
Cuaderno de Pensamiento Sistémico y Complejidad · Apunte 78
Antes de una fórmula hay una decisión sobre cómo mirar. Si separas, ves piezas. Si vuelves a juntar, ves tejido. Edgar Morin lo dijo de un modo que cabe en una línea: el problema de la ciencia moderna no fue equivocarse al medir, fue equivocarse al decidir cómo se mira. Este apunte acompaña ese giro: del paradigma de simplificación al pensamiento complejo.
1. El paradigma con el que empezaste a pensar
Cuando aprendiste a separar variables en una ecuación, a aislar un reactivo o a dividir un problema en pasos, te apoyaste en un paradigma de simplificación. No es un error: es un modo de conocer que la ciencia moderna afinó durante cuatro siglos. La consigna cartesiana del siglo XVII, dividir cada dificultad en tantas partes como se pueda para resolver con más claridad, dejó una huella tan profunda que todavía organiza aulas, papers y, a menudo, las preguntas con las que un estudiante aborda un fenómeno humano.
Tres movimientos sostienen ese paradigma, y conviene nombrarlos uno por uno porque aparecen en una respuesta bien armada.
Disyunción. Separar lo que no es lo mismo para estudiarlo con precisión. La biología se separa de la física, la psicología se separa de la sociología, lo afectivo se separa de lo cognitivo, lo individual se separa de lo colectivo. Lo que se gana: rigor de objeto. Lo que se pierde: las costuras entre dominios, que suelen ser el lugar donde un fenómeno se decide.
Reducción. Explicar lo complejo por lo simple. Entender la conducta a partir de respuestas neuronales, la cognición a partir de cómputos, lo social a partir de decisiones individuales. Lo que se gana: predicción operativa. Lo que se pierde: lo que sólo aparece cuando las piezas dialogan entre sí, es decir, lo que ninguna pieza sostiene sola.
Abstracción que deja fuera al observador. Una ecuación describe su objeto; quien escribe la ecuación queda fuera del dibujo. Lo que se gana: replicabilidad. Lo que se pierde: la lección de la mecánica cuántica y de la psicología del observador, a saber, que la pregunta misma modifica lo observado y que esta modificación forma parte del fenómeno.
Estos tres movimientos son útiles en su nivel. El punto de Morin no es invalidarlos, es señalar que no son la última palabra sobre cómo conocer lo vivo, lo humano y lo histórico.
2. Tres síntomas donde la simplificación se queda corta
Hay fenómenos en los que el mapa por piezas deja fuera lo decisivo. Tres síntomas sirven para detectarlos en un parcial o en una lectura crítica. Si recuerdas estos tres, ya tienes medio camino andado.
2.1 Interacciones no lineales. Si subir una variable X produce una respuesta, pero al subirla de más la respuesta se invierte o desaparece, no puedes aislar X del sistema. El efecto depende del estado de las demás variables. Un ansiolítico puede calmar a una persona y desregular a otra con el mismo compuesto: la diferencia está en la red en la que se inscribe la molécula. La simplificación asume linealidad; la complejidad trabaja con curvas que se acoplan y modifican su forma según el contexto. Cuando el efecto depende de la dosis y del estado del sistema, la pregunta correcta no es cuánto, sino cuánto en este sistema y en este momento.
2.2 Emergencia. Una bandada de estorninos cambia de forma en el aire sin que exista un director. La propiedad de virar de forma sincronizada no está en ningún estornino individual; aparece cuando los estorninos se ven entre sí. Decir que la bandada es la suma de estorninos individuales es un razonamiento de piezas: la bandada es algo más que una suma. En psicología pasa igual: la dinámica de un grupo no se explica sumando conductas individuales, porque la conducta de cada miembro cambia al estar con otros, y ese cambio es parte de lo que se quiere estudiar.
2.3 Incertidumbre irreducible. En el paradigma de simplificación, la incertidumbre es ruido que se limpia con más datos. Morin (2007) propone algo más modesto: la incertidumbre forma parte del conocimiento de fenómenos vivos, históricos y sociales. La predicción meteorológica a diez días no es un fallo del método: es el techo del método. La economía no puede anticipar crisis con precisión porque los agentes económicos aprenden y modifican su conducta con cada nueva información. La complejidad trabaja con la incertidumbre, no contra ella, y eso cambia la pregunta: ya no se trata de eliminar la incertidumbre, sino de manejarla con criterio.
Estos tres síntomas no son quejas contra la ciencia: son avisos de que ciertos fenómenos no caben en el modo de mirar por piezas. Ahí es donde aparece el pensamiento complejo.
3. Von Bertalanffy, el antecedente que hay que nombrar con cuidado
Ludwig von Bertalanffy (1968) formuló la Teoría General de Sistemas como una crítica a la fragmentación disciplinar. Su aporte central fue el estudio de sistemas abiertos, que intercambian materia, energía e información con su entorno, frente a los sistemas clausurados de la termodinámica clásica. Esa apertura ya contiene una idea fuerte: para entender un sistema, hay que mirar el flujo con el ambiente, no sólo la estructura interna.
Esa diferencia se suele pasar por alto en los parciales. Bertalanffy aporta un vocabulario sistémico (sistema, ambiente, frontera, homeostasis) y una herramienta conceptual (sistemas abiertos). Morin toma ese vocabulario y lo lleva más lejos: incluye al observador dentro del sistema observado, asume la incertidumbre como rasgo y opera con principios de pensamiento más que con leyes formales.
4. El giro de Morin: complejidad restringida frente a complejidad general
Morin distingue dos usos de la palabra complejidad, y la confusión entre ambos es la primera trampa seria para el parcial (Morin, 2007). Conviene separarlos desde el primer minuto de la respuesta.
La complejidad restringida designa problemas cuya solución se puede formalizar en modelos computables, algoritmos o simulaciones. La cantidad de combinaciones puede ser enorme, pero las reglas son claras: el ajedrez, la criptografía, ciertos problemas de optimización combinatoria. Aquí la complejidad se mide en bits, en tiempo de cómputo, en pasos de algoritmo. Es una complejidad técnica, y tiene su lugar.
La complejidad general designa un modo de pensar que no se agota en un modelo computable: un tejido de relaciones, incertidumbres, antagonismos y emergencias, en el que el observador forma parte del fenómeno. Un sujeto que investiga su propia conducta es un nodo dentro de lo que investiga. Una cultura que se describe a sí misma no puede describirse desde fuera del modo en que se describe. Una terapia cambia al paciente mientras intenta entenderlo.
Por eso la complejidad general requiere principios de pensamiento, no algoritmos. Y esos principios son la marca de Morin en el campo de la epistemología.
5. Mnemotecnia central: D-R-H
Una forma de no olvidar los principios del pensamiento complejo es recordar el acrónimo D-R-H, por tres principios que Morin repite a lo largo de sus obras educativas (Morin, 1999; Morin, 2007). Funciona como un mapa mental para sostener la respuesta sin enumerar a secas.
D-R-H
D de Diálogo. Dos lógicas que se sostienen a la vez sin reducirse una a la otra. Orden y desorden dialogan: en una conversación hay reglas gramaticales (orden) y surgen palabras inesperadas (desorden) que reorganizan el sentido. Eliminar una mata a la otra. La dialogica moriniana no es una síntesis tibia: es la coexistencia activa de lógicas que se necesitan mutuamente para producir algo nuevo.
R de Recursividad. La causa se vuelve efecto, y el efecto alimenta la causa. Un grupo cohesionado cuida a sus miembros; los miembros cuidados sostienen la cohesión. El bucle no es un círculo vicioso: es un bucle productivo en el que la salida alimenta la entrada. Pensar recursivamente es dejar de buscar la causa primera y aprender a mirar cómo se sostienen mutuamente los elementos del fenómeno.
H de Holograma. La parte contiene información del todo, y el todo se reconoce en cada parte. Una célula tiene el ADN del organismo; una neurona sola no piensa, pero la red neuronal del cerebro piensa. El principio hologramático cuida una intuición decisiva: cuando recortas una parte, no recortas un fragmento, recortas un fragmento del todo. La metáfora viene del holograma físico: cada placa del holograma contiene la imagen entera, sólo que con menos resolución.
6. Por qué este giro importa en psicología
En psicología, el paradigma de simplificación dio herramientas finas: la psicología experimental aisló variables, la psicometría construyó instrumentos, la neurociencia mapeó correlatos. Nada de eso se pierde. Lo que el giro de Morin añade es la pregunta por los fenómenos que esas herramientas no captan bien: la vivencia subjetiva, la relación terapéutica, el contexto cultural, el cambio a lo largo del tiempo, la multidimensionalidad de una crisis personal.
Un caso clínico lo muestra sin necesidad de tesis: una persona consulta por insomnio. Bajo el paradigma de simplificación, se busca la variable (estrés laboral, higiene del sueño, café, hormonal) y se trata por separado. Bajo complejidad general, se mira el bucle: el insomnio alimenta la ansiedad, la ansiedad alimenta el insomnio, la red social se reconfigura, la persona modifica su relación con el trabajo y con su cuerpo. Tratar una sola variable a la vez puede dejar intacto el bucle. La diferencia no es de métodos por separado, es de lectura del fenómeno.
Esa lectura es la que enseña el pensamiento complejo de Morin: religar lo que la disyunción separó, asumir la incertidumbre, incluir al clínico y al paciente como parte del campo observado, trabajar con la emergencia más que contra ella.
7. Tabla de contraste: simplificación frente a complejidad general
| Dimensión | Paradigma de simplificación | Pensamiento complejo (Morin) |
|---|---|---|
| Operación de base | Disyunción y reducción. | Religación y distinción sin separación. |
| Tipo de explicación | Una variable a la vez, causalidad lineal. | Bucles recursivos, emergencias, antagonismos. |
| Papel del observador | Externo, neutral, replicable. | Incluido en la observación; la pregunta modifica lo estudiado. |
| Tratamiento de la incertidumbre | Ruido a reducir con más datos. | Rasgo del fenómeno a asumir. |
| Imagen del conocimiento | Mapa callejero por piezas. | Mapa de flujos y relaciones. |
| Criterio de rigor | Aislar y replicar. | Articular partes, conjunto y contexto. |
| Tipo de herramienta | Modelos lineales, experimentos controlados. | Diálogo de saberes, casos, modelos cualitativos y cuantitativos. |
Las dos columnas no son dos equipos que se enfrentan: la simplificación es una operación necesaria dentro del pensamiento complejo. Distinguir forma parte de pensar lo complejo. El cambio no es tirar el rigor, es subir el nivel al que el rigor se aplica.
8. Trampa de parcial
4 trampas que se cobran el punto
1. Complejidad no es complicación. "Complicado" significa "con muchas piezas". Un motor de avión es complicado, no complejo: lo desarmas, lo entiendes y lo vuelves a armar sin que el conjunto cambie su forma. "Complejo", en sentido moriniano, significa "tejido de relaciones" donde las partes se modifican entre sí y aparecen propiedades nuevas. Decir "la conducta es compleja porque hay muchos factores" es complicación, no complejidad moriniana. La cantidad de variables no convierte un fenómeno en complejo; lo complejo nace de cómo se acoplan las variables.
2. Pensamiento complejo no es teoría del caos. La teoría del caos (desarrollada por Lorenz, Mandelbrot y otros) es un formalismo matemático con condiciones precisas: sensibilidad a condiciones iniciales, atractores extraños, geometría fractal. El pensamiento complejo de Morin es un método de pensamiento, no un formalismo. Comparten la sensibilidad a lo no lineal, pero van por caminos distintos: el caos se aplica a modelos con ecuaciones, Morin se aplica a la manera de formular preguntas sobre lo vivo, lo humano y lo histórico. Mezclarlos en una respuesta baja nota. Para el detalle técnico de caos, el apunte 546 es la referencia.
3. Complejidad restringida no es complejidad general. La complejidad restringida cabe en algoritmos. La complejidad general incluye al observador y a la incertidumbre, y no se agota en un modelo computable. Si en el parcial te preguntan por Morin, la palabra "algoritmo" no es la que abre el camino: la que abre el camino es "principios de pensamiento" (Diálogo, Recursividad, Holograma). Confundir los dos niveles es la forma más rápida de quedar a medio gas en la respuesta.
4. Morin no es Bertalanffy. Bertalanffy es Teoría General de Sistemas, con foco en sistemas abiertos y propiedades como equifinalidad y homeostasis. Morin es pensamiento complejo, con foco en religar incluyendo al observador y asumir la incertidumbre. Confundirlos es un error de genealogía: el primero es sistémico, el segundo es a la vez sistémico y epistemológico. Para Bertalanffy a fondo, el apunte 1084.
9. Para el parcial
- Cuando la pregunta mencione a Morin, aclara primero si hablas de complejidad restringida o de complejidad general. La precisión aquí decide el punto.
- Si te piden contrastar paradigmas, ancla la respuesta en la operación de base: disyunción y reducción frente a religación con distinción sin separación.
- Usa la mnemotecnia D-R-H (Diálogo, Recursividad, Holograma) para sostener los tres principios del pensamiento complejo sin enumerarlos a secas.
- Si te piden un ejemplo, evita el collage: un caso bien seguido (un grupo, una conversación, una crisis, una sesión clínica) sostiene más que tres casos a medias.
- Cuando aparezca la palabra "complicado" en el enunciado, tradúcela a "complejo" sólo si el fenómeno tiene tejido de relaciones. Si no, dilo: complicación no es complejidad.
- Si el ítem habla de formalismos (algoritmos, modelos computables, simulaciones), es complejidad restringida. Si habla de observador, incertidumbre y antagonismos, es complejidad general.
- Si la pregunta pide genealogía, no aplastes a Bertalanffy con Morin: di "Bertalanffy aporta el marco sistémico, Morin lleva el giro a complejidad general e incluye al observador". Esa frase resume en una línea lo que el apunte desarrolla.
10. Autoevaluación
1. ¿Cuál es la diferencia entre complejidad y complicación?
Complicación es cantidad de piezas que se pueden separar y volver a juntar sin que el conjunto pierda su forma. Complejidad, en sentido moriniano, es tejido de relaciones donde las partes se modifican entre sí y aparecen propiedades que no están en ninguna parte aislada. Una máquina complicada se desarma y se vuelve a armar; un fenómeno complejo se desarma mal, porque al separar las relaciones se pierde lo que se quería estudiar. La cantidad no convierte un caso en complejo; lo convierte en complicado.
2. ¿Por qué el pensamiento complejo no es teoría del caos?
Porque el caos es un formalismo matemático con condiciones precisas (sensibilidad a condiciones iniciales, atractores, geometría fractal), mientras que el pensamiento complejo de Morin es un método de pensamiento que trabaja con incertidumbres, emergencias y observador incluido. Comparten el rechazo del reduccionismo ingenuo, pero el caos se aplica a modelos con ecuaciones; Morin se aplica a la manera de formular preguntas sobre lo vivo, lo humano y lo histórico. Si en un examen los mezclas, conviene distinguir: caos explica trayectorias; Morin enseña a leerlas.
3. ¿Qué significa complejidad restringida frente a complejidad general?
Complejidad restringida es la que cabe en modelos computables: problemas combinatorios, algoritmos, simulaciones con reglas claras. Complejidad general es la que no se agota en un modelo, porque incluye al observador, la incertidumbre y la multidimensionalidad de lo vivo, lo histórico y lo social. Morin trabaja en la complejidad general; por eso sus principios son principios de pensamiento (Diálogo, Recursividad, Holograma) y no algoritmos. Si la pregunta apunta a Morin, el centro de la respuesta está en la complejidad general.
4. ¿Por qué Morin no es lo mismo que von Bertalanffy?
Porque Bertalanffy construye una Teoría General de Sistemas centrada en sistemas abiertos, con propiedades como equifinalidad y homeostasis, dentro de una tradición sistémica. Morin, además de sistémico, es epistemológico: incorpora al observador dentro del fenómeno, asume la incertidumbre como rasgo y opera con principios de pensamiento más que con leyes formales de sistemas. La diferencia es de nivel: Bertalanffy trabaja sobre los sistemas; Morin trabaja sobre cómo conocemos los sistemas, incluyéndonos en la cuenta.