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Infancia, juventud y violencia — intervención psicosocial

Tesis central del apunte. La intervención psicosocial con infancia y juventud en situación de violencia no consiste en reparar a un niño aislado, sino en leer los sistemas que lo atraviesan (familia, escuela, barrio, institucionalidad) y en activar la ruta legal-protectiva cuando la integridad lo exige. El riesgo es probabilidad, no destino: una acumulación de factores adversos eleva el daño esperable, y la presencia de factoresprotectores puede atenuar la trayectoria. Tres ideas sostienen el resto: el riesgo no es destino, los riesgos se acumulan y el deber de protección se impone a la confidencialidad clínica frente a sospecha fundada de maltrato o abuso sexual.

Bronfenbrenner (sistemas) + Rutter (riesgo/protección) + CDN + Ley 1098/2006 + rutas ICBF = caja de herramientas del apunte.

1. Infancia y juventud en riesgo: marco inicial

Hablar de infancia y juventud en riesgo implica distinguir dos planos que con frecuencia se confunden en el lenguaje cotidiano y, con mayor razón, en la práctica profesional.

En el plano descriptivo, un niño, una niña o un adolescente se encuentra en situación de riesgo cuando enfrenta condiciones personales, familiares, escolares o comunitarias que incrementan la probabilidad de comprometer su desarrollo, su salud mental o su integridad. El término describe, no etiqueta: no se aplica al niño sino al entorno que lo rodea.

En el plano normativo, Colombia adopta la doctrina de la protección integral a través de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN, 1989) y del Código de Infancia y Adolescencia (Ley 1098 de 2006). Esta doctrina desplaza la vieja lectura de "menor en situación irregular" (objeto de tutela) hacia la lectura de "sujeto de derechos" (titular activo con garantías exigibles). La consecuencia operativa es directa: el Estado, la familia y la sociedad comparten corresponsabilidad en la garantía de derechos como vida, salud, educación, integridad personal y recreación.

Definición clave — Situación de riesgo. Según el artículo 39 de la Ley 1098 de 2006, se trata de aquella en la que un niño, una niña o un adolescente tiene probabilidad alta de afectar su integridad o su desarrollo por condiciones personales, familiares, sociales o ambientales que pueden ser superadas con el acompañamiento del Estado. La definición incluye a ambos sexos y a la mayoría de las etapas del ciclo vital hasta los dieciocho años.

Desde la psicología social comunitaria interesa especialmente el riesgo psicosocial: aquel que no reside en el individuo sino en la interacción con su entorno próximo. La pobreza, la exclusión escolar, la violencia barrial, el desplazamiento forzado, la presencia de cuidadores con consumo problemático de sustancias o la falta de redes de apoyo son ejemplos típicos. Cuando dos o más de estos factores coinciden, el efecto sobre el desarrollo rara vez se suma: se multiplica.

Idea-fuerza 1. Riesgo describe el entorno, no a la persona. La CDN y la Ley 1098/2006 obligan a leer cada situación como una falla de las condiciones del entorno, susceptible de corregirse institucionalmente.

2. Factores de riesgo y factores de protección: el modelo de Rutter

Michael Rutter, en su trabajo de los años ochenta y noventa, propuso una distinción que sigue orientando la lectura clínica y comunitaria: factor de riesgo y factor de protección no son extremos de una misma línea, sino variables cualitativamente distintas que interactúan.

Definición clave — Factor de riesgo (Rutter). Variable cuya presencia incrementa la probabilidad de un resultado adverso en el desarrollo. No determina el resultado por sí sola, pero modifica la trayectoria esperada.
Definición clave — Factor de protección. Variable cuya presencia reduce la probabilidad de un resultado adverso, o atenúa su intensidad cuando el riesgo está presente. Los factoresprotectores pueden ser internos (rasgos personales, habilidades cognitivas, regulación emocional) o externos (vínculos afectivos estables, escolarización, redes comunitarias).

La regla operativa del modelo es la siguiente: no es un solo factor el que define la trayectoria, sino la acumulación. Cuando convergen pobreza, cuidador con depresión y violencia intrafamiliar, el efecto combinado excede la suma de las partes. Inversamente, la presencia de un vínculo afectivo estable y predecible puede neutralizar parcialmente el efecto de dos o tres factores de riesgo.

DimensiónFactores de riesgo (ejemplos)Factores de protección (ejemplos)
IndividuoDisregulación emocional, bajo rendimiento escolar, consumo temprano de sustanciasHabilidades socioemocionales, autoestima realista, proyecto de vida
FamiliaViolencia intrafamiliar, negligencia, cuidador con trastorno mental o consumoVínculo afectivo predecible, supervisión no intrusiva, comunicación abierta
EscuelaFracaso escolar, acoso entre pares, deserciónApoyo docente, sentido de pertenencia, programas de habilidades
ComunidadViolencia barrial, ausencia de espacios públicos, desplazamientoRedes de apoyo barriales, organizaciones comunitarias, oferta cultural
InstitucionalAcceso limitado a salud, burocracia fragmentadaRutas articuladas ICBF-comisaría-salud, Defensoría del Pueblo activa
Analogía. Imagina el riesgo como una racha de viento y al niño como una vela. Un solo factor de riesgo es una brisa molesta; dos o tres son una tormenta. Pero una vela bien cortada (vínculos estables, habilidades, red comunitaria) navega de forma más adecuada que una vela mal cortada con viento débil. La metáfora aclara por qué el trabajo psicosocial no busca "eliminar" el riesgo (imposible en muchos contextos) sino robustecer la vela.

Una segunda regla, con frecuencia olvidada, es la distinción entre riesgo y daño. El riesgo describe probabilidad; el daño describe lesión ya instalada. Una intervención adecuada en la fase de riesgo actúa preventivamente; una intervención en fase de daño requiere reparación y suele activar la ruta de protección.

3. Violencia intrafamiliar: detección e intervención

La violencia intrafamiliar abarca toda acción u omisión ejercida por un miembro de la familia contra otro, que atente contra su integridad física, psicológica, sexual o su derecho a una vida libre de violencia. La Ley 1098 de 2006 la considera una forma de vulneración de derechos y, en consecuencia, no es un asunto privado de la familia.

El profesional psicosocial no debe esperar la confirmación judicial de los hechos para actuar: basta la sospecha fundada para activar la ruta. Esta distinción es clave, porque los hechos rara vez se presentan como un cuadro nítido y definido; aparecen mezclados con retractación, ambivalencia del cuidador no agresor y lealtad filial hacia el agresor.

3.1 Tipos de maltrato y señales de alerta

TipoDefinición operativaSeñales de alerta (no exhaustivas)
Maltrato físicoAcción no accidental que causa daño físico o enfermedadLesiones en diferentes estados de cicatrización, fracturas recurrentes, marcas que el niño evita explicar
Maltrato emocional o psicológicoHostilidad verbal constante, amenazas, rechazo, descalificación, exposición a violenciaRetraimiento, autodesvalorización, miedo al cuidador, regresiones conductuales
NegligenciaOmisión de cuidados básicos: alimentación, salud, educación, supervisiónHigiene deficitaria, hambre, inasistencia escolar, accidentes repetidos por falta de supervisión
Abuso sexualContacto sexualizado con un menor por parte de un adulto o alguien con ventaja de poderConocimiento sexual inapropiado para la edad, lesiones genitales, cambios de sueño y alimentación, retraimiento
Exposición a violenciaPresenciar violencia de pareja u otra forma de violencia en el hogarSíntomas de estrés postraumático, imitación de conductas agresivas, somatizaciones

Las señales enumeradas son indicadores, no pruebas. Ninguna por sí sola diagnostica maltrato; la confirmación exige valoración interdisciplinaria y, cuando proceda, investigación institucional.

3.2 La trampa de parcial: denuncia obligatoria y confidencialidad clínica

En un escenario clínico aparece una adolescente de catorce años con lesiones compatibles con agresión sexual. La profesional pregunta: "¿Debo romper la confidencialidad?". La respuesta correcta no depende del consentimiento familiar ni de la gravedad subjetiva percibida: la obligación legal de denuncia prima sobre la confidencialidad clínica. El artículo 12 de la Ley 1098 de 2006 establece el deber de todo ciudadano, y con mayor razón de todo profesional, de poner en conocimiento de la autoridad competente los casos de maltrato o abuso. El secreto profesional cede cuando hay sospecha fundada de vulneración de derechos de un menor. La intervención adecuada consiste en: (a) registrar de manera objetiva la observación clínica sin emitir juicios legales, (b) informar al adulto protector o al adolescente, según el caso, sobre la necesidad de activar la ruta, (c) remitir a la comisaría de familia, al ICBF o a la Fiscalía según corresponda, (d) sostener el acompañamiento psicoterapéutico una vez activada la ruta. Renunciar a la denuncia bajo el argumento de preservar la alianza terapéutica coloca al profesional en riesgo de responsabilidad legal y revictimiza al menor.

Una variante habitual de la trampa consiste en confundir discreción profesional con ocultamiento. Discreción significa comunicar la información solo a quien tenga necesidad funcional de conocerla (comisaría, ICBF, equipo tratante). Ocultamiento significa callar la sospecha ante la autoridad. Lo primero es legítimo; lo segundo configura omisión.

Idea-fuerza 2. En presencia de sospecha fundada de maltrato o abuso sexual, el orden de prelación es: protección del menor, activación de la ruta, acompañamiento. La confidencialidad cede ante la integridad.

4. Rutas de atención y protección en Colombia

El sistema colombiano de protección a la infancia y adolescencia se organiza en cuatro puertas de entrada centrales, con funciones distintas y complementarias. Identificar cuál corresponde a cada caso es la destreza decisional más exigida en la práctica.

  1. Comisaría de Familia. Autoridad administrativa que conoce de las situaciones de violencia intrafamiliar y vulneración de derechos. Puede dictar medidas de protección inmediatas (alimentos, custodia, salida del agresor del hogar). Funciona como puerta de entrada rápida en contextos urbanos.
  2. Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Autoridad nacional de protección. Interviene cuando la vulneración es grave o cuando el niño requiere ubicación en hogar sustituto o medio institucional. Coordina las Defensorías de Familia y las regionales.
  3. Fiscalía General de la Nación. Interviene cuando los hechos configuran delito: violencia intrafamiliar agravada, abuso sexual, explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes (ESCNNA), lesiones personales severas, homicidio.
  4. Sector salud (EPS e IPS). Interviene en la atención clínica de las lesiones físicas y en la valoración psicológica y psiquiátrica. Tiene obligación de reportar la sospecha a la autoridad competente y de activar el protocolo de atención integral en salud para víctimas de violencia sexual.
Idea-fuerza 3. Las cuatro puertas no compiten; se articulan. Una misma situación suele requerir activación simultánea de varias de ellas.

Para el profesional psicosocial, la decisión práctica ante una sospecha fundada sigue un orden estable:

  1. Evaluar la integridad inmediata. Si hay riesgo vital, priorizar atención hospitalaria (urgencias) y notificar simultáneamente a la Fiscalía.
  2. Registrar por escrito. Descripción objetiva de los hechos observados, fecha, hora, persona que informa. Evitar interpretaciones causales en el registro inicial.
  3. Informar al adulto protector. Cuando exista un cuidador no agresor (cuidador protector), compartir la preocupación y la ruta propuesta, salvo que este cuidador sea el agresor o esté coludido.
  4. Notificar a la autoridad competente. Comisaría de Familia para vulneración de derechos sin delito; Fiscalía cuando haya delito; ICBF para coordinación y seguimiento en casos graves.
  5. Sostener el acompañamiento. Mantener el espacio terapéutico mientras el sistema de protección actúa. Evitar que el proceso institucional suspenda la atención clínica.
  6. Documentar y dar por concluido el caso. Al término de la ruta, integrar la información clínica con la institucional para decidir el alta terapéutica o la derivación a proceso de reparación.
Definición clave — Paciente identificado (propia terminología técnica). Tendencia a focalizar toda la intervención familiar en el niño identificado como "síntoma" del sistema, sin abordar la dinámica relacional completa. En intervención psicosocial con infancia y violencia se evita producir esta figura: la intervención recae en el conjunto familiar e institucional, no exclusivamente en el menor.

5. Prevención y promoción del buen trato

El modelo clásico de prevención distingue tres niveles, según la población objetivo y el momento de la intervención.

NivelPoblación objetivoEjemplo en infancia y juventud
PrimariaPoblación general sin factores de riesgo identificadosCampañas de buen trato, educación emocional en escuelas, programas de parentalidad positiva
SecundariaPoblación con factores de riesgo identificablesFamilias en condiciones de pobreza con cuidadores con consumo, niños en contextos de alta violencia barrial
TerciariaPoblación con daño instaladoReparación integral a víctimas de abuso sexual, intervención en familias con violencia crónica

La intervención psicosocial comunitaria privilegia la prevención primaria y secundaria, porque ahí el costo de intervención es bajo y el beneficio poblacional es alto. La prevención terciaria es indispensable, pero no puede ser la sola estrategia: si lo es, el sistema se limita a reparar daños.

5.1 Promoción del buen trato

El buen trato no es la mera ausencia de violencia. Es una construcción cultural y relacional que se sostiene en cinco prácticas observables:

  • Reconocimiento del otro como sujeto de derechos. El cuidador, el docente, el profesional y la comunidad reconocen al niño como titular activo de derechos.
  • Regulación emocional del adulto. El adulto responsable identifica y regula sus emociones antes de interactuar con el menor.
  • Comunicación no violenta. Se sustituye el grito, la amenaza y el castigo físico por diálogo, negociación y consecuencias educativas.
  • Disciplina positiva. La disciplina enseña, no doblega. Castiga, no hiere.
  • Vínculos estables y predecibles. El niño cuenta con al menos una figura de apego accesible y consistente.
Idea-fuerza 4. La promoción del buen trato es la estrategia preventiva más costo-eficiente. Una comunidad que nombra, enseña y modela buen trato reduce la incidencia de hechos posteriores.

5.2 Una observación final sobre el "paciente identificado"

En familias con violencia intrafamiliar y abuso sexual es frecuente que el sistema familiar deposite todo el síntoma en el niño identificado (hijo no deseado, hijo de la pareja anterior, hijo portador del secreto). La intervención profesional que se centra exclusivamente en ese niño replica la lógica familiar y produce un efecto iatrogénico: el niño queda aislado de su red de cuidado, recibe intervenciones que no modifican el entorno que lo daña y, al término del proceso, regresa al mismo medio.

Analogía. Si una familia vive en una casa con un piso que se incendia con frecuencia, no basta con atender al miembro que sufre las quemaduras. Hay que reparar el piso. Atender solo al niño quemado, sin tocar el piso, es reproducir la trampa del paciente identificado.

Por eso, la intervención psicosocial con infancia y juventud en violencia opera en tres planos simultáneos: el niño, su familia y el sistema institucional y comunitario que lo rodea. La modificación del entorno es condición de la modificación del síntoma.

6. Síntesis para el parcial

Para el parcial.
  • El riesgo es probabilidad, no destino. La acumulación de riesgos multiplica el daño esperable.
  • Los factoresprotectores (Rutter) son cualitativamente distintos de los riesgos, no su opuesto cuantitativo.
  • La doctrina de protección integral (CDN + Ley 1098/2006) sustituye la doctrina de "situación irregular" por la de "sujeto de derechos".
  • En sospecha fundada de maltrato o abuso sexual, la denuncia obligatoria se impone a la confidencialidad clínica.
  • Las rutas institucionales colombianas tienen cuatro puertas (comisaría, ICBF, Fiscalía, salud), no compiten y se articulan.
  • La intervención evita producir la figura del paciente identificado: trabaja con el niño, la familia y el sistema.
  • La prevención primaria y secundaria son más costo-eficientes que la terciaria. La promoción del buen trato es prevención.
Autoevaluación 1. Distinguir riesgo de daño y de situación irregular.

Respuesta orientativa. Riesgo es probabilidad de resultado adverso (no lesión instalada). Daño es lesión ya ocurrida. Situación irregular era la categoría de la doctrina tutelar anterior a la CDN, según la cual el menor era objeto de protección; fue sustituida por la categoría de sujeto de derechos en la Ley 1098/2006.

Autoevaluación 2. Por qué un solo factor no define la trayectoria (Rutter).

Respuesta orientativa. Porque el efecto del riesgo depende de la acumulación con otros riesgos y de la presencia o ausencia de factoresprotectores. La convergencia de varios riesgos multiplica el efecto, y un factorprotector robusto puede atenuarlo parcialmente. El modelo es probabilístico y relacional, no causal-lineal.

Autoevaluación 3. Cuándo la confidencialidad clínica cede ante la denuncia.

Respuesta orientativa. Cuando existe sospecha fundada de vulneración de derechos de un menor (maltrato físico, emocional, negligencia grave, abuso sexual, explotación sexual). El artículo 12 de la Ley 1098/2006 establece el deber de notificación. La confidencialidad no se anula, sino que se redirecciona a la autoridad competente.

Autoevaluación 4. Por qué se evita producir la figura del paciente identificado.

Respuesta orientativa. Porque focalizar toda la intervención en el niño identificado como síntoma reproduce la lógica familiar y aísla al menor de su red de cuidado. El cambio efectivo del cuadro exige intervenir simultáneamente en el niño, la dinámica familiar y el sistema institucional-comunitario. Modificar solo al niño y devolverlo al mismo entorno es iatrogénico.

PsiqueAcadémica · Cuaderno de Psicología Social Comunitaria II