimiento cuantitativo es conjetural. Se sostiene mientras resiste pruebas pensadas para tumbarlo.
3.1. Pasos para pasar de «creo en los datos» a un postpositivismo usable
- Nombra el referente. ¿Qué cosa, proceso o diferencia estás tratando como real? Escríbelo en una oración, sin el nombre del test.
- Separa constructo e indicador. El constructo es la apuesta teórica. El indicador es la huella que aceptas medir hoy. Si los fusionas, la validez de medida desaparece como problema.
- Declara qué contaría en contra. Si no hay resultado capaz de debilitar tu hipótesis, no estás en clave popperiana: estás ilustrando una creencia con números.
- Elige después el diseño. Solo ahora tiene sentido preguntar si hace falta control experimental, serie temporal o comparación no equivalente. Eso se estudia en el apunte de diseños. Aquí basta con no invertir el orden.
- Deja el error a la vista. Intervalos, supuestos del modelo, límites de la muestra, sesgos del instrumento. El postpositivismo no esconde el desajuste: lo pone en la mesa.
Creswell sirve como brújula de mapa, no como biografía. En su esquema de cosmovisiones (postpositivista, constructivista, transformadora, pragmática), el trabajo cuantitativo se apoya con frecuencia en la primera. Phillips y Burbules, que él cita al hablar de postpositivismo, insisten en el conocimiento como conjetura corregible. No necesitas recitar capítulos. Necesitas no atribuirle a Creswell un diseño experimental ni un teorema de muestreo que no es suyo.
4. Tres planos: realidad, evidencia, error
Para no mezclar niveles, conviene una tabla de trabajo. Léela en horizontal: cada fila es un plano. Léela en vertical: realidad, evidencia y error no son sinónimos.
| Plano | Realidad (qué asumes que hay) | Evidencia (qué cuenta como prueba) | Error (qué haces con el desajuste) |
|---|---|---|---|
| Ontología | Hay un mundo con regularidades y diferencias que no dependen del capricho de quien observa. Los constructos recortan ese mundo; no lo inventan desde cero. | Todavía no hay «dato». Hay un recorte: qué cuenta como variable, qué queda fuera, qué se trata como ruido. | El desajuste no cancela el referente. Indica que el recorte puede ser tosco, inestable o teórico de más. |
| Epistemología | Ese mundo se puede conocer de forma aproximada y pública. El saber queda a merced de pruebas posteriores. | Observaciones replicables, hipótesis en riesgo, comparación entre predicción y dato. La conjetura en riesgo pesa más que la anécdota confirmatoria. | El error informa: obliga a revisar la hipótesis, el indicador o el alcance de la pretensión. No se disuelve con un n más alto. |
| Metodología | Se opera como si las propiedades admitieran indicadores, control y comparación. El diseño es una consecuencia, no el supuesto. | Instrumentos, protocolos, grupos, series, modelos estadísticos. Cada uno produce un tipo de huella, no «la verdad». | Se distingue error aleatorio, sesgo sistemático y error de medida. Se estima, se discute, se reporta. No se niega. |
Si el parcial te pide «fundamento epistemológico del cuantitativo» y contestas «ANOVA» o «grupo control», te fuiste a la tercera fila y, encima, al apunte equivocado. La respuesta vive sobre todo en las dos primeras filas. La tercera solo muestra cómo se traduce el supuesto en oficio.
O ontología E epistemología M metodología R realidad E evidencia E error
5. Medición: el mundo no llega en números
Medir, en este paradigma, no es «poner un número porque queda más científico». Es traducir un constructo en una regla de asignación que otra persona pueda seguir. Stevens lo dijo en clave clásica: medición es asignar numerales a objetos o eventos según reglas. En psicología esa frase se vuelve peligrosa si la lees como permiso para numerar lo que sea. La regla tiene que tener un argumento: por qué esta huella y no otra, por qué esta escala, por qué este punto de corte.
Tres distinciones que el fundamento exige y el diseño no sustituye:
- Constructo frente a puntuación. La puntuación es el rastro. El constructo es la apuesta. Confundirlos produce la ilusión de que el alfa alto «crea» el rasgo.
- Precisión frente a acierto de recorte. Un instrumento puede ser estable y estar recortando otra cosa. La estabilidad (lo que a veces se llama fiabilidad) no absuelve la pregunta de validez de medida.
- Escala frente a fenómeno. Que hayas usado una Likert de cinco puntos no demuestra que el fenómeno tenga cinco estados naturales. La escala es una convención útil, no una ontología.
La operacionalización es el momento en que el supuesto se vuelve vulnerable. Si defines impulsividad como «número de clics prematuros en esta tarea», has hecho una apuesta ontológica pequeña y una apuesta de medida grande. El paradigma no te prohíbe esa apuesta. Te pide que la declares y que aceptes qué quedaría fuera (impulsividad verbal, impulsividad en la vida diaria, impulsividad como rasgo amplio).
6. Objetividad como horizonte, no como magia
La palabra objetividad arrastra mala fama y mala defensa. La mala defensa dice: «el cuantitativo es objetivo porque usa números». Eso es magia. Un número puede ser un sesgo con decimales. La mala fama dice: «como hay teoría en la observación, la objetividad es un cuento». Eso confunde horizonte con logro. El postpositivismo se queda en el medio incómodo: la objetividad funciona como horizonte. Orienta prácticas. No certifica que hayas salido de tu piel.
Prácticas que persiguen ese horizonte (sin convertirlas en diseño experimental):
- Definir el indicador de forma que otra persona pueda aplicarlo.
- Separar, cuando el estudio lo permite, a quien interviene de quien puntúa.
- Registrar el protocolo antes de ver el resultado, para no redibujar la hipótesis a gusto del dato.
- Reportar lo que no salió, no solo lo que confirma el relato del laboratorio.
- Dejar a la vista los supuestos del modelo (independencia, linealidad, homocedasticidad, según el caso) en lugar de tratarlos como decorado.
Ninguna de esas prácticas «limpia» al observador. Las tres capas de la sección 2 siguen ahí. Lo que cambia es el grado de exposición pública del desajuste. Por eso Popper importa como señal: una hipótesis que no puede doler no necesita objetividad, porque no se está jugando nada. Y por eso Kuhn importa como contrapeso breve: la comunidad también decide qué cuenta como anomalía y qué se ignora durante la ciencia normal. Esa sociología del paquete se desarrolla en el apunte de paradigmas. Aquí basta para no pintar al investigador cuantitativo como un monje sin historia.
7. Popper, Kuhn y Creswell: tres señales, no tres monografías
El riesgo de este tema es convertirlo en historia de la filosofía. El riesgo contrario es citar nombres como adorno. Tres usos justos:
7.1. Popper: la hipótesis tiene que poder perder
De Popper te llevas una exigencia epistemológica, no un tutorial de contraste de hipótesis. La Lógica de la investigación científica y Conjeturas y refutaciones insisten en que la ciencia avanza poniendo en peligro sus enunciados, no acumulando verificaciones cómodas. Traducción al cuaderno cuantitativo: si tu hipótesis es compatible con cada resultado posible, el valor p más bajo no la vuelve científica. Solo la vuelve numerada.
Ojo con el salto ilegal: «rechacé H0, entonces falsé la hipótesis nula y descubrí el efecto». El rechazo de H0, en la pauta habitual de Neyman-Pearson o en el uso híbrido que circula en revistas, es una decisión bajo umbral, con tasas de error de largo plazo. No es una refutación popperiana del constructo ni un hallazgo ontológico. Popper no te pide que adores el .05. Te pide que tu afirmación sobre el mundo pueda chocar con algo.
7.2. Kuhn: el paquete no es solo lógica
Kuhn recuerda que se trabaja dentro de un paquete compartido (ejemplares, instrumentos, preguntas legítimas). Durante la ciencia normal, las anomalías se tratan como ruido o como tarea local. Eso no cancela a Popper. Lo sitúa: la falsación rara vez llega como un duelo limpio entre una hipótesis y un dato. Llega filtrada por lo que la comunidad ya acepta medir. Si te piden «paradigma» en sentido kuhniano amplio, vete al apunte de paradigmas. Si te piden el supuesto cuantitativo, Kuhn te sirve para no creer que el paquete nace el día que abres el software.
7.3. Creswell: mapa de cosmovisiones, no manual de laboratorio
Creswell ordena para estudiantes lo que de otro modo queda disperso: hay cosmovisiones, y el cuantitativo se apoya con frecuencia en el postpositivismo. Úsalo para ubicar el recorte. No le atribuyas la tipología de Campbell y Stanley, ni una teoría de la medición, ni una crítica cualitativa que no es la suya. Y no lo uses para reescribir el fundamento de las perspectivas: ese recorte, con otros supuestos sobre la realidad y la evidencia, está en el apunte hermano.
8. Lo que el supuesto no te da (y el parcial finge que sí)
9. Cómo se ve el supuesto en un protocolo (sin diseñar el experimento)
Un modo concreto de estudiar este tema es leer la introducción y el apartado de medidas de un artículo cuantitativo y marcar tres oraciones:
- Una oración ontológica (qué tratan como real: un rasgo, un proceso, una diferencia de condición).
- Una oración epistemológica (qué aceptarían como evidencia en contra, aunque a veces esté solo implícita).
- Una oración de error (qué desajuste admiten: de medida, de muestreo, de modelo).
Si no encuentras la segunda, el artículo puede ser técnicamente pulcro y filosóficamente dogmático: confirma, no arriesga. Si no encuentras la tercera, el artículo finge magia. Si la primera está escrita como si el test fuera el rasgo, estás ante realismo de instrumento, no ante realismo de fenómeno.
Ese ejercicio no te pide juzgar si el diseño es experimental o cuasi. Te pide oír el piso. Cuando ya oyes el piso, entonces sí tiene sentido cruzar al apunte de diseños y preguntar qué arreglo de grupos o de tiempos protege (o no) esa apuesta. El orden importa: supuesto, después arreglo.
- Sí hay un referente nombrado sin fusionarlo con el test.
- Sí hay algún resultado que, en serio, debilitaría la afirmación.
- Sí el error aparece como parte del modelo, no como mancha que se esconde.
10. Errores frecuentes en el parcial
1. Definir cuantitativo por el software o por el n. SPSS, R o un n de 400 no son epistemología. Son herramientas y tamaños. El fundamento es el paquete realidad-evidencia-error.
2. Contar a Popper como si fuera el capítulo de contraste de hipótesis. Popper no diseñó tu t de Student. La falsación es una exigencia sobre enunciados. El valor p es una pauta de decisión estadística. Se tocan; no se identifican. El desarrollo del método está en el otro cuaderno.
3. Usar Kuhn para decir que «da igual el dato, todo es paradigma». Eso es caricatura. Kuhn complica la imagen del duelo limpio hipótesis-dato. No te autoriza a tratar la evidencia como adorno. Si quieres la discusión larga, está en paradigmas.
4. Pegar el fundamento cualitativo aquí. Comprensión de sentidos, construcción local, reflexividad como eje: eso pertenece al recorte de perspectivas. Puedes contrastar una línea. No reescribas ese apunte ni importes su vocabulario como si fuera el mismo piso.
5. Prometer objetividad alcanzada. El verbo justo es perseguir, aproximar, exponer a contraste. No poseer. El parcial suele poner una opción que dice «el cuantitativo garantiza objetividad porque mide». Esa opción está mal dos veces: por «garantiza» y por «porque mide».
6. Invertir el orden supuesto-diseño. Elegir primero «un experimental» y después preguntar qué es el fenómeno produce Frankenstein metodológico: un aparato sofisticado montado sobre una ontología muda.
11. Para el parcial
- Diferencia entre positivismo clásico y postpositivismo de trabajo (observación limpia frente a conocimiento falible).
- Las tres preguntas previas al diseño: ontológica, epistemológica, metodológica.
- Por qué la objetividad es horizonte y no magia.
- Popper como señal de falsación / conjetura en riesgo, sin recontar el método entero.
- Por qué un n grande no produce verdad y por qué p menor que .05 no es descubrimiento.
- Por qué este tema no se responde con la tipología de diseños.
- Hay mundo (ontología de trabajo).
- Se conoce por contraste público y falible (epistemología postpositivista).
- Se opera con indicadores y modelo de error (metodología).
- El diseño viene después; vive en otro cuaderno.
- Objetividad: horizonte. Número: idioma. Valor p: decisión, no hallazgo ontológico.
- Popper: que pueda perder. Kuhn: el paquete es histórico. Creswell: mapa, no laboratorio.
12. Preguntas de autoevaluación
1. ¿Por qué el supuesto sobre la realidad va antes del diseño experimental?
Porque el diseño es una práctica que solo tiene sentido si ya aceptaste que hay un referente relativamente independiente, que deja huellas medibles y que el error se puede estimar. Sin eso, aleatorizar o comparar grupos es un rito. El arreglo de grupos se estudia en el apunte de diseños; este cuaderno pregunta qué tuviste que haber aceptado para que ese arreglo no sea teatro.
2. ¿En qué se distingue el postpositivismo de un positivismo de afiche?
El afiche promete observación limpia y verificación al alcance. El postpositivismo admite teoría en la observación, conocimiento conjetural y objetividad como horizonte. Creswell sitúa esa cosmovisión como marco habitual del cuantitativo. Popper aporta la exigencia de riesgo. Ni uno ni otro convierten el valor p en descubrimiento.
3. Un estudio con n = 2 000 reporta p menor que .05 en un test que no rastrea el constructo. ¿Qué falla: el n, el umbral o el supuesto?
Fallan la medición y el recorte (ontología de instrumento + evidencia mal plantada). El n grande no produce verdad; el umbral no descubre el rasgo. Tienes decimales estables de una huella equivocada. Eso se denuncia desde el fundamento, no desde la tipología de diseños.
4. ¿Cómo usarías a Popper, a Kuhn y a Creswell en un oral de cinco minutos sin canibalizar los otros apuntes?
Popper: la afirmación cuantitativa tiene que poder perder; no recontar el método. Kuhn: el paquete es histórico y filtra qué cuenta como anomalía; la historia larga está en paradigmas. Creswell: mapa de cosmovisiones; el cuantitativo se apoya con frecuencia en el postpositivismo. Si el oral se va a grupos y amenazas, cambias de cuaderno. Si se va a sentidos y construcción, también.
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