
1. Raíces sociológicas y psicológicas del estudio grupal
Antes de que existiera un campo con ese nombre, la pregunta por el grupo ya circulaba por la sociología y la psicología de finales del siglo XIX y principios del XX. La sociología europea estaba préoccupada por cómo lo social se constituye en formas que exceden al individuo, y la psicología académica buscaba un objeto que no se dejara reducir al sujeto aislado del laboratorio.
En la tradición sociológica, Charles Horton Cooley introdujo la noción de grupos primarios en Social Organization (1909) para designar a las asociaciones íntimas, cara a cara, estables en el tiempo, como la familia, el grupo de pares o la pandilla del barrio. Lo nuclear de esa categoría no era el tamaño, sino el tipo de vínculo: en un grupo primario se forma el yo social de la persona. Georg Simmel, por su parte, trabajó en paralelo sobre la sociabilidad como forma pura de interacción y sobre las propiedades estructurales de las díadas y las tríadas. Esas dos líneas —Cooley por la intimidad, Simmel por la forma— alimentaron la idea de que el grupo tiene propiedades irreductibles a la suma de sus miembros. La sociometría de Jacob Moreno, contemporánea de esos trabajos, aportó un instrumento para mapear elecciones y rechazos dentro de un colectivo, y dejó preparada la escena para la llegada de la psicología experimental.
En la psicología, la pista experimental llegó por un camino lateral. Norman Triplett, en 1898, observó que los ciclistas rendían más cuando competían junto a otros que cuando pedaleaban solos, y diseñó un experimento con niños que enrollaban hilos para mostrar lo que llamó facilitación social. Décadas más tarde, Max Ringelmann, en 1913, halló que el esfuerzo de tirar de una cuerda disminuía a medida que se sumaban personas, y describió el efecto que hoy se conoce como holgazanería social. Esos dos hallazgos abrieron la pregunta central que Lewin heredaría: si la presencia de otros modifica la conducta individual, ¿cuáles son las leyes de esa modificación y cómo se investigan?
La psicología social de los años veinte y treinta —Floyd Allport, William McDougall, Muzafer Sherif— comenzó a tratar al grupo como unidad de estudio. Pero faltaba un instrumento teórico capaz de unir los hallazgos dispersos y producir un programa de investigación. Ese instrumento lo trajo Kurt Lewin desde Berlín.
2. Lewin y la dinámica de grupos como campo experimental
Kurt Lewin llegó a Estados Unidos en 1933, huyendo del régimen nazi, con un equipaje teórico poco habitual en la psicología americana: la teoría del campo que había desarrollado en Berlín en diálogo con laGestalt y la matemática topológica. Su tesis de fondo era que la conducta B es una función de la persona P y del entorno E —fórmula que suele escribirse como B = f(P, E)—, y que ni P ni E se pueden estudiar por separado porque la conducta emerge del campo íntegro que ambos constituyen.
Lewin aplicó esa idea al grupo con una consecuencia teórica decisiva: el grupo se entiende con más justeza como un campo con propiedades propias que como un mero agregado de individuos. Esto lo llevó a diseñar tres líneas de trabajo experimental que se volvieron centrales en la disciplina: la comparación sistemática de climas de liderazgo, la invención del T-group como dispositivo de formación, y la consolidación institucional del campo a través de los National Training Laboratories. En lo que sigue desarrollo las dos primeras líneas, porque la tercera se trata en el apartado de institucionalización.
2.1. Los experimentos sobre clima de grupo
Entre 1938 y 1939, Lewin, Ronald Lippitt y Ralph White llevaron adelante los famosos experimentos con clubes de niños de diez y once años en Iowa. Compararon tres climas de liderazgo —autocrático, democrático y laissez-faire— y midieron productividad, agresividad, cohesión y satisfacción. Los resultados son de manual pero conviene recordar el detalle:
- En el clima autocrático, la productividad era alta cuando el líder estaba presente, pero caía apenas se ausentaba, y se organizaba un patrón de chivo expiatorio sobre uno o dos miembros.
- En el clima democrático, la productividad era algo menor pero más estable, había menos agresividad y la satisfacción era notoriamente superior.
- En el laissez-faire, el grupo producía poco, mostraba frustración y ninguna persona se hacía cargo de la tarea.
Lo importante para Lewin no era la jerarquía entre climas sino la idea de que el estilo del líder configura el campo grupal —es decir, la estructura de fuerzas, valencias y barreras que organiza la conducta de las personas presentes. La consecuencia práctica, que él defendía con energía, fue que se podía entrenar a los líderes democráticos, y que ese entrenamiento era una palanca de cambio social. Ese viraje —de la investigación básica a la investigación-acción— marcó toda la trayectoria posterior del campo.
2.2. La invención del T-group
La otra apuesta fuerte de Lewin fue fundar, junto con Leland Bradford y Ronald Lippitt, los National Training Laboratories (NTL) en Bethel, Maine, en 1947. Allí nació el T-group (training group), un dispositivo breve —entre dos y tres semanas— en el que un grupo pequeño se reunía con un facilitador para observar su propia conducta aquí y ahora, sin tarea explícita, con el objetivo de aprender del proceso que el grupo mismo generaba. De esa experiencia salieron la formación en habilidades de observación y devolución, la lectura del clima y la atención a los roles informales.
El T-group se ramificó en direcciones que Lewin no llegó a ver: los grupos de encuentro de los años sesenta, el desarrollo organizacional de Douglas McGregor, Rensis Likert y Chris Argyris, y la enorme industria de talleres corporativos. Dorwin Cartwright y Alvin Zander editaron el texto canónico del campo, Group Dynamics: Research and Theory, que sintetizó esa herencia y se volvió lectura obligada en las universidades norteamericanas durante décadas.
3. Aportes de Wilfred Bion y Enrique Pichon-Rivière
Si la corriente lewiniana venía de la psicología social experimental, los aportes que terminaron de darle espesor clínico al campo llegaron desde el psicoanálisis. Dos figuras concentran esa transformación: Wilfred Bion en Londres y Enrique Pichon-Rivière en Buenos Aires. Los dos le deben a la Tavistock, los dos formularon un léxico propio, y los dos legaron un dispositivo con su propia gramática. Vale la pena distinguirlos, porque se suelen confundir.
3.1. Wilfred Bion y los supuestos básicos
Bion era psicoanalista kleiniano y trabajaba en la Tavistock Clinic con grupos de soldados traumatizados durante la Segunda Guerra Mundial. Frente al dispositivo clásico de la Tavistock —terapia individual sobre el diván—, Bion se encontró dirigiendo sesiones donde varios pacientes estaban juntos y el encuadre habitual se desmoronaba. Empezó a registrar que, además del trabajo terapéutico propiamente dicho, el grupo entraba en estados que bloqueaban el trabajo y lo suspendían.
Lo que describió, en Experiences in Groups (1961), fueron tres supuestos básicos, que coexisten y se relevan entre sí:
- Dependencia (ba-dependency): el grupo se organiza en torno a la esperanza de que el conductor, o un miembro idealizado, provea la salvación. El conocimiento del afuera se desvaloriza y el grupo espera ser nutrido.
- Ataque-fuga (ba-fight-flight): el grupo se cohesiona alrededor de un enemigo externo —real o imaginario— y la tarea queda subordinada a la lucha o a la huida. Lo nuclear aquí es que la agresividad organiza al grupo en lugar de dispersarlo.
- Emparejamiento (ba-pairing): el grupo deposita su esperanza en una pareja dentro del conjunto que producirá una solución redentora, sin que esa esperanza llegue a concretarse.
Estos estados no son patológicos en sí: son movimientos defensivos del grupo como totalidad ante la ansiedad que despierta la tarea. El grupo de trabajo —la modalidad adulta del grupo, centrada en la tarea— convive con ellos y necesita ser sostenido por un conductor capaz de leer y señalar esos movimientos. Más adelante, autores como Pierre Turquet, Earl Hopper y W. Gordon Lawrence extendieron el modelo con supuestos adicionales como el de masa y el de meic (membresía, esperanza, identidad, cohesión), pero el trío original sigue siendo el más citado.
3.2. Pichon-Rivière y el grupo operativo
Pichon-Rivière se formó como psicoanalista en Buenos Aires, entró en contacto con la obra kleiniana y luego con la Tavistock, y de ese cruce salió su creación más duradera: el grupo operativo. A diferencia del dispositivo de Bion —clínico, centrado en el conflicto inconsciente—, el grupo operativo de Pichon-Rivière se pensó desde el inicio como dispositivo de formación y de aprendizaje de la tarea. Nació en los hospitales neuropsiquiátricos argentinos y en las primeras escuelas de psicología y de servicio social.
Los conceptos centrales del enfoque pichoniano son cuatro:
- ECRO (Esquema Conceptual, Referencial y Operativo): el conjunto de teorías, lecturas y experiencias previas que cada integrante trae al grupo y que organiza su manera de leer la tarea. Aprender a modificar la propia ECRO es el objetivo del dispositivo.
- Portavoz: el miembro que dice lo que el grupo no se atreve a decir —o no puede—. No habla sólo por sí mismo; habla en nombre de el grupo. La tarea del coordinador incluye escuchar al portavoz como vía de acceso al grupo como totalidad.
- Verticalidad y horizontalidad del malestar: la enfermedad o el conflicto del grupo tiene una dimensión horizontal (lo que pasa ahora, en el aquí y ahora de la sesión) y una dimensión vertical (lo que se repite desde la historia del grupo, de las instituciones, de las personas). Las dos dimensiones se entrelazan y se necesitan mutuamente para ser pensadas.
- Grupo como cuerpo: el grupo funciona como un organismo con su propia ansiedad, sus defensas y sus modos de elaboración. La metáfora del cuerpo no es decorativa: orienta la escucha clínica.
El grupo operativo se volvió, y sigue siendo, una herramienta central en la formación de psicólogos, asistentes sociales, equipos de salud comunitaria y docentes en la Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y México. En la Argentina tuvo un núcleo institucional fuerte en el Centro Pichon-Rivière y en los servicios hospitalarios de Buenos Aires y La Plata. Una decisión temprana —que el grupo no es un lujo terapéutico sino una herramienta de formación— orientó esa expansión y la distinguió de otras tradiciones clínicas europeas.
Lewin: el grupo como campo. B = f(P, E).
Bion: el grupo alterna entre trabajo y tres supuestos básicos (dependencia, ataque-fuga, emparejamiento).
Pichon-Rivière: el grupo operativo trabaja la tarea modificando ECRO y leyendo al portavoz.
4. Institucionalización del campo
Durante los años cuarenta y cincuenta, el campo de dinámica de grupos se institucionalizó a través de varios canales paralelos: laboratorios universitarios, centros privados de formación, asociaciones profesionales, dispositivos clínicos y aplicación al mundo del trabajo. Esa institucionalización dejó huellas que conviene reconocer, porque siguen organizando las prácticas que vas a encontrar.
4.1. Laboratorios y centros de investigación
El Research Center for Group Dynamics fue fundado en el MIT en 1945 por Lewin, y se trasladó luego a la Universidad de Míchigan, donde Dorwin Cartwright y Alvin Zander lo convirtieron en el núcleo productor de la Handbook of Group Dynamics y de los volúmenes colectivos que llevan ese nombre. En paralelo, el Tavistock Institute of Human Relations —creado en Londres en 1947— acogió los desarrollos de Bion y de sus colegas, y derivó hacia el modelo de las group relations conferences que A.K. Rice extendió a Estados Unidos. Esos dos polos —Michigan y Tavistock— alimentaron la mayor parte de la investigación académica anglosajona sobre grupos durante décadas.
4.2. La clínica de grupos en América Latina
En América Latina, la dinámica de grupos se institucionalizó por vías muy distintas a las norteamericanas. Pichon-Rivière y sus colaboradores —en especial José Bleger, Hernán Kesselman y Eduardo Pavlovsky— articularon la clínica de grupos con los servicios hospitalarios y con la formación de equipos profesionales. Esa corriente se difundió hacia Brasil a través de la escuela de San Pablo, hacia Uruguay y hacia Chile en dictadura y postdictadura, donde el grupo operativo se usó como dispositivo de trabajo con equipos de salud mental y de derechos humanos.
Una decisión temprana pesa en esa institucionalización: que el grupo no es un lujo terapéutico sino una herramienta de formación. Esa orientación explica que hoy lo encuentres como herramienta de trabajo habitual en equipos de salud comunitaria, en escuelas de trabajo social y en dispositivos de educación popular. La transmisión se hizo por vías formales —carreras de especialización, residencias— y por vías informales —supervisión entre pares, ateneos—, y esa doble vía le dio una durabilidad que la literatura anglosajona pocas veces registra.
4.3. Desarrollo organizacional y formación
En el mundo anglo, la herencia de Lewin se cruzó con el movimiento de desarrollo organizacional (DO) de McGregor, Likert y Argyris, y con la expansión de los grupos de encuentro de Carl Rogers. El T-group salió del laboratorio y entró a las empresas. Esa expansión trajo dos consecuencias que conviene no pasar por alto: por un lado, democratizó la práctica y la hizo accesible a públicos amplios; por el otro, separó al dispositivo de su base teórica y lo volvió susceptible de usos instrumentales que poco tenían que ver con Lewin. El riesgo, todavía vigente, es que el dispositivo se vuelva una técnica de seducción sin lectura de campo.
La tabla que sigue resume los ejes por los que el campo se institucionalizó:
| Eje de institucionalización | Institución o dispositivo característico | Lectura teórica |
|---|---|---|
| Investigación académica | Research Center for Group Dynamics (MIT, luego Míchigan); Tavistock Institute | Campo, clima, supuestos básicos |
| Formación profesional | National Training Laboratories (NTL); escuelas de trabajo social | T-group, retroalimentación, observación |
| Clínica de grupos | Tavistock Clinic; servicios hospitalarios en Argentina, Brasil, Uruguay | Grupo de trabajo y supuestos básicos |
| Formación de equipos | Centro Pichon-Rivière; escuelas de salud pública | Grupo operativo, ECRO, portavoz |
| Desarrollo organizacional | Consultoras, universidades privadas | Equipo, liderazgo participativo, DO |
5. La dinámica de grupos en la actualidad
El campo se transformó bastante en las últimas décadas. Conviene distinguir cinco líneas por las que hoy se mueve la disciplina, para que sepas dónde ubicar las referencias que vayas encontrando.
5.1. Fragmentación disciplinar
La dinámica de grupos dejó de ser un campo unificado y se repartió entre la psicología social —que en las últimas décadas privilegió los estudios sobre individuación y redes—, los estudios organizacionales —concentrados en equipos de trabajo, eficacia y cognición compartida—, la clínica de grupos —refugiada en dispositivos puntuales y fuera de la escena central—, y la educación —donde el aprendizaje cooperativo y el aula como grupo volvieron a discutirse—. Esa fragmentación tiene una consecuencia pedagógica: si te formas sólo en una de esas tradiciones, la imagen que tendrás del campo será parcial. Por eso vale la pena leer de entrada a Lewin, a Bion y a Pichon-Rivière aunque después te especialices en uno solo.
5.2. Vigencia del grupo operativo
En la Argentina, Brasil y Uruguay la clínica de grupos y la formación a través del grupo operativo siguen activas. Centros como el Pichon-Rivière en Buenos Aires, núcleos académicos en San Pablo y Porto Alegre, y dispositivos de formación en servicios de salud pública sostienen una transmisión viva de las conceptualizaciones de Pichon-Rivière. Esa tradición está menos internacionalizada que la de Bion o la de Lewin, y por eso suele faltar en los manuales anglosajones —lo cual, lejos de ser un dato menor, vuelve más valioso que la conozcas de fuente directa.
5.3. Nuevos dispositivos y viejas preguntas
En el terreno aplicado aparecieron dispositivos que reformulan las viejas preguntas: equipos de trabajo autoorganizados, comunidades de práctica, grupos de aprendizaje entre pares, dispositivos de intervisión clínica, grupos de co-crianza en salud mental. Esos dispositivos comparten la pregunta por cómo se aprende en grupo, que ya estaba en Lewin y en Pichon-Rivière. La novedad está en el soporte (plataformas digitales, modalidades híbridas) más que en la pregunta.
5.4. Crítica y vigilancia
El campo también recibió críticas relevantes —los grupos de encuentro como técnicas de manipulación, la exportación acrítica de modelos anglo a contextos no anglo, la ilusión de que el dispositivo grupal resuelve por sí solo problemas institucionales—. Esas críticas forman parte del campo tanto como sus textos clásicos, y conviene leerlas como vigilancia interna. Una buena manera de empezar a leer el campo es alternar un texto canónico con una crítica contemporánea de ese texto.
5.5. Caso para pensar: un parcial mal citado
5.6. Preguntas para estudiar el apunte
¿Por qué Lewin necesitó una teoría del campo para investigar grupos?
Porque la pregunta que le interesaba era cómo el entorno modifica la conducta, y el «entorno» de una persona es, en parte, el grupo al que pertenece. Sin una teoría del campo, no tenía cómo describir al grupo como totalidad ni cómo investigar la relación entre las fuerzas del campo y la conducta individual.
¿Qué diferencia hay entre un supuesto básico y un afecto individual?
El supuesto básico es una disposición del grupo como totalidad: es el clima emocional que organiza la conducta de las personas presentes en un momento dado. El afecto individual es la vivencia de cada miembro. Lo nuclear es que el supuesto básico no se reduce a la suma de los afectos individuales: es una propiedad emergente del campo grupal.
¿Qué aporta el concepto de ECRO que no esté ya en el concepto de campo de Lewin?
El ECRO incorpora la dimensión histórica y operativa: cada miembro trae un esquema que se fue formando en su biografía y en su formación profesional, y ese esquema se modifica —o no— por el trabajo en el grupo. La teoría del campo describe la estructura actual de fuerzas; el ECRO describe el sedimento que cada persona pone en juego.
¿Por qué la institucionalización del campo importa para la práctica?
Porque las instituciones donde se formaron los dispositivos —hospitales públicos, laboratorios universitarios, escuelas de trabajo social— condicionan qué tipo de grupos se volvieron posibles. Si conoces esa historia, puedes leer las prácticas actuales con sus tensiones en lugar de recibirlas como si fueran neutras.
Para practicar por tu cuenta, explora la sección de tests y simulacros.
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- Relaciones intergrupales: cómo se constituyen los nosotros y los ellos cuando dos o más grupos entran en contacto.
- Productividad grupal y acción colectiva: cómo se decide (y se posterga) la acción en un grupo, y por qué.
- Influencia social en los colectivos: cómo se transmiten normas, opiniones y climas dentro de un grupo.