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Orígenes y distinción paradigmática de la investigación cualitativa

Tesis del tema: Lo cualitativo no nació como «el lado blando» de la ciencia social. Nació porque ciertas preguntas sobre sentido, contexto y experiencia no cabían en el molde de la medición. La distinción con lo cuantitativo es de paradigma de investigación (qué cuenta como real, qué cuenta como saber y cómo se produce evidencia), no una guerra de técnicas. Kuhn sirve aquí como brújula: un paradigma organiza lo que se ve y lo que se da por resuelto. Guba y Lincoln lo traducen a ontología, epistemología y metodología. Denzin y Lincoln lo sitúan como campo, no como un método suelto.

En una frase: orígenes de sentido, no guerra de métodos.

1. Qué pregunta responde este tema

Este apunte responde dos preguntas de clase que suelen mezclarse. Primera: ¿por qué existe la investigación cualitativa como tradición reconocible y no solo como «entrevistas de apoyo»? Segunda: ¿en qué se distingue, de forma operativa, del polo cuantitativo, sin convertir esa distinción en un ranking de rigor?

La respuesta corta es histórica y filosófica a la vez. Histórica: sociología urbana, etnografía y fenomenología se encontraron con objetos que se deshacían si se reducían a frecuencias. Filosófica: lo que cambia no es solo el instrumento, sino el contrato sobre la realidad, el conocimiento y el papel de quien investiga. Si te quedas en «cuali = palabras, cuanti = números», el parcial te va a pillar: hay estudios cuantitativos con texto (análisis de contenido con códigos predefinidos y conteo) y hay estudios cualitativos que usan números de forma auxiliar (conteos de códigos, matrices) sin volverse un experimento.

Tres piezas vecinas de este cuaderno cubren otros ángulos y no se reescriben aquí. El mapa general de Kuhn (ciencia normal, anomalía, crisis, revolución) está en el apunte de paradigmas. El contrato clásico de contrastación y el debate con Popper están en método científico. El polo de control, manipulación y amenazas a la validez interna está en diseños experimentales y cuasiexperimentales. Un método cualitativo concreto, con muestreo teórico y comparación constante, está en teoría fundamentada. Aquí el objeto es el paradigma: el techo bajo el cual esos métodos cobran sentido.

Definición clave: Un paradigma, en el uso que Guba y Lincoln hacen para las ciencias sociales, es un conjunto articulado de supuestos sobre la naturaleza de lo real (ontología), sobre la relación entre quien conoce y lo conocido (epistemología) y sobre el camino legítimo para producir evidencia (metodología). No es una moda, ni una técnica, ni una preferencia de personalidad del tesista.

2. Paradigma: tres capas que hay que nombrar

Guba y Lincoln sirven como brújula, no como biografía. No necesitas memorizar su currículum. Necesitas las tres capas, porque el parcial suele pedir que las apliques a un caso y no que las recites. Kuhn, en La estructura de las revoluciones científicas (1962), había mostrado que una comunidad científica comparte ejemplares, problemas legítimos y criterios de solución. Guba y Lincoln bajan esa idea al terreno de la investigación social y la desglosan para que puedas comparar tradiciones sin pelear por «quién es más científico».

2.1. Criterios para reconocer que estás ante un paradigma (y no ante una técnica)

  1. Ontología. ¿Qué se da por real? En el polo cuantitativo convencional, hay una realidad externa que puede aproximarse con variables y control de error. En el polo cualitativo interpretativo, lo real relevante es el sentido construido en contexto: prácticas, significados, trayectorias, instituciones vividas. No es que «no exista el mundo»; es que la pregunta de investigación apunta a un mundo ya interpretado por alguien.
  2. Epistemología. ¿Cómo se relaciona quien investiga con eso que estudia? El polo cuantitativo busca distancia controlada: el sesgo del observador es ruido. El polo cualitativo trata la relación como dato: la entrevista, la observación y el diario de campo son encuentros, no ventanas transparentes. La reflexividad no es un adorno: es parte del argumento de validez.
  3. Metodología. ¿Qué camino se considera legítimo? No «qué herramienta usaste el martes», sino qué lógica articula diseño, muestreo, evidencia y producto. Emerger categorías desde el campo no es lo mismo que contrastar una hipótesis previa. Ambos caminos pueden ser rigurosos; no responden a la misma pregunta.
  4. Producto esperado. Un paradigma también se reconoce por lo que promete entregar: un estimador con intervalo, una teoría formalizable, una descripción densa, una reconstrucción de sentido, una crítica situada. Si el producto no calza con la ontología declarada, hay incoherencia de diseño, no «falta de datos».
  5. Comunidad de criterios. Kuhn insiste en que el paradigma vive en una comunidad que reconoce ciertos ejemplares. Denzin y Lincoln, en el Handbook, tratan lo cualitativo como un campo con debates internos (no como un método suelto). Por eso «hacer cuali» no equivale a «hacer entrevistas»: hay que entrar en una comunidad de criterios (credibilidad, transferibilidad, dependabilidad, confirmabilidad, o las variantes que cada tradición nombra).

Las tres primeras capas se recuerdan juntas: ontología, epistemología y metodología. Si en el examen te dan un abstract y te piden «identifica el paradigma», no empieces por el instrumento. Empieza por qué se da por real, cómo se justifica el saber y qué lógica de evidencia se declara. El instrumento llega al final, como consecuencia.

Truco de memoria: O.E.M.P. — Ontología (qué hay), Epistemología (cómo sé), Metodología (cómo produzco evidencia), Producto (qué entrego). Si una de las cuatro no calza con las otras, el diseño cruje.
O qué hayE cómo séM caminoP entrega

3. Por qué nació lo cualitativo: tres raíces, un mismo malestar

Lo cualitativo no aparece de un día para otro como marca comercial. Se sedimenta cuando varias tradiciones tropiezan con el mismo malestar: hay objetos sociales que, al cuantificarse demasiado pronto, pierden justo lo que se quería entender. Tres raíces bastan para el parcial. No son «escuelas con fecha de fundación» que debas recitar; son tradiciones de oficio.

3.1. Sociología urbana y la Escuela de Chicago

La sociología urbana asociada a Chicago se encontró con la ciudad como laboratorio vivo: barrios, migraciones, oficios, desvío, instituciones locales. El documento personal, la historia de vida, la observación en calle y el mapa social no eran «datos blandos de consuelo». Eran la forma de no aplastar la trayectoria de una persona o de un grupo bajo un promedio. El malestar de origen es claro: si tu pregunta es cómo se fabrica una carrera moral, un estigma o una subcultura, el promedio te deja fuera el proceso. El oficio cualitativo nace, en parte, para no perder ese proceso.

Ojo de clase: Chicago no «inventa lo cualitativo» como etiqueta contemporánea. Aporta un hábito: ir al terreno, recoger documentos, seguir casos y escribir el contexto. Ese hábito después se relee, se crítica y se formaliza. En el parcial, si te piden el aporte, di terreno + documento + trayectoria, no una fecha de fundación.

3.2. Antropología y el oficio etnográfico

La antropología aporta el otro hábito fundacional: la estadía prolongada, la observación participante y la descripción de un mundo que no es el de quien investiga. El punto no es el exotismo. El punto es metodológico: hay saberes que solo aparecen cuando te quedas el tiempo suficiente para que lo «obvio» deje de serlo. La evidencia deja de ser un ítem de cuestionario y pasa a ser una práctica observada, una disputa local, una regla que no se fórmula hasta que se rompe.

Ese oficio empuja una tesis incómoda para el molde nomotético: generalizar de inmediato puede ser una forma de no haber entendido. La transferibilidad (¿este hallazgo ilumina otro contexto?) no es lo mismo que la inferencia estadística a una población. Confundir ambas es un error clásico de parcial: se pide «N grande» a un estudio cuya promesa era otra.

3.3. Fenomenología: la experiencia como objeto, no como ruido

La fenomenología (Husserl en filosofía; Schutz como puente hacia lo social) aporta el tercer malestar: la experiencia vivida no es un residuo que queda después de medir. Es el objeto. Si preguntas cómo se vive el duelo, la migración, el diagnóstico o la espera en un hospital, el promedio de una escala puede ser útil para otra pregunta, pero no sustituye la estructura de esa vivencia. La reducción, la descripción cuidadosa y la atención al mundo de la vida (el mundo ya interpretado en el que la gente actúa) dan a lo cualitativo un ancla filosófica: no estás recolectando anécdotas; estás tomando en serio el sentido.

Las tres raíces convergen en una sola frase de cuaderno: lo cualitativo nace para no perder el sentido, el contexto y el proceso. No nace para «evitar números» ni para ahorrarse diseño.

Analogía útil: Imagina que quieres entender un partido de fútbol. Puedes registrar posesión, tiros y goles (polo cuantitativo: variables, comparación, control). O puedes quedarte en la tribuna y en el vestuario para reconstruir qué significó esa derrota para un barrio, cómo se narra la culpa y qué reglas no escritas se rompieron (polo cualitativo: sentido, contexto, proceso). No son dos calidades de hincha. Son dos preguntas. Mezclarlas sin aviso produce un informe que no responde ni a una ni a la otra.

4. Distinción operativa: cuali frente a cuanti, sin guerra

La guerra de métodos es un mal hábito de seminario: se discute si «las palabras valen menos que los números» en lugar de preguntar qué evidencia necesita la pregunta de investigación. Denzin y Lincoln insisten en tratar lo cualitativo como campo con criterios propios. Guba y Lincoln dan el mapa de capas. Kuhn recuerda que cambiar de paradigma no es «sumar una técnica»: es cambiar qué cuenta como problema bien puesto.

La tabla de abajo no rankea tradiciones. Contrasta cinco operaciones que sí caen en examen: pregunta, evidencia, muestreo, rol de quien investiga y producto. Si puedes llenar las cinco celdas de un protocolo ajeno, ya distinguiste paradigmas. Si solo miras si hay entrevista o hay SPSS, todavía no.

Operación Polo cualitativo (interpretativo) Polo cuantitativo (convencional)
Pregunta Cómo se construye, se vive o se narra un fenómeno en contexto. Preguntas de sentido, proceso, práctica o trayectoria. Cuánto, con qué fuerza, bajo qué diferencia o con qué probabilidad. Preguntas de magnitud, asociación o efecto.
Evidencia Texto, observación, documentos, artefactos, relatos. El dato es el significado situado, no el puntaje aislado. Mediciones, indicadores, registros estandarizados. El dato es el valor de una variable en una matriz.
Muestreo Intencional, por criterio, por caso, teórico o por saturación de sentidos. Se elige por riqueza informativa, no por representatividad estadística. Probabilístico o por potencia. Se elige para estimar parámetros o para comparar grupos con control de error.
Rol de quien investiga Instrumento visible: la relación, la posición y la reflexividad entran al argumento. El «sesgo» se declara y se trabaja. Instrumento a controlar: se busca distancia, ciego cuando aplica, y se trata el sesgo del observador como amenaza.
Producto Descripción densa, categorías emergentes, teoría substantiva, reconstrucción de sentido o crítica situada. Transferibilidad argumentada. Estimaciones, pruebas, modelos, tamaños de efecto, generalización a una población o a un mecanismo bajo control.

Lee la tabla en horizontal, no en vertical. Un diseño es coherente cuando las cinco celdas de una misma columna se sostienen entre sí. El desastre habitual del tesista es cruzar columnas: pregunta de sentido + muestreo «al azar porque queda más científico» + producto que promete «comprobar la hipótesis» con seis entrevistas. Eso no es mixto. Eso es incoherencia.

Trampa de parcial: «Lo cualitativo es investigación sin rigor». Falso. Cambia el tipo de rigor. En el polo interpretativo el rigor se discute como credibilidad, auditabilidad, triangulación de fuentes, saturación de sentidos, contraste con casos negativos y reflexividad. Ausencia de p-valor no equivale a ausencia de criterio. Si el examen te tiende esa frase, corrígela con las capas O.E.M.P., no con un discurso de defensa identitaria.
Trampa de parcial: «Si hay entrevista, el estudio ya es cualitativo». Falso. Una encuesta oral con ítems cerrados sigue siendo cuantitativa. Una entrevista usada para puntuar una escala no cambia de paradigma. Lo cualitativo empieza cuando la evidencia es el sentido (cómo se fórmula, qué se calla, qué categorías emergen) y cuando el análisis no reduce ese sentido a un código previo que solo se cuenta.

5. Kuhn como brújula aplicada a lo cualitativo

El apunte de paradigmas de este cuaderno ya recorre ciencia normal, anomalía, crisis y revolución. Aquí no se reescribe esa secuencia. Se aplica. Kuhn (1962) sirve para entender por qué lo cualitativo no entra «como anexo de humanidades» dentro de un laboratorio que ya dio por resuelto qué es un dato. Cuando una comunidad da por obvio que conocer es medir variables y contrastar hipótesis, las preguntas de sentido aparecen primero como anomalía: «eso no es ciencia, es periodismo». La respuesta kuhniana no es pelear por el honor. Es notar que hay otro ejemplar de problema bien puesto, con otros criterios de solución.

Tres usos de Kuhn que sí valen en este tema:

  • Inconmensurabilidad práctica. No es que sea «imposible hablar». Es que «validez», «muestra» y «generalización» no significan lo mismo en las dos columnas de la tabla. Traducir sin avisar produce seudocompromisos: «mi N es chico, pero igual generalizo».
  • Ejemplares, no eslóganes. Un paradigma se reconoce en trabajos que la comunidad señala como «así se hace». En cuali, esos ejemplares son etnografías, estudios de caso interpretativos, análisis fenomenológicos, teorías substantivas. No son manifiestos.
  • Cambio de gafas, no de software. Pasar de SPSS a Atlas.ti no es un cambio paradigmático. Cambiar qué cuenta como evidencia, sí lo es.

Guba y Lincoln usan esa brújula para comparar tradiciones (positivista/postpositivista, interpretativa/constructivista, crítica, entre otras etiquetas que verás en manuales). No memorices la lista como álbum de figuritas. Pregúntate, otra vez, qué ontología, qué epistemología y qué metodología declara cada una. El nombre del cajón importa menos que la coherencia interna.

Denzin y Lincoln, al editar el campo, añaden un aviso que el parcial premia: lo cualitativo es plural. Hay tradiciones que buscan comprender, otras que buscan criticar y transformar, otras que se acercan a lo artístico o a lo performativo. Esa pluralidad no autoriza el «todo vale». Autoriza a pedir que declares tu tradición y tus criterios. El campo se distingue del método: la teoría fundamentada es un camino dentro del campo; no es el campo.

Límite con piezas vecinas (para no pisarlas): Si te piden los momentos o las operaciones de la teoría fundamentada (muestreo teórico, comparación constante, codificación), ve al apunte de teoría fundamentada: allí es un método. Si te piden manipulación, asignación y amenazas de Campbell y Stanley, ve a diseños experimentales y cuasiexperimentales: allí es el polo cuantitativo. Si te piden la secuencia kuhniana en abstracto, ve a paradigmas. Si te piden contrastación, falsación y el contrato clásico, ve a método científico. Este texto se queda en el nacimiento del polo cualitativo y en la distinción paradigmática aplicada.

6. Cómo distinguir en un protocolo (pasos de oficio)

Cuando te entregan un resumen de tesis o un artículo y te piden «¿es cuali, cuanti o mixto?», no empieces por el título. Sigue una ruta corta. Es la misma ruta que sirve para diseñar el tuyo sin caer en la guerra de métodos.

  1. Subraya la pregunta, no el instrumento. ¿Pide sentido, proceso, magnitud o efecto? Si pide las dos cosas, anota las dos y no las fusiones. El mixto honesto declara dos preguntas (o una pregunta con dos componentes) y dos lógicas de evidencia. El mixto decorativo pega una entrevista al final de una encuesta «para ilustrar».
  2. Nombra la ontología implícita. ¿El fenómeno se trata como variable externa o como sentido situado? Palabras pista: «prevalencia», «efecto de», «diferencia significativa» tiran al polo cuantitativo. «Significado de», «experiencia de», «prácticas de», «cómo se construye» tiran al polo cualitativo. Las pistas mienten si el análisis después contradice el verbo.
  3. Mira el muestreo como decisión paradigmática. N grande con azar no vuelve científico un estudio de sentido; lo vuelve incoherente. N chico intencional no vuelve «exploratorio menor» un estudio cuya promesa era la saturación de categorías. Pregunta: ¿se eligió por representatividad o por riqueza?
  4. Ubica el rol declarado de quien investiga. Si el texto esconde a la persona que entrevistó y al mismo tiempo afirma que «los significados emergieron solos», hay un hueco epistemológico. En cuali, la subjetividad se trabaja; no se disimula.
  5. Chequea el producto prometido. Un «comprobar la hipótesis» con relatos libres suele ser un disfraz cuantitativo. Una «descripción densa» que termina en porcentajes de respuestas sí/no suele ser un disfraz a la inversa. El producto tiene que poder defenderse con los criterios de su propia columna.
  6. Recién entonces mira la técnica. Entrevista, grupo focal, observación, cuestionario, experimento, registro fisiológico: son medios. Una entrevista puede servir a un paradigma o al otro según el análisis. Esta es la frase que el parcial busca: la técnica no define el paradigma; la articulación O.E.M.P. sí.
Mini caso de clase. Protocolo A: «¿Cuál es el efecto de un taller de ocho semanas sobre ansiedad estado en estudiantes de primer año? Asignación aleatoria, escala estandarizada, comparación de medias». Polo cuantitativo. No lo vuelve cualitativo el hecho de que al final se pregunte «¿cómo te sentiste?» en un ítem abierto que queda sin análisis. Protocolo B: «¿Cómo narran la espera del diagnóstico padres y madres en un hospital pediátrico? Entrevistas en profundidad, observación en sala, análisis interpretativo, casos negativos». Polo cualitativo. No lo vuelve cuantitativo el hecho de que se cuenten, en una matriz, cuántas veces aparece la categoría «tiempo detenido». El conteo auxilia; no manda.

7. Lo que este tema no es (límites de oficio)

Tres límites evitan que el apunte se convierta en un manual de métodos o en una pelea filosófica:

  • No es un catálogo de técnicas. No vas a encontrar aquí el protocolo de una entrevista fenomenológica, ni el de un grupo focal, ni el de una observación participante. Esas fichas viven en otros temas. Aquí solo importa por qué esas técnicas tienen casa paradigmática.
  • No es una historia de fechas de escuelas. Chicago, la etnografía y la fenomenología se nombran como oficios y malestares, no como línea de tiempo de fundaciones. Si un examen pide un año, el año que sí puedes citar en este tema es Kuhn 1962. El resto, si no está en tu manual de cátedra, no lo inventes.
  • No es una defensa identitaria de «lo humano». El polo cualitativo no es más ético por usar palabras, ni el cuantitativo es más serio por usar números. Hay estudios cualitativos extractivistas y estudios cuantitativos cuidadosos con las personas. El criterio ético se discute aparte; el criterio paradigmático es coherencia de pregunta, evidencia y producto.
Creswell aparece en muchos programas de metodología como cartógrafo de diseños (narrativo, fenomenológico, grounded, etnográfico, estudios de caso, y los mapas mixtos). Úsalo como mapa de diseños, no como fecha ni como prueba de que «cuali = cinco moldes». Si tu cátedra no lo cita, no lo necesitas para este tema: Denzin y Lincoln ya te dan el campo; Guba y Lincoln, las capas.

8. Errores frecuentes en el parcial

1. Confundir paradigma con método. Teoría fundamentada, etnografía, fenomenología empírica o estudio de caso son caminos. El paradigma es el techo (qué es real, cómo se conoce, cómo se produce evidencia). Puedes hacer un estudio de caso cuantitativo (serie de indicadores de una organización) o uno interpretativo. El nombre del diseño no basta.
2. Traducir validez con el diccionario de la otra columna. Pedir validez interna al estilo Campbell a una etnografía, o pedir saturación de sentidos a un experimento, es un error de traducción. Nombra el criterio en la lengua del paradigma. Luego, si quieres, compara. No sustituyas.
3. Declarar mixto por pegar una técnica. Un cuestionario más tres entrevistas no es, por ese hecho, un diseño mixto. Hay mixto cuando hay dos lógicas de evidencia articuladas (secuencia, prioridad, punto de integración). Si la entrevista solo «ilustra» una tabla, sigue siendo cuantitativo con adorno.
4. Tratar lo cualitativo como fase menor («primero exploro, después mido de verdad»). Puede haber un diseño secuencial honesto. Lo que falla es el desprecio: lo cualitativo no es el borrador del cuantitativo. Es una respuesta a otra pregunta. Si tu pregunta ya es de magnitud, no finjas una fase cualitativa para «llenar páginas».

9. Para el parcial

Lo que con probabilidad te van a preguntar:
  • Definir paradigma con las tres capas de Guba y Lincoln y aplicarlas a un abstract (no recitar biografía).
  • Explicar por qué nace lo cualitativo con las tres raíces (Chicago / terreno y trayectoria; antropología / estadía y descripción; fenomenología / experiencia vivida) sin inventar fechas de escuela.
  • Completar o comentar una tabla operativa: pregunta, evidencia, muestreo, rol, producto.
  • Desarmar las dos trampas: «cuali = sin rigor» y «entrevista = cuali».
  • Usar a Kuhn para la inconmensurabilidad práctica de términos (validez, muestra, generalización), sin reescribir la secuencia ciencia normal / revolución.
  • Separar campo (Denzin y Lincoln) de método concreto (por ejemplo, teoría fundamentada).
  • Decir cuándo un diseño es incoherente por cruzar columnas de la tabla.
Repaso en 30 segundos:
  • Nace por sentido, contexto y proceso (tres raíces de oficio).
  • Se distingue por O.E.M.P., no por el software ni por «hay entrevista».
  • Kuhn: otras gafas y otros ejemplares. Guba y Lincoln: tres capas. Denzin y Lincoln: campo plural con criterios.
  • Rigor sí; p-valor no es el criterio de calidad por defecto.
  • No reescribas grounded, experimento, Popper ni el Kuhn general: aplica.

10. Preguntas de autoevaluación

1. Un compañero dice: «Lo cualitativo no tiene rigor porque no hay p-valor». ¿Qué le respondes en cuatro líneas de parcial?

Que está traduciendo rigor con el diccionario de otra columna. En el polo interpretativo el rigor se argumenta con credibilidad, auditabilidad, contraste con casos negativos, triangulación de fuentes y reflexividad. El p-valor responde a otra pregunta (error muestral / contraste de hipótesis). Ausencia de ese indicador no equivale a ausencia de criterio. Guba y Lincoln desplazan la conversación a ontología, epistemología y metodología: el rigor es coherencia con esas capas, no imitación del experimento.

2. Te dan un estudio con 20 entrevistas semiestructuradas cuyos turnos se codifican con un libro de códigos previo y se reportan solo porcentajes. ¿Es cualitativo? ¿Por qué?

No automáticamente. Hay entrevista, pero la evidencia que manda es el conteo de códigos predefinidos. La pregunta implícita es de magnitud («qué tan frecuente es cada categoría»), no de sentido emergente. Puede ser un análisis de contenido cuantitativo (o un estudio mixto mal declarado). Para que fuera cualitativo interpretativo, el análisis tendría que trabajar significados, variaciones, casos negativos y el contexto de enunciación, no solo el porcentaje.

3. ¿Para qué te sirve Kuhn en este tema si ya existe el apunte de paradigmas?

Allí Kuhn explica la dinámica de las comunidades científicas en general. Aquí se aplica a una consecuencia concreta: términos como validez, muestra y generalización no se exportan sin resto de una columna a la otra. Lo cualitativo no es una anomalía menor dentro del laboratorio cuantitativo; es otro ejemplar de problema bien puesto. No necesitas la biografía de Kuhn ni reescribir ciencia normal / crisis / revolución. Necesitas la brújula de las gafas y de los ejemplares.

4. Relaciona en una frase cada raíz (Chicago, antropología, fenomenología) con el malestar que aporta, y di qué pieza de este cuaderno NO debes reescribir si te preguntan por un método o por un experimento.

Chicago: no perder trayectorias y documentos del terreno bajo un promedio. Antropología: no perder el mundo local que solo aparece con estadía y descripción. Fenomenología: no tratar la experiencia vivida como ruido residual de una escala. Si preguntan por muestreo teórico y comparación constante, vas a teoría fundamentada (método). Si preguntan por asignación, manipulación y amenazas a la validez interna, vas a diseños experimentales y cuasiexperimentales (polo cuantitativo). Este tema se queda en el paradigma.

PsiqueAcadémica · Cuaderno de Investigación cualitativa

Piezas vecinas, para no pisarlas: teoría fundamentada (un método, no el paradigma), diseños experimentales y cuasiexperimentales (polo cuantitativo: distinción, no reescritura), paradigmas (Kuhn en general; aquí se aplica a lo cualitativo) y método científico (contrato clásico; no se reescribe Popper).

Fuentes verificadas: Kuhn, T. S. (1962). The Structure of Scientific Revolutions. University of Chicago Press. Guba, E. G., y Lincoln, Y. S., mapa de ontología, epistemología y metodología para comparar tradiciones de investigación social (Naturalistic Inquiry y textos posteriores de evaluación y paradigmas). Denzin, N. K., y Lincoln, Y. S. (eds.), Handbook of Qualitative Research, SAGE: el campo cualitativo como tradición plural con criterios propios, no como una técnica. Husserl y Schutz se nombran como ancla filosófica de la experiencia vivida y del mundo de la vida, sin pretender una historia de la fenomenología. La Escuela de Chicago y el oficio etnográfico se tratan como hábitos de terreno (documento, trayectoria, estadía, descripción), no como cronología de fundaciones.

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