
En una frase: el habla es acción situada, no ventana transparente a la psique.
1. Análisis crítico del discurso: van Dijk y Fairclough
Cuando el parcial pregunta por análisis crítico del discurso (ACD), te están pidiendo un enfoque que trata el lenguaje como práctica de poder. Teun van Dijk trabaja cómo las élites controlan el acceso al discurso público y, con eso, las representaciones que circulan sobre grupos, instituciones y conflictos. Norman Fairclough aporta un modelo de tres capas que se memoriza bien y cae seguido: el texto (léxico, gramática, cohesión), la práctica discursiva (producción, distribución, consumo) y la práctica social (relaciones de poder, ideología, cambio institucional).
Van Dijk insiste en las macroestructuras (el “de qué trata” un texto más allá de la oración) y en el contexto como constricción: quién puede hablar, en qué escenario, con qué recursos. Un editorial, un informe de IPS o una circular universitaria no son “solo texto”: seleccionan actores, omiten causas y naturalizan un orden. Fairclough te obliga a bajar de esa crítica a marcas observables: nominalizaciones que esconden al agente, pasivas que diluyen responsabilidad, léxico que polariza “nosotros / ellos”.
En investigación psicológica LATAM este enfoque sirve cuando la pregunta nombra instituciones: cómo un protocolo de admisión describe a “el usuario difícil”, cómo un informe pericial construye peligrosidad, cómo una campaña de prevención habla de “la madre irresponsable”. El ACD no sustituye al análisis de contenido y al análisis temático: esos recuentan o agrupan sentidos; el ACD pregunta quién gana si esa versión se vuelve sentido común.
- Texto: marcas lingüísticas visibles (pronombres, modalización, presuposiciones).
- Práctica discursiva: géneros, intertextualidad, circuitos de circulación.
- Práctica social: hegemonía, ideología, cambio o reproducción institucional.
Un truco de lectura: cada vez que un documento institucional usa una categoría diagnóstica o moral como si fuera un hecho (“es agresivo”, “no adhiere”, “es disfuncional”), pregúntate qué alternativas quedaron fuera y a quién le conviene esa reducción. Eso es oficio de ACD, no opinión de pasillo.
2. Psicología discursiva: Potter y Wetherell
Jonathan Potter y Margaret Wetherell (1987, Discourse and Social Psychology) desplazan la pregunta clásica de la psicología social. En vez de tratar el discurso como pista de actitudes internas estables, lo tratan como repertorio interpretativo: un conjunto de términos, metáforas y gramáticas que las personas usan para hacer cosas (justificar, acusar, minimizar, reclamar identidad). El discurso no “refleja” una mente previa: produce versiones de la realidad en la interacción.
La diferencia con el ACD se siente en el zoom. Van Dijk y Fairclough miran ideología e instituciones. Potter y Wetherell miran cómo, en una entrevista o en un grupo, alguien cambia de repertorio en tres turnos: primero “yo soy una persona racional”, después “el sistema no deja otra”, después “en el fondo uno ya sabía”. Esas mudanzas no son “inconsistencia de personalidad”: son acción retórica situada.
En el cuaderno de análisis de datos cualitativos esto importa porque el estudiante suele querer “sacar temas” de una entrevista como si cada frase fuera un voto. La psicología discursiva te frena: primero pregunta qué hace esa frase en ese momento. ¿Cierra un reproche? ¿Se anticipa a una acusación? ¿Construye al entrevistador como aliado? Recién después preguntas por patrones del corpus.
Conceptos que caen en examen:
- Repertorio interpretativo: caja de recursos lingüísticos reconocible en un grupo o época.
- Variabilidad: el mismo hablante usa repertorios opuestos según la acción en curso.
- Construccionismo: las descripciones son prácticas, no copias neutrales del mundo.
- Dispositivo retórico: atenuación, extremización, consenso, detalle vívido, “yo no soy racista, pero…”.
Cuidado ético breve (sin desarrollar el apunte hermano de ética): un fragmento publicado es dato, no chisme. Si citas un repertorio estigmatizante, recorta lo que identifica y no lo uses para “demostrar” que el participante “es” eso. El repertorio es un recurso; la persona no se reduce a una cita.
3. Análisis de la conversación: Sacks, Schegloff y Jefferson
Harvey Sacks, Emanuel Schegloff y Gail Jefferson fundan el análisis de la conversación (AC) como estudio de la organización del habla ordinaria. Aquí el microscopio es otro: turnos, pares adyacentes (pregunta-respuesta, saludo-saludo, oferta-aceptación/rechazo), reparación (“¿cómo?”, “digo…”, solapamientos) y preferencia (lo preferido se hace rápido y simple; lo despreferido se atrasa, se suaviza, se explica).
Jefferson aporta el sistema de transcripción que vuelve visible lo que el oído académico suele borrar: pausas, alargamientos, solapes, volumen. Si “limpias” la entrevista hasta dejarla como un ensayo, destruiste el dato del AC. El AC no pregunta “qué significa el abandono para María en su biografía”; pregunta cómo, en el segundo 14, María trata una pregunta del entrevistador como acusación y repara el turno.
Esto se distingue de la entrevista clínica y del AFI / IPA. El IPA busca experiencia vivida e idiografía. El AC busca la maquinaria pública del habla: reglas que los participantes muestran al usarla, no rasgos internos. Por eso el AC desconfía de grandes categorías (“ansiedad”, “machismo”) pegadas desde fuera sin anclarlas en la secuencia.
Pasos de oficio (sin flechas crudas):
- Graba con consentimiento y calidad suficiente para oír solapes.
- Transcribe con convenciones Jefferson (o un subconjunto explícito).
- Localiza una secuencia (un par adyacente y su expansión).
- Describe qué acción se está haciendo (invitar, rechazar, acusar, alinear).
- Muestra cómo el siguiente turno confirma o repara esa lectura.
En tesis de pregrado LATAM el AC suele asustar por el tiempo de transcripción. Una salida honesta: analiza pocas secuencias con profundidad, no “todo el corpus” con códigos temáticos disfrazados de AC.
4. Repertorios interpretativos y dispositivos retóricos
Esta sección aterriza el corazón testeable de Potter y Wetherell y lo conecta con marcas que también mira el ACD. Un repertorio se reconoce porque reaparece en hablantes distintos con la misma gramática: “la genética”, “la falta de valores”, “el estrés de la carrera”, “la cultura de acá”. No es un tema (el tema podría ser “la depresión”). Es el modo de construir ese objeto.
Los dispositivos retóricos son las herramientas finas. Wetherell y Potter describen, entre otros, el consenso (“todo el mundo lo ve”), el detalle vívido (una escena sensorial que autoriza la versión), la extremización (“llega tarde una y otra vez” como hipérbole de queja) y la atenuación (“un poquito”, “tal vez”) para evitar acusación. En clínica y en investigación, detectar el dispositivo te impide tomar la frase como prevalencia epidemiológica.
| Enfoque | Pregunta típica | Unidad de análisis | Autores ancla |
|---|---|---|---|
| ACD | ¿Cómo se reproduce el poder en este texto o género? | Texto + circulación institucional | van Dijk, Fairclough |
| Psicología discursiva | ¿Qué hace esta versión en la interacción? | Repertorios y retórica | Potter, Wetherell |
| Análisis de la conversación | ¿Cómo se organiza esta secuencia de turnos? | Pares, reparación, preferencia | Sacks, Schegloff, Jefferson |
| Análisis temático (otro apunte) | ¿Qué patrones de sentido recorren el corpus? | Temas semánticos o latentes | Braun y Clarke |
Truco de discriminación: si puedes cambiar el nombre del “tema” y el análisis sigue igual de vago, no tienes repertorio. Si puedes citar tres formulaciones distintas que hacen el mismo trabajo (por ejemplo, tres modos de negar racismo), ahí sí.
5. Articulación metodológica de los enfoques discursivos
No se “mezclan” los tres enfoques en una ensalada para que el marco teórico se vea denso. Se articulan cuando la pregunta tiene capas. Ejemplo: un estudio sobre estigma en consulta de salud mental puede usar AC para ver cómo el paciente y el terapeuta negocian un diagnóstico en la secuencia; psicología discursiva para mapear repertorios de “locura / nervios / químico” en el barrio; ACD para leer la guía ministerial que autoriza ciertas etiquetas y silencia otras.
Regla práctica de elección:
- Pregunta de poder institucional, géneros públicos, ideología: ACD (Fairclough / van Dijk).
- Pregunta de acción cotidiana, identidad y justificación en entrevistas: psicología discursiva.
- Pregunta de micro-organización del habla, turnos, reparación: AC.
Si tu pregunta es “cuáles son las vivencias de…”, quizá tu casa no es esta: mira IPA o análisis narrativo (apunte hermano). Si tu pregunta es “qué temas emergen…”, mira Braun y Clarke. Forzar ACD sobre un diario íntimo de tres páginas suele producir crítica inflada y poca evidencia lingüística.
Diseño mínimo defendible: una pregunta, un enfoque dominante, y un segundo enfoque solo si aporta una capa que el primero no cubre. En el informe, declara el recorte. El lector académico LATAM (jurado de pregrado) premia coherencia, no nombre-dropping.
Poder (ACD) Acción (Potter/Wetherell) Rondas de turno (AC) Léxico y marcas Anclaje en la pregunta
Si en el parcial te piden “ubica el enfoque”, recorre P.A.R.L.A.: ¿hablan de ideología, de lo que el habla hace, o de la maquinaria de turnos? El anclaje final es la pregunta de investigación, no el software.
5b. Un caso de patio: cómo no mezclar los lentes
Imagina una supervisión de práctica en una IPS de Barranquilla. La estudiante trajo la transcripción de una admisión. La supervisora le pide “análisis discursivo”. Si la estudiante “saca temas” (adherencia, familia, síntomas), está en análisis temático, que ya tiene su propio apunte. Si marca cómo el formato de admisión convierte la pobreza en “no adherencia”, está en ACD. Si sigue cómo el paciente cambia de “estoy enfermo” a “me tienen rabia” según la pregunta, está en psicología discursiva. Si cronometra la pausa antes del “no” a una derivación, está en análisis de la conversación.
El mismo patio admite los tres lentes. El error de oficio es declarar los tres en la introducción y luego entregar un listado de temas. Un diseño defendible nombra un lente dominante y, como máximo, un zoom complementario. El jurado de pregrado premia esa disciplina: menos nombres, más marcas en el dato.
Otra escena frecuente: un grupo focal sobre “salud mental en la universidad”. Aparece el repertorio de “es estrés de la carrera” y el de “es falta de carácter”. Esos no son dos temas neutrales. Son dos modos de atribuir responsabilidad (al sistema o a la persona). La psicología discursiva describe esa pelea retórica. El ACD pregunta qué documentos de bienestar estudiantil autorizan uno u otro repertorio. El AC pregunta cómo el moderador, al reformular, empuja al grupo hacia una de las dos versiones.
Para el cuaderno, la regla de oro se puede decir en voz de estudiante: primero elijo la pregunta, después el lente, después el recorte del corpus. Al revés (primero el software, después “a ver qué sale”) produce inflado teórico y poca evidencia. Si tu pregunta nombra vivencia o sentido idiográfico, cambia de casa: el AFI / IPA y el análisis narrativo cubren ese recorte. Aquí el objeto es el habla como acción y como poder.
Cuando cites, lleva al examen tres anclas con apellido: Fairclough y las tres capas; Potter y Wetherell 1987 y el repertorio; Sacks, Schegloff y Jefferson y el par adyacente. Si te piden un cuarto nombre, van Dijk (acceso al discurso y control de las mentes). Con eso alcanzas la conversación del parcial sin inventar escuelas.
Un último ancla para el parcial: el análisis del discurso no “descubre” una ideología escondida detrás del texto como si el analista tuviera rayos X. Muestra marcas (léxico, género, secuencia) y ofrece una lectura argumentada de lo que esas marcas hacen. Esa modestia te salva de dos extremos: el cinismo (“todo es poder, da igual el dato”) y el positivismo ingenuo (“el texto dice lo que dice, punto”). Entre ambos está el oficio.
6. Para el parcial
- Las tres capas de Fairclough (texto / práctica discursiva / práctica social).
- Repertorio interpretativo frente a tema (Potter y Wetherell, 1987).
- Par adyacente, reparación y preferencia (Sacks, Schegloff, Jefferson).
- Por qué el AC exige transcripción detallada y no “entrevista limpia”.
- Cómo eliges enfoque según la pregunta (poder vs. acción vs. micro-organización).
- Por qué ACD no es análisis de contenido: el segundo cuenta o agrupa; el primero interroga poder e ideología con marcas lingüísticas.
- Discurso = acción situada.
- ACD = poder + texto + circulación.
- Psicología discursiva = repertorios + retórica.
- AC = turnos + pares + reparación.
- Elige por pregunta, articula por capas, no por moda.
7. Preguntas de autoevaluación
1. Un protocolo hospitalario describe al “paciente no adherente” sin nombrar barreras de acceso. ¿Qué capa de Fairclough está más claramente en juego y por qué?
La práctica social (ideología institucional que individualiza el problema) se sostiene en marcas de la capa textual (nominalización, adjetivo moral). El ACD exige mostrar ambas: no basta denunciar “estigma” si no señalas cómo el género documental produce esa figura.
2. En tres minutos, un entrevistado dice “yo respeto a la gente” y luego “esos vecinos no se saben comportar”. ¿Actitud contradictoria o fenómeno discursivo?
Fenómeno discursivo: variabilidad de repertorios. El primer repertorio construye identidad razonable; el segundo autoriza queja o exclusión. Potter y Wetherell leen la mudanza como acción, no como fallo de un rasgo interno estable.
3. ¿Por qué una transcripción “bonita”, sin pausas ni solapes, invalida un análisis conversacional?
Porque el AC toma como dato la organización temporal y secuencial del habla. Jefferson hizo visible precisamente lo que la limpieza borra: reparación, solape, preferencia. Sin eso, estás haciendo otra cosa (resumen temático) con nombre prestado.
4. Tienes 12 entrevistas sobre estigma y quieres “sacar temas” y además “hacer ACD”. ¿Cuál es el riesgo y cómo lo recortas?
El riesgo es la ensalada: temas de Braun y Clarke disfrazados de crítica. Recorte honesto: o bien un análisis temático del corpus, o bien ACD de un género institucional (la guía, el afiche, el informe) más, si acaso, un zoom discursivo en secuencias puntuales. Declara el enfoque dominante.