
TL;DR
Cinco pacientes te dicen “tengo ansiedad” y estás a ocho horas del examen. Uno lleva seis meses sin dormir por el trabajo. Otro no puede subir al elevador desde un ataque en la calle. Una tercera evita el cumpleaños de su sobrino porque va a comer frente a desconocidos. Una cuarta no para de lavarse las manos después de tocar el picaporte. Una quinta revive el asalto en el micro cada vez que ve a un señor con capucha. Las cinco tienen ansiedad patológica. Ninguna tiene el mismo trastorno. Esta guía te ayuda a separarlas sin memorizar el DSM de corrido.
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Ponlo en práctica
Test de conocimiento: Procesos Psicológicos
Pon a prueba lo que sabes de este tema: 12 preguntas reales, tu nivel al final y los temas exactos a reforzar.
1. Una consulta para empezar
Llega una mujer de 34 años y se sienta así: “Doctora, tengo ansiedad”. Antes de que preguntes nada, su pareja agrega desde la puerta: “Otra vez con lo mismo, no quiere salir a ningún lado”.
Este tema se trabaja completo en Psicología Clínica y de la Salud, una de las 30 materias de la Escuela de Psique: lectura curada, casos y un banco de preguntas que explica por qué cada opción está bien o mal. La sesión 1 de cada materia es gratis y no pide tarjeta.
Te das cuenta de que ya estás clasificando sin querer. ¿Es ansiedad generalizada porque lleva meses así? ¿Es fobia social porque “no quiere salir”? ¿Es agorafobia porque evita espacios? ¿Es un TOC disfrazado? ¿Es TEPT? El nombre “ansiedad” no alcanza. Necesitas una operación mental que el manual APA llama diagnóstico diferencial y que en la clínica equivale a tres preguntas: cuál es el núcleo temeroso, cuánto dura y qué evita la persona.
Este artículo te da un mapa corto, una tabla comparativa y cinco trampas frecuentes. Está pensado para que lo leas una vez y lo repases la noche previa al examen. Para la taxonomía llena del DSM-5-TR (las tres “gavetas”: ansiedad, TOC y trauma) revisa nuestro apunte de clasificación. Para el TAG a fondo, está qué es el TAG y cómo se trata. Para fobia social el protocolo está en cómo superar la ansiedad social. Para TEPT lo tienes en trauma: qué le pasa al cerebro y cómo se trata.
El ángulo de hoy es diferente: cómo distinguir los tipos entre sí y de las vecinas (TOC, TEPT, depresión). No vas a encontrar aquí un protocolo paso a paso. Vas a encontrar criterios para decidir a cuál gaveta va cada caso.
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2. Miedo, ansiedad y trastorno: la diferencia operativa
Tres palabras que suenan parecido y que la clínica usa con precisión quirúrgica.
Miedo es la respuesta emocional a una amenaza específica, presente y concreta. Ves un perro que te ladra y tu corazón se acelera. El miedo es adaptativo: te prepara para pelear o huir. Desaparece cuando el perro ya no está.
Ansiedad es la anticipación de una amenaza que todavía no pasó (o que tal vez no llegue a pasar). Tu cuerpo entra en modo defensa sin que haya un perro a la vista. La ansiedad aparece en el futuro, no en el presente. Por eso cuesta más apagarla: no hay nada concreto que esquivar, hay una posibilidad a la que tu cerebro le pone fecha.
Trastorno de ansiedad ocurre cuando esa anticipación deja de ser adaptativa y empieza a romperte la vida. Hay tres criterios operativos que el DSM-5-TR repite en cada trastorno del bloque:
- El miedo o la anticipación es excesivo para la situación real.
- Persiste más de seis meses en curso crónico (o se cronifica tras un episodio agudo).
- Produce evitación, sufrimiento clínicamente significativo o deterioro en al menos un área (trabajo, estudio, relaciones, sueño).
Si uno de los tres falla, todavía no es un trastorno. Puede ser ansiedad normal, una reacción de ajuste, una señal útil. La línea está en el deterioro funcional, no en la intensidad del síntoma.
Cuidado con el siguiente error: ansiedad intensa no es lo mismo que ansiedad patológica. Una persona puede tener miedo extremo a volar y aun así subirse al avión cada vez que toca. Si su vida funciona, no es fobia específica. Si cancela tres vuelos al año, ya estamos hablando.
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3. Cuánta ansiedad patológica hay (cifras reales)
El estudio que más se cita para epidemiología de salud mental es el NCS-R (National Comorbidity Survey Replication), publicado por Ronald Kessler y colegas en 2005 en Archives of General Psychiatry. La cifra de referencia para trastornos de ansiedad agrupados es 28 % de prevalencia de por vida en la población adulta de Estados Unidos, lo que la convierte en la categoría diagnóstica con mayor prevalencia entre las descritas en ese estudio (frente a 20 % para trastornos del estado de ánimo y 25 % para trastornos por uso de sustancias).
En el desglose por sexo, los trastornos de ansiedad son cerca de 1,6 veces más frecuentes en mujeres que en hombres, una diferencia que se observa de forma estable desde la pubertad y que el estudio atribuye a una combinación de factores hormonales, exposición diferencial a eventos adversos y diferencias en la búsqueda de ayuda.
Sobre la pregunta “cuándo empieza”: la edad mediana de inicio de un trastorno de ansiedad es 11 años. Eso significa que la mitad de quienes desarrollan uno lo hicieron antes de terminar la primaria. La fobia específica suele aparecer incluso antes (mediana 7 años), la ansiedad por separación en la infancia (mediana 7), la fobia social en la adolescencia temprana (mediana 13) y los ataques de pánico algo después (mediana 24). El TAG, en cambio, tiene una mediana de 31 años y un curso lento, lo que vuelve muy difícil fecharlo.
Estas cifras provienen de una encuesta poblacional cara a cara con casi diez mil participantes. Cuando reproduces el mismo análisis en LATAM, las prevalencias bajan un poco (entre 14 y 22 % de por vida según el país), pero el ranking se mantiene: ansiedad arriba, depresión media, sustancias atrás.
Para Europa, el estudio de campo que más se cita es el de Hans-Ulrich Wittchen publicado en European Neuropsychopharmacology en 2005, con datos de la iniciativa ESEMeD (European Study of the Epidemiology of Mental Disorders). Allí se observan prevalencias de por vida de 0,7 a 3,1 % para TAG, 0,7 a 3,1 % para pánico, 1,1 a 5,5 % para fobia social y 5,1 a 12,6 % para fobia específica, con bandas amplias según país. La heterogeneidad se debe a variaciones reales de los servicios de salud mental y a las diferencias culturales en la expresión somática del malestar. Una segunda fuente complementaria, que vale la pena tener en cuenta para tu examen, es la revisión de Borwin Bandelow y colegas en Dialogues in Clinical Neuroscience (2015), donde se consolida el peso relativo de cada trastorno de ansiedad en población clínica europea y se discute su impacto en discapacidad.
La consecuencia práctica: los trastornos de ansiedad son la categoría diagnóstica con mayor prevalencia de por vida en las encuestas poblacionales del mundo. Cuando una respuesta de parcial mencione cifras, recuerda que el orden general es fobia específica arriba, fobia social media, TAG y pánico abajo en prevalencia bruta, aunque arriba en discapacidad individual.
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4. El mapa rápido de los siete trastornos del bloque
En el DSM-5-TR, el bloque de trastornos de ansiedad (capítulo) incluye exactamente siete diagnósticos. El TOC y el TEPT pasaron a capítulos propios en la revisión de 2013, una reorganización que muchos estudiantes todavía arrastran del DSM-IV. Si tu profesor todavía mezcla todo en “trastornos de ansiedad”, está usando la gaveta grande del DSM-IV; lo correcto hoy son tres capítulos separados.
Los siete del bloque son:
- Trastorno de ansiedad generalizada (TAG). Preocupación excesiva por múltiples cosas (trabajo, salud, dinero, familia) durante al menos seis meses. Síntomas físicos asociados: tensión muscular, insomnio, irritabilidad, dificultad para concentrarse. El núcleo es la preocupación difusa, no el miedo a un objeto.
- Trastorno de pánico. Ataques de pánico recurrentes (mínimo dos, con un mes de preocupación persistente por uno nuevo o cambio conductual). Un ataque es una oleada súbita de miedo intenso que alcanza su pico en minutos, con cuatro o más síntomas: taquicardia, sudoración, temblor, sensación de falta de aire, opresión torácica, náusea, mareo, parestesias, desrealización, miedo a perder el control, miedo a morir.
- Agorafobia. Miedo o ansiedad marcada por dos o más de cinco situaciones: transporte público, espacios abiertos, espacios cerrados, hacer fila o estar en una multitud, estar fuera de casa solo. El criterio clave es que las situaciones son temidas porque escapar sería difícil o porque no habría ayuda disponible. No requiere historia previa de ataques de pánico, aunque es el antecedente más frecuente.
- Fobia específica. Miedo intenso a un objeto o situación definida: animales, alturas, sangre-inyecciones-daño, aviadores, tormentas, agua, dentistas, etc. La evitación es focal. Tiene cuatro tipos según el DSM: animal, ambiente natural, sangre-inyección-daño, situacional. La persona reconoce, en general, que el miedo es excesivo (salvo en niños pequeños).
- Trastorno de ansiedad social (fobia social). Miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales donde la persona puede ser evaluada. El núcleo es la evaluación de los demás, no la situación en sí. Hablar en público sí es fobia social; hablar en público sin ser observado no lo es.
- Trastorno de ansiedad por separación (en adultos). Miedo o ansiedad excesiva respecto a la separación de figuras de apego, no apropiado para la etapa del desarrollo. Necesita tres o más de: sufrimiento, preocupación, miedo a estar solo, miedo a perder la figura de apego, resistencia a salir, pesadillas sobre separación, síntomas somáticos al separarse o anticipar la separación.
- Mutismo selectivo. Fracaso persistente para hablar en situaciones sociales específicas donde se espera hablar (escuela, trabajo), aunque la persona habla en otras. Aparece típicamente en la infancia y se mantiene durante años.
Una nota clave para tu examen: el DSM-5-TR ya no clasifica al TOC y al TEPT dentro de este capítulo. Los encontrarás como capítulos independientes. Si tu profesor pregunta “cuáles son los trastornos de ansiedad”, responde siete. Si pregunta “cuáles son los trastornos del espectro ansioso”, la respuesta cambia. Lo tienes cubierto en nuestro apunte de clasificación DSM-5-TR y en el artículo de TEPT.
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5. Cómo distinguirlos: la tabla
Esta es la tabla para el parcial. No la memorices; entiéndela. Cada trastorno se define por una combinación de cuál es el miedo, cómo cursa y qué evita. Si te quedas con uno de esos tres ejes se te escapa el diagnóstico.
| Trastorno | Núcleo temeroso | Curso y duración | Pista diferencial |
|---|---|---|---|
| TAG | Preocupación difusa por varias cosas a la vez | Crónico, seis meses o más | La rumiación ocupa la mayor parte del día y no se apaga ni en vacaciones |
| Pánico | El próximo ataque y sus consecuencias | Recurrente, con preocupación entre crisis | Crisis que suben a pico en minutos y caen; preocupación de fondo por si vuelve a pasar |
| Agorafobia | Quedarse atrapado sin ayuda | Persistente, generalmente crónico | Evitación de combinaciones (cola, multitud, transporte); posible historia de pánico |
| Fobia específica | Un objeto o situación puntual | Suele empezar en la infancia, estabilidad alta | El miedo se reduce a un dominio (sangre, animales, alturas); el resto de la vida funciona |
| Ansiedad social | Ser evaluado o juzgado por otros | Crónico, con fluctuaciones | El miedo se activa en presencia de otros y se calma cuando la persona está sola |
| Ansiedad por separación | Separarse de figuras de apego | Persistente, generalmente crónico | Síntomas somáticos justo antes o durante la separación; el apego es desproporcionado |
| Mutismo selectivo | Hablar en contextos sociales específicos | Inicio en la infancia, meses o años | Habla fluida en casa pero silencio en la escuela; audiometría y desarrollo del lenguaje normales |
Una escena de consultorio para fijar la tabla. Una paciente de 28 años te dice: “Tengo miedo a que me dé algo grave”. Lleva seis semanas revisando su cuerpo después de comer queso blando, lee artículos sobre listeria a las tres de la mañana, llama a su madre tres veces por día para confirmar que ella está bien, y se hizo tres análisis de sangre sin indicación médica. ¿Qué le preguntas primero?
La pregunta clave es: ¿a qué le tiene miedo exactamente? Si la respuesta es “a que casi todo me mate”, probablemente estás ante TAG. Si la respuesta es “a un próximo ataque al corazón mientras voy sola en el metro”, estás ante pánico con agorafobia. Si la respuesta es “a tener una bacteria”, podrías estar frente a un cuadro de ansiedad por enfermedad (que no es categoría propia del bloque, sino una variante cultural del TAG o de la somatización). Si la respuesta es “a que mi pareja se muera mientras no estoy”, estás ante ansiedad por separación adulta.
La primera pregunta del diferencial rara vez es “¿qué síntomas tiene?”. Con frecuencia es “¿a qué le tienes miedo concretamente?”. Si la respuesta abarca cinco áreas, piensa en TAG. Si apunta a una situación, piensa en fobia. Si apunta a una crisis interna, piensa en pánico.
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6. Las trampas de diagnóstico
Esta sección condensalas confusiones más comunes que verás en preguntas de parcial y en tu primera consulta real.
6.1. Ansiedad no es lo mismo que TOC
Llamamos ansiedad a una activación del sistema de miedo. Llamamos TOC a un ciclo específico: obsesión (pensamiento intrusivo recurrente que la persona reconoce como propio) más compulsión (conducta repetitiva o acto mental que la persona se siente obligada a hacer para neutralizar el pensamiento). El TOC clásico no es “ansiedad intensa”; es ansiedad atrapada en un bucle.
La regla operativa: si el paciente describe pensamientos repetitivos que reconoce como excesivos o absurdos y hace algo para aliviarlos (lavarse, contar, revisar, rezar, repetir frases), hay que abrir el capítulo de TOC, no el de ansiedad. La distinción importa porque los tratamientos cambian. Las benzodiacepinas ayudan poco en TOC; la exposición con prevención de respuesta es el eje.
Ejemplo. Una mujer lava sus manos veinte veces al día porque teme enfermarse si toca el picaporte. Tiene ansiedad (miedo), pero la estructura del cuadro es obsesiva. Eso la pone en TOC, no en fobia específica ni en TAG. El tratamiento es exposición + prevención de respuesta (no exposición simple).
6.2. Ansiedad no es lo mismo que TEPT
El TEPT requiere exposición a un evento traumático (criterio A del DSM-5-TR: muerte real o amenazante, lesión grave o violencia sexual) y luego síntomas intrusivos (recuerdos, pesadillas, flashbacks), evitación conductual o cognitiva, alteraciones negativas en cognición y ánimo, y hiperactivación (insomnio, irritabilidad, hipervigilancia, respuestas de sobresalto). Los cuatro últimos grupos tienen que durar más de un mes.
La regla operativa: si no hay evento traumático criterio A, no es TEPT. Si lo hay pero los síntomas no han cruzado el mes, no se diagnostica todavía (es un trastorno de estrés agudo). Si los síntomas son solo de hiperactivación (sobresalto, insomnio, irritabilidad), mira también la posibilidad de un trastorno de ansiedad generalizado con insomnio predominante.
Una escena clínica para fijar esto. Un hombre de 45 años se sobresalta con ruidos fuertes, duerme mal y está irritable. No tiene historia de evento traumático. Está medicado por hipertensión y bajo carga laboral. El cuadro se parece más a un TAG con insomnio predominante.
6.3. TAG no es depresión, y a menudo coexisten con ella
La preocupación y la rumiación se parecen en superficie y se confunden. La preocupación del TAG anticipa amenazas futuras y se asocia con activación simpática (tensión, taquicardia, insomnio). La rumiación de la depresión gira sobre pérdidas y errores pasados y se asocia con inhibición (fatiga, anhedonia, enlentecimiento).
Un truco clínico que sirve para el parcial: pregunta hacia dónde apunta el discurso. Si va hacia adelante (“¿qué va a pasar?”), es preocupación. Si va hacia atrás (“¿por qué me pasó esto?”), es rumiación. Las dos pueden convivir, así que busca ambos patrones en la misma entrevista.
Un dato de comorbilidad que conviene tener a mano: entre 40 y 60 % de los pacientes con TAG tienen al menos otro trastorno del Eje I, mayormente depresión o ansiedad social. La coexistencia cambia el pronóstico y la elección de tratamiento. Por eso, ante un cuadro mixto no se trata primero la etiqueta más visible; se trata la que tiene mayor deterioro funcional y se reevalúa a las ocho semanas.
6.4. Ataque de pánico no es infarto, y la urgencia es clínica, no cardiológica
Este es el escenario clínico más común en guardias y servicios de emergencia. Llega un paciente convencido de que se está muriendo: opresión torácica, sudoración, mareo, miedo a perder el control, parestesias. La cardiología sale negativa. Lo mandan a casa. A las dos semanas vuelve.
Tres criterios del DSM lo separan del infarto:
- Velocidad de instalación: el pánico alcanza su pico en minutos (habitualmente bajo de 10). El infarto suele tener un curso más progresivo.
- Recurrencia: el pánico se repite en oleadas, en contextos o momentos diferentes, sin daño orgánico acumulativo.
- Preocupación anticipatoria: el paciente con trastorno de pánico vive pendiente de la siguiente crisis y modifica su comportamiento para evitarla (no sale solo, no maneja, no duerme lejos de casa). El paciente pos-infarto suele tener miedo diferente: a la muerte cardíaca, sí, pero no a una nueva crisis con la marca exacta de la anterior.
Eso no quita que un primer episodio se estudie médicamente. La regla es: descarta orgánico primero, diagnostica psiquiátrico después. La entrevista clínica detallada hace el resto.
6.5. Ansiedad normal, rasgo y patología
Una pieza rápida de vocabulario que vuelve mucho en preguntas de parcial: la ansiedad puede ser estado (puntual, ante una amenaza concreta, desaparece cuando la amenaza pasa), rasgo (tendencia estable a percibir más amenazas en más contextos) o patología (cursa con deterioro funcional). El TAG correlaciona con alto rasgo de ansiedad; los ataques de pánico pueden ocurrir en personas con rasgo bajo. Tranquiliza al paciente con rasgo alto no requiere medicación; tranquilizar a alguien con TAG, sí.
6.6. Fenomenología: lo que le pasa al cuerpo
Tres ejes corporales diferencian los trastornos de ansiedad y aparecen como distractores en exámenes bien armados.
- Activación simpática. Taquicardia, sudoración, taquipnea, temblor, palidez. Predomina en pánico, TAG y fobia social, sobre todo en las primeras exposiciones.
- Activación parasimpática. Náusea, mareo, sensación de desvanecimiento, síntomas gastrointestinales. Aparece con peso en fobia específica de tipo sangre-inyección-daño y en algunos cuadros de pánico.
- Disociación. Desrealización, despersonalización, embotamiento. Predomina en TEPT y en crisis de pánico severas. Si la respuesta afecta la percepción de realidad, piensa primero en TEPT o en crisis disociativas.
En el examen, lee los síntomas somáticos como pista. Un paciente con sudoración profusa y tremor probablemente esté en activación simpática. Un paciente con visión borrosa y ruidos lejanos probablemente esté pasando por una oleada disociativa. Esa distinción puede salvarte el parcial.
6.7. Marcadores neurobiológicos que vale la pena mencionar
El DSM se basa en síntomas, pero la investigación biomédica va agregando capas que aparecen cada vez más en preguntas conceptuales.
- Amígdala hiperactiva. Hiperrespuesta a estímulos amenazantes en pacientes con fobia social, fobia específica y pánico. La corteza prefrontal medial no modula bien la señal.
- Eje HPA elevado. Cortisol matutino elevado en pacientes con TAG con comorbilidad depresiva. No es diagnóstico, pero ayuda a entender la fisiopatología.
- Neurotropinas y plasticidad. El BDNF (brain-derived neurotrophic factor) está reducido en ansiedad crónica. Los ISRS y la exposición conductual tienden a normalizarlo.
- Variabilidad de la frecuencia cardíaca. Reducida en pánico y en TAG, indicadora de pobre modulación vagal. Es un marcador promisorio pero no clínico todavía.
Una escena de consultorio para anclar estos datos. Estudianta de medicina de 24 años, palpitaciones recurrentes, ergometría y TSH normales, madre con pánico. Le preguntas por la historia familiar y respondes que sí; la exploración complementaria muestra variabilidad cardíaca reducida. Esa combinación pesa a favor de un componente biológico. No excluye el diagnóstico psicosocial; lo refuerza.
6.8. Confusiones con la ansiedad por enfermedad
La ansiedad por enfermedad (a veces llamada hipocondría en el DSM-IV) tiene criterios en el DSM-5-TR dentro del capítulo de trastornos de síntomas somáticos y trastornos relacionados. No es un trastorno de ansiedad, pero se confunde con facilidad porque el paciente describe miedo a una enfermedad médica. La diferencia operativa:
- La atención está centrada en la enfermedad temida, no en el funcionamiento general.
- La búsqueda de alivio viene por conductas de chequeo reiterado (chequeos médicos repetidos, medición constante de signos vitales, autodiagnóstico en línea), no por exposición graduada.
- La comorbilidad con TAG es alta, pero la preocupación está acotada a la salud.
Para el parcial, lee con cuidado: si la viñeta menciona “chequeos médicos repetidos”, “googlear síntomas”, “miedo a un diagnóstico específico”, saltas al capítulo de somáticos, no al de ansiedad. El tratamiento es TCC centrada en la salud, no la TCC para TAG.
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7. Qué hacer en la práctica (alto nivel)
Esto no es un manual de tratamiento. Es lo mínimo que necesitas saber para desenvolverte en una rotación.
Terapia cognitivo-conductual (TCC) es el tratamiento psicológico con mayor respaldo de evidencia para los trastornos de ansiedad del bloque (fobia específica, fobia social, pánico con agorafobia, TAG, ansiedad por separación). El protocolo unificado de Barlow y colegas extiende esa base a través de los diagnósticos, lo cual resulta útil cuando los pacientes llegan con cuadros mixtos o subclínicos. La idea común: psicoeducación sobre el ciclo de amenaza-evitación, reestructuración cognitiva y exposición graduada.
Exposición es el componente más específico. Es el eje del tratamiento para fobias específicas (exposición in vivo o imaginada), pánico con agorafobia (exposición a las sensaciones internas y a las situaciones evitadas) y fobia social (exposición a situaciones sociales con evaluación). En TOC, la exposición debe combinarse con prevención de respuesta (EP/RP), porque si la persona puede hacer la compulsión después, la exposición no rompe el ciclo.
Farmacología de primera línea son los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) y los IRSN (inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina). Las guías internacionales los recomiendan como primera línea para TAG, pánico, fobia social y ansiedad por separación en adultos, junto con la TCC. La respuesta suele verse entre la cuarta y la octava semana; subir la dosis prematuramente es un error frecuente. Las benzodiacepinas tienen un papel limitado, idealmente como coadyuvante corto plazo en la espera del efecto del ISRS.
Para el TAG tratado con ISRS, la evidencia revisada por la guía WFSBP de la Federación Mundial de Sociedades de Psiquiatría Biológica posiciona a estos fármacos como tratamiento de primera línea, en línea con la TCC. La guía también señala que la comorbilidad con depresión, tan frecuente, desplaza la elección hacia moléculas con evidencia doble.
Un detalle operativo: el Craske y Stein publicado en The Lancet en 2016, una revisión clínica usada como referencia en muchos programas, señala que la exposición mejora los resultados en ansiedad y que los abordajes de tercera generación (mindfulness, terapias de aceptación) ganan terreno en comorbilidad y cronicidad. No los necesitas para el examen, pero está bien saber que existen.
Una escena para anclar lo anterior. Llega un varón de 22 años con tres episodios de pánico en el último mes, evita el metro y se sube a un taxi aunque le cueste la tercera parte del sueldo. ¿Qué haces? Le explicas el ciclo (miedo al miedo), le enseñas respiración diafragmática para bajar la activación, le das ISRS (sertralina suele ser bien tolerada) y armas una jerarquía de exposición: primero ir en metro dos estaciones con acompañante, luego solo, luego en hora pico. La mejoría suele verse entre las seis y las doce semanas. Las benzodiacepinas las puedes usar de manera transitoria para dormir, no como tratamiento del cuadro.
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8. Lo que te llevas al parcial
Pocas ideas, de cosecha propia, para el último tramo.
- El núcleo del miedo define el diagnóstico, no la intensidad. TAG anticipa amenazas múltiples; pánico anticipa el próximo ataque; agorafobia anticipa quedarse sin ayuda; fobia específica anticipa un objeto; fobia social anticipa ser evaluado.
- El curso y la duración pesan tanto como el síntoma. Ansiedad de tres semanas no es TAG. Pánico aislado no es trastorno de pánico. TEPT de veinte días no es TEPT.
- La evitación es el marcador funcional. Si el paciente cambia su vida (no sale, no maneja, no trabaja, no habla) para evitar el miedo, ya hay deterioro y entra en territorio diagnóstico.
- Las comorbilidades son la regla, no la excepción. TAG + fobia social es la combinación más frecuente dentro del bloque. TAG + depresión es la más frecuente fuera del bloque. Espérala.
- TOC y TEPT ya no viven en este capítulo. Si tu profesor todavía los agrupa, está usando DSM-IV. Mantén la respuesta correcta aun así.
- TCC + ISRS es la base farmacológica y psicológica. La exposición es la pieza más específica, pero cambia de forma según el trastorno (con prevención de respuesta en TOC, con foco en sensaciones internas en pánico, con foco en evaluación en fobia social).
Si solo pudieras llevarte una cosa a la mesa de examen, que sea la tabla del apartado 5. Es la respuesta corta a una viñeta larga.
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9. Referencias
- Kessler RC, Berglund P, Demler O, et al. (2005). Lifetime Prevalence and Age-of-Onset Distributions of DSM-IV Disorders in the National Comorbidity Survey Replication. Archives of General Psychiatry. DOI: 10.1001/archpsyc.62.6.593
- Craske MG, Stein MB. (2016). Anxiety. The Lancet. DOI: 10.1016/s0140-6736(16)30381-6
- Stein MB, Stein DJ. (2008). Social anxiety disorder. The Lancet. DOI: 10.1016/s0140-6736(08)60488-2
- Bandelow B, Michaelis S, Wedekind D. (2015). Epidemiology of anxiety disorders in the 21st century. Dialogues in Clinical Neuroscience. DOI: 10.31887/dcns.2015.17.3/bbandelow
- Bandelow B. (2017). Treatment of anxiety disorders. Dialogues in Clinical Neuroscience. DOI: 10.31887/dcns.2017.19.2/bbandelow
- Wittchen HU, Jacobi F, Rehm J, et al. (2005). Size and burden of mental disorders in Europe — a critical review and appraisal of 27 studies. European Neuropsychopharmacology. DOI: 10.1016/j.euroneuro.2005.04.012
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