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Coparentalidad: criar juntos cuando la pareja ya no existe

Si la pareja se rompe, la crianza no se evapora. Dos adultos —a veces más— siguen tomando decisiones sobre sueño, escuela, salud y límites. Esa empresa compartida se llama coparentalidad. No se reduce a llevarse bien, ni al divorcio, ni a la alienación parental. James P. McHale y colegas la estudiaron primero en familias que aún vivían juntas, como proceso de trío (dos cuidadores y un niño), y el constructo viajó después a la separación.

Este texto sirve para un oral de familia, un marco de tesis y un supervisor que pide “no me recites el meme de los dos hogares felices”. No diagnostica. No asesora un juzgado. No convierte un conflicto de visitas en un trastorno. El artículo de familia y separación cubre el acompañamiento al divorcio. El de alienación parental cubre una controversia. Aquí el zoom es la coparentalidad como sistema de crianza cuando la pareja ya no existe —y, de paso, cuando no hubo pareja romántica.

McHale describe la coparentalidad como el trabajo que dos o más adultos hacen juntos para criar. El matrimonio puede terminar. Ese trabajo, si hay niño, sigue encima de la mesa.

De la tríada en casa a dos casas

McHale (1995) publicó en Developmental Psychology sobre coparentalidad e interacciones triádicas en la infancia, con el papel del malestar conyugal y el temperamento del niño (doi.org/10.1037/0012-1649.31.6.985). El hallazgo de oficio, para cátedra, no es un coeficiente de memoria: la calidad de cómo los adultos se coordinan frente al bebé no se reduce a “cómo le va al matrimonio”. Hay un nivel de trío. En 1997, en Family Process, McHale distingue procesos coparentales abiertos y encubiertos (doi.org/10.1111/j.1545-5300.1997.00183.x). lo que se ve en la sala (apoyo, contradicción, coalición) y lo que se dice del otro cuando no está.

Feinberg (2003) arma un marco del coparentalidad en Parenting: Science and Practice: estructura interna y contexto ecológico (doi.org/10.1207/s15327922par0302_01). Sirve para no dejar el constructo en “se llevan bien o mal”. Hay acuerdo en la crianza, apoyo frente a socavamiento, división del trabajo y gestión del conflicto frente al niño. McHale, Kuersten-Hogan y Rao (2004) marcan puntos de crecimiento de la teoría (doi.org/10.1023/b:jade.0000035629.29960.ed). Para este artículo, el ancla es McHale 1995 + 1997 y Feinberg 2003. El 2004 se nombra como mapa de agenda, no como origen.

Cuando la pareja se separa, esas mismas dimensiones no desaparecen: se vuelven más visibles y más difíciles. Hay dos calendarios, dos casas, a veces dos escuelas de pensamiento sobre la comida y la pantalla. La coparentalidad post-separación es el oficio de seguir siendo equipo de crianza sin ser pareja. El ecomapa familiar ayuda a dibujar la red (abuelos, nueva pareja, colegio). El genograma dibuja la sangre. La coparentalidad dibuja el trabajo.

Un niño no se divorcia de un padre porque los adultos se divorcien entre sí. La coparentalidad nombra esa cuenta pendiente. El romance puede cerrarse. La empresa de criar, si hay hijo, queda abierta.

Qué es (y qué no es) coparentalidad

Es la coordinación entre adultos que crían: decisiones, apoyo mutuo o socavamiento, división de tareas, cómo se habla del otro delante del niño. Puede haberla en una pareja unida, en una separación, en abuelos que crían, en una madrastra y una madre. McHale insiste en que no es un sinónimo de calidad marital.

No es “tener la custodia”. La custodia es un arreglo legal. Puede haber custodia compartida con coparentalidad hostil, y una custodia en un hogar con coparentalidad decente a distancia. El juzgado no mide el constructo. El constructo no dicta la sentencia. YMYL: este artículo no asesora régimen de visitas.

No es alienación parental. Esa etiqueta, controvertida, vive en su propio artículo. La coparentalidad puede incluir socavamiento (hablar mal del otro, bloquear el teléfono, usar al niño de mensajero). Nombrar el socavamiento no autoriza a diagnosticar un síndrome. El cuidado clínico es describir conducta, no pegar un diagnóstico de moda al expediente.

No es parentificación. Cuando el hijo hace de padre o de confidente, hay otro constructo: qué es la parentificación y emocional vs instrumental. Un niño mensajero entre dos casas está en riesgo de ese rol. La coparentalidad decente lo evita: los adultos se hablan, o se escriben, sin usar al hijo de correo.

Pregunta de oral Coparentalidad Lo que no es
Unidad Adultos que crían en relación con el niño La pareja romántica
Dónde se ve Trío, dos casas, abuelos, nuevas parejas Solo el expediente de divorcio
Dimensiones (Feinberg) Acuerdo, apoyo/socavamiento, división, conflicto frente al niño “Se aman o se odian”
Cita de origen McHale 1995, 1997; Feinberg 2003 Un meme de dos casas pastel
Límite ético Describe conducta; no sentencia custodia Alienación como síndrome automático

Una fila más para el supervisor. Si hay violencia de pareja, “coparentalidad colaborativa” no se ordena como tarea de la víctima. La seguridad manda. El constructo no borra el riesgo. El terapeuta que pide “hablen de la crianza en la misma sala” sin evaluar seguridad está improvisando.

Dimensiones que el oral puede pedir

Feinberg (2003) ofrece un marco que se puede traducir a preguntas de cuaderno, sin recitar el artículo entero.

Acuerdo coparental. ¿Hay un mínimo de reglas compartidas (sueño, escuela, salud) o cada casa es un país? El acuerdo no exige idénticos horarios de pantallas. Exige que el niño no tenga que elegir un bando cada domingo.

Apoyo frente a socavamiento. Apoyo: “tu papá va a la reunión; yo no hablo mal de él aquí”. Socavamiento: desautorizar la regla del otro delante del niño, o usar el dinero de la cuota como chantaje emocional. McHale 1997 ayuda a ver lo encubierto: lo que se dice del otro en ausencia.

División del trabajo. Quién lleva al médico, quién paga el uniforme, quién hace la tarea. La queja “yo hago todo” puede ser cierta y, a la vez, no ser el dato aislado: a veces uno ocupa y el otro fue expulsado. Se describe, no se sentencia.

Gestión del conflicto frente al niño. Pelearse es humano. Exponer al niño al detalle, al insulto, al interrogatorio sobre la nueva pareja, es otra cosa. El interés superior de la misión jurídica pide este niño, no el eslogan del adulto.

McHale 1995 recuerda que el bebé ya está en un trío. No hay que esperar al divorcio para ver coparentalidad. El título de este artículo acota el caso “cuando la pareja ya no existe”, porque es el que más busca el estudiante. El constructo, en origen, es más ancho.

Socavar al otro delante del niño no equivale a honestidad: pone al hijo a elegir bando. La coparentalidad se mide en esa escena, no en el estado de WhatsApp de los adultos.

Cómo se ve en la clínica (sin recetar un juzgado)

Una pareja separada llega porque “el niño no quiere irse los viernes”. Tres hipótesis de trabajo, no excluyentes: miedo real (violencia, negligencia), lealtad (si me voy, mamá se hunde), o conflicto de calendarios y transiciones mal hechas. La coparentalidad se explora en las transiciones: cómo se entregan, qué se dice en el auto, qué mensaje lleva el niño. No se empieza por “quién tiene la razón”.

Técnicas de familia que ya conoces cambian de destinatario. Las preguntas circulares pueden preguntar “cuando llega el domingo, quién se pone más tenso y qué hace el niño”. No se usa al niño como testigo contra un padre en un peritaje improvisado. El sombrero clínico no es el pericial (SRPA y Cámara de Gesell, ya publicados).

El mapa estructural sigue sirviendo: fronteras, coaliciones, un hijo en el medio. La coparentalidad nombra la alianza de los adultos en la crianza, aunque vivan en dos direcciones. Si esa alianza está rota, el hijo a menudo hace de puente. Eso huele a parentificación. Se nombra el rol, se trabaja con los adultos, no se le pide al niño que “madure”.

Nueva pareja. Un padrastro que disciplina el primer mes sin acuerdo coparental incendia el sistema. Feinberg habla de contexto ecológico: hay más de dos adultos. El ecomapa los dibuja. La sesión que ignora a la nueva pareja formula a medias.

Homoparentalidad, abuelos, familias transnacionales. El constructo no exige un padre y una madre heterosexuales. Exige adultos que crían. El enfoque diferencial (misión jurídica) nombra lengua, territorio, papeles, miedo a deportación. Tratar cada caso como si fuera un divorcio de clase media urbana borra la lente.

Lo que este artículo no hace, a propósito

No ofrece un test de “alta coparentalidad” para anexar al juzgado. Hay escalas (Feinberg y otros desarrollaron medidas); si tu tesis las usa, ábrelas en su manual. Aquí no se recitan ítems.

No zanja la controversia de la alienación. Si el caso huele a interferencia grave, se describe conducta, se evalúa seguridad y se lee el artículo de controversias. Pegar el síndrome al informe es el atajo que ese artículo critica.

No enseña a “ganar” la custodia. El psicólogo clínico que formula coparentalidad no ocupa el lugar del abogado. Pericial es otro contrato, otro consentimiento, otro sombrero.

No promete que un taller de cuatro sesiones “arregle” dos casas. Hay programas de coparentalidad en la literatura de prevención; no los invento ni los vendo. El 1995 y el 2003 son teoría y marco, no tu RCT.

Omisiones. No cito un DOI de un blog de mediadores. No uso 10.1111/j.1545-5300.2004.04302009.x (Arad, un paper de juego en terapia, otro constructo). Homónimo y título se leen en Crossref (G207). McHale 1995 y 1997 sí coinciden autor y tema.

Escena de oral (tres minutos)

Te preguntan: “¿qué es coparentalidad?”. Respuesta que puntúa:

Es el trabajo conjunto de dos o más adultos que crían, distinto de la calidad de la pareja. McHale 1995 (trío en la infancia, Developmental Psychology) y 1997 (procesos abiertos y encubiertos, Family Process). Feinberg 2003 ordena acuerdo, apoyo o socavamiento, división y conflicto frente al niño. Cuando la pareja ya no existe, esas dimensiones se juegan en dos casas. No equivale a custodia, ni a alienación como síndrome, ni a parentificación —aunque el niño mensajero esté en riesgo de esa última. Seguridad primero si hay violencia. El terapeuta describe conducta; no sentencia visitas.

Si el docente aprieta: “entonces ¿qué haces en sesión?”. “Transiciones, lo que se dice del otro, si el niño es correo. Circulares con cuidado. Ecomapa de la red. No uso al niño de perito.”

Qué hacer con esto en un trabajo de grado

Tres capas. Capa 1: constructo (McHale 1995/1997, Feinberg 2003). Capa 2: el caso (separación, no solo pareja unida). Capa 3: límites (violencia, pericial, alienación controvertida, parentificación). Un revisor va a preguntar si mediste coparentalidad o “satisfacción con el divorcio”. Son cosas distintas. Decláralo.

Si tu muestra es de bebés en casa unida, el 1995 es el ancla y el título de este artículo queda como contraste (el constructo nació antes de la separación). Si tu muestra es de juzgados, el YMYL se escribe grande: no hay sentencia aquí.

Internos que sí caben cuando el párrafo lo pide: separación y divorcio (3720), alienación (900), parentificación (3843 y 3853), ecomapa (3891), mapa estructural, interés superior, preguntas circulares. No armes un racimo decorativo. Cada enlace debe hacer un trabajo.

Polarización de dos casas, con un caso escrito

Una madre dice “él no existe para nosotros”. Un padre dice “ella lo envenena”. El niño de siete tiene dolor de panza los jueves. Tres lecturas. Una: socavamiento coparental recíproco (McHale 1997, encubierto). Dos: el niño parentificado como mensajero. Tres: un miedo no dicho (violencia, una nueva pareja, un colegio). La sesión que elige una sola lectura en el minuto cinco confirma un bando. La que explora transiciones y lo que se dice del otro en ausencia se queda con el constructo.

Otra variante. Custodia compartida “50-50” y un niño que no tiene un cuaderno en ninguna casa. División del trabajo fallida. El acuerdo legal no produjo acuerdo coparental. Feinberg permite nombrar esa dimensión sin pelear el porcentaje.

Tercera. Abuela materna que cría de hecho, madre que visita, padre ausente. Hay coparentalidad entre abuela y madre, o hay guerra. El constructo no exige el exesposo en la sala. Exige los adultos que crían. El ecomapa los pone en el papel.

Oficio de tesis, último tramo

Tabla de citas. Fila 1: McHale 1995, tríada, doi.org/10.1037/0012-1649.31.6.985. Fila 2: McHale 1997, abierto y encubierto, doi.org/10.1111/j.1545-5300.1997.00183.x. Fila 3: Feinberg 2003, marco, doi.org/10.1207/s15327922par0302_01. Fila 4 opcional: McHale, Kuersten-Hogan y Rao 2004, agenda. Una fila de blog de mediación no entra.

Si el docente pide “otras voces” (Minuchin para fronteras, Bowen para triángulos), un párrafo de deslinde alcanza: hay familia de ideas sistémicas; este artículo ancla coparentalidad con McHale y Feinberg. No desarrolles cinco escuelas para parecer erudito.

Cinco verbos de margen. Nombra la unidad (adultos que crían). Cita 1995 y 1997. Usa Feinberg para dimensiones. Separa custodia, alienación y parentificación. Declara seguridad y sombrero (clínico, no juez). Con eso el apellido coparentalidad deja de ser un meme de dos casas y vuelve a ser un constructo.

Un último oficio de lector

Cuando un compañero te traiga “las 8 reglas de la coparentalidad feliz” de un infográfico, pregunta de dónde sale cada regla. Este artículo no lista ocho reglas a propósito: el 1997 habla de procesos, el 2003 de dimensiones. Si tu cátedra pide un programa concreto, ábrelo en su paper. Aquí la vara es el constructo y el caso de dos casas.

Pregunta de control: “¿unidad, paper, dimensión, límite?”. Un párrafo que no marque casilla es autoayuda. Un párrafo que marque las cuatro sin escena de transición es catálogo. El oficio está en el medio: casilla + el domingo de este niño.

Si el compañero abre con “eso es alienación”, pide conducta y el artículo de controversias. Si abre con “el juzgado debe…”, pide el sombrero. Si abre con un DOI de juego familiar de 2004, pide el título en Crossref. Tres correcciones, cero pelea.

Cierre de cuaderno. Dos adultos pueden dejar de ser pareja. Si hay un niño, sigue habiendo una empresa de criar. McHale vio el trío. Feinberg ordenó dimensiones. La separación las pone a prueba. El terapeuta describe transiciones y socavamiento. No gana el juicio. No usa al niño de correo. Esa es toda la promesa de este texto.

La última línea, si hace falta una: trío, dos casas, cuatro dimensiones, tres papers, cero síndrome de moda. El resto es taller, y el taller no entra al APA si no lo abriste.

Dualidad de dos casas, último tramo

Un calendario 7-7 parece equitativo y un niño de cuatro no sostiene la transición cada domingo. Feinberg permite nombrar acuerdo y conflicto frente al niño sin pelear el porcentaje. McHale 1997 permite mirar lo que se dice del otro en el auto. El terapeuta que solo discute el 50-50 formula a medias.

Otra cuenta, de mensajería. El niño lleva recados, cuotas, insultos. Eso es correo. Parentificación en riesgo. La sesión con los adultos acota el canal: un cuaderno, un mail, una app de coparentalidad, no el pecho del hijo. El constructo se opera en ese canal, no en un lema de “por el bien del niño” que lo usa de puente.

Si tu tesis mide coparentalidad con un cuestionario de “satisfacción con el ex”, estás midiendo otra cosa. Decláralo. Feinberg 2003 distingue dimensiones. Un ítem de odio a la pareja no es apoyo coparental. El revisor va a pedir esa distinción.

Cinco verbos, otra vez. Nombra la unidad. Cita 1995 y 1997. Usa Feinberg para dimensiones. Separa custodia, alienación y parentificación. Declara seguridad y sombrero. Un estudiante que salga con esas cinco líneas ya puede responder el oral sin meme de dos casas pastel.

La última línea: trío, dos casas, cuatro dimensiones, tres papers. El domingo de este niño es la prueba. El estado de WhatsApp de los adultos, no.

Lo que un oral de diez minutos sí puede pedir

El docente o el supervisor no pide un tratado de Feinberg. Pide que separes cuatro cosas en voz alta: calidad de la pareja, coparentalidad, custodia y el riesgo de parentificación. Si mezclas las cuatro, el oral se cae aunque cites 1995.

Un caso escrito, de tres líneas. Mamá lleva al niño al terapeuta. Papá no firma. El niño dice “papá no quiere que yo hable”. Ahí hay alianza, no solo un trámite. McHale 1997 te deja mirar lo que se dice del otro. Feinberg te deja mirar apoyo y socavamiento. El ecomapa te deja dibujar quién queda fuera del circuito de citas. El genograma, si lo usas, no sustituye ese dibujo de flujos.

Otra escena. Dos casas, dos reglas de sueño. El niño de seis llega el lunes hecho un ovillo. La terapeuta que “elige el sueño más cómodo para un adulto” formula a medias. La que nombra acuerdo y conflicto frente al niño (Feinberg) y pide un horario de transición de 48 horas, formula. El porcentaje 50-50 no entra en esa frase.

YMYL, otra vez, en voz baja. Este artículo no indica quién debe quedar con el niño. No sustituye evaluación de riesgo. Si hay violencia, el equipo de coparentalidad espera. El sombrero pericial, si aparece, se declara. El clínico que ya vio a la madre no se pone de perito del padre en el mismo mes sin mirar el conflicto de rol.

Cinco verbos para el margen, repetidos a propósito. Nombra la unidad (trío o dos casas). Cita McHale 1995 y 1997. Usa Feinberg 2003 para dimensiones. Separa custodia, alienación y parentificación. Declara seguridad y sombrero. Con esas cinco líneas el meme de las dos casas pastel no te alcanza en el oral.

Si tu cátedra pide un instrumento, nombra el que sí mide coparentalidad y declara el que mide odio a la ex-pareja. Un ítem de “satisfacción con el ex” no cubre apoyo coparental. El revisor va a pedir esa distinción. Feinberg sirve para argumentarla.

El último oficio de lector: el domingo de este niño. Quién lo lleva, quién lo espera, qué se dice del otro en el auto, qué recado carga. Eso es el constructo operado. El estado de WhatsApp de los adultos, no.

Cómo citar en APA 7

  • McHale, J. P. (1995). Coparenting and triadic interactions during infancy: The roles of marital distress and child gender. Developmental Psychology, 31(6), 985–996. 10.1037/0012-1649.31.6.985
  • McHale, J. P. (1997). Overt and covert coparenting processes in the family. Family Process, 36(2), 183–201. 10.1111/j.1545-5300.1997.00183.x
  • Feinberg, M. E. (2003). The internal structure and ecological context of coparenting: A framework for research and intervention. Parenting: Science and Practice, 3(2), 95–131. 10.1207/s15327922par0302_01
  • McHale, J. P., Kuersten-Hogan, R., y Rao, N. (2004). Growing points for coparenting theory and research. Journal of Adult Development, 11(3), 221–234. 10.1023/B:JADE.0000035629.29960.ed

Preguntas frecuentes

¿Coparentalidad es lo mismo que llevarse bien después del divorcio?

No. Es el trabajo conjunto de criar: acuerdo, apoyo o socavamiento, división y conflicto frente al niño (Feinberg 2003). Se puede coordinar la crianza sin ser amigos. Se puede ser cortés y socavar en ausencia (McHale 1997).

¿El constructo solo aplica a padres separados?

No. McHale 1995 lo estudia en tríadas de infancia, también en parejas unidas. Este artículo acota el caso “cuando la pareja ya no existe” porque es el que más busca el estudiante.

¿Coparentalidad es un régimen de custodia?

No. La custodia es un arreglo legal. El constructo describe cómo los adultos crían juntos. Este artículo no asesora visitas ni sentencias.

¿Hablar mal del otro es alienación parental?

Puede ser socavamiento coparental. Alienación como síndrome es una controversia aparte (artículo propio). Se describe conducta. No se pega un diagnóstico de moda.

¿El niño puede ser el correo entre dos casas?

Eso pone al hijo en un rol de puente, con riesgo de parentificación. La coparentalidad decente evita el correo: los adultos se hablan o se escriben.

¿Se puede pedir coparentalidad colaborativa si hay violencia?

La seguridad manda. El constructo no obliga a una víctima a sentarse a “coordinar” con quien la agredió. Se evalúa riesgo antes de una tarea de equipo.