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Olvido y distorsiones de la memoria

Procesos · memoria

Olvido y distorsiones de la memoria

Por qué un recuerdo no aparece y cómo se tuerce cuando sí aparece. La curva de Ebbinghaus, la memoria prospectiva y el mapa codificación-almacén-recuperación se consultan al lado. Aquí manda el mecanismo: fallo de recuperación, interferencia, lenguaje que reescribe, pecados de Schacter y esquemas de Bartlett.

  • Recuperación versus almacenamiento
  • Interferencia y desuso
  • Lenguaje que reescribe (Loftus)
  • Siete pecados (Schacter)
  • Esquemas y reconstrucción (Bartlett)

Tesis de aula. Olvidar, en este recorte, nombra un fallo de acceso o un cambio del rastro. Distorsionar nombra un recuerdo que llega cambiado por pregunta, por esquema o por atribución. El parcial pesca a quien dice «se borró» cuando el ítem muestra una clave que no encaja, y a quien dice «el testigo miente» cuando Loftus muestra una pregunta que mueve el verbo. Si el ítem pide la curva de ahorro, te mudas a curva del olvido de Ebbinghaus. Si pide por qué se te olvida hacer algo a las tres, te mudas a memoria prospectiva. Si pide cómo se guarda, te mudas a codificación, almacén y recuperación.

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Fallo de recuperación frente a fallo de almacenamiento

Empiezas por localizar el dato. Un nombre en la punta de la lengua. Un pasillo que reconoces y no puedes etiquetar. Un examen donde la respuesta aparece cuando lees una pista al dorso. Eso huele a acceso, no a hueco en el almacén. Tulving y Thomson (1973) formuló el principio de especificidad de codificación: la clave que recupera es la que estaba presente al codificar. Paper: https://doi.org/10.1037/h0020071.

Especificidad de codificación, versión de aula. El recuerdo se ata a un contexto (palabra, olor, estado, enunciado). Si la clave de prueba no reproduce esa atadura, el rastro puede estar y aun así no salir. El oral pide nombrar la clave, no declarar que «ya no está».

Acceso versus rastro. Acceso: el ítem aparece con otra pista. Rastro: ni con pistas convergentes hay evidencia de ahorro o de reconocimiento. Ebbinghaus midió ahorro; ese dato vive en el artículo de la curva. Aquí usas esa idea como contraste: ahorro sugiere rastro; punta de lengua sugiere acceso.

Un caso de aula. Estudiaste con mapas en el escritorio y el parcial es oral, de pie, sin mapa. El contenido puede estar. La clave (el mapa, la postura, el color del cuaderno) no viajó. Tulving te da el verbo: recodifica la pregunta del examen en el formato de estudio, o estudia ya en el formato del examen. El oficio alinea claves, no suma páginas memorizadas.

Otro caso. Recuerdas la cara de una compañera y el nombre no sale. Minutos después, al oír una rima, el nombre aparece. Hubo rastro. Falló la recuperación. Si el ítem te tienta con «se le olvidó del todo», respondes con especificidad de codificación y con la evidencia de que una clave posterior lo trajo.

Taquigrafía: clave que no pisa la codificación = olvido de acceso. Ausencia de ahorro y de reconocimiento convergente = candidato a rastro débil. No declares borrado en el primer paso.

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Interferencia y la ley del desuso

McGeoch (1932) atacó la idea de que el tiempo, por sí, borra. Propuso que el olvido se explica por interferencia y por cambio de contexto, no por un reloj que lima el rastro. Paper: https://doi.org/10.1037/h0069819. En aula: dos listas, una después de la otra. La segunda empuja a la primera (interferencia retroactiva). La primera empuja a la segunda (proactiva). El reloj solo no es el mecanismo.

Interferencia, versión de aula. Competencia entre rastros. Proactiva: lo viejo estorba a lo nuevo. Retroactiva: lo nuevo estorba a lo viejo. El ítem te da el orden de las listas; tú nombras la dirección.

El desuso, en el sentido de McGeoch, queda como descripción («pasó tiempo y no salió»), no como causa. Si el oral pide «por qué se olvida con el tiempo», no recites la curva como mecanismo. La curva describe una función. McGeoch pregunta qué ocurre en ese intervalo: nuevas codificaciones, cambio de claves, competencia.

McGeoch (1932). El tiempo no es el agente. Interferencia y cambio de contexto sí lo son. Usa Ebbinghaus para la forma de la función; usa McGeoch para el porqué de aula.

Ejercicio de cinco minutos. Escribes una lista de diez verbos. Luego una lista de diez verbos distintos. Recuperas la primera. Lo que se mezcla es interferencia retroactiva. Si primero estudiaste francés y luego italiano, y el italiano sale con acento francés, hay proactiva. Anota la dirección. El parcial premia la flecha del estorbo, no la anécdota bilingüe.

Analogía del archivo de carpeta. Dos informes con el mismo apellido en la misma gaveta. El tiempo no come papel. El segundo informe hace más lento el hallazgo del primero. Eso es interferencia. Si cambias de gaveta (otra clave), el primero puede reaparecer.

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El lenguaje que reescribe: Loftus y Palmer, Loftus 1975

Loftus y Palmer (1974) mostraron que el verbo de la pregunta mueve el recuerdo de un choque. Quienes oyeron smashed estimaron más velocidad y, una semana después, reportaron vidrio roto con más frecuencia que quienes oyeron hit. Paper: https://doi.org/10.1016/s0022-5371(74)80011-3. Loftus (1975) extendió el hallazgo a preguntas que introducen un objeto que no estaba. Paper: https://doi.org/10.1016/0010-0285(75)90023-7.

Efecto de desinformación (misinformation). Información posterior a un evento se incorpora al informe. El recuerdo reportado ya no copia el original; se reconstruye con el lenguaje de la pregunta. El oral pide el verbo (smashed / hit) y el dato del vidrio, no un juicio moral sobre el testigo.

Trampa de parcial. «El testigo miente.» Loftus no mide mentira. Mide un informe sensible al wording. Distorsión y mentira se separan: la primera es un cambio de rastro o de acceso; la segunda es un acto. Si el ítem no da intención de engaño, no la inventes.

Oficio de entrevista. Preguntas abiertas primero. Verbos neutros. Evita introducir objetos («el faro roto») si el relato no los nombró. Eso no convierte al entrevistador en juez; lo convierte en alguien que no siembra. En clínica de aula, sin diagnosticar: un paciente que «recuerda» un detalle después de una pregunta cerrada te obliga a anotar la pregunta, no solo la respuesta.

Relación con el hermano de memoria C-A-R: allá se arma el almacén. Aquí se muestra que la recuperación es un acto que puede escribir encima. El puente se declara y se corta. No reescribas codificación. No reescribas la curva. Quédate en el wording.

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Siete pecados de Schacter

Schacter (1999) organizó fallos de memoria en siete pecados: transience, absent-mindedness, blocking, misattribution, suggestibility, bias, persistence. Paper: https://doi.org/10.1037/0003-066x.54.3.182. El update (2021) revisa evidencia posterior sin tirar el mapa: https://doi.org/10.1080/09658211.2021.1873391.

Tres pecados de omisión (el recuerdo no llega): transience (se debilita con el tiempo), absent-mindedness (no se atendió al codificar o al recuperar), blocking (está y no sale: punta de lengua). Cuatro de comisión (llega mal o llega de más): misattribution (fuente equivocada), suggestibility (se incorpora lo sugerido), bias (el presente tuerce el pasado), persistence (un recuerdo no se va y estorba).

Omisión y comisión. Omisión: no aparece. Comisión: aparece cambiado o no se va. Loftus vive sobre todo en suggestibility. Tulving vive cerca de blocking. Bartlett vive cerca de bias y de misattribution de esquema. El oral pide el pecado que el ítem está usando, no la lista recitada.

Pecado Qué falla Ancla Ítem típico
Transience Se debilita con el intervalo Función de Ebbinghaus (otro texto) «Pasó un mes y ya no sale»
Absent-mindedness Atención en codificar o en el acto Claves no se ataron «Dejé las llaves y no lo noté»
Blocking Rastro con acceso fallido Tulving 1973 Punta de lengua
Misattribution Fuente equivocada Esquema / familiaridad «Lo leí en el paper» (era el foro)
Suggestibility Se cuela lo posterior Loftus 1974 / 1975 Verbo smashed y el vidrio
Bias El presente reescribe el pasado Bartlett 1932 Recuerdo «alineado» con tu tesis de hoy
Persistence No se va y ocupa Update Schacter 2021 Imagen que vuelve y estorba el estudio

Taquigrafía: omisión = no sale. Comisión = sale torcido o no se va. Nombra uno, cita la ancla, corta el puente al hermano que ya cubre curva o prospectiva.

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Esquemas y reconstrucción: Bartlett 1932

Bartlett, F. C. (1932). Remembering: A study in experimental and social psychology. Cambridge University Press. Libro clásico: APA sin doi.org. El dato de aula es la historia de «La guerra de los fantasmas»: al reproducirla, los estudiantes británicos la volvieron más coherente con sus esquemas (botes, caza, omisión de lo extraño). El recuerdo se reconstruye; no se vuelca como cinta.

Esquema, versión de aula. Organización previa que guía qué se retiene y cómo se rellena un hueco. Sirve para comprender. También tuerce el informe hacia lo familiar. El parcial pregunta el relleno, no la biografía de Bartlett.

Puente con Loftus: Bartlett muestra distorsión por conocimiento previo. Loftus muestra distorsión por pregunta posterior. Ambos son reconstrucción. Se distinguen por la fuente del sesgo: esquema ya instalado versus wording nuevo. El oral que los fusiona pierde el dato del verbo o el dato de la historia.

Trampa de parcial. «Olvido equivale a borrado.» En este recorte, olvido puede ser acceso, interferencia o reconstrucción. Borrado es una metáfora que el diseño casi no llega a medir. Si el ítem muestra una clave que luego funciona, había rastro. Si muestra un verbo que cambia el informe, había reconstrucción.

  1. Localiza si el recuerdo no sale o sale cambiado.
  2. Si no sale: prueba clave (Tulving), luego interferencia (McGeoch), luego atención (absent-mindedness).
  3. Si sale cambiado: mira el wording (Loftus) o el esquema (Bartlett) o la fuente (misattribution).
  4. Nombra el pecado de Schacter que cubre el ítem.
  5. Corta el puente: curva, prospectiva y C-A-R tienen casa aparte.

Para el parcial. Tres verbos: acceder, interferir, reconstruir. Tres anclas: Tulving 1973, McGeoch 1932, Loftus 1974. Un mapa: Schacter 1999. Un libro: Bartlett 1932. Un rechazo: «se borró» como primer movimiento. Un rechazo: «el testigo miente» cuando el dato es el verbo.

Cómo estudiar en una sentada. Lees el abstract de Loftus y Palmer y anotas smashed / hit / vidrio. Lees Loftus 1975 y anotas el objeto introducido. Lees Schacter 1999 y copias los siete nombres en dos columnas (omisión / comisión). Lees McGeoch como argumento contra el desuso. Lees Tulving como argumento a favor de la clave. Bartlett se queda en la ficha de esquema. Haces las cuatro autoevaluaciones en voz alta. Si tu voz dice «se le olvidó porque pasó tiempo», paras y pones interferencia o clave.

Un segundo oficio, ahora de lectura de papers. Cuando abras Loftus y Palmer, no te quedes en el dato de la velocidad. Busca la tabla del vidrio a la semana. Ese diferido es el que convierte un wording en distorsión persistente del informe, no en un error de estimación inmediata. El oral que solo dice «estimaron más rápido» se queda a mitad. El que añade «y reportaron vidrio» cierra el pecado de suggestibility.

Loftus (1975) se estudia con una pregunta: ¿el objeto estaba en la escena o lo metió la pregunta? Si el ítem te da un faro, un letrero o una herramienta que el relato original no nombró, estás en leading questions. Anota el objeto. Anota si el participante lo afirma después. Ese par es el dato. No hace falta un juicio sobre honestidad.

Interferencia en el escritorio de estudio. Preparas el parcial de procesos y, la misma noche, lees un capítulo de psicopatología con vocabulario parecido (olvido, bloqueo, rumiación). Al día siguiente, el ítem de procesos te sale con palabras clínicas. Eso es interferencia, probablemente retroactiva si el capítulo clínico fue lo último. McGeoch te da el verbo. Schacter te da blocking si el nombre de Tulving no sale, o misattribution si atribuyes el término al paper equivocado. Elige uno. No apiles los siete pecados en la misma frase.

Transience y Ebbinghaus conviven sin canibalizarse. La función describe cómo cae el ahorro con el intervalo. Este cuaderno no la vuelve a trazar. Pregunta qué ocurre en el intervalo: nuevas listas (interferencia), cambio de aula (clave), nuevas preguntas (suggestibility). Si el ítem muestra solo «pasó un mes», transience es la etiqueta de Schacter; el mecanismo lo buscas en McGeoch o en Tulving. El estudiante que recita la curva aquí se mudó de apunte sin darse cuenta.

Persistence merece una nota de corte clínico. Un recuerdo que vuelve y estorba el estudio es un dato de aula. No lo conviertas en diagnóstico. Schacter (2021) actualiza evidencia; no te pide que clasifiques a un compañero. Si el ítem se vuelve clínico, declaras el puente y te sales. Este recorte se queda en: hay pecados de comisión que no son olvido de acceso, y persistence es uno.

Sesgo (bias) en el cuaderno de apuntes. Hoy defiendes una tesis sobre interferencia. Al recordar cómo estudiaste hace un mes, tu informe se alinea con esa tesis: «yo ya estudiaba con dos listas». Bartlett y Schacter se tocan: el presente organiza el pasado. El antídoto de oficio es anotar fecha y material en el momento, para no reconstruir después con la tesis de hoy.

Cómo armar la respuesta de seis líneas en el oral. Línea 1: el recuerdo no sale o sale cambiado. Línea 2: el mecanismo (acceso, interferencia, wording, esquema). Línea 3: la ancla (Tulving, McGeoch, Loftus, Bartlett, Schacter). Línea 4: el pecado si aplica. Línea 5: lo que no es (borrado, mentira, curva). Línea 6: el hermano si el ítem pide grano de C-A-R, de prospectiva o de Ebbinghaus. Seis líneas. Un punto. Sin inventario.

Un caso de pasillo. Te presentan a tres personas. A la tercera le dices el nombre de la primera. Proactiva: lo viejo estorba a lo nuevo. Si al rato no sale ninguno y una rima los trae, hubo rastro y falló el acceso. Si al rato juras que la segunda se llamaba como tu prima, hay misattribution o bias. El mismo pasillo admite tres pecados distintos. El ítem te da un detalle para elegir; tú no inventas los otros dos.

Relación con la memoria prospectiva, declarada y cortada. Olvidar una intención (tomar la pastilla a las tres) es otro cuaderno. Aquí, si la viñeta es «se me olvidó lo que iba a decir», puede ser blocking. Si es «se me olvidó hacerlo», te mudas. El verbo hacer marca el corte.

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Autoevaluación

Cuatro preguntas. Las abres después de intentar la respuesta en voz alta.

1. Un nombre está en la punta de la lengua y sale con una rima. ¿Borrado?

No. Hubo rastro. Falló el acceso. Tulving y Thomson (1973): la clave (la rima) reprodujo parte de la codificación. Schacter lo cubre como blocking. El tiempo transcurrido no basta para declarar desuso como causa.

2. El testigo oye «smashed» y luego reporta vidrio. ¿Mintió?

Loftus y Palmer (1974) miden un informe sensible al verbo, no una intención de engaño. Suggestibility en Schacter. Distorsión del relato. Mentira pide otro dato (intención) que el ítem no dio.

3. Dos listas de verbos, una tras otra. La primera sale mezclada. ¿Qué dirección?

Interferencia retroactiva: lo nuevo estorba a lo viejo. McGeoch (1932) contra el desuso como agente. Si el ítem invierte el orden y estorba lo nuevo, es proactiva.

4. Reproducen «La guerra de los fantasmas» y aparece un bote familiar. ¿Qué peca?

Esquema de Bartlett (1932). Bias o misattribution de lo extraño hacia lo conocido. Reconstrucción, no cinta. Loftus no entra si no hay pregunta posterior con wording nuevo.

Para salir del aula con el mecanismo

Te llevas acceso (Tulving), interferencia (McGeoch), wording (Loftus), mapa de pecados (Schacter) y esquema (Bartlett). La curva, la prospectiva y el almacén se consultan en sus casas. Aquí ganas el punto cuando nombras por qué no sale o por qué sale torcido.

Hermanos, para no pisarlos. Memoria: codificación, almacén y recuperación guarda el mapa C-A-R. Curva del olvido de Ebbinghaus guarda la función. Memoria prospectiva guarda el olvido de intenciones. Este archivo guarda el porqué del olvido y de la distorsión.

PsiqueAcadémica · Cuaderno de Procesos psicológicos