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Lenguaje y comunicación

Por Ricardo de Castro King · Psicólogo clínico · Director de Psique Académica

En clase, lenguaje nombra la capacidad. Lengua nombra el código compartido. Habla nombra el uso concreto de una persona en un momento. Si mezclas los tres en el parcial, la respuesta se cae aunque el resto esté bien.

Lengua = código. Habla = uso. Lenguaje = capacidad. Anota esa línea antes de seguir.

1. De qué va esta clase

Esta clase cubre un solo tema: el lenguaje como sistema de signos, y la diferencia entre lengua, habla y lenguaje. Sirve para el parcial de competencias comunicativas, no para un ensayo de lingüística. Lo que el profesor suele pedir cabe en cuatro movimientos: definir, distinguir, aplicar a un ejemplo corto y señalar la trampa.

Vas a salir con tres herramientas. La primera es el signo de Ferdinand de Saussure: significante y significado, unidos por convención. La segunda es el esquema de la comunicación: emisor, receptor, mensaje, código, canal, contexto y retroalimentación. La tercera es el mapa de Roman Jakobson: seis funciones, cada una con un factor al que apunta. Actos de habla (John Austin y John Searle) entran solo como una línea de puente, para que no confundas función con acto.

Comprensión lectora y comunicación digital existen como temas aparte. Aquí no se desarrollan. Si el enunciado del parcial habla de estrategias de lectura o de multimodalidad, estás en otra ficha.

2. Definición clave

Signo lingüístico: unidad de dos caras. El significante es la imagen acústica (la forma que se oye o se escribe). El significado es el concepto. La unión es arbitraria: nada en el sonido «mesa» obliga a nombrar ese objeto. La comunidad la sostiene. Si la comunidad deja de usarla, el signo se debilita.

Saussure separa esa unidad del referente, la cosa del mundo. El signo apunta al concepto, y la mesa de madera queda fuera: es el referente. En el parcial, si te piden «el signo», no respondas «la palabra». Responde las dos caras y la convención.

Dos propiedades más, en taquigrafía. Linealidad: el significante se despliega en el tiempo, un sonido después de otro. Valor: cada signo vale por contraste con los demás del sistema. «Mesa» se entiende por contraste: se opone a «silla» y a «banco». El sistema es una red de diferencias, no una lista de etiquetas pegadas a cosas.

3. Lengua, habla y lenguaje

El trío es el corazón del tema. Si lo tienes firme, el resto de la ficha se ordena solo.

TérminoQué nombraDónde viveEjemplo de clase
LenguajeCapacidad humana de significar con signosEn la especie, como facultadPoder decir algo sobre algo
LenguaCódigo social, sistema de signos y reglasEn la comunidadEl español, con su gramática y su léxico
HablaUso individual y situadoEn una persona, en un momentoLa frase que dices ahora, con tu tono

La lengua es social e independiente de cada hablante. La recibes, la usas y, en el largo plazo, la comunidad la mueve. Una persona sola no la inventa al nacer. El habla es psicofísico: eliges palabras, las pronuncias, te equivocas, te corriges. Un error de habla no cambia la lengua. Un cambio de lengua se nota cuando muchos hablantes dejan de marcar como error lo que antes lo era.

Analogía de cuaderno, no de cocina. La lengua se parece al reglamento de un deporte: está escrito, lo comparte el grupo, no depende de un partido. El habla se parece a ese partido: un equipo aplica el reglamento, se adelanta, protesta, anota. El lenguaje se parece a la capacidad de jugar con reglas, sea fútbol o ajedrez. Si en el examen dices que «el lenguaje es el español», confundiste capacidad con código.

Reglamento = lengua. Partido de hoy = habla. Poder jugar con reglas = lenguaje. Tres cajones. No los apiles en uno.

4. Denotación y connotación

Denotación: el núcleo estable del significado, el que cabe en una definición de diccionario. Connotación: los valores añadidos que el uso social carga sobre esa definición. «Hogar» y «casa» pueden denotar un lugar donde se vive. «Hogar» suele cargar afecto, pertenencia, calor. «Casa» suele quedar más neutra, aunque el contexto la tiña.

La connotación también es social, no un adorno de una sola persona. Un grupo puede cargar una palabra de desprecio y otro grupo puede rechazar esa carga. En el parcial, si te piden un ejemplo, usa un par cercano (casa/hogar, delgado/flaco) y di qué queda en el núcleo y qué se añade. No inventes una encuesta. El ejemplo ilustra; no demuestra una cifra.

Ojo con el referente. Decir «la denotación es la cosa» mezcla signo y mundo. La denotación sigue siendo significado, el núcleo conceptual. La cosa queda fuera del signo. Esa distinción salva dos puntos cuando el enunciado dice «señala el referente».

5. El esquema de la comunicación

Un mensaje no viaja solo. El esquema clásico, el que cae en esquemas de parcial, pide siete piezas. Si falta una, el profesor marca el hueco.

  1. Emisor. Quien produce el mensaje. Puede ser una persona, un grupo o una institución. En clase, nómbralo con un rol, no con un nombre propio inventado.
  2. Receptor. Quien lo recibe e interpreta. No es un buzón pasivo: aporta contexto y puede devolver una respuesta.
  3. Mensaje. Lo dicho o escrito, ya organizado en signos.
  4. Código. La lengua (u otro sistema de signos) que emisor y receptor necesitan compartir para que el mensaje se decodifique.
  5. Canal. El medio físico o técnico: aire y voz, papel, pantalla, gesto visible. El canal transporta. No significa por sí solo.
  6. Contexto. La situación: lugar, relación entre las personas, tema previo, normas del espacio. Cambia lo que el mismo mensaje hace.
  7. Retroalimentación. La vuelta del receptor al emisor: una pregunta, un gesto, un silencio que se lee como rechazo. Sin ella, el esquema queda en un solo sentido y el parcial lo nota.

Ejemplo de clase, para copiar la forma y no memorizar el caso. En un consultorio, la practicante (emisor) dice «¿cómo llegaste hoy?» (mensaje) en español (código), de viva voz (canal), a la persona consultante (receptor), en la primera sesión y con la puerta cerrada (contexto). La persona responde con una frase corta y mira el reloj (retroalimentación). Si cambias el contexto —pasillo, familiar presente, mensaje de texto—, el mismo enunciado hace otro trabajo. El esquema obliga a nombrar ese cambio, no a repetir la frase.

Ruido: interferencia que deforma la señal en el canal o la interpretación en el receptor. Un ruido físico (obra en la calle) y un ruido semántico (una palabra que el receptor carga de otro modo) no se resuelven igual. En la respuesta, di cuál de los dos es.

6. Funciones de Jakobson, en orden de parcial

Jakobson ata cada función a un factor del esquema. No son estilos de personalidad. Son orientaciones del mensaje. Una frase puede cargar más de una; en el examen te piden la dominante.

  1. Referencial. Orientada al contexto. Informa sobre algo del mundo o del tema. «La sesión empieza a las tres.» Dominante cuando el parcial dice «enunciado informativo».
  2. Emotiva. Orientada al emisor. Marca su estado. «Estoy agotada de esta fila.» El foco está en quien habla, no en un dato verificable.
  3. Conativa. Orientada al receptor. Busca que haga algo: orden, ruego, pregunta que pide acción. «Siéntate, por favor.»
  4. Fática. Orientada al canal y al contacto. Comprueba que la línea sigue abierta. «¿Me oyes?», «bueno, eh», un «hola» que no informa.
  5. Metalingüística. Orientada al código. Habla de la lengua misma. «¿Qué quieres decir con vínculo?» Define, aclara, pide el sentido de una palabra.
  6. Poética. Orientada al mensaje en su forma. El cómo pesa tanto como el qué: ritmo, rima, juego de palabras, eslogan cuidado. No hace falta un poema. Un titular que se recuerda por su cadencia ya apunta aquí.
Factor contexto
→
Función referencial
→
Pregunta de parcial ¿informa de algo?

La flecha de arriba es un atajo de una sola función. Repite el gesto con las otras cinco: emotiva apunta al emisor, conativa al receptor, fática al contacto, metalingüística al código, poética a la forma del mensaje. Si memorizas el factor, la función sale. Si memorizas solo el nombre, el enunciado nuevo te deja en blanco.

Trampa frecuente: llamar «fática» a toda pregunta. «¿A qué hora es?» pide un dato: referencial, con forma interrogativa. «¿Sigues ahí?» comprueba el canal: fática. La forma gramatical no decide la función. Decide el factor al que apunta.

7. Una línea sobre actos de habla

Austin y Searle sirven aquí como puente, no como tema. Decir algo también hace algo: afirmar, prometer, pedir, advertir. Jakobson clasifica la orientación del mensaje. El acto de habla clasifica lo que el enunciado realiza en la situación. Una orden puede ser conativa (Jakobson) y, a la vez, un acto directivo (Searle). En esta ficha no desarrolles la taxonomía de actos. Si el enunciado del parcial nombra a Austin, responde que hablar es hacer, y vuelve al esquema. El desarrollo largo vive en otra clase.

8. Trampa de parcial

Trampa de parcial: tratar lengua, habla y lenguaje como sinónimos, o decir que el signo «es la cosa». También: asignar la función por la puntuación (pregunta = fática) en lugar del factor. Y llamar canal al código: WhatsApp puede ser canal; el español del mensaje es el código.

Segunda trampa, más fina. Confundir arbitrariedad con «da igual cómo se diga». La unión significante-significado es arbitraria respecto del referente. Dentro del sistema, no da igual: las oposiciones están fijadas por la lengua. Puedes elegir en el habla («casa» o «hogar»); no puedes decretar, en un turno, que «mesa» pase a significar «río» y esperar que el receptor comparta el código.

Tercera. Creer que la retroalimentación es solo verbal y positiva. Un silencio, una demora, un «mmm» son vuelta. En el esquema se anotan. Si el enunciado dice «no hubo respuesta» y la persona apartó la mirada, hubo retroalimentación no verbal. Nómbrala.

9. Para el parcial

Para el parcial

  • Define signo en dos caras y di que la unión es convencional.
  • Distingue lenguaje, lengua y habla con un ejemplo de una frase, no con una definición suelta.
  • Separa denotación (núcleo) y connotación (carga social). No llames denotación a la cosa.
  • Nombra las siete piezas del esquema en un caso corto de consultorio o de aula.
  • Empareja cada función de Jakobson con su factor. La dominante manda, no la puntuación.
  • Si aparece Austin, una línea: decir es hacer. No despliegues la taxonomía.

Tarjeta de memoria. Sigla L-H-L al revés de como se estudia mal: primero Lengua (código), luego Habla (uso), luego Lenguaje (capacidad) solo si te piden la facultad. Para Jakobson, la cadena «contexto-emisor-receptor-contacto-código-mensaje» suena a CER-CCM. Cada inicial abre una función: referencial, emotiva, conativa, fática, metalingüística, poética. Si se te traba la fática, piensa en «¿me oyes?» y deja fuera las preguntas que piden un dato.

11. Cómo responder un ítem de aplicación

El parcial de esta clase rara vez pide una definición suelta. Pide un caso de cuatro líneas y una etiqueta. El método que conviene ensayar es fijo, para no improvisar bajo el reloj.

  1. Subraya el verbo del enunciado: define, distingue, clasifica, aplica. El verbo decide el largo de la respuesta.
  2. Si el verbo es distinguir, escribe los tres cajones (lenguaje, lengua, habla) aunque el caso solo active dos. El tercero evita la trampa del sinónimo.
  3. Si el verbo es clasificar una función, nombra primero el factor (emisor, receptor, contexto, canal, código, mensaje) y después la función. El orden protege de la trampa de la puntuación.
  4. Cierra el ítem con una frase del caso, citada entre comillas, que justifique la etiqueta. Sin esa frase, la etiqueta queda flotando.

Caso para ensayar, inventado como viñeta de aula y no como dato de investigación. Una tutora escribe en el chat del grupo: «¿siguen ahí? en cinco minutos abro la sala». El receptor es el grupo. El canal es el chat. El código es el español escrito, con minúscula y sin tilde en «siguen»: eso es habla, un uso concreto, y no cambia la lengua. La función dominante de «¿siguen ahí?» es fática. «En cinco minutos abro la sala» es referencial: informa de un hecho próximo. Si el ítem pide una sola etiqueta, elige la del primer enunciado y di que el segundo carga otra. Mezclarlas en una sola palabra pierde el punto.

Segundo caso, para denotación. En un informe de práctica lees «el hogar del consultante». Si el profesor pregunta qué añade «hogar» frente a «vivienda», respondes connotación: carga de pertenencia. La denotación compartida es el lugar donde la persona vive. No hace falta citar un autor extra. El par basta.

Tercer caso, para el signo. El enunciado dice: «explica por qué “banco” puede nombrar un asiento y una entidad financiera». La respuesta corta: un significante, dos significados, desambiguados por el contexto. La arbitrariedad explica que el mismo sonido pueda cargar más de un concepto. El valor explica que cada acepción se oponga a otras («banco» asiento frente a «silla»; «banco» entidad frente a «cooperativa»). Si respondes solo «es polisemia», te falta el mecanismo. Polisemia es el nombre del fenómeno. Significante, significado y contexto son el mecanismo que esta clase pide.

12. Lo que esta ficha deja fuera a propósito

Adquisición del lenguaje en la infancia, afasias, bilingüismo y trastornos de la comunicación tienen ficha propia cuando el banco los abra. Aquí solo importa no contaminar el esquema. Un niño que aún no produce frases tiene lenguaje como capacidad en desarrollo, una lengua en apropiación y un habla todavía corta. Esa frase alcanza para no llevar el tema de desarrollo a esta respuesta.

Tampoco entran aquí las estrategias de comprensión lectora (subrayar, preguntar al texto, resumir con palabras propias) ni la comunicación digital y multimodal (imagen, emoji, hilo, sticker). Esas dos fichas vienen después. Si el enunciado las nombra, no las resuelvas con Jakobson a la fuerza. Di que el esquema de factores sigue sirviendo de mapa y que el desarrollo vive en la otra ficha.

Por último, los modelos posteriores a Jakobson (pragmática extensa, análisis de la conversación, multimodalidad de Kress) quedan mencionados para que sepas que el mapa de seis funciones es de esta clase, no el último mapa de la disciplina. En el parcial de competencias comunicativas, el mapa que corrigen es el de seis. Estudiar otro modelo el día anterior diluye las etiquetas que sí caen.

13. Autoevaluación

1. En una frase, ¿qué diferencia hay entre lengua y habla?

La lengua es el código social compartido. El habla es el uso de ese código por una persona en una situación. Un lapsus es habla. El sistema que permite reconocerlo como lapsus es lengua.

2. ¿El signo lingüístico incluye el objeto del mundo?

No en el modelo de esta clase. El signo une significante y significado. El objeto, el referente, queda fuera. Confundir significado con cosa es la trampa.

3. «¿Me escuchas bien?» ¿Qué función domina, y por qué no basta decir que es una pregunta?

Domina la función fática: comprueba el contacto y el canal. La forma interrogativa no decide. Una pregunta por un dato («¿a qué hora?») sería referencial.

4. En un mensaje de voz, ¿qué es canal y qué es código?

El canal es el medio que transporta la señal (la app, el audio). El código es la lengua con la que se arma el mensaje. Cambiar de app no cambia el código. Cambiar de idioma sí.

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PsiqueAcadémica · Cuaderno de Competencias comunicativas
Sobre la autoría
Este artículo pertenece a Psique Académica, proyecto educativo de psicología dirigido por Ricardo De Castro King, psicólogo clínico colombiano (Tarjeta Profesional COLPSIC 106127) que ofrece acompañamiento psicológico online, en español, a hispanohablantes en Estados Unidos, Canadá y Europa desde . Todo el contenido se publica bajo dirección editorial con proceso interno de control de calidad. Conoce más en Quiénes somos y en Sobre Rick. Contenido con fines educativos: no reemplaza la consulta profesional.