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Sesgo de confirmación: por qué tu cerebro defiende lo que ya cree

Todo el mundo dice que quiere saber la verdad. Pero cuando la verdad contradice lo que ya creemos, algo en el cerebro se activa como un guardia de seguridad: “esto no pasa”. No es terquedad ni mala fe. Es un mecanismo cognitivo tan básico que tiene nombre propio desde 1960: sesgo de confirmación. Y entender cómo funciona es probablemente la herramienta más útil que la psicología cognitiva le puede ofrecer a un estudiante, un profesional o cualquier persona que tome decisiones en serio.

TL;DR

  • El sesgo de confirmación es la tendencia a buscar, interpretar y recordar información que confirma lo que ya creemos, mientras filtramos o descontamos lo que lo contradice.
  • No es un defecto de personajes mal informados: aparece en científicos, médicos, jueces y estudiantes de posgrado. Es ubicuo.
  • Tiene tres mecanismos clave: búsqueda selectiva de información, interpretación sesgada y memoria sesgada.
  • La neurociencia muestra que confirmar lo que creemos activa circuitos de recompensa dopaminérgica (estriado, nucleus accumbens). Contradecir lo que creemos genera respuesta de estrés (amígdala).
  • Las estrategias con mejor evidencia para mitigarlo son: considerar activamente alternativas, buscar evidencia disconfirmatoria, adoptar la perspectiva de un crítico, y usar checklists estructuradas.
  • No se “cura”: se gestiona. Y la primera paso es aceptar que tu cerebro está diseñado para defender tus creencias, no para buscar la verdad.

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En este video de 11 minutos repasamos los tres mecanismos del sesgo de confirmación (búsqueda selectiva, interpretación sesgada y memoria sesgada) con ejemplos clínicos y cotidianos. Pensado como complemento visual a la lectura.

Ponlo en práctica

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La escena: Andrés, 34 años, y el diagnóstico que no quería ver

Andrés, 34 años, residente de psiquiatría, llega a supervisión con un caso que no le cierra. Su paciente, un hombre de 52 años con cuadro depresivo recurrente, no mejora después de ocho semanas de ISRS. Andrés plantea: “Creo que necesita más tiempo, voy a subir la dosis”. La supervisora le pregunta: “¿Consideraste que podrías estar ante un trastorno bipolar tipo II mal diagnosticado?”. Andrés asiente educadamente, pero en su reporte clínico escribe: “Descartado componente bipolar. Se optimiza dosis de ISRS”. No buscó antecedentes de hipomanía. No pidió colsultoría. No consideró la alternativa.

Tres semanas después, el paciente ingresa por un episodio mixto severo tras la subida de fluoxetina. Andrés no fue negligente por mala fe. Fue negligente porque su cerebro ya tenía una hipótesis (depresión unipolar resistente) y procesó toda la información nueva a través de esa lente. La pregunta de la supervisora entró como “ruido”, no como “dato”. Eso es sesgo de confirmación en su forma más cara: la clínica.

Reencuadre clínico (RDK): el sesgo de confirmación no es un rasgo de personajes dogmáticos. Es la operación por defecto de un cerebro que busca coherencia. Si no lo nombras, te controla. Si lo nombras, al menos puedes negociar con él.

Qué es el sesgo de confirmación: definición operacional

El sesgo de confirmación es un sesgo cognitivo —un patrón sistemático de desviación de la racionalidad— que opera en tres fases del procesamiento de información:

1. Búsqueda selectiva de información

La primera puerta del sesgo de confirmación es la que abre el cerebro cuando decide dónde mirar. No buscamos al azar: nuestros ojos van hacia lo que ya esperamos ver. Esto se llama exposición selectiva y es el mecanismo más estudiado porque es el más observable en la era digital: qué medios lees, qué cuentas sigues, qué fuentes consultas cuando investigas. Nickerson (1998) revisó décadas de evidencia y concluyó que la exposición selectiva opera incluso cuando las personas creen estar buscando información de manera neutral.

2. Interpretación sesgada

Cuando la información ambigua llega, la interpretamos a favor de nuestra creencia previa. Un dato neutro se lee como “apoyo”. Un dato contradictorio se lee como “metodología defectuosa” o “caso especial”. Lord, Ross y Lepper (1979) demostraron que cuando dos grupos con posturas opuestas leen la misma evidencia mixta, ambos salen más convencidos de su postura inicial. El fenómeno se llama asimilación sesgada y es la razón por la que los debates rara vez cambian mentes: cada lado procesó la misma información de manera opuesta.

3. Memoria sesgada

Recordamos mejor la información que confirma nuestras creencias que la que las contradice. Este efecto es modesto en tareas de laboratorio, pero se amplifica cuando la información tiene carga emocional o identitaria. En clínica, esto explica por qué un terapeuta recuerda vívidamente los tres pacientes que mejoraron con su técnica favorita y olvida los quince que no respondieron. No es deshonestidad: es cómo la memoria consolada lo que encaja con el esquema previo.

Reencuadre (RDK): estos tres mecanismos no requieren que la persona sea deshonesta. Operan por debajo de la conciencia, incluso en personas que se consideran abiertas y objetivas. Por eso el sesgo de confirmación es tan difícil de combatir: no lo ves cuando lo estás haciendo.

Historia: Wason, la tarea 2-4-6 y el origen experimental

El término “confirmation bias” fue acuñado por Peter Wason en 1960 en su experimento clásico de la tarea 2-4-6 (Wason, 1960). Wason dio a los participantes una secuencia de números (2, 4, 6) y les dijo que seguía una regla. Tenían que descubrir la regla proponiendo nuevas tripletas y recibiendo “sí” o “no” como respuesta.

La regla real era amplia: “tres números ascendentes”. Pero la mayoría de los participantes formuló una hipótesis más estrecha (ej. “números pares ascendentes”) y luego solo propuso tripletas que confirmaban su hipótesis (8-10-12, 100-102-104). Rara vez probaban tripletas que pudieran falsar su hipótesis (1-2-3, 6-5-4). Wason demostró experimentalmente lo que filósofos de la ciencia como Karl Popker habían intuido: los seres humanos no buscan falsar sus hipótesis por defecto; buscan confirmarlas.

Klayman y Ha (1987) refinaron esta interpretación con un matiz importante: no es que las personas sean irracionales, sino que usan una estrategia de prueba positiva (“buscar más casos que encajen con mi hipótesis”). Esta estrategia funciona bien cuando la hipótesis es específica y la población es diversa, pero falla cuando la hipótesis es amplia y la confirmación es fácil. Es decir: el sesgo de confirmación no es necesariamente un defecto lógico, sino una heurística que funciona en algunas circunstancias y falla en otras.

Por qué tu cerebro lo hace: neurobiografía del sesgo

La neurociencia cognitiva ha iluminado qué pasa en el cerebro cuando procesamos información que confirma o contradice nuestras creencias. Los hallazgos clave:

Circuitos de recompensa y dopamina

Westen y colaboradores (2006) realizaron un estudio fMRI con personas que evaluaban argumentos políticos durante la campaña presidencial de 2004. Encontraron que cuando los participantes leían información que confirmaba su postura política, se activaban regiones del circuito de recompensa: estriado ventral, nucleus accumbens y corteza prefrontal ventromedial. La confirmación se siente literalmente como una pequeña recompensa.

Cuando la información contradecía su postura, la activación de estas regiones disminuía y aumentaba la actividad de la amígdala y la ínsula, áreas asociadas a respuestas emocionales negativas y aversión. En otras palabras: leer algo que contradice lo que crees no se siente como “información nueva”; se siente como una amenaza.

El rol del error de predicción de recompensa (RPE)

El sistema dopaminérgico funciona con un mecanismo de error de predicción de recompensa (RPE): cuando algo es mejor de lo esperado, la dopamina aumenta; cuando es peor, disminuye. En el contexto de las creencias:

  • Confirmación = “lo que esperaba” = RPE positivo leve = placer.
  • Contradicción = “peor de lo esperado” = RPE negativo = displacer.
  • Ignorar la contradicción = restaurar la predicción = alivio.

Este ciclo refuerza la búsqueda selectiva: el cerebro aprende que confirmar se siente bien y contradecir se siente mal, y por lo tanto preferirá entornos y fuentes que confirmen.

Reencuadre (RDK): no es que “no quieras saber la verdad”. Es que tu cerebro clasifica la información contradictoria como amenaza antes de que tu corteza prefrontal tenga tiempo de evaluarla objetivamente. La sensación de “esto no puede ser cierto” es una respuesta emocional, no un análisis racional.

Tipos de sesgo de confirmación: una taxonomía útil

Nickerson (1998) organizó el sesgo de confirmación en variantes que vale la pena distinguir porque las intervenciones no son las mismas:

Subtipo Qué hace Ejemplo clínico
Myside bias Evaluas más favorablemente la evidencia que apoya tu postura que la que la contradice “Este estudio que apoya mi diagnóstico está bien diseñado; el que lo contradice tiene problemas metodológicos”
Asimilación sesgada Interpretas evidencia ambigua como apoyo “El paciente mejoró un poco, confirma que el tratamiento funciona” (ignorando que el efecto es inexistente)
Polarización de actitudes Frente a evidencia mixta, tu postura se extrema en lugar de moderarse Tras leer un meta-análisis que muestra efectos contradictorios, te convences aún más de que tu enfoque es el correcto
Memoria selectiva Recuerdas mejor los casos que confirman “Todos mis pacientes con este tratamiento mejoraron” (olvidando los que no mejoraron)
Búsqueda selectiva Buscas fuentes que confirman y evitas las que contradicen Leer solo revistas de tu orientación teórica
Ceguera al desconfirmador No registras información que contradice No escuchar cuando un colega sugiere un diagnóstico alternativo

Esta tabla no es decorativa: cada subtipo tiene una estrategia de mitigación diferente. El myside bias responde bien a “adopta la perspectiva de un crítico”. La memoria selectiva responde mejor a llevar registros sistemáticos. La búsqueda selectiva requiere exposición deliberada a fuentes contrarias.

Ámbitos donde el sesgo de confirmación cuesta caro

En medicina y salud mental

El sesgo de confirmación es una de las causas más documentadas de error diagnóstico. Una vez que el clínico formula una hipótesis (ansiedad, depresión, TDAH), procesa los datos nuevos a través de esa lente. Los síntomas que encajan se destacan; los que no encajan se reinterpretan o se ignoran. El resultado: diagnósticos tardíos o erróneos, especialmente en cuadros atípicos o con presentación solapada (como el trastorno bipolar tipo II que parece depresión unipolar, o el TDAH en mujeres adultas que parece ansiedad generalizada).

En farmacología clínica, el sesgo de confirmación también opera en la interpretación de ensayos clínicos: los investigadores tienden a destacar los resultados secundarios favorables y a suavizar los adversos (una práctica conocida como spin en la literatura de meta-investigación).

En la ciencia

Los científicos no son inmunes. Klayman (1995) y otros han documentado cómo los investigadores tienden a buscar evidencia que confirme sus hipótesis y a publicar resultados positivos con más frecuencia que los negativos (sesgo de publicación). La replicabilidad de hallazgos en psicología experimental —la llamada “crisis de replicación”— está parcialmente alimentada por décadas de búsqueda selectiva de resultados confirmatorios.

En la educación y el aula

El sesgo de confirmación también opera en quienes enseñan. Un profesor que cree que un estudiante “no tiene capacidad” interpretará sus errores como confirmación y sus aciertos como “excepciones”. Al mismo estudiante, otro profesor que cree en su potencial leéra los mismos datos de manera opuesta. Esto se llama efecto Pigmalión inverso y tiene décadas de evidencia en psicología educativa. Para futuros psicólogos en formación, entender cómo el sesgo del docente filtra lo que ve es tan importante como entender el sesgo del paciente.

En la vida cotidiana y las relaciones

El sesgo de confirmación también opera en las relaciones personales. Si crees que tu pareja “no te escucha”, notarás cada vez que te interrumpe y olvidarás las veces que te preguntó cómo te fue. Si crees que tu jefe “te tiene manía”, interpretarás sus correos breves como hostilidad. La parejas y familias quedan atrapadas en ciclos donde cada miembro confirma la versión negativa del otro, generando espirales de deterioro que la terapia de pareja intenta desarmar.

Taber y Lodge (2006) demostraron que las personas políticamente involucradas no solo buscan información que confirme su postura, sino que evalúan más críticamente los argumentos contrarios que los favorables. A este fenómeno lo llamaron escepticismo motivado: aplicamos estándares de prueba mucho más exigentes a la evidencia que nos contradice que a la que nos apoya. El resultado es la polarización: tras exponerse a evidencia mixta, las posturas se extreman en lugar de moderarse.

Esto explica por qué los debates políticos rara vez cambian mentes: cada lado sale más convencido de lo que entró, porque procesó la misma información de manera opuesta. Para una mirada más amplia sobre cómo las creencias se anclan en identidad social, puede consultarse nuestro artículo sobre construcciónismo social en psicología.

Reencuadre (RDK): cuando sientas que alguien “no ve lo obvio”, pregúntate primero qué estás dejando de ver tú. El sesgo de confirmación también te hace creer que los demás son los ciegos.

Comorbilidad cognitiva: sesgos que se alimentan entre sí

El sesgo de confirmación rara vez opera solo. Se entrelaza con otros sesgos cognitivos creando ciclos de auto-refuerzo:

Sesgo compañero Cómo se alimenta del sesgo de confirmación
Sesgo de disponibilidad Lo que confirmas se recuerda más fácil y se vuelve más “disponible”
Apego a las creencias (belief perseverance) La información que confirmó una creencia la mantiene incluso tras ser desacreditada
Efecto Dunning-Kruger Cuanto menos sabes, más seguro estás — y menos buscas desconfirmar
Raciocinio motivado Las emociones dirigen qué evidencia procesas y cómo
Falso consenso Crees que la mayoría piensa como tú, confirmando que tu postura es la correcta

Esta codependencia explica por qué corregir un solo sesgo no basta: los sesgos se compensan entre sí, cerrando el sistema. Para una revisión más amplia del ecosistema de sesgos cognitivos y su impacto en toma de decisiones, ver nuestra guía de gestión emocional en psicología, donde abordamos cómo la regulación emocional modula la rigidez cognitiva.

Cómo se evalúa: instrumentos y paradigmas

A diferencia de los rasgos de personalidad, el sesgo de confirmación no se evalúa con un cuestionario autoinformado. Se evalúa con paradigmas experimentales:

1. Tarea de selección de Wason (2-4-6 y variantes)

Se da una regla hipotética y se pide al participante que la pruebe eligiendo qué información buscar. Se mide si busca confirmar o falsar. Es el paradigma clásico, pero tiene limitaciones de validez ecológica.

2. Paradigma de asimilación sesgada (Lord et al., 1979)

Se presenta evidencia mixta sobre un tema polarizado y se mide el cambio de actitud antes y después. Si la postura se extrema, hay asimilación sesgada. Es útil en investigación social y política.

3. Tareas de razonamiento condicional

Se presentan silogismos donde la conclusión confirma o contradice una creencia previa. Se mide si la persona acepta más fácilmente silogismos válidos que confirman su postura que los que la contradicen (efecto de creencia en la validez lógica).

En la práctica clínica o educativa, lo más útil no es medir el sesgo con un test, sino enseñar a reconocerlo en la propia práctica. Para estudiantes de psicología que están desarrollando pensamiento crítico, nuestra ruta de psicología clínica básica integra el reconocimiento de sesgos como competencia transversal.

Intervención: qué funciona y qué no para mitigarlo

Aquí viene la parte práctica. La evidencia sobre “debiasing” (des-sesgar) es modesta pero consistente en algunas estrategias.

1. Considerar activamente alternativas (evidencia alta)

La estrategia más estudiada y efectiva es obligarse a considerar alternativas antes de concluir. Antes de cerrar un diagnóstico, un juicio o una decisión, preguntarse: “¿Cuáles son las otras explicaciones posibles? ¿Qué tendría que ser cierto para que me equivoque?”. Esta técnica, llamada consider-the-opposite, reduce significativamente el sesgo de confirmación en estudios de laboratorio y en estudios clínicos.

2. Buscar evidencia disconfirmatoria (evidencia alta)

En lugar de buscar casos que confirmen tu hipótesis, buscar activamente los que la falsarían. Esto es lo que Wason pedía y lo que la mayoría no hace por defecto. En clínica: en lugar de buscar síntomas que apoyen tu diagnóstico, buscar síntomas que lo descarten. En investigación: en lugar de buscar estudios que apoyen tu teoría, buscar los que la contradigan.

3. Adoptar la perspectiva de un crítico (evidencia moderada)

Preguntarse: “¿Cómo vería esto alguien que estuviera en contra de mi conclusión? ¿Qué objeciones pondría?”. Esta técnica, conocida como role-playing del abogado del diablo, es efectiva pero requiere disciplina: el cerebro tiende a construir un “crítico débil” que se rinde rápido.

4. Checklists estructuradas (evidencia moderada)

Usar listas de verificación que obliguen a cubrir todos los pasos antes de cerrar una decisión. En medicina, las checklists diagnósticas reducen errores hasta en un 30% en estudios controlados. El principio es simple: si el sistema te obliga a revisar alternativas, el cerebro no puede saltárselas. Para técnicas estructuradas de regulación que complementan el pensamiento crítico, ver nuestro artículo sobre técnicas de relajación en psicología, donde la regulación del sistema nervioso facilita la flexibilidad cognitiva.

5. Educación explícita sobre sesgos (evidencia baja-moderada)

Enseñar a los estudiantes que el sesgo de confirmación existe, cómo funciona y cómo reconocerlo. Por sí sola, la educación no cambia el comportamiento de manera sostenida, pero crea vocabulario compartido y reduce la resistencia a otras estrategias.

6. Entrenamiento en lógica y ciencia (evidencia baja)

Saber lógica formal y método científico ayuda, pero no es suficiente. El sesgo de confirmación aparece incluso en personas con formación científica avanzada. El conocimiento no inmuniza contra el sesgo; solo da herramientas para detectarlo.

Reencuadre (RDK): mitigar el sesgo de confirmación no es un evento, es una práctica. Como la higiene dental: no la haces una vez y listos; la haces todos los días porque sabes que si no, se acumula.

Por qué el sesgo de confirmación es tan difícil de eliminar

Hay tres razones estructurales:

  1. Es adaptativo en muchos contextos. Mantener creencias estables permite tomar decisiones rápidas, confiar en la intuición y no reconsiderar todo desde cero en cada situación. Si tuvieras que falsar cada creencia antes de actuar, serías inviable.
  2. Está ligado a la identidad. Muchas creencias no son solo información: son parte de quiénes somos. Contradecir una creencia política, profesional o identitaria no se siente como “cambiar de opinión”, se siente como traicionar al grupo. Para una exploración profunda de cómo las conversaciones difíciles activan estas defensas identitarias, ver conversaciones incómodas y habilidades sociales.
  3. El entorno lo refuerza. Los algoritmos de redes sociales, los medios segmentados y las burbujas profesionales están diseñados para confirmar lo que ya crees. No es casualidad: la confirmación genera engagement, y el engagement genera ingresos.

FAQ

¿El sesgo de confirmación es lo mismo que el sesgo cognitivo?

No exactamente. El sesgo cognitivo es una categoría amplia que incluye decenas de patrones sistemáticos de desviación de la racionalidad (anclaje, disponibilidad, representatividad, etc.). El sesgo de confirmación es un tipo específico de sesgo cognitivo que opera en el procesamiento de información relevante para creencias. Es el más estudiado y con mayor impacto en razonamiento cotidiano, diagnóstico clínico y toma de decisiones.

¿Se puede eliminar del todo?

No. La evidencia es clara en que es un patrón robusto del pensamiento humano que no se elimina con entrenamiento, educación o buena voluntad. Lo que sí se puede hacer es reducir su impacto instalando prácticas compensatorias: buscar activamente evidencia contraria, considerar alternativas antes de cerrar juicios, usar checklists y exponerse deliberadamente a perspectivas diferentes.

¿Las personas más inteligentes tienen menos sesgo de confirmación?

No. Los estudios muestran que la inteligencia no protege contra el sesgo. De hecho, las personas con mayor capacidad cognitiva pueden ser mejores en racionalizar sus sesgos, construyendo argumentos más sofisticados para defender sus creencias. La inteligencia ayuda a procesar información compleja, pero no determina qué información se busca ni cómo se interpreta.

¿El método científico elimina el sesgo de confirmación?

En teoría, está diseñado para contrarrestarlo (replicación, revisión por pares, preregistro). En la práctica, los científicos también confirman sus hipótesis de manera sesgada: publican más resultados positivos que negativos, interpretan datos ambiguos a favor de su teoría y citan más los estudios que los apoyan. La ciencia es el mejor sistema que tenemos para contrarrestar el sesgo, pero no es automático.

¿Sirve exponerse a opiniones contrarias?

Solo si se hace de manera activa y estructurada. La exposición pasiva a contrargumentos rara vez cambia creencias y en algunos casos puede fortalecerlas. Lo que funciona es la exposición deliberada con intención de comprender, no de refutar: leer el mejor argumento del otro lado y evaluarlo con los mismos estándares que aplicas a la tuya.

¿El sesgo de confirmación aparece en niños?

Sí. Desde los 4-5 años los niños muestran tendencias confirmatorias en tareas simples. La capacidad de considerar alternativas se desarrolla con la edad y la educación, pero el sesgo basal nunca desaparece. En educación primaria y secundaria, enseñar a “buscar pruebas de que podrías estar equivocado” es una de las intervenciones más efectivas para desarrollar pensamiento crítico temprano.

¿Hay diferencias culturales?

Sí, pero modestas. El sesgo aparece en todas las culturas estudiadas. Algunas diferencias: las culturas colectivistas muestran menor myside bias en tareas sociales (el grupo modera la certeza individual) pero igual sesgo en tareas lógicas. El patrón basal —preferir confirmar sobre falsar— es universal.

¿Cómo se relaciona con el razonamiento motivado?

El razonamiento motivado es el mecanismo por el cual las emociones dirigen qué evidencia procesamos y cómo. El sesgo de confirmación es una consecuencia observable del razonamiento motivado: cuando una creencia tiene carga emocional o identitaria, el razonamiento motivado acelera la búsqueda de confirmación y endurece el descarte de contradicción.

Lo que NO tiene evidencia (lectura crítica)

  • “Solo ocurre en personas poco educadas”: falso. Aparece en todos los niveles educativos, incluyendo científicos con doctorado.
  • “La inteligencia lo elimina”: falso. Estudios muestran que las personas más inteligentes pueden ser mejores en racionalizar sus sesgos, no peores.
  • “Basta con exponerse a información contraria”: insuficiente. La exposición pasiva a contrargumentos no cambia creencias; incluso puede fortalecerlas (efecto backfire, aunque la evidencia aquí es mixta).
  • “El método científico lo resuelve automáticamente”: parcialmente cierto en teoría, pero en la práctica los científicos también confirman sus hipótesis de manera sesgada.
  • “Los debiasing de una hora funcionan”: la evidencia muestra que los efectos son modestos y se diluyen en el tiempo sin práctica continua.

Cierre con permiso

Si llegaste hasta aquí y te reconociste —porque te vas a reconocer—, vale la pena que sepas algo: el sesgo de confirmación no es una falla moral. Tu cerebro no está roto. Está haciendo lo que evolutivamente le resultó útil: mantener la coherencia, ahorrar energía y protegerte de la incertidumbre.

El problema es que en un mundo complejo, con información ambigua y decisiones que importan, esa estrategia te traiciona. La buena noticia es que puedes aprender a trabajar contra ella: no eliminándola, sino instalando prácticas que la compensan. Considerar alternativas. Buscar lo que te contradice. Escribir lo que descartaste y volver a mirarlo.

El trabajo no es “ser objetivo”. El trabajo es saber cuándo tu cerebro está defendiendo una creencia y cuándo está evaluando evidencia. Y elegir, cada vez que puedas, la segunda.


Referencias

  1. Wason, P. C. (1960). On the failure to eliminate hypotheses in a conceptual task. Quarterly Journal of Experimental Psychology, 12(3), 129-140. https://doi.org/10.1080/17470216008416717
  2. Nickerson, R. S. (1998). Confirmation bias: A ubiquitous phenomenon in many guises. Review of General Psychology, 2(2), 175-220. https://doi.org/10.1037/1089-2680.2.2.175
  3. Lord, C. G., Ross, L., & Lepper, M. R. (1979). Biased assimilation and attitude polarization: The effects of prior theories on subsequently considered evidence. Journal of Personality and Social Psychology, 37(11), 2098-2109. https://doi.org/10.1037/0022-3514.37.11.2098
  4. Klayman, J., & Ha, Y.-W. (1987). Confirmation, disconfirmation, and information in hypothesis testing. Psychological Review, 94(2), 211-228. https://doi.org/10.1037/0033-295x.94.2.211
  5. Klayman, J. (1995). Varieties of confirmation bias. En J. R. Busemeyer, R. Hastie, & D. L. Medin (Eds.), The Psychology of Learning and Motivation (Vol. 32, pp. 385-418). Academic Press
  6. Tversky, A., & Kahneman, D. (1975). Judgment under uncertainty: Heuristics and biases. In Utility, Probability, and Human Decision Making (pp. 141-162). Springer. https://doi.org/10.1007/978-94-010-1834-0_8
  7. Westen, D., Blagov, P. S., Harenski, K., Kilts, C., & Hamann, S. (2006). Neural bases of motivated reasoning: An fMRI study of emotional constraints on partisan political judgment in the 2004 U.S. Presidential Election. Journal of Cognitive Neuroscience, 18(11), 1947-1958. https://doi.org/10.1162/jocn.2006.18.11.1947
  8. Taber, C. S., & Lodge, M. (2006). Motivated skepticism in the evaluation of political beliefs. American Journal of Political Science, 50(3), 755-769. https://doi.org/10.1111/j.1540-5907.2006.00214.x

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