
Por Ricardo de Castro · 21 de abril de 2026 · 9 min de lectura
TL;DR
Anna O. es el seudónimo de Bertha Pappenheim (1859-1936), la paciente cuyo tratamiento por Josef Breuer entre 1880 y 1882 es considerado el caso fundacional del psicoanálisis. Este artículo responde en formato preguntas-respuestas las dudas que aparecen recurrentemente en estudiantes de psicología: qué padecía realmente, qué fue la “talking cure”, qué tan verídico es el relato de Breuer, por qué Freud se apoyó en el caso sin haberla tratado, y qué parte del mito sigue siendo clínicamente útil hoy.
AIO Summary
Bertha Pappenheim, tratada por Josef Breuer como “Anna O.” presentó un cuadro de histeria con parálisis, anestesias, alteraciones visuales, ausencias y fenómenos de doble conciencia durante el cuidado de su padre enfermo. Breuer descubrió que nombrar en trance el origen afectivo de cada síntoma producía alivio, fenómeno que la paciente llamó talking cure o chimney sweeping. El caso, publicado junto a Freud en Estudios sobre la histeria (1895), introdujo las ideas de trauma psíquico, inconsciente dinámico y catarsis, que Freud desarrolló después como psicoanálisis. Investigación histórica posterior (Ellenberger, Hirschmüller, Borch-Jacobsen) cuestionó partes del relato clásico pero no invalidó su valor formativo ni clínico.
1. ¿Quién fue Anna O. y por qué su caso es tan famoso?
Anna O. es el seudónimo con el que Josef Breuer y Sigmund Freud publicaron en 1895 el historial de Bertha Pappenheim, una mujer vienesa nacida en 1859 en una familia judía ortodoxa acomodada. Breuer la trató entre diciembre de 1880 y junio de 1882, aproximadamente dieciocho meses. El caso es el primero de los cinco que componen el libro Estudios sobre la histeria, texto que la mayoría de historiadores de la psicología considera el acta de nacimiento del psicoanálisis.
Importa entender por qué se volvió canónico. No fue el primer caso de histeria tratado, ni el único documentado en esa década, ni siquiera el que obtuvo mejores resultados clínicos. Fue el caso donde por primera vez se conceptualizó de manera explícita que un síntoma corporal podía resolverse hablando de su origen emocional. Esa idea, aparentemente simple, desplazó la frontera entre medicina y psicología durante el siglo siguiente.
Pongamos un ejemplo de su influencia. Toda la psicoterapia contemporánea —desde la TCC hasta la terapia dinámica, desde EMDR hasta ACT— sostiene implícitamente que procesar verbalmente una experiencia puede modificar su efecto sintomático. Esa premisa, que hoy parece obvia, tuvo que ser descubierta. Y el lugar donde se nombró por primera vez fue el consultorio de Breuer con Anna O.
2. ¿Qué síntomas presentaba Bertha Pappenheim?


El cuadro clínico que Breuer describe es complejo y heterogéneo. Entre 1880 y 1882, Bertha —mientras cuidaba a su padre gravemente enfermo de tuberculosis— desarrolló un conjunto de síntomas que hoy clasificaríamos como trastorno funcional neurológico (histeria en la nomenclatura de la época):
- Parálisis del brazo derecho y contractura de la extremidad.
- Alteraciones visuales incluyendo estrabismo convergente y limitaciones del campo visual.
- Anestesias cutáneas localizadas.
- Afasia selectiva: perdía el alemán nativo y solo podía hablar inglés durante periodos prolongados.
- Ausencias y estados de “doble conciencia”: alternaba entre un estado normal y otro perturbado en el que revivía escenas del año anterior.
- Rechazo a la alimentación, especialmente al agua, durante semanas.
- Tos nerviosa cuyo origen Breuer localizó en una escena específica de la enfermería del padre.
Orr-Andrawes (1987), desde una perspectiva neuropsiquiátrica, releyó el cuadro y sugirió que buena parte de los síntomas podría reinterpretarse hoy como epilepsia del lóbulo temporal comórbida con reacciones conversivas. Hurst (1982), en el Journal of the Royal Society of Medicine, había ya planteado una relectura similar. Estas reinterpretaciones no invalidan la dimensión psicológica del caso; muestran que el diagnóstico médico contemporáneo habría sido distinto y probablemente habría incluido además del abordaje psicoterapéutico un tratamiento anticonvulsivo.
3. ¿Qué fue la “talking cure” y por qué cambió la psiquiatría?
La talking cure —término acuñado por la propia Bertha en inglés, que también llamó en broma chimney sweeping, deshollinar la chimenea— fue el procedimiento clínico que Breuer descubrió casi por accidente. Observó que cuando la paciente, en estado de trance hipnótico espontáneo o inducido, narraba el origen afectivo de un síntoma específico remontándose hasta la escena donde había aparecido por primera vez, el síntoma desaparecía.
El caso paradigmático es el rechazo al agua. Bertha no podía beber agua durante semanas pese a la sed extrema. En trance, recordó haber visto al perro de su institutriz inglesa —a quien detestaba— beber de un vaso que ella no podía usar por educación. La narración indignada de esa escena fue seguida por la resolución inmediata del síntoma: la paciente pidió agua y bebió.
Breuer interpretó el mecanismo como catarsis: el síntoma encapsulaba un afecto “estrangulado” que no había podido descargarse en su momento, y la narración verbal permitía la descarga retroactiva. Freud, elaborando esta observación, la convirtió después en el método catártico, luego en la asociación libre y finalmente en la técnica psicoanalítica completa. Leichsenring et al. (2015), en su revisión sistemática de terapia psicodinámica con criterios actualizados, muestran que las intervenciones que se remontan conceptualmente a la talking cure siguen teniendo eficacia empírica en una amplia gama de trastornos.
4. ¿Qué papel tuvo Josef Breuer en el caso?


Josef Breuer (1842-1925) era un médico general y fisiólogo vienés de gran prestigio, mayor que Freud y su mentor durante una década. Fue él —no Freud— quien atendió a Anna O. durante los dieciocho meses de tratamiento. Freud escuchó el caso como confidencia profesional, no participó directamente en él y no conoció personalmente a Bertha Pappenheim hasta mucho después (y solo brevemente).
Fíjate que este hecho, obvio en la historia documentada, contradice una versión popular que atribuye el tratamiento a Freud. El descubrimiento de la talking cure es cronológicamente pre-freudiano. Lo que hizo Freud fue conceptualizarlo teóricamente, extenderlo a más casos, abandonar la hipnosis en favor de la asociación libre y construir alrededor de ese núcleo clínico toda la teoría del inconsciente dinámico.
La relación Breuer-Freud se deterioró después, entre otras razones porque Breuer se negó a seguir a Freud en la tesis del origen sexual de la histeria. Breuer era un clínico empírico, reacio a generalizaciones totalizadoras; Freud, un teórico ambicioso. El caso Anna O. marca simultáneamente el inicio de la colaboración que produjo el psicoanálisis y la fisura conceptual que la terminó.
5. ¿Cómo pasó Freud de espectador a protagonista del psicoanálisis?
Freud escuchó el relato de Breuer sobre Anna O. en 1882, mientras aún era un joven neurólogo. La idea lo persiguió durante años. En 1885 viajó a París a estudiar con Jean-Martin Charcot en la Salpêtrière, donde observó el uso de la hipnosis en histeria. A su regreso a Viena, retomó los casos de histeria con el método catártico que había aprendido indirectamente de Breuer.
Entre 1889 y 1895, Freud trató a varias pacientes (Frau Emmy von N., Miss Lucy R., Katharina, Fraülein Elisabeth von R.) y publicó con Breuer Estudios sobre la histeria. A partir de ese punto, tomó tres decisiones que lo separan de su mentor y que definen el psicoanálisis:
- Abandonó la hipnosis por la asociación libre, para evitar depender de la sugestionabilidad del paciente.
- Postuló el origen sexual de las neurosis, tesis que Breuer rechazaba.
- Construyó una teoría general del psiquismo (inconsciente, represión, transferencia, resistencia) que iba mucho más allá del método catártico original.
Westen (1998) revisó las proposiciones del legado freudiano que han sobrevivido al escrutinio empírico y documentó cinco que siguen vigentes en la ciencia psicológica contemporánea: mucho del procesamiento mental ocurre fuera de la conciencia, las representaciones de sí mismo y del otro son estables, los conflictos motivacionales son causa central de sufrimiento psíquico, la experiencia infantil estructura la personalidad adulta, y los síntomas tienen significado. Todas esas tesis tienen raíz en el descubrimiento original de que Anna O. mejoraba al hablar.
6. ¿Qué dice la investigación histórica reciente sobre la veracidad del caso?
Aquí el estudiante honesto debe saber que el relato clásico ha sido matizado. Tres líneas de crítica histórica:
Hirschmüller (1978) accedió a los archivos del Sanatorio Bellevue en Kreuzlingen, donde Bertha fue internada después del tratamiento con Breuer, y documentó que el cuadro sintomático continuó durante años, con recaídas graves. La narrativa de “curación exitosa” sugerida en el texto de 1895 es cuestionable.
Ellenberger (1972) había ya mostrado, a partir de documentación de archivo, que la fecha exacta del final del tratamiento y las circunstancias fueron dramatizadas retrospectivamente. La famosa escena del “embarazo histérico” —Bertha afirmando estar embarazada de Breuer— probablemente fue reconstruida por Freud años después con fines ilustrativos.
Borch-Jacobsen (1996), en una relectura más radical, argumentó que el éxito narrativo del caso opera más como fundación mitológica que como hecho clínico establecido. Su posición es polémica y ha sido contestada.
Ojo con la lectura. Estas críticas no concluyen que “el caso fue falso”. Concluyen que fue reelaborado retrospectivamente con fines teóricos, como ocurre con casi todos los casos clínicos publicados. Para el estudiante, la lección es doble: los clásicos deben leerse con mirada histórica crítica, y la potencia conceptual de un caso no depende solo de su exactitud fáctica sino también de su capacidad para abrir preguntas nuevas.
7. ¿Por qué el caso sigue siendo un clásico en la formación clínica?
Recuérdalo así: Anna O. no es un caso para aprender una técnica específica; es un caso para aprender una postura clínica. Tres elementos que siguen valiendo:
- Escuchar el síntoma como mensaje. El síntoma corporal puede decir algo sobre la historia afectiva del sujeto, y ese “algo” puede ser articulado en palabras.
- Dar palabra al paciente. El terapeuta no es un instructor que informa; es alguien que facilita el hablar sobre lo que no había podido ser hablado.
- Atender a la relación. Breuer desatendió las señales de transferencia erótica que se estaban gestando (a sí mismo y a Bertha). Freud extrajo después la lección: la relación terapéutica es parte del tratamiento, no solo su contenedor.
Bertha Pappenheim, por su parte, tuvo una vida posterior notable que los manuales clínicos raramente mencionan. Se convirtió en líder del movimiento feminista judío alemán, fundó organizaciones de protección de mujeres jóvenes en riesgo de trata, tradujo al alemán los escritos de Mary Wollstonecraft y dejó una obra ensayística propia. La paciente del caso fundacional no terminó su vida como paciente; la terminó como activista y autora. Ese dato, que el texto de 1895 no podía anticipar, tal vez sea la parte más fiel al espíritu del procedimiento clínico que la volvió famosa: dar la palabra a quien estaba silenciada.
FAQ
¿Bertha Pappenheim supo que el caso había sido publicado? Sí, aunque bajo seudónimo. Su identidad fue descubierta por Ernest Jones —biógrafo de Freud— después de su muerte. Bertha rechazaba el psicoanálisis en su vida adulta y prohibía a las mujeres de sus instituciones mencionarlo.
¿Cuánto duró exactamente la mejoría tras el tratamiento de Breuer? Poco. Documentos del Sanatorio Bellevue muestran recaídas graves durante los años siguientes. La recuperación funcional plena llegó hacia finales de la década de 1880, antes de su carrera como activista. Atribuir la recuperación únicamente a la talking cure es simplificador.
¿Por qué Freud figura como coautor de un caso que no trató? Porque ambos firmaron el libro Estudios sobre la histeria como autores conjuntos. El historial de Anna O. es narrado por Breuer, pero las consideraciones teóricas generales y varios casos adicionales son aportes de Freud. La coautoría era conjunta en el libro, no en cada caso.
¿Es adecuado citar este caso hoy en una tesis o trabajo? Sí, siempre que se citen fuentes primarias (Estudios sobre la histeria), fuentes críticas (Ellenberger, Hirschmüller, Borch-Jacobsen) y se marque la diferencia entre el relato de 1895 y los hallazgos historiográficos posteriores. Usar el caso sin contextualización histórica es desactualizado.
Referencias
- Ellenberger, H. F. (1972). The story of “Anna O”: A critical review with new data. Journal of the History of the Behavioral Sciences, 8(3), 267-279. doi:10.1002/1520-6696(197207)8:3<267::aid-jhbs2300080302>3.0.co;2-c
- Hurst, L. C. (1982). What was wrong with Anna O? Journal of the Royal Society of Medicine, 75(2), 129-131. doi:10.1177/014107688207500212
- Kandel, E. R. (1999). Biology and the future of psychoanalysis: A new intellectual framework for psychiatry revisited. American Journal of Psychiatry, 156(4), 505-524. doi:10.1176/ajp.156.4.505
- Leichsenring, F., Luyten, P., Hilsenroth, M. J., Abbass, A., Barber, J. P., Keefe, J. R., Leweke, F., Rabung, S., & Steinert, C. (2015). Psychodynamic therapy meets evidence-based medicine: A systematic review using updated criteria. The Lancet Psychiatry, 2(7), 648-660. doi:10.1016/S2215-0366(15)00155-8
- Orr-Andrawes, A. (1987). The case of Anna O.: A neuropsychiatric perspective. Journal of the American Psychoanalytic Association, 35(2), 387-419. doi:10.1177/000306518703500205
- Shedler, J. (2010). The efficacy of psychodynamic psychotherapy. American Psychologist, 65(2), 98-109. doi:10.1037/a0018378
- Westen, D. (1998). The scientific legacy of Sigmund Freud: Toward a psychodynamically informed psychological science. Psychological Bulletin, 124(3), 333-371. doi:10.1037/0033-2909.124.3.333
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