
Si te piden en un examen “la curva del olvido”, lo más probable es que alguien recuerde un gráfico de Instagram: a las 24 horas se perdió el 70 o el 90 por ciento, y hay que “repasar o se va todo”. Esa cifra redonda no está en el experimento de Hermann Ebbinghaus. Lo que sí está —y se puede citar— es un método de ahorros con sílabas sin sentido, una curva de retención que cae rápido al principio y más despacio después, y una replicación de 2015 que volvió a trazar esa forma con el procedimiento original.
En este artículo vas a leer cómo se midió de verdad, qué es el método de ahorros, qué encontraron Murre y Dros cuando replicaron el protocolo, y en qué se distingue esa curva de las técnicas de estudio y de la memoria prospectiva. El ángulo es cátedra de cómo se estudia el olvido, no un consejo de productividad.
Quién era Ebbinghaus y por qué se metió a sí mismo en el laboratorio
Hermann Ebbinghaus (1850–1909) publicó en 1885 Über das Gedächtnis (en inglés suele citarse como Memory: A Contribution to Experimental Psychology). El libro no tiene DOI de la edición original; se cita por editorial y año. Lo revolucionario no fue un porcentaje de marketing. Fue tratar la memoria como fenómeno medible en un solo sujeto —él mismo— con material controlado.
Hasta entonces, la memoria se discutía en ensayos filosóficos. Ebbinghaus inventó sílabas sin sentido (consonante-vocal-consonante) para reducir el significado previo, las memorizó hasta un criterio de repetición perfecta, dejó pasar intervalos y volvió a aprender las mismas listas. La diferencia de esfuerzo entre la primera vez y la segunda es el ahorro. Ese ahorro, no un “porcentaje de olvido” de redes, es la unidad del experimento.
El olvido, en Ebbinghaus, no se pregunta “¿cuánto recuerdas?”. Se pregunta “¿cuánto te ahorras al reaprender?”. Esa diferencia de oficio es la que cae en el parcial.
Si tu cátedra ya te dio el mapa de qué es la memoria en psicología, este artículo no lo reescribe. Allí están tipos y procesos. Aquí está un experimento fundacional y cómo se lee sin inflarlo.
El método de ahorros, paso a paso
El procedimiento se puede contar en cinco movimientos, sin inventar umbrales que el libro no fija como ley universal:
- Material. Listas de sílabas sin sentido, para que el recuerdo no se apoye en una historia previa.
- Aprendizaje inicial. Repetición hasta un criterio (por ejemplo, dos recitaciones perfectas consecutivas; el detalle exacto se cita del protocolo, no se inventa en el oral).
- Intervalo. Minutos, horas, un día, varios días. El tiempo es la variable.
- Reaprendizaje. Las mismas listas, el mismo criterio.
- Ahorro. Si la primera vez tomó 100 repeticiones y la segunda 40, el ahorro es 60. Ese 60 es economía de reaprendizaje, no “retención de contenido autobiográfico”.
La curva se construye al plotear el ahorro (o la retención derivada) contra el intervalo. Cae de forma pronunciada al inicio y se aplana. Eso es lo que el gráfico clásico muestra. No muestra que “a las 24 horas se perdió el 90 por ciento de la clase de ayer”, porque la clase de ayer tiene significado, sueño, interferencia y repaso informal.
| Pieza del método | Qué controla | Qué no autoriza |
|---|---|---|
| Sílabas sin sentido | Significado previo | Extraer una ley de olvido de apuntes de cátedra |
| Un solo sujeto (Ebbinghaus) | Condiciones internas constantes | Inferir N de población |
| Ahorro al reaprender | Memoria como trabajo residual | Equivaler ahorro a “porcentaje recordado en un quiz” |
| Intervalos logarítmicos | Forma de la curva | Un número aislado de 24 horas para todo material |
Murre y Dros (2015) recuerdan que la curva clásica se basa en un sujeto y en un método de ahorros. Replicarla exige respetar ese método, no un test de reconocimiento de Instagram.
Qué se enseña en clase (y dónde se infla)
En los manuales, la curva aparece con frecuencia con tres frases: el olvido es rápido al principio, luego se desacelera; el repaso espaciado ayuda; Ebbinghaus lo demostró en 1885. Las tres tienen base. El inflado entra cuando se añade un porcentaje redondo sin protocolo.
Tres inflados típicos del aula:
- El 70/90 por ciento a las 24 horas como si fuera el dato aislado del 1885. Ebbinghaus reporta una familia de puntos, no un meme.
- Confundir olvido de sílabas con olvido de una materia. Una lista CVC no es un capítulo de psicopatología.
- Confundir la curva con un consejo de productividad. “Repasa a las 1-1-1-1 horas” es una pauta de agenda, no el experimento.
El artículo sobre cómo estudiar psicología y no olvidarlo cubre técnicas (recuperación, espaciado, elaboración). Este texto no lo reescribe. Si tu pregunta es “cómo estudio el parcial”, vete allá. Si tu pregunta es “qué midió Ebbinghaus y si se replicó”, quédate aquí.
La memoria prospectiva es otro olvido: olvidar hacer algo. Ebbinghaus estudió reaprender listas, no recordar una cita a las 16:00. Mezclarlos en el oral es otra trampa.
La replicación de 2015: Murre y Dros
En 2015, Jaap M. J. Murre y Joeri Dros publicaron en PLOS ONE “Replication and Analysis of Ebbinghaus’ Forgetting Curve” (doi.org/10.1371/journal.pone.0120644. El título dice replicación. El método se toma en serio: un sujeto, sílabas, ahorros, intervalos comparables.
Conclusión que puedes llevar al examen, sin inflar:
- La curva de Ebbinghaus se replicó con el método original.
- No es completamente lisa: hay un salto o irregularidad (los autores discuten un posible efecto alrededor del ciclo de 24 horas / sueño).
- Eso no convierte a Ebbinghaus en infalible. Convierte al hallazgo en uno de los pocos de 1885 que sobrevive una replicación fiel del protocolo.
Replicar es repetir el ahorro, no volver a dibujar la curva de Wikipedia. Murre y Dros hacen lo segundo.
Para el parcial, tres frases:
- Unidad = ahorro al reaprender, no quiz de reconocimiento.
- Forma = caída rápida y luego más lenta.
- 2015 = replicación con método original; la curva no es un mito, el porcentaje de redes sí puede serlo.
Espaciado y recuperación: qué se suma (y qué no)
Ebbinghaus ya observó que el repaso distribuido rinde más que el masivo para el mismo tiempo de estudio. Eso conecta con un siglo de trabajo posterior, pero no autoriza pegar en el mismo párrafo un “sistema de repetición” de aplicación de idiomas como si fuera el 1885.
Roediger y Karpicke (2006) publicaron “Test-Enhanced Learning” en Psychological Science (doi.org/10.1111/j.1467-9280.2006.01693.x. Muestran que recuperar (testearse) consolida más que releer. Eso es práctica de recuperación, no la curva de ahorros. Sirve de puente: si Ebbinghaus midió cuánto queda al reaprender, Roediger y Karpicke midieron qué tipo de práctica deja más. No son el mismo experimento.
Los niveles de procesamiento de Craik y Lockhart preguntan cómo se codifica (superficial vs profundo). Ebbinghaus casi no deja que el significado entre. Por eso sus sílabas son el caso extremo de material pobre. Un apunte de cátedra se olvida distinto porque se elabora, se discute y se duerme encima.
El apunte de memoria: estructura y modelos cubre almacenes y flujos. La curva de Ebbinghaus es una función de retención en el tiempo para un tipo de aprendizaje, no un almacén.
Tabla 2. Tres lecturas que el examen mezcla
| Lectura | Qué afirma | Fuente que la sostiene | Qué no afirma |
|---|---|---|---|
| Curva de ahorros | El reaprendizaje cuesta menos; el ahorro cae con el intervalo, más rápido al inicio | Ebbinghaus 1885; Murre y Dros 2015 | Un 90 por ciento perdido en un día para una materia cualquiera |
| Práctica de recuperación | Testearse deja más que releer | Roediger y Karpicke 2006 | Que Ebbinghaus haya medido quizzes de opción múltiple |
| Memoria prospectiva | Olvidar una acción futura | Otro frente (1136) | Que la curva de sílabas explique olvidar el cumpleaños |
Cómo se estudia “de verdad” (el título del artículo)
El título promete método, no un hábito de agenda. Estudiar de verdad la curva es:
- Leer el protocolo, no el infográfico.
- Nombrar la unidad (ahorro).
- Citar la replicación (Murre y Dros 2015) cuando te pregunten “¿se sostiene?”.
- Separar material sin sentido de material con sentido.
- No firmar un porcentaje de redes.
Si un docente pide “aplica Ebbinghaus a tu semana de estudio”, puedes hablar de repaso distribuido como hipótesis de trabajo, y debes marcar que el N=1 de 1885 no calibra tus horas de psicometría. El texto de técnicas de estudio desarrolla esa aplicación. Aquí el oficio es no mentir sobre el dato.
Límites que el mito suele saltarse
Ebbinghaus es un sujeto, masculino, del siglo XIX, memorizando sílabas en condiciones que él controlaba. No es una muestra de estudiantes LATAM con sueño deprimido y WhatsApp. Generalizar la forma (caída rápida, luego lenta) tiene más respaldo que generalizar un porcentaje.
Tampoco es un modelo de interferencia, de sueño o de consolidación sináptica. Es una descripción empírica de retención medida por ahorro. Los modelos posteriores (interferencia, decaimiento, consolidación) interpretan esa forma; no están “dentro” del 1885.
YMYL: este artículo no diagnostica deterioro de memoria ni recomienda un tratamiento. Si el olvido cotidiano te preocupa como síntoma, eso es clínica, no la curva de sílabas.
Escena de oral
La profesora pregunta: “¿La curva del olvido está demostrada?”. La respuesta floja es “sí, a las 24 horas se pierde el 90 por ciento”. La respuesta que puntúa:
“Ebbinghaus (1885) midió ahorro al reaprender sílabas sin sentido. La retención cae rápido y luego más despacio. Murre y Dros (2015) replicaron el método original y recuperaron la forma, con una irregularidad posible alrededor de las 24 horas. El porcentaje de redes no califica como dato. La unidad es el ahorro, no un quiz de la clase de ayer.”
Esa respuesta cabe en un minuto. Lleva dos citas. No diagnostica. No vende una app.
Qué hacer con esto en un trabajo de grado
Si estás armando el marco teórico de una tesis sobre memoria o sobre estudio, Ebbinghaus no te salva de describir tu material. Escribe, en este orden:
- Qué se olvidó. Sílabas, pares asociados, un capítulo, un procedimiento. El material cambia la curva.
- Cómo se midió. Ahorro, recuerdo libre, reconocimiento, reaprendizaje. No mezcles unidades.
- Quién es el N. Un sujeto en 1885 no calibra una aula de 40.
- Qué intervalo. Minutos no son un semestre. El aplanamiento tardío no autoriza “ya no hace falta repasar”.
- Qué práctica interpolaste. Releer, testearse, dormir, interferir. Murre y Dros controlan el protocolo; tu tesis tiene que nombrar el suyo.
Un tribunal que haya leído a Roediger te va a preguntar por la práctica de recuperación. Ten la respuesta lista: Ebbinghaus midió reaprendizaje; el testing effect es otra línea. Pueden convivir en discusión; no son el mismo hallazgo.
Relato de laboratorio y relato de aula
El aula introduce significado, notas, sueño irregular y WhatsApp. Eso no “refuta” a Ebbinghaus. Cambia el objeto. Una curva de sílabas predice mal el olvido de un caso clínico que discutiste tres veces. Predice con más acierto el olvido de una lista de nervios craneales memorizada de un tirón a las 2 de la mañana.
Por eso el infográfico miente dos veces: infla un porcentaje y aplica la curva al material equivocado. El oficio del estudiante es usar la forma (rápido, luego lento) como hipótesis y medir su propio ahorro: rehacer el mismo cuestionario a los tres días y ver qué queda, no creerse un 90 por ciento anónimo.
Los tipos de memoria (sensorial, corto, largo plazo) tampoco son la curva. Son almacenes. Ebbinghaus opera sobre lo que ya entró a un aprendizaje verbal. No te dice cuánto dura un eco icónico.
Interferencia, sueño y el salto de las 24 horas
Murre y Dros discuten que la curva replicada no es lisa. Un salto alrededor de un día abre la puerta a sueño o a un ciclo circadiano, sin convertir a Ebbinghaus en un teórico del sueño. El 1885 no tenía polisomnografía. El 2015 puede señalar la irregularidad y dejar la interpretación a líneas posteriores.
Interferencia (proactiva, retroactiva) explica parte de por qué el material pobre se va: nuevas sílabas empujan a las viejas. Decaimiento puro (el rastro se evapora con el tiempo) es la lectura ingenua de la curva. El examen suele pedir que no las fusiones: la forma empírica cabe con más de un mecanismo. Ebbinghaus describió; no zanjó el mecanismo.
Límites éticos y de generalización que el mito suele saltarse
Un hombre del siglo XIX memorizando sílabas en su escritorio no autoriza vigilar a operarios “porque Ebbinghaus dijo que se olvida todo”. Tampoco autoriza un discurso de pánico sobre el Alzheimer. La curva no es clínica. Si hay que hablar de deterioro, se habla con otros instrumentos y otros N.
Generalizar la forma a idiomas, a música o a habilidades motoras es una hipótesis, no un resultado de 1885. Cada dominio tiene su literatura de retención. El apellido Ebbinghaus no es un comodín para “el cerebro olvida”.
Cómo se ve un protocolo de ahorro en un laboratorio de hoy
Si un equipo quisiera acercarse al 1885 sin fingir que es 1885, el diseño mínimo se parece a esto. Se construyen listas CVC con las mismas restricciones de Ebbinghaus (evitar palabras reales en el idioma del sujeto). Se fija un criterio de recitación. Se registra el número de ensayos hasta el criterio. Se asignan intervalos (20 minutos, 1 hora, 9 horas, 1 día, 2 días, 6 días, 31 días — los clásicos; no hace falta copiarlos uno por uno). En cada intervalo se reaprende hasta el mismo criterio. El ahorro se expresa como proporción del trabajo inicial que ya no hizo falta.
Murre y Dros hacen algo muy cercano a esa lista. Por eso su paper pesa más que un “nosotros también vimos que la gente olvida”. Un experimento de reconocimiento de fotos a los 20 minutos no es una replicación de Ebbinghaus, aunque el gráfico se le parezca. El gráfico se puede parecer por mil razones.
Tres decisiones de diseño que el oral premia nombrar:
- Material pobre vs material rico. Pobre = sílabas. Rico = prosa, caras, casos clínicos. La curva de uno no calibra al otro.
- Criterio de aprendizaje. Dos recitaciones perfectas no equivalen a “estudié una noche”. El 1885 satura el aprendizaje inicial; el aula casi no llega a ese criterio.
- La medida. Ahorro, recall, reconocimiento y priming no son intercambiables. Si cambias la medida, cambias el objeto.
Con esas tres, ya puedes leer un paper contemporáneo y decir si está en la familia de Ebbinghaus o solo le robó el nombre al eje Y.
Qué no es la curva (sin fórmula de contraste)
Tres objetos vecinos que el examen pone al lado:
- Decaimiento. Hipótesis de mecanismo: el rastro se debilita con el tiempo. La curva es compatible, no es la prueba.
- Interferencia. Hipótesis de mecanismo: material nuevo empuja al viejo. También es compatible. El 1885 no las separa.
- Consolidación. Hipótesis de sueño y de tiempo post-aprendizaje. El salto de 24 horas de 2015 invita a esta lectura; no la demuestra.
Si el ítem pide “Ebbinghaus demostró el decaimiento”, la respuesta correcta nombra la curva de ahorro y deja el mecanismo abierto. Demostrar una forma no es demostrar una causa.
Una semana de estudio, sin vender el mito
Puedes usar la forma sin firmar el 90 por ciento. Ejemplo de cuaderno, no de app:
- Día 0: estudias una lista de 20 términos (no sílabas: ya saliste del 1885).
- Día 0 noche: te testeas sin mirar. Anotas aciertos.
- Día 3: mismo test. La caída te da tu ahorro, no el de Hermann.
- Día 10: otra vez. Si el acierto se aplana, el repaso puede espaciarse. Si sigue en caída libre, el material no se elaboró o el sueño falló.
Eso es medición local. No es “Ebbinghaus dice que el día 3 hay que abrir Anki”. El puente honesto con técnicas de estudio es este: la forma sugiere que el primer intervalo importa más; Roediger sugiere qué hacer en ese intervalo (recuperar, no releer). Dos literaturas, un cuaderno.
Cifras que no vas a encontrar aquí a propósito
No vas a leer “se olvida el 56 por ciento en una hora” como ley. Ebbinghaus tiene tablas; esas tablas son de su sujeto y su material. Copiar una celda a un PowerPoint de primer semestre es el inflado que este artículo intenta cortar. Si un manual trae un número, pide la fuente primaria y el método. Si la fuente es un blog de productividad, el número no entra al examen.
Murre y Dros publican datos y figuras. Cítalos por el DOI, no por un recorte de Twitter. El oficio de cátedra es esa pereza: no reciclar la cifra más redonda.
Qué le pediría un revisor a un gráfico de olvido
Si un compañero te trae un gráfico con eje X en horas y eje Y en “porcentaje recordado”, hazle cuatro preguntas antes de ponerle el apellido Ebbinghaus. Primera: ¿la medida es ahorro, recall o reconocimiento? Segunda: ¿el material es pobre o rico? Tercera: ¿cuántos sujetos y cuántas listas? Cuarta: ¿el aprendizaje inicial se saturó hasta un criterio? Si las cuatro quedan en el aire, el gráfico es una ilustración, no una replicación.
Eso no equivale a pedantería: nombra la diferencia entre citar 1885 y citar un tutorial de YouTube. Murre y Dros sobreviven esas cuatro preguntas. Un infográfico de “el 90 por ciento se fue” no sobrevive ninguna.
Un segundo filtro: el eje Y. “Porcentaje olvidado” no es el inverso automático del ahorro. El ahorro compara trabajo de reaprendizaje. El porcentaje de aciertos en un quiz compara otra cosa. Puedes transformar, con supuestos, una en la otra; el 1885 no te entrega esa transformación hecha para tu parcial de psicopatología.
Interferencia en el aula, con nombres
Proactiva: lo que ya sabías de “memoria” en el colegio empuja a lo nuevo y a veces lo distorsiona. Retroactiva: la clase de las 4 de la tarde empuja a la de las 2. Ebbinghaus redujo ambas al usar sílabas sin sentido y un solo tipo de material. Tu semana de facultad las maximiza. Por eso tu curva personal, si la midieras, saldría más ruidosa y, a menudo, más empinada en los primeros días de un corte de materia.
El sueño entra como candidato a explicar el salto de 24 horas de 2015, no como pauta de “duerme ocho horas y Ebbinghaus te premia”. El puente honesto es: hay una irregularidad temporal; el sueño es una hipótesis; mídala quien tenga polisomnografía y un protocolo de ahorros, no un influencer.
Un revisor también va a pedir N y error. Ebbinghaus es N=1. Murre y Dros replican el método, no convierten el hallazgo en una norma de aula. Si tu tesis usa 40 estudiantes y un quiz de reconocimiento, estás en otra familia. Decláralo. La forma (rápido, luego lento) puede reaparecer; la celda del 1885 no viaja.
Tercer filtro, ahora de interferencia cruzada entre materias. Un jueves con tres parciales maximiza retroactiva. Ebbinghaus evitó eso al usar un solo tipo de sílabas. Tu curva de esa semana va a parecer un precipicio aunque hayas “estudiado mucho”. El precipicio habla del diseno de la semana, no de una ley de 24 horas. El cuaderno honesto anota el contexto (sueno, interferencia, criterio) al lado del porcentaje de aciertos.
Un último oficio de lector
Cuando un manual de primer semestre ponga la curva al lado de un consejo de “repasa a las 24 horas”, separa tres capas en el margen. Capa 1: el dato (ahorro, N=1, sílabas). Capa 2: la forma (rápido, luego lento), que sí se replicó. Capa 3: la pauta de agenda, que es pedagogía, no 1885. Si el docente pide la capa 3, dásela y marca que saliste del experimento. Si pide la capa 1, no recites la 3.
Esa disciplina te ahorra un punto en el parcial y te ahorra, también, venderle a un paciente o a un compañero una cifra que no puedes defender. Ebbinghaus merece el respeto del método. El meme no.
Un cierre de cuaderno, en cinco verbos: nombra la unidad, cita la replicación, separa el material, rechaza el porcentaje redondo, enlaza técnicas de estudio sin fusionarlas. Con eso el apellido 1885 deja de ser un comodín y vuelve a ser un experimento.
Cinco verbos del margen, otra vez, porque el oral los pide en ese orden. Nombra la unidad (ahorro). Cita la replicación (Murre y Dros 2015). Separa el material (sílabas versus capítulo). Rechaza el porcentaje redondo de redes. Enlaza técnicas de estudio sin fusionarlas con el 1885. Si un compañero invierte el orden y empieza por la app de repaso, regrésalo a la unidad. El método aguanta; el meme no.
Eso cabe en una ficha de 8 cm. No cabe un 90 por ciento. Esa es la vara.
Si todavía te queda espacio en el cuaderno, anota una pregunta de control: “¿esto que estoy citando es ahorro o es quiz?”. Cada vez que la respuesta sea quiz, Ebbinghaus sale del párrafo y entra Roediger, Craik o tu propio dato. Esa pregunta, sola, evita la mitad de los inflados de primer semestre.
Cómo citar en APA 7
- Ebbinghaus, H. (1885). Über das Gedächtnis: Untersuchungen zur experimentellen Psychologie. Duncker & Humblot. (Trad. ingl. habitual: Memory: A contribution to experimental psychology.)
- Murre, J. M. J., y Dros, J. (2015). Replication and analysis of Ebbinghaus’ forgetting curve. PLOS ONE, 10(7), e0120644. 10.1371/journal.pone.0120644
- Roediger, H. L., y Karpicke, J. D. (2006). Test-enhanced learning: Taking memory tests improves long-term retention. Psychological Science, 17(3), 249–255. 10.1111/j.1467-9280.2006.01693.x
Ebbinghaus 1885 se cita por editorial y año, sin inventar un DOI.
Cierre
Si tuvieras que resumir la curva en una línea que se sostenga ante dos preguntas críticas, la línea sería esta: el olvido de un material pobre, medido como ahorro al reaprender, es rápido al principio y más lento después; eso se replicó en 2015; el meme del 90 por ciento no es el experimento.
Este artículo no reescribe cómo estudiar ni la memoria prospectiva: los enlaza. Ebbinghaus es método y forma de la retención. Si tu pregunta es el quiz de mañana, vete a técnicas de estudio. Si tu pregunta es por qué se te olvida comprar pan, vete a prospectiva. El apellido de 1885 no cubre esos dos oficios.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la curva del olvido de Ebbinghaus?
Es la descripción empírica de cómo cae la retención —medida como ahorro al reaprender listas de sílabas sin sentido— a medida que pasa el tiempo. Cae más al inicio y se desacelera después. No equivale a un porcentaje aislado de “todo lo que viste ayer”.
¿Se perdió el 90 por ciento a las 24 horas?
Esa cifra redonda circula en infográficos y no es el resultado que debes citar. Ebbinghaus reporta una familia de puntos de ahorro. Murre y Dros (2015) replican la forma, no un meme.
¿Cómo se midió?
Con el método de ahorros: aprender sílabas hasta un criterio, esperar, reaprender las mismas listas y restar el esfuerzo. La unidad es economía de reaprendizaje, no un quiz de reconocimiento.
¿Se replicó el hallazgo?
Sí, con el protocolo original. Murre y Dros (2015) en PLOS ONE recuperan la curva y discuten que no es completamente lisa. Cita: 10.1371/journal.pone.0120644
¿Es lo mismo que las técnicas de estudio?
No. La curva describe retención de un material pobre. Las técnicas (recuperación, espaciado) son prácticas para dejar más. Roediger y Karpicke (2006) cubren test-enhanced learning; no sustituyen a Ebbinghaus ni al revés.
¿Sirve para memoria prospectiva?
No como explicación directa. Olvidar hacer algo es otro sistema. La curva de sílabas no calibra olvidar una cita.