
El poder no es solo un recurso que se tiene: es una relación psicosocial que organiza la mirada, la voz y el lugar de cada quien. La psicología social comunitaria lo estudia porque define cómo se percibe la injusticia, cómo se construyen las creencias que la justifican y bajo qué condiciones las personas se organizan para transformarla.
Poder, inequidad y acción colectiva: del reparto desigual de recursos a la movilización comunitaria por la justicia social.
1. El poder como fenómeno psicosocial
En psicología social el poder se define como la capacidad asimétrica de una persona, grupo o estructura para influir en la conducta, los pensamientos o las emociones de otra persona o grupo, incluso frente a resistencia. Lo que lo vuelve un fenómeno psicosocial, y no meramente político, es que opera a través de relaciones cotidianas: en la familia, en el aula, en el barrio, en la consulta, en la organización laboral. Tres rasgos lo distinguen:
- Es relacional: no existe "el poderoso" en abstracto; existe una relación entre quien influye y quien es influido.
- Es asimétrico: implica diferencias reales en el acceso a recursos, sanciones, reconocimientos o decisiones.
- Es legitimado en distinto grado: el mismo acto de poder (sancionar, premiar, decidir) cambia de sentido si la persona objetivo lo reconoce como justo o no.
Definición clave. Poder social: capacidad estructural e interpersonal de una parte para producir efectos sostenidos en la conducta, cognición o afecto de otra parte, mediante el control de recursos valorados y de sanciones (French & Raven, 1959).
La diferencia entre "tener un recurso" y "tener poder" es que el recurso se convierte en poder solo cuando la otra parte depende de él o lo reconoce como relevante. Un salario alto es un recurso; un salario alto en un contexto de desempleo masivo es poder. Un título profesional es un recurso; en una consulta médica es poder experto.
Las cinco bases del poder (French & Raven, 1959)
John French y Bertram Raven publicaron en 1959 una taxonomía que sigue siendo la columna vertebral de la psicología social del poder en relaciones. Distinguieron cinco bases que se solapan pero que tienen efectos psicosociales diferentes: no es lo mismo obedecer por miedo que hacerlo por respeto o por identificación afectiva.
| Base | Origen de la influencia | Reacción típica del otro | Ejemplo comunitario |
|---|---|---|---|
| Coercitivo | Capacidad de sanciones, castigos o privaciones. | Obediencia por miedo, resentimiento, ocultamiento. | Una junta vecinal que amenaza con denunciar a familias inquilinas. |
| De recompensa | Capacidad de entregar bienes, ayudas o favores valorados. | Conformidad calculada, búsqueda de cercanía. | Una fundación que reparte becas entre organizaciones que "no molestan". |
| Legítimo | Reconocimiento de un derecho o autoridad instituida. | Cumplimiento por deber, a veces con cuestionamiento moral. | El cargo de presidenta de una asamblea reconocida por el municipio. |
| De experto | Conocimiento técnico o saber acreditado. | Confianza, deferencia cognitiva, delegación. | El equipo de salud comunitaria que orienta a una comunidad sobre agua apta para consumo. |
| De referencia | Identificación afectiva, carisma o admiración. | Imitación, adhesión, deseo de pertenencia. | Una líder barrial que convoca por su trayectoria y su coherencia. |
Las cinco bases no son magnitudes equivalentes. El poder coercitivo produce obediencia pero erosiona la relación; el de referencia puede sostenerse incluso sin recursos materiales. Una psicóloga comunitaria que trabaja en territorio reconoce a diario esta diferencia: cambiar un comportamiento por amenaza no es lo mismo que lograrlo por credibilidad técnica, y no es lo mismo que lograrlo por afecto y confianza acumulados.
Imagina el poder como una llave inglesa: con la misma llave puedes apretar un tornillo a la fuerza (coerción), aceitarlo para que gire solo (recompensa), sostenerlo porque hay un manual que te autoriza a hacerlo (legitimidad), saber dónde está el tornillo correcto (experto) o porque la otra persona te pidió que lo hicieras en su nombre (referencia). La herramienta es parecida; el tipo de relación que se establece es muy distinto.
2. Dominación social: cómo se sostienen las jerarquías entre grupos
Las cinco bases de French y Raven describen relaciones interpersonales. Cuando el foco pasa a los grupos — clase, género, etnia, nación — entran en juego otros mecanismos. La Teoría de la Dominancia Social (Social Dominance Theory, SDT), formulada por Jim Sidanius y Felicia Pratto en 1999, propone que las sociedades humanas tienden a organizar jerarquías entre grupos, y que estas jerarquías se mantienen por tres clases de procesos que se retroalimentan:
- Discriminación y agregación institucional: las instituciones (escuelas, mercados, sistemas judiciales) distribuyen diferencialmente recursos positivos y negativos según el lugar que cada grupo ocupa en la jerarquía.
- Comportamiento individual asimétrico: las personas, en tanto miembros de grupos dominantes y dominados, actúan de forma distinta hacia dentro (con favoritismo endogrupal) y hacia fuera (con distancia, prejuicios o agresión).
- Orientación a la Dominancia Social (SDO): una disposición individual, aprendida, que mide el grado en que una persona desea y justifica que los grupos se mantengan jerarquizados. Quienes puntúan alto en SDO tienden a preferir políticas que sostienen la desigualdad; quienes puntúan bajo prefieren políticas igualitarias.
La SDO no es innata ni fija. Se aprende en la socialización y varía con el contexto: una misma persona puede puntuar alto en un examen de SDO si la pregunta se encuadra en términos de seguridad pública, y bajo si se encuadra en términos de justicia social. Esto es clave para la psicología comunitaria: si la orientación se aprende, también puede desaprenderse, y la intervención psicosocial tiene ahí un espacio real.
Trampa de parcial · SDT no es lo mismo que etnocentrismo
La Teoría de la Dominancia Social no afirma que las personas de los grupos dominantes "odian" a los grupos subordinados. Afirma que las jerarquías grupales se sostienen en gran medida mediante mecanismos institucionales, hábitos y disposiciones internalizadas (la SDO), no solo por prejuicio consciente. En un examen, evita confundir SDT con una teoría del prejuicio clásico.
3. Inequidad y percepción de injusticia
El poder desigual produce inequidad: distribuciones sistemáticas de recursos, derechos y cargas que no se corresponden con las necesidades, los aportes ni los esfuerzos de las personas. Pero la inequidad, como fenómeno psicosocial, no actúa por sí sola: actúa a través de la percepción de las personas y de las creencias que la justifican.
Teoría de la equidad (Adams, 1963)
J. Stacy Adams propuso en 1963 que las personas evalúan su situación comparando dos razones: la suya propia (mis resultados / mis aportes) y la de una persona de referencia (sus resultados / sus aportes). Cuando las razones son similares, la persona experimenta equidad. Cuando son dispares, experimenta tensión. La hipótesis central es contraintuitiva: la inequidad duele tanto cuando uno recibe de menos como cuando recibe de más; en este último caso también hay motivación para restablecer el equilibrio, a veces devolviendo recursos o dejando de cooperar.
La "persona de referencia" puede ser otra persona concreta, un grupo, una expectativa internalizada o una comparación temporal (uno mismo en el pasado). Esto vuelve a la teoría muy útil para pensar la inequidad comunitaria: no basta medir promedios, hay que preguntar con quién se compara cada quien.
Aprendizaje de la justicia (Walster y Berscheid)
Ellen Walster y Ellen Berscheid, junto con otros colaboradores, ampliaron la propuesta de Adams integrando el principio de aprendizaje de la justicia: las personas aprenden, desde la infancia, qué se considera "justo" en su entorno. Ese aprendizaje moldea las expectativas y las comparaciones. Una persona socializada en un entorno altamente meritocrático reaccionará distinto a la inequidad que una socializada en un entorno comunitario con fuertes lazos. Esto no convierte a la justicia en "subjetiva" en sentido débil: hay condiciones estructurales de inequidad que existen con independencia de que alguien las perciba; pero la movilización requiere que la inequidad sea vivida como injusticia.
Trampa de parcial · inequidad objetiva no es injusticia subjetiva
Una distribución puede ser estructuralmente inequitativa y, sin embargo, no activar protesta si las personas la perciben como natural, merecida o difícil de revertir. Esto no niega la inequidad; muestra que la acción colectiva necesita un componente cognitivo-afectivo: la vivencia de injusticia. Examen: si te preguntan "¿basta con medir la inequidad para explicar la protesta?", la respuesta es no.
Las creencias legitimatorias del sistema
John Jost y Mahzarin Banaji propusieron en 1994 la Teoría de la Justificación del Sistema (System Justification Theory): las personas tienden a sostener, defender y racionalizar el statu quo, incluso cuando ese statu quo las perjudica. Las creencias que cumplen esa función son las creencias legitimatorias: ideas como "el esfuerzo rinde de forma habitual", "cada quien tiene lo que se merece", "las cosas son como son porque algo habrán hecho" o atribuciones del tipo "la pobreza se debe a la falta de voluntad".
Estas creencias no son trastornos cognitivos: son procesos adaptativos que reducen la disonancia de vivir en un sistema percibido como legítimo. El problema psicosocial aparece cuando esas creencias inmovilizan: vuelven difícil reconocer la injusticia, organizarse y exigir cambios. En contextos de pobreza estructural, por ejemplo, la interiorización del merecimiento puede operar como un mecanismo de mantenimiento del orden que, paradójicamente, es compartido por personas de los grupos subalternizados.
4. La desventaja cognitiva del privilegio (Fiske, 2010)
Susan Fiske y su equipo han documentado un fenómeno contraintuitivo al que suele llamarse desventaja cognitiva del privilegio o, en su expresión más citada, cognitive disadvantage of the high-power. La idea central es la siguiente: tener poder sostenido cambia cómo se procesa la información social, y no necesariamente para bien.
¿En qué consiste exactamente?
- Menor empatía cognitiva: las personas con alto poder muestran más dificultades para tomar la perspectiva del otro, predecir sus estados mentales o atribuirle complejidad interna.
- Mayor estereotipado: tienden a procesar a las personas de bajo estatus como miembros de una categoría, no como individuas. Recuerdan menos los rostros, atribuyen menos estados mentales internos.
- Atención descentrada: las personas con alto poder miran más el entorno en general y menos los detalles concretos de quien tienen enfrente. Las personas con bajo poder, en cambio, muestran mayor precisión perceptiva hacia las caras y los matices del otro, porque necesitan leer al poderoso para anticipar consecuencias.
El hallazgo se ha replicado tanto en laboratorio (con asignaciones experimentales de poder) como en campo (con estatus ocupacional, género y etnia). Para la psicología social comunitaria importa una implicación: las personas en posición de poder estructural (políticas, técnicas, profesionales, directivas) tienen menos herramientas espontáneas para leer la situación de una comunidad, no más. Esto obliga a diseñar dispositivos participativos, escucha sostenida y co-construcción de diagnósticos, en lugar de esperar que la sola posición técnica baste.
Quien está de forma habitual arriba mira el mapa; quien está en el territorio conoce los senderos. El privilegio ofrece panorámica, pero emborrona los detalles. Por eso las metodologías participativas de la psicología comunitaria insisten en no sustituir la voz de la comunidad por la lectura técnica del experto: la precisión perceptiva no se acumula con el cargo, se construye con la presencia sostenida.
5. Acción colectiva: cómo se mueve la gente
Definición clave. Acción colectiva: conducta intencional de un grupo, coordinada o coordinada mínimamente, orientada a transformar una condición compartida que se percibe como injusta. Incluye desde una movilización barrial hasta una huelga, una marcha, una campaña de salud comunitaria o un litigio estratégico.
Durante décadas la psicología social estudió por separado las emociones, las actitudes y los movimientos sociales. Martijn van Zomeren, Sabrina Saguy y otros colaboradores propusieron en 2008 un modelo integrador conocido como SIMCA (Social Identity Model of Collective Action). Su hipótesis es que la participación en acción colectiva se predice por la combinación de tres caminos, que pueden reforzarse entre sí:
- Percepción de injusticia: la situación se vive como inmerecida, evitable y producto de decisiones humanas, no del destino.
- Eficacia de grupo: la creencia de que el grupo puede actuar y de que la acción conjunta tiene probabilidad razonable de producir un cambio. Sin esta creencia, aunque la injusticia duela, no hay movimiento.
- Identidad social: el sentirse parte de un "nosotros" cuya dignidad y cuyo futuro están en juego. La identidad da el para quién de la acción: se actúa porque somos parte de un colectivo afectado.
El modelo no es sumativo simple: una alta eficacia sin injusticia puede generar activismo "técnico"; una injusticia intensa sin eficacia produce frustración e individualización del daño; una identidad fuerte sin injusticia ni eficacia produce pertenencia sin movilización. El punto de ignición surge cuando los tres factores se articulan.
Tarjeta SIMCA · los tres caminos hacia la acción
- I de Injusticia percibida: la inequidad se lee como ilegítima.
- E de Eficacia de grupo: la acción conjunta puede cambiar algo.
- I de Identidad social: hay un "nosotros" cuya dignidad está en juego.
Mnemotecnia: I-E-I, las tres llaves de la movilización. Si falta una, la llave no gira; si las tres encajan, se mueve lo que parecía inmóvil.
6. Empoderamiento psicológico (Zimmerman, 1995)
Marc Zimmerman propuso en 1995 una de las conceptualizaciones más citadas del empoderamiento psicológico. Frente a enfoques que lo reducen a "dar poder" desde fuera, Zimmerman lo entiende como un proceso que ocurre en tres planos que se articulan:
| Componente | Qué cambia en la persona | Cómo se observa en una comunidad |
|---|---|---|
| Intrapersonal | Cómo se piensa a sí misma: autoeficacia, control percibido, conciencia crítica, motivación. | Vecinas que pasan de "no podemos" a "nosotros podemos si nos organizamos". |
| Interaccional | Comprensión del entorno sociopolítico y de los recursos, derechos y opciones existentes. | Conocimiento de qué se puede exigir al municipio, qué derechos hay, qué recursos hay y cómo acceder a ellos. |
| Componente (conductual) | Participación efectiva en acciones comunitarias y políticas. | Asambleas, comisiones, presupuestos participativos, comisiones de salud, defensa ante autoridades. |
El modelo es clave porque separa el proceso psicológico de los resultados. Una comunidad puede haber ganado una demanda concreta (resultado) sin haber pasado por un proceso de empoderamiento (por ejemplo, si la victoria llegó "desde arriba"). También puede estar transitando un proceso de empoderamiento profundo sin haber ganado todavía batallas materiales concretas. La psicología comunitaria trabaja en el proceso, no solo en el resultado.
Tarjeta EIC · los tres planos del empoderamiento
- E intrapersonal: cambia la percepción de sí.
- I interaccional: cambia la lectura del entorno.
- C componente: cambia la acción concreta.
Mnemotecnia: E-I-C, el empoderamiento se siente, se entiende y se hace. Los tres verbos van juntos.
Trampa de parcial · empoderamiento no es lo mismo que "dar" poder
El empoderamiento psicológico no es una transferencia de poder que un profesional hace a una comunidad. Es un proceso que se construye con la comunidad y que pasa por los tres planos. En examen, evita frases del tipo "el psicólogo empodera a la comunidad"; es más preciso decir "acompaña un proceso de empoderamiento" o "facilita condiciones para que el proceso ocurra".
7. Mirada latinoamericana: psicología de la liberación
Ignacio Martín-Baró, psicólogo jesuita salvadoreño asesinado en 1989, formuló a lo largo de la década de 1980 — y quedó compilado en Hacia una psicología de la liberación (1986) — una propuesta que sigue siendo el marco de referencia obligado para pensar la psicología social comunitaria en América Latina. Su punto de partida es un diagnóstico: la psicología académica dominante fue pensada para sociedades centrales, estables y de mercado consolidado; al transplantarse a sociedades latinoamericanas marcadas por la pobreza estructural, la violencia política y la dependencia, sus categorías se vuelven ciegas a los problemas más urgentes.
De ahí derivan tres principios:
- Compromiso con los sectores populares: la psicología no es neutral; se hace desde un lugar social. La opción por los sectores empobrecidos y excluidos no es un sesgo, es un objeto.
- Transformación social como horizonte: el objetivo no es solo describir o ajustar personas a un orden dado, sino contribuir a condiciones que hagan posible una vida digna. La psicología comunitaria no es un paliativo.
- Construcción de una psicología propia: producir categorías, métodos e instrumentos desde la realidad latinoamericana, no solo importar los del Norte. Esto incluye repensar qué es "salud mental", qué es "participación", qué es "comunidad" en contextos de migración, exclusión y memoria del conflicto.
El legado de Martín-Baró dialoga directamente con lo visto en este apunte: el poder no se entiende fuera de la estructura social; la inequidad se mide también por las voces que se acallan; la acción colectiva se sostiene en una identidad negada que se reconstruye; el empoderamiento es un proceso, no una concesión. En contextos latinoamericanos, la psicología social comunitaria trabaja sobre el lazo entre la vivencia personal y la determinación social.
Tarjeta PRO-LIB · los tres principios de la psicología de la liberación
- P de Popular: opción por los sectores populares.
- R de Revolución social: horizonte de transformación.
- O de Originalidad: producción de conocimiento desde y para América Latina.
Mnemotecnia: PRO, como en "a favor de" — la psicología de la liberación no describe desde lejos; se pone a favor de quien más lo necesita.
8. Integración: cómo se conectan los conceptos
Las cinco bases de French & Raven describen cómo opera el poder a escala interpersonal. La teoría de Sidanius y Pratto muestra cómo esas relaciones se agregan y se institucionalizan en jerarquías grupales. La teoría de la equidad, junto con la de la justificación del sistema, explica por qué la inequidad puede pasar desapercibida o justificarse, y por qué algunas personas sí la viven como injusticia. La investigación de Fiske advierte que la posición de privilegio deteriora la lectura del otro. El modelo SIMCA de van Zomeren identifica los tres factores que convierten la injusticia en movilización. Zimmerman precisa que esa movilización se sostiene si construye empoderamiento en sus tres planos. Y Martín-Baró enmarca todo esto en una tarea histórica: una psicología que no se limite a describir el sufrimiento, sino que se comprometa con su transformación.
Para el parcial
- Diferencia entre las cinco bases de French & Raven: coercitivo, de recompensa, legítimo, de experto y de referencia; recuerda que cada una produce un tipo distinto de obediencia.
- Teoría de la Dominancia Social (Sidanius & Pratto, 1999): jerarquías grupales mantenidas por instituciones, comportamiento individual asimétrico y Orientación a la Dominancia Social (SDO).
- Teoría de la equidad (Adams, 1963): comparación de razones resultados / aportes; inequidad duele en ambas direcciones.
- Aprendizaje de la justicia (Walster y Berscheid): la equidad se construye socialmente desde la infancia.
- Creencias legitimatorias (Jost & Banaji): justificaciones del sistema que reducen la movilización.
- Desventaja cognitiva del privilegio (Fiske, 2010): el alto poder reduce empatía, aumenta estereotipado y descentra la atención social.
- Modelo SIMCA (van Zomeren et al., 2008): acción colectiva = injusticia + eficacia de grupo + identidad social (I-E-I).
- Empoderamiento psicológico (Zimmerman, 1995): tres planos intrapersonal, interaccional y componente (E-I-C).
- Psicología de la liberación (Martín-Baró, 1986): compromiso popular, transformación social y producción de conocimiento propio.
Autoevaluación 1 · Las cinco bases del poder
Pregunta: Una junta vecinal decide a qué organizaciones del barrio se les permite usar el salón comunitario. El presidente no tiene dinero para premiar ni para sancionar, pero las organizaciones lo escuchan porque ha dirigido la junta por muchos años y "de forma habitual dice cosas sensatas". ¿Qué base del poder de French & Raven describe esta situación con mayor precisión?
Respuesta: Poder de experto, aunque también participan elementos de poder legítimo (cargo) y de referencia (trayectoria). Lo decisivo aquí es que las organizaciones lo obedecen porque lo perciben como alguien que sabe y cuya lectura del barrio es fiable. Si la obediencia fuera solo por el cargo, sería legítimo; si fuera por afecto personal, sería de referencia; si dependiera de favores materiales, sería de recompensa. Ninguna de las tres últimas se sostiene en este caso.
Autoevaluación 2 · Inequidad y justificación del sistema
Pregunta: En un barrio, las personas entrevistadas explican la acumulación de basura en ciertas calles como "porque sus vecinos son sucios y no les importa". Un análisis psicosocial comunitario, ¿cómo lee esta explicación?
Respuesta: Como una creencia legitimatoria del sistema (en el sentido de Jost y Banaji): la explicación individualiza un problema estructural —el servicio municipal de recolección— atribuyéndolo a disposiciones morales de los vecinos. Esta atribución reduce la disonancia de vivir en un entorno deteriorado por decisiones que no dependen de los vecinos, pero también bloquea la lectura de la injusticia y, por tanto, la organización para exigir el servicio.
Autoevaluación 3 · Acción colectiva
Pregunta: Una comunidad sufre cortes de agua frecuentes. Un grupo de vecinas quiere organizar una denuncia colectiva, pero varias dicen "de nada sirve, ya hemos reclamado antes y nada cambia". Según van Zomeren et al. (2008), ¿qué variable del modelo SIMCA está fallando?
Respuesta: La eficacia de grupo. La percepción de injusticia está presente (hay un daño concreto), y la identidad social puede estarlo (un "nosotros" afectado), pero la creencia de que la acción conjunta tiene probabilidad razonable de producir un cambio es baja. Sin eficacia, aunque haya dolor, el modelo predice que la movilización no despegará. La tarea psicosocial comunitaria pasa por reconstruir experiencias previas de eficacia colectiva, visibilizar victorias pequeñas y mostrar caminos concretos de acción.
Autoevaluación 4 · Empoderamiento y psicología de la liberación
Pregunta: Una organización comunitaria gana una demanda contra el municipio que obliga a instalar agua potable. Sin embargo, en una entrevista grupal las propias vecinas dicen que ellas "rara vez habrían podido solas". ¿Se produjo empoderamiento psicológico en el sentido de Zimmerman (1995)? ¿Por qué?
Respuesta: El resultado material es claro (hay agua), pero el proceso de empoderamiento parece haber sido débil. En el plano intrapersonal, persiste baja autoeficacia ("rara vez habríamos podido solas"); en el plano interaccional, no se observa apropiación del camino legal usado ni de los derechos que estaban en juego; en el plano componente, la participación efectiva en la demanda fue limitada. Zimmerman distingue el resultado del proceso. Una psicología social comunitaria comprometida con la transformación social (en línea con Martín-Baró) trabaja para que los tres planos del empoderamiento se articulen, de modo que la próxima disputa encuentre a la comunidad con más herramientas y menos dependencia del apoyo externo.