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Globalización

Globalización es una palabra paraguas. Bajo ella conviven diagnósticos incompatibles: para unos significa que el mundo se volvió uno; para otros, que el mundo se fragmenta en mil pedazos. Antes de tomar partido, conviene aprender a leer qué se mueve, hacia dónde, y a qué velocidad. Eso es lo que ofrece este apunte: una caja de herramientas para mirar la globalización como condición cultural contemporánea, no como destino moral. La idea conductora es simple: lo global rara vez llega limpio; llega por flujos que se desencuentran, y de forma habitual se reescribe en clave local.

El recorrido se apoya en tres autores verificados. Arjun Appadurai (1990) describe cinco tipos de flujos que ya no se mueven al unísono; Roland Robertson (1990 y 1995) introduce el término glocalización para capturar el doble juego de homogeneidad y heterogeneidad; y un puente breve a Manuel Castells (2009) muestra cómo la metáfora de la red se encarna en estos flujos. El desarrollo amplio de Castells —la sociedad red como forma social entera— vive en otro apunte; aquí apenas lo rozamos como complemento.

Fenómeno mundialización de mercados, imágenes, símbolos
Problema cómo leer flujos que no van juntos

1. Por qué ya no alcanza decir “el mundo se achicó”

Durante décadas la globalización se contó como una historia de compresión: distancias que caen, fronteras que se borran, culturas que convergen. Esa narración no es falsa, pero es parcial. Si nos quedamos en la superficie —un café igual en Berlín que en Santiago, una canción igual en Tokio que en Buenos Aires— concluimos que todo se uniforma. Si miramos la reacción —resurgimientos nacionalistas, fundamentalismos, búsquedas de raíz— concluimos lo contrario. Las dos lecturas son razonables, y por eso mismo se neutralizan. Hace falta un marco que vea la globalización como un campo de tensiones, no como un resultado. Ahí entran Appadurai y Robertson.

Una advertencia de entrada: este apunte no vuelve sobre la tesis de la modernidad líquida de Bauman ni sobre la sociedad red de Castells como piezas cerradas. Esos enfoques se desarrollan en otros apuntes del cuaderno; aquí se usan como telón de fondo para hacer visible el ángulo propio: la globalización como condición cultural, hecha de flujos descoordinados y de producción simultánea de lo común y lo particular.

2. Appadurai 1990: cinco flujos que no van al unísono

Arjun Appadurai publicó en 1990 un artículo que sigue siendo la radiografía más nítida del problema. Su tesis central se llama disyuntura: los distintos tipos de flujos globales hoy se mueven por carriles separados, a velocidades distintas, con orígenes y destinos distintos. No forman un sistema acoplado: se desencuentran. Por eso la globalización no puede describirse como un tren que sale de un punto y llega entero a otro.

Appadurai distingue cinco tipos de flujos, a los que llama scapes (panoramas o paisajes). Cada uno es una corriente con su propia dinámica, su propia densidad y su propia geografía moral.

ethnoscapes mediascapes technoscapes financescapes ideoscapes

Cada panorama conserva su propia velocidad, su propia geografía y su propia audiencia. La flecha indica circulación, no dependencia mecánica.

Ethnoscapes. El flujo de personas: turistas, migrantes, refugiados, trabajadores expatriados, estudiantes. Es el más antiguo de los flujos globales y el más políticamente cargado. Cuando los ethnoscapes se aceleran —guerras, pobreza, persecuciones—, las ciudades receptoras cambian de rostro en pocos años. La “crisis de refugiados” europea de 2015 no fue un evento aislado: fue un momento en que este panorama se desacopló de los demás y obligó a los otros flujos a reacomodarse.

Mediascapes. El flujo de imágenes, noticias y narrativas producidas por medios electrónicos y, desde los años noventa, también por redes digitales. Los mediascapes no son espejo del mundo: lo reescriben. Una revuelta filmada con teléfono en El Cairo circula a Caracas, a Manila y a París; en cada lugar la audiencia lee la imagen con claves locales y la convierte en otra cosa. Por eso las mismas imágenes pueden alimentar una primavera y una contrarrevolución.

Technoscapes. El flujo de máquinas, plataformas y saberes técnicos: rutas aéreas, internet, satélites, cadenas logísticas de paquetes. Este flujo es el más invisibilizado, porque cuando funciona queremos que sea invisible. La pandemia de 2020 mostró crudamente qué pasa cuando un technoscape se altera: las cadenas de suministro se rompieron, los aviones quedaron en tierra y, con ellos, se alteraron los demás flujos.

Financescapes. El flujo de capital, bonos, monedas, créditos y deudas. Es el flujo más abstracto y el más rápido: las decisiones tomadas en una pantalla de trading a las tres de la tarde en Londres modifican el costo de vida a las diez de la noche en Yakarta. Aquí la disyuntura es extrema: el dinero pasa, y los territorios donde sus efectos se sienten no participan de la decisión.

Ideoscapes. El flujo de ideas políticas, religiosas y de derechos humanos: democracia, Estado de derecho, libertad de expresión, jihad, feminismo, anticolonialismo. Los ideoscapes están hechos de términos densos, que se traducen mal. “Derechos humanos” en Oslo y en Islamabad no es exactamente el mismo objeto: ambos lados creen estar hablando de lo mismo y ambos lados sienten que el otro lo traiciona.

Idea clave. Los cinco scapes no son cinco “tipos de cultura” ni cinco “esferas” de la sociedad global. Son cinco tipos de flujos. Cada uno se mueve por su cuenta; lo que observamos es el patrón de sus desencuentros, no un movimiento solo y conjunto.

2.1. Disyuntura en acción: dos ejemplos

Una inversionista japonesa compra bonos del Tesoro estadounidense a las 14:00 hora de Tokio; ese mismo día, una migrante guatemalteca llega a la frontera sur de Estados Unidos; esa noche, un canal de streaming con sede en California recomienda a ambos una serie india que ninguno pidió. Los tres hechos ocurren en el mismo “mundo global”, pero pertenecen a panoramas distintos: el financiero, el humano y el mediático. La globalización no es el enlace entre ellos, sino la condición en la que existen simultáneamente sin estar coordinados.

Un segundo ejemplo: durante la Primavera Árabe, los mediascapes globales amplificaron las protestas y obligaron a varios gobiernos a desplazarse. Pero los financescapes estaban en contra: los mismos países que aplaudían las imágenes en sus pantallas habían prestado dinero a los regímenes que las protestas querían reemplazar. Una misma región puede estar viviendo simultáneamente una revolución mediática y una contrarrevolución financiera. Decir “la globalización produce esto o lo otro” exige decir primero qué panorama estamos mirando.

Pregunta ¿qué panorama está moviéndose ahora?
Método trazar velocidad, geografía y audiencia

3. Robertson 1990: la condición global y el “problema de lo universal y lo particular”

Roland Robertson publicó en 1990 un artículo fundador, Mapping the Global Condition, donde sostiene que la globalización no es un proceso técnico —mercado, internet, flujos—, sino una condición: la forma cultural que organiza cómo vivimos la diferencia. Robertson introduce la categoría del global field (campo global) y fórmula lo que llamó el problema universalismo-particularismo: las sociedades contemporáneas producen al mismo tiempo pretensiones de validez universal y reivindicaciones de identidad particular. No son opuestos: se necesitan mutuamente.

Para Robertson, hablar de globalización sincrónicamente —como si fuera un movimiento unidireccional— es un error. La globalización incluye de forma habitual un momento reflexivo: nos obliga a preguntarnos por qué hablamos de un mundo común mientras subrayamos nuestras diferencias. La globalización es, en parte, el discurso que tenemos sobre el hecho de estar globalizados.

Tesis de Robertson. Homogeneización y heterogeneización no son dos etapas de un proceso ni dos caras de una moneda; son concomitantes. Cada vez que algo se vuelve global, también se vuelve susceptible de ser reclamado, refundido y diferenciado localmente.

3.1. Glocalización: la fórmula de Robertson (1995)

El término glocalización fue desarrollado por Robertson en un capítulo de 1995. La fórmula condensa la tesis anterior: lo global y lo local no se oponen, se implican. Glocalización no significa “vender lo global en paquetes pequeños para el gusto local”. Significa que lo que cuenta como global se produce en lo local, y lo que cuenta como local se modula en mercados globales. Una marca de café que adapta su receta en cada país, una serie turca que Netflix compra porque su estética “local” la hace vendible en otras plazas, una devoción mariana que se globaliza por la inmigración latinoamericana, una canción K-pop en español: en cada caso vemos lo mismo y lo otro a la vez.

Universalismo Particularismo Glocalización

Glocalización tampoco es “lo local bonito”. Es una descripción sociológica del modo en que las referencias globales y locales se entrelazan en prácticas concretas. Cuando una ciudad mediana argentina instala un shopping estilo mall, no está “copiando” Estados Unidos: está produciendo una versión local de un formato global, alimentada por capitales locales y globales a la vez, consumida por audiencias que también son locales y translocales. La glocalización describe ese doble juego, no una elección entre copiar y conservar.

Trampa Parcial 1. Globalización no es sinónimo de occidentalización. Una parte del debate público trata a la globalización como si fuera la exportación de un modelo cultural europeo-estadounidense al resto del mundo. Esa lectura confunde un panor ama particular, los mediascapes, con el conjunto de los flujos. Inversiones chinas en África, Bollywood como soft power, exportación de valores islámicos, telecomedias turcas en Hispanoamérica: esos son flujos globales que no caben en una narrativa centrada en Occidente.

Trampa Parcial 2. Los scapes no son “tipos de cultura”. Una confusión frecuente consiste en leer los cinco scapes como cinco esferas culturales separadas. En realidad son cinco tipos de flujos, y una misma práctica puede atravesar varios. Una aplicación móvil hecha en India, financiada desde California y descargada en Nigeria es, simultáneamente, technoscape, financescape y mediascape.

Trampa Parcial 3. Glocalización no es “lo local bien puesto”. Reducirla a un elogio de la diversidad local pierde la mitad del proceso: la glocalización también describe cómo la escala global reorganiza la escala local. Las ciudades globales compiten por inversión con tácticas que homogenizan su skyline, sus ferias y sus rankings. Glocalización es articulación, no elogio.

Trampa Parcial 4. No tratar a la globalización como escenario solo. Cuando se dice “la globalización produce X” sin distinguir scapes, se termina atribuyendo a un solo proceso efectos contradictorios. La globalización, en singular, no “produce” nada en particular; produce cada panor ama según su propia dinámica.

4. Puente a Castells: la globalización como red

Manuel Castells publicó en 1996 el primer volumen de La era de la información (edición de 2009 disponible con DOI del libro). Su tesis amplia es que en las últimas décadas del siglo XX emergió una forma social nueva, la sociedad red, definida por la primacía de las redes como morfología social. Como dijimos, esa tesis se desarrolla en otro apunte del cuaderno; aquí basta con tomar tres piezas para anclar el puente con Appadurai.

Concepto Appadurai (disyuntura) Castells (red)
Unidad de análisis Flujos diferenciados (scapes) Redes configuradas por nodos y flujos
Énfasis Desacople entre flujos Conexión selectiva entre nodos
Imagen del global Panoramas descordinados Topología de red con centros y periferias
Pregunta típica ¿Qué flujo predomina aquí? ¿Qué nodo conecta con cuáles otros?

El puente interesa porque ambos diagnósticos subrayan algo común: no hay un centro solo de la globalización, sino varios centros cambiantes, conectados por flujos heterogéneos. Lo que Castells llama “espacio de flujos” y Appadurai llama “disyuntura” son descripciones de un mismo fenómeno desde ópticas complementarias. Pero el puente tiene un límite: cuando Castells dice “red”, tiende a subrayar la conectividad; cuando Appadurai dice “disyuntura”, subraya las desconexiones. Una mirada útil combina ambas: las redes existen, pero están hechas de flujos que no se mueven al unísono.

5. Lectura cruzada: tres casos para ensayar la caja de herramientas

El siguiente ejercicio sirve para fijar el procedimiento. Para cada caso: (a) identificar qué scapes están activos; (b) marcar dónde se produce disyuntura; (c) localizar el trabajo de glocalización.

5.1. Caso A: una serie turca en el mundo hispano

Una serie de televisión producida en Estambul con un sistema de producción global es licenciada a una plataforma con sede en California y subtitulada o doblada al español latino. En México y Argentina genera comunidades de fans, quienes a su vez producen parodias, traducciones de fans y críticas en redes. ¿Qué está pasando?

technoscape (plataformas OTT) mediascape (texto visual y narrativas) ideoscapes (ideas de género, familia, justicia) ethnoscapes (audiencia translocal) financescape (licencias, regalías)

La disyuntura está, por ejemplo, en el financescape: la productora turca recibe ingresos crecientes en divisas mientras una audiencia local en cada país paga suscripciones que indexan a salarios locales. La glocalización está en la apropiación: las audiencias latinoamericanas no consumen pasivamente; traducen y reescriben.

5.2. Caso B: una migración climática interna

Una comunidad rural pierde su acceso a agua por cambios en el régimen de lluvias y sus habitantes migran a una ciudad capital. Algunos conservan su práctica alimentaria; otros la cambian de cabo a rabo. Sus hijos hablan el idioma local y la lengua mayoritaria. ¿Qué scapes observamos?

ethnoscape (migración climática) technoscape (infraestructura urbana) ideoscapes (derechos, ciudadanía) mediascape (representación mediática)

El financescape aquí es modesto pero real: el dinero que la comunidad rural ya no destina a su cultivo se redirige a la ciudad. La glocalización opera cuando la práctica alimentaria se adapta a insumos urbanos y termina dando lugar a un plato “urbano”, que a su vez alimenta cocinas que se venden como “locales” en otros países.

5.3. Caso C: una huelga sindical en una fábrica global

Trabajadores de una fábrica en Indonesia, propiedad de una firma taiwanesa con sede contractual en Singapur, producen zapatillas para una marca con matriz en Estados Unidos; una huelga local paraliza la planta durante una semana. ¿Qué scapes se activan?

financescape (capital transnacional) ethnoscapes (mano de obra migrante interna) ideoscapes (derechos laborales, derechos humanos) mediascape (cobertura internacional)

La disyuntura es nítida: la decisión económica (subir salarios o deslocalizar) ocurre a miles de kilómetros; las consecuencias viven en un barrio concreto. La glocalización opera cuando la protesta local se conect a con campañas globales de consumidores, marcas y ONGs. Esa conexión, sin embargo, no es automática: requiere trabajo social, traductores, imágenes y lenguaje común.

6. Procedimiento resumido para el parcial

El parcial suele evaluar dos destrezas: distinguir globalización de occidentalización, y distinguir flujos descoordinados de flujos coordinados. Una hoja de ruta:

  1. Identificar el hecho concreto que se pide analizar.
  2. Señalar a qué scape o scapes pertenece el hecho (sin olvidar que un mismo hecho puede atravesar varios).
  3. Marcar la posible disyuntura: ¿qué flujos van más rápido que otros? ¿quién decide sobre cada flujo?
  4. Indagar el trabajo de glocalización: ¿cómo se está produciendo la versión local de un objeto global, o la versión global de una práctica local?
  5. Evitar tres lecturas erróneas: (i) confundir globalización con occidentalización, (ii) confundir scapes con esferas culturales independientes, (iii) confundir glocalización con elogio de lo local.

Truco de memoria. Cinco flujos, cada uno disyunto. Producción local de lo global, producción global de lo local. Una red, varios panoramas.

Fórmula. Glocal = global + local, no “global con detalles regionales”. Disyuntura = flujos desencuentran, no esferas aisladas.

7. Aplicación al estudio

Para preparar el examen conviene ejercitar la lectura cruzada sobre casos contemporáneos: una serie de streaming, una huelga, un movimiento migratorio, un conflicto diplomático. El procedimiento rara vez cambia: identificar scapes, marcar disyunturas, mostrar el trabajo de glocalización. Si se logra escribir eso en pocas líneas, la respuesta tiene la densidad conceptual que pide la cátedra.

Conviene tener presentes tres afirmaciones que pueden aparecer en el parcial, formuladas como preguntas o como frases para identificar autor: (a) “los flujos globales no marchan al unísono” — Appadurai; (b) “homogeneización y heterogeneización son concomitantes” — Robertson; (c) “la sociedad red articula nodos y flujos de modo selectivo” — Castells, en su desarrollo cabal en otro apunte. Esa atribución correcta basta para demostrar lectura crítica, mucho más que citar frases sueltas.

8. Lecturas citadas

  • Appadurai, A. (1990). Disjuncture and Difference in the Global Cultural Economy. Theory, Culture & Society. DOI 10.1177/026327690007002017.
  • Robertson, R. (1990). Mapping the Global Condition. Theory, Culture & Society. DOI 10.1177/026327690007002002.
  • Robertson, R. (1995). Glocalization: Time-Space and Homogeneity-Heterogeneity. Capítulo en Global Modernities (Featherstone, Lash y Robertson, eds.).
  • Castells, M. (2009). The Rise of the Network Society. Wiley-Blackwell. DOI 10.1002/9781444319514.

9. Apuntes vecinos del cuaderno

1. ¿Los cinco scapes de Appadurai son tipos de cultura?

No. Son flujos (ethno, media, techno, finance, ideo) que se desencuentran. Confundirlos con tipos de cultura es la trampa de parcial.

2. ¿Globalización equivale a occidentalización?

No. Robertson sostiene que homogeneidad y heterogeneidad ocurren a la vez. Lo global se produce en clave local (glocalización).

3. ¿Qué es la disyuntura?

Que los cinco flujos no marchan al unísono: uno puede acelerarse mientras otro se frena. Appadurai (1990).

4. ¿Dónde queda Castells en este apunte?

Como puente: la sociedad red articula nodos y flujos de modo selectivo. El desarrollo largo vive en el apunte de Bauman y Castells.

PsiqueAcadémica · Cuaderno de Cultura y Cambio Social