
Cuando Pablo, estudiante de quinto semestre, estaba convencido de que la terapia cognitivo-conductual era más efectiva que la psicodinámica, no llegó a esa conclusión después de leer 40 ensayos clínicos. Llegó a ella después de leer, sobre todo, los estudios que confirmaban su intuición previa, de recordar con fuerza los casos donde un amigo suyo "se había salvado" con TCC, y de olvidar con facilidad las críticas metodológicas que había escuchado en clase. Tres meses después, en una entrevista clínica simulada, una paciente le dijo "yo probé TCC dos años y no me sirvió". Pablo atajó la información con un "claro, pero su caso no era el típico", y siguió leyendo los mismos papers. La escena es de manual. Y lo peor: la escena ocurre en la cabeza de cualquiera que investiga, estudia o decide qué creer sobre cualquier tema.
TL;DR
- El sesgo de confirmación es la tendencia a buscar, interpretar, recordar y transmitir información de manera que confirme lo que ya creíamos, y a evitar o debilitar la información que lo contradice.
- Tiene tres mecanismos concurrentes: sesgo de búsqueda (elegimos qué información mirar), sesgo de interpretación (leemos la misma evidencia de forma opuesta según la hipótesis), y sesgo de memoria (recordamos mejor lo que encaja con nuestra tesis).
- El experimento fundacional es la tarea de selección de Wason (1960): solo el 4 % de los participantes eligió la carta que podía falsar la regla, mostrando que la mente busca confirmar, no refutar.
- Afecta a la investigación científica en todas sus etapas: elección del problema, diseño, interpretación de resultados y publicación. El caso paradigmático es el estudio de Lord, Ross y Lepper (1979) sobre la pena de muerte, donde ambos bandos se radicalizaron más después de ver la misma evidencia mixta.
- En redes sociales opera como motor principal de las cámaras de eco y la polarización afectiva.
- Las estrategias para combatirlo incluyen el falsacionismo popperiano, el registro de hipótesis previo a la recolección, los grupos de discusión adversarial, y el cultivo del razonamiento reflexivo (Pennycook, Toplak).
Definición corta para parcial
El sesgo de confirmación es un patrón cognitivo sistemático por el cual las personas tienden a buscar, interpretar, favorecer y recordar información que confirma sus creencias o hipótesis previas, prestando al mismo tiempo una atención disminuida a la información que las refuta. No se trata de un defecto moral ni de ignorancia: es un subproducto de cómo el cerebro procesa evidencia bajo presión de coherencia interna, costo cognitivo y motivación afectiva. Sus efectos se observan en la vida cotidiana, en la clínica, en el aula y —de manera especialmente corrosiva— en la práctica científica.
Palabras clave para examen: sesgo de confirmación, Wason 1960, tarea de selección, Nickerson 1998, Kunda 1990, razonamiento motivado, falsacionismo, Popper, Lord Ross Lepper, cámara de eco, pensamiento reflexivo.
Por qué existe el sesgo de confirmación: tres razones que no son las mismas
Antes de ver los experimentos, vale la pena entender de dónde viene el sesgo. Si lo tratamos como un error individual, vamos a proponer soluciones voluntaristas que no funcionan. Si lo tratamos como un subproducto de cómo el sistema cognitivo está organizado, vamos a poder diseñar mejores contextos.
La primera razón es el ahorro cognitivo. El cerebro gasta cerca del 20 % de la energía metabólica basal a pesar de representar solo el 2 % de la masa corporal. Buscar y procesar información tiene un costo. Una vez que elaboramos una hipótesis, evaluar evidencia que la contradice implica volver a cargar el modelo mental, contrastar cada pieza y, en muchos casos, revisar conclusiones previas. Es costoso. Buscar evidencia que la confirma, en cambio, es barato y gratificante. La mente toma el atajo (Tversky y Kahneman, 1973).
La segunda razón es la coherencia interna. Las personas necesitamos que nuestro sistema de creencias sea internamente consistente. Cuando aparece un dato que contradice una tesis que llevamos años sosteniendo, el conflicto se siente como desagrado —lo que Festinger, en su clásico A Theory of Cognitive Dissonance (1957), llamó disonancia cognitiva. Resolver esa tensión requiere trabajo: o se modifica la creencia, o se modifica la interpretación del dato, o se descarta el dato. La mente tiende a preferir las últimas dos opciones porque preservan la identidad.
La tercera razón, y la más sutil, es la motivación afectiva. Kunda (1990) mostró que el razonamiento no opera como un algoritmo frío: está modulado por lo que queremos que sea cierto. No es que mintamos; es que el mismo proceso de inferencia produce conclusiones diferentes según el resultado deseado. Un creyente verá evidencia confirmatoria donde un escéptico verá la misma evidencia como ruido. Esta es la razonamiento motivado, y es la pieza que vuelve al sesgo de confirmación resistente a los intentos de corregirlo solo con información.
Escena clínica: una paciente con depresión severa llega diciendo "no tengo salida". Su terapeuta le ofrece tres reencuadres posibles. La paciente acepta de inmediato el reencuadre que confirma su hopelessness ("veo que es muy profundo, debe sentirse aplastante") y descarta los otros dos ("eso es muy positivo, suena a consejo"). ¿Está "eligiendo mal"? No: está operando con su sistema motivacional intacto. El clínico que no entiende esto termina reforzando el sesgo en lugar de trabajar con él.
Si quieres un mapa del marco más amplio de los atajos cognitivos, te recomiendo Pensamiento y razonamiento: heurísticos, sesgos y los dos sistemas. Para una pieza sobre cómo opera específicamente la disonancia, sirve Disonancia cognitiva de Festinger: que es y ejemplos cotidianos.
El experimento que fundó el campo: Wason y la tarea de selección
En 1960, el psicólogo cognitivo Peter Wason publicó en el Quarterly Journal of Experimental Psychology un experimento tan sencillo como demoledor. La tarea es la siguiente: se le muestra al participante una regla condicional del tipo "si una carta muestra una vocal en una cara, entonces muestra un número par en la otra". Se le muestran cuatro cartas (E, K, 4, 7) que muestran una cara cada una, y se le pide que voltee solo las cartas necesarias para decidir si la regla se cumple o se viola.
La solución lógica, derivada por los lógicos de la tradición popperiana, es voltear solo dos cartas: la vocal (E) y el número impar (7). La vocal para confirmar el antecedente; el impar para buscar evidencia potencialmente falsadora. Pero cuando se le da esta tarea a adultos universitarios sin formación lógica formal, los resultados son sorprendentes: solo el 4 % de los participantes elige la carta falsadora (el 7). La mayoría elige la vocal y alguna otra (K o 4), buscando confirmación pero sin buscar refutación. Es lo que Wason llamó, en el título mismo del artículo, "the failure to eliminate hypotheses in a conceptual task" (Wason, 1960).
El dato es importante por dos motivos. Primero, muestra que la búsqueda de información no es neutral. Los participantes no estaban eligiendo al azar: estaban eligiendo con un sesgo sistemático hacia confirmar. Segundo, y este es el detalle que se suele pasar por alto, los participantes no eran tontos ni estaban faltos a la verdad: eran estudiantes de Oxford, en una tarea simple, y aun así fallaban. La falla no es de ignorancia. Es estructural del sistema.
Nickerson revisó la literatura acumulada hasta 1998 y concluyó que el sesgo de confirmación es "una fenómeno ubicuo en muchas formas": aparece en contextos clínicos, legales, financieros, deportivos, educativos y científicos. La revisión, publicada en Review of General Psychology, sigue siendo la referencia canónica del campo (Nickerson, 1998).
Escena docente: un profesor de Metodología les da a sus alumnos el siguiente ejercicio: "lean este artículo sobre los efectos de la meditación en el rendimiento académico y anoten tres críticas metodológicas que encontraron". Los alumnos que llegan al curso creyendo que la meditación funciona anotan críticas menores; los que llegan escépticos anotan críticas más duras sobre el mismo artículo. Mismo texto, dos lecturas opuestas. El sesgo de confirmación está operando desde la primera línea.
Cómo se manifiesta: cuatro caras del mismo patrón
El sesgo de confirmación no es un fenómeno unitario. La literatura distingue al menos cuatro manifestaciones, y entender cada una sirve para diseñar intervenciones específicas.
Sesgo de búsqueda. Antes de mirar, decidimos qué mirar. Si ya creemos que X es cierto, dirigimos la atención hacia fuentes que probablemente confirmen X. Esto incluye desde qué papers descargamos hasta qué noticieros vemos, pasando por las preguntas que formulamos en una entrevista clínica. Un clínico que cree que un paciente tiene depresión va a preguntar más por síntomas depresivos que por síntomas maníacos; esa diferencia en la búsqueda puede producir un diagnóstico que confirma la sospecha inicial. La literatura llama a esto myside bias (Baron, 1995): la tendencia a evaluar la evidencia según si favorece "mi lado" del argumento, no según su calidad intrínseca. Sesgo de interpretación. Cuando la evidencia es ambigua, la interpretamos en el sentido que favorece nuestra hipótesis previa. El experimento clásico aquí es el de Lord, Ross y Lepper (1979): les presentaron a estudiantes a favor y en contra de la pena de muerte dos estudios, ambos diseñados con resultados mixtos. Los estudiantes favorables al castigo reforzaron sus posiciones; los detractores también. La misma evidencia mixta movió a cada grupo en dirección opuesta, no porque alguno mintiera, sino porque cada uno encontró en los datos lo que su hipótesis le permitía ver. Sesgo de memoria. Recordamos mejor la información que confirma nuestras creencias que la que las contradice. Esto es robusto incluso cuando se controla el tiempo de exposición. En el aula, el estudiante convencido de que la TCC funciona recuerda vívidamente los casos confirmados en clase y olvida los fracasos clínicos. En política, los votantes de un partido recuerdan los escándalos del partido contrario y minimizan los propios. La memoria no es un archivo neutral; es una reconstrucción sesgada por la coherencia actual. Sesgo de difusión. Una vez que concluimos algo, tendemos a transmitirlo de manera más enfática que la evidencia que recibimos. Decimos "los estudios muestran que X" cuando en realidad leímos un estudio y otro que no lo mostraba. Esta asimetría en la comunicación es lo que vuelve al sesgo de confirmación epidémico: cada persona sesgada, al transmitir su versión, sesga a quien lo escucha.Sesgo de confirmación y método científico: el problema dentro de la solución
Aquí el tema se vuelve incómodo. La ciencia se diseñó, en parte, para corregir el sesgo de confirmación. Popper ([2005](10.4324/9780203994627)) propuso que una hipótesis solo es científica cuando es falsable: cuando existe algún resultado posible que, de obtenerse, nos obligaría a rechazarla. El falsacionismo es un programa contra el sesgo de confirmación: en lugar de buscar confirmación, el científico debe diseñar experimentos que podrían romper su teoría.
El problema es que los humanos que hacen ciencia siguen siendo humanos. La revisión de Nickerson ([1998](10.1037/1089-2680.2.2.175)) documenta cómo el sesgo opera en cada paso del método científico: en la elección del problema (investigamos lo que nos intriga, no lo que nos amenaza), en el diseño (las hipótesis alternativas a veces no se formulan), en el análisis (las variables confusoras se controlan mejor cuando coinciden con nuestra teoría), en la interpretación (los resultados nulos se explican de manera distinta según la hipótesis), y en la publicación (el file drawer problem: estudios que no confirman van al cajón).
La versión más fina de este problema es el sesgo de confirmación de expertos. Un clínico con quince años de experiencia tiende a sobre-confiar en sus hipótesis diagnósticas, y la sobre-confianza no se corrige con más años de práctica; se corrige con procesos explícitos. La metacognición —pensar sobre cómo estamos pensando— es un antídoto parcial, pero solo si se la entrena. Esto se agrava en campos donde la retroalimentación es lenta: el diagnóstico clínico tiene consecuencias en meses o años; el efecto de una política pública puede tardar décadas en evaluarse; y la formación de un investigador toma años antes de que pueda mirar su propio campo con suficiente distancia. En todos estos casos, el sesgo de confirmación se infiltra antes de que la corrección pueda llegar.
Hay también un fenómeno inverso, menos discutido: la paradoja del escéptico confirmado. El clínico o investigador que se considera a sí mismo "muy crítico" y que presume de estar "siempre buscando lo que falta" puede desarrollar un sesgo de confirmación hacia la duda sistemática: cualquier hallazgo lo lee con sospecha, lo que paradójicamente lo confirma en su identidad de escéptico. La autocrítica es valiosa, pero necesita meta-autocrítica: ¿estoy dudando porque la evidencia lo exige, o porque dudar es parte de mi identidad intelectual?
Para una pieza que recorre el falsacionismo popperiano desde una óptica más amplia, te recomiendo El método científico: del inductivismo al falsacionismo, de Popper a Kuhn. Y para ver cómo opera en el terreno clínico concreto, el artículo El paciente identificado en la familia muestra cómo una lectura sesgada puede cristalizar un diagnóstico.
| Etapa del método | Sesgo típico | Señal de alerta |
|---|---|---|
| Elección del problema | Investigar lo que confirma tesis previas | El equipo de investigación ya "sabe" el resultado |
| Diseño | Hipótesis alternativas poco desarrolladas | Solo hay una condición experimental relevante |
| Recolección | Búsqueda no exhaustiva de casos negativos | Casos refutadores quedan como "excepciones" |
| Análisis | Variables confusoras controladas asimétricamente | Las críticas se aplican más a la hipótesis rival |
| Publicación | Estudios negativos van al cajón | Meta-análisis con heterogeneidad inexplicada |
| Comunicación | Énfasis en lo que confirma | "Los datos muestran que..." sin matiz |
Cámaras de eco y polarización: el sesgo de confirmación en redes sociales
Si el sesgo de confirmación operara solo a nivel individual, sería manejable. Pero las plataformas digitales modernas lo amplifican de manera sistemática. Sunstein ([2017](10.1515/9781400884711)) acuñó el término echo chambers para describir entornos informativos donde los usuarios quedan expuestos de manera predominante a opiniones consistentes con las suyas. Aunque el concepto ha sido matizado empíricamente (no todos los usuarios viven en burbujas perfectas), el efecto existe y se documenta.
El mecanismo es el siguiente. Los algoritmos de recomendación aprenden de nuestras interacciones previas: si hacemos clic, like o compartimos contenido afín, la plataforma nos muestra más de eso. Esto produce un sesgo de búsqueda algorítmico: ni siquiera necesitamos buscar activamente, porque el sistema busca por nosotros. Combinado con el sesgo de interpretación (leemos el mismo titular de forma distinta según nuestra postura) y el sesgo de difusión (compartimos lo que confirma, ignoramos lo que no), el resultado es una polarización afectiva: las personas de distintos bandos no solo discrepan en los hechos, sino que experimentan emociones más intensas hacia el otro bando.
Shermer ([2008](10.1038/scientificamerican1208-48)) llama patternicity a la tendencia humana a encontrar patrones incluso donde no los hay, lo que combinado con el sesgo de confirmación produce lo que él llama "problemas de agente único": vemos intención donde hay azar, causa donde hay correlación. Esto explica desde la superstición deportiva hasta las teorías conspirativas complejas.
Escena cotidiana: María, 32 años, lee un titular sobre un estudio que dice que la vacuna X tiene efectos adversos raros. Comparte el titular en su grupo de WhatsApp familiar sin abrir el paper. Su prima, médica, le envía el enlace al peer review y al retraction watch que muestra que el estudio fue retirado por problemas de datos. María lee la respuesta, pero la descarta porque "los médicos siempre defienden a las farmacéuticas". El sesgo de confirmación operó tres veces: en la búsqueda inicial (eligió un titular alarmista), en la interpretación (lo leyó como confirmación de su sospecha), y en la difusión (lo compartió como verdad). El contraargumento se topó con la motivación previa y fue descartado.
Cómo combatirlo: estrategias que tienen evidencia
La buena noticia es que el sesgo de confirmación se puede mitigar. La mala noticia es que ninguna estrategia es bala de plata: cada una funciona en contextos específicos, y la combinación es lo que produce resultados robustos.
1. Formulación explícita de hipótesis antes de buscar evidencia. Llamado también registro de hipótesis. Consiste en escribir, antes de mirar los datos, qué predice cada hipótesis posible. Esto no elimina el sesgo, pero reduce el sesgo de interpretación porque obliga al investigador a contrastar predicciones específicas en lugar de "ver qué pasa". El registro de hipótesis es una práctica estándar en registros clínicos de ensayos (pre-registration en OSF, AsPredicted), y hay evidencia creciente de que mejora la calidad de las inferencias. 2. Búsqueda adversaria de evidencia. Consiste en asignar a alguien (o a uno mismo, con disciplina) la tarea explícita de buscar evidencia que refute la hipótesis. Esta técnica es central en la investigación adversarial y se usa en contextos como la revisión de políticas públicas, el red teaming en seguridad informática, y la supervisión clínica. Su efectividad está documentada en estudios sobre razonamiento deliberado (Toplak, West y Stanovich, [2014](10.1037/a0034910)). 3. Falsacionismo popperiano. Diseñar estudios donde la hipótesis pueda caer. Esto parece obvio, pero en la práctica muchos estudios están diseñados de manera que cualquier resultado es interpretable como confirmación parcial. Popper ([2005](10.4324/9780203994627)) insiste en que la ciencia avanza no cuando confirmamos, sino cuando logramos falsar y reemplazar. Platt ([1964](10.1126/science.146.3642.347)) lo llamó strong inference: formular hipótesis múltiples y diseñar experimentos que las discriminen de manera excluyente. 4. Razonamiento reflexivo y test de reflexión cognitiva. Pennycook ([2016](10.2139/ssrn.2749158)) mostró que las personas que puntúan más alto en el Cognitive Reflection Test (CRT) —un test breve que mide la disposición a sobreescribir la primera respuesta intuitiva— son menos susceptibles a varios sesgos, incluido el de confirmación. La disposición a reflexionar parece ser entrenable: intervenciones breves de mindfulness metacognitivo producen mejoras modestas pero replicables. 5. Grupos diversos y crítica externa. El sesgo de confirmación opera menos cuando las hipótesis se exponen a personas con perspectivas distintas. Esto es lo que justifica la revisión por pares, los comités de ética, y las comunidades de práctica clínicas. No garantiza el desacuerdo, pero lo hace más probable que en el trabajo solitario. 6. Exposición deliberada a fuentes que contradicen. Consumir información del "otro lado" no elimina el sesgo (de hecho, si se busca solo para refutar, se refuerza el propio), pero la exposición deliberada y honesta —leer la mejor versión del argumento contrario, no la peor— amplía el espacio de lo que se puede considerar.| Estrategia | Reduce principalmente | Límite conocido |
|---|---|---|
| Registro de hipótesis | Sesgo de interpretación | Requiere voluntad de aceptar la refutación |
| Búsqueda adversaria | Sesgo de búsqueda | Caro en tiempo; puede generar reactancia |
| Falsacionismo popperiano | Sesgo de diseño | No todas las hipótesis son falsables en la práctica |
| Razonamiento reflexivo (CRT) | Sesgo de interpretación y memoria | Mejora modesta, requiere práctica |
| Grupos diversos | Sesgo de difusión | Puede producir polarización si el grupo es homogéneo |
| Exposición deliberada | Sesgo de búsqueda | Puede reforzar el sesgo si se busca solo para refutar |
Una nota sobre la autoaplicación: estudiar lo que uno ya cree
El sesgo de confirmación se vuelve especialmente peligroso cuando uno está estudiando un tema que le importa personalmente. Si un estudiante de psicología llega al tema del sesgo de confirmación porque sospecha que lo sufre (lo cual es probable, porque es un tema que suele atraer a quienes son reflexivos), corre el riesgo opuesto: estudiar sesgo de confirmación para confirmar que él o ella no lo sufre tanto como otros. Esto es el sesgo de confirmación aplicado a la lectura del sesgo de confirmación.
La única defensa honesta es la metacognición sostenida: registrar periódicamente de qué fuentes estamos leyendo, qué tipo de evidencia estamos privilegiando, y qué predicciones hemos formulado antes de mirar los datos. Feynman ([1998](10.1016/b978-075067062-3/50008-x)) lo llamó "cargo cult science": el riesgo de hacer ciencia (o estudio) que tiene la forma de la ciencia sin su sustancia. La forma incluye citar papers, usar estadísticas, asistir a congresos; la sustancia incluye cambiar de opinión cuando la evidencia lo exige. La metacognición es la pieza que mantiene la sustancia viva.
Escena de cierre: un grupo de estudio de tesis se reúne mensualmente. Cada miembro presenta un avance, y el resto tiene asignado el rol explícito de buscar fallas. El primer mes, las presentaciones son incómodas: cada hallazgo es cuestionado, cada interpretación es puesta en duda. Al tercer mes, los miembros empiezan a llegar a las reuniones con hipótesis alternativas ya formuladas. Al sexto mes, una tesis cambia de pregunta de investigación porque la evidencia resultó opuesta a la hipótesis original. Esto no es un fracaso del grupo: es el método funcionando. El sesgo de confirmación es un subproducto de cómo opera la mente; el método es un diseño deliberado para contrarrestarlo. Cuando el método se aplica con rigor, el sesgo se atenúa. Cuando se lo aplica con laxa cortesía, el sesgo se fortalece.
Para cerrar con una pieza complementaria sobre el método, sirve Solución de problemas y toma de decisiones: de la Gestalt a los heurísticos. Y si lo que te interesa es cómo opera el sesgo de confirmación específicamente en la lectura de papers, el artículo sobre Lectura crítica de artículos científicos en psicología trabaja el reverso metodológico del mismo problema.
Preguntas frecuentes
¿El sesgo de confirmación es un defecto del razonamiento o una adaptación?
Es ambas cosas. Como adaptación, permite tomar decisiones rápidas con información incompleta, lo que en contextos ancestrales era funcional. Como defecto, produce errores sistemáticos en contextos donde la evidencia completa está disponible (como en la ciencia). Por eso no se lo puede eliminar, solo mitigar.
¿Cómo se diferencia del sesgo de disponibilidad o del anclaje?
El sesgo de disponibilidad (Tversky y Kahneman, 1973) es la tendencia a juzgar la probabilidad de un evento según lo fácilmente que viene a la mente, no según su frecuencia real. El sesgo de confirmación es la tendencia a procesar selectivamente la información para confirmar una hipótesis previa. Un psicólogo puede tener disponibilidad alta para casos de depresión (porque trabaja con ellos) sin necesariamente confirmar una hipótesis diagnóstica específica.
¿Es lo mismo que disonancia cognitiva?
No. La disonancia cognitiva (Festinger, 1957) es la incomodidad que surge cuando dos creencias o una creencia y una conducta entran en conflicto. El sesgo de confirmación es una de las estrategias que la mente usa para reducir esa disonancia: cuando aparece evidencia que contradice lo que creemos, tendemos a descartarla, minimizarla o reinterpretarla para restaurar la coherencia. Son procesos relacionados, pero conceptualmente distintos.
¿Por qué los expertos también lo sufren?
Porque la expertise no elimina la arquitectura cognitiva que produce el sesgo, solo añade conocimiento. Un cardiólogo experto puede interpretar un caso ambiguo de manera diferente a un residente, pero ambos están filtrando la información a través de hipótesis previas. La diferencia es que el experto tiene más hipótesis disponibles para contrastar, lo que reduce el sesgo pero no lo elimina.
¿Se puede entrenar la capacidad de detectarlo en uno mismo?
Sí, parcialmente. Las intervenciones que combinan metacognición explícita (pedirle a alguien que registre sus predicciones antes de ver los datos), exposición a evidencia contraria, y práctica de razonamiento reflexivo muestran mejoras moderadas pero replicables. La clave es que el entrenamiento debe ser sostenido, no un taller de una tarde.
¿Hay sesgo de confirmación en la ciencia "dura"?
Sí, y la historia de la ciencia está llena de ejemplos: desde la resistencia a la teoría de la evolución hasta la persistencia de ciertos modelos farmacológicos antes de su refutación. Lo que distingue a la ciencia no es la ausencia del sesgo, sino los procesos colectivos diseñados para corregirlo: revisión por pares, replicación, pre-registration, y disponibilidad de datos.
Referencias
- Festinger, L. (1957). A Theory of Cognitive Dissonance. Stanford University Press. 10.1515/9781503620766](https://doi.org/10.1515/9781503620766)
- Feynman, R. P. (1998). Cargo Cult Science. En The Pleasure of Finding Things Out. Perseus Books. 10.1016/b978-075067062-3/50008-x](https://doi.org/10.1016/b978-075067062-3/50008-x)
- Kunda, Z. (1990). The case for motivated reasoning. Psychological Bulletin, 108(3), 480-498. 10.1037/0033-2909.108.3.480](https://doi.org/10.1037/0033-2909.108.3.480)
- Nickerson, R. S. (1998). Confirmation bias: A ubiquitous phenomenon in many guises. Review of General Psychology, 2(2), 175-220. 10.1037/1089-2680.2.2.175](https://doi.org/10.1037/1089-2680.2.2.175)
- Pennycook, G. (2016). Bullshit detection and cognitive reflection. SSRN. 10.2139/ssrn.2749158](https://doi.org/10.2139/ssrn.2749158)
- Platt, J. R. (1964). Strong inference. Science, 146(3642), 347-353. 10.1126/science.146.3642.347](https://doi.org/10.1126/science.146.3642.347)
- Popper, K. (2005). The Logic of Scientific Discovery. Routledge. 10.4324/9780203994627](https://doi.org/10.4324/9780203994627)
- Shermer, M. (2008). Patternicity. Scientific American, 299(6), 48. 10.1038/scientificamerican1208-48](https://doi.org/10.1038/scientificamerican1208-48)
- Sunstein, C. R. (2017). #Republic: Divided Democracy in the Age of Social Media. Princeton University Press. 10.1515/9781400884711](https://doi.org/10.1515/9781400884711)
- Toplak, M. E., West, R. F., y Stanovich, K. E. (2014). Rational thinking and cognitive sophistication: Development, cognitive abilities, and thinking dispositions. Developmental Psychology, 50(4), 1037-1048. 10.1037/a0034910](https://doi.org/10.1037/a0034910)
- Tversky, A., y Kahneman, D. (1973). Availability: A heuristic for judging frequency and probability. Cognitive Psychology, 5(2), 207-232. 10.1016/0010-0285(73)90033-9](https://doi.org/10.1016/0010-0285(73)90033-9)
- Wason, P. C. (1960). On the failure to eliminate hypotheses in a conceptual task. Quarterly Journal of Experimental Psychology, 12(3), 129-140. 10.1080/17470216008416717](https://doi.org/10.1080/17470216008416717)