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Diseño del sistema de evaluación del desempeño

Diseño del sistema de evaluación del desempeño · Psicología Organizacional II
Tesis del tema: Un sistema de evaluación del desempeño no se diseña eligiendo un formulario, sino articulando cinco decisiones encadenadas: propósito (para qué se evalúa), criterios (qué se evalúa), método (con qué instrumento se evalúa), frecuencia y proceso (cuándo y cómo se aplica) y comunicación (cómo se devuelve el resultado y se conecta con el desarrollo). Si alguna de estas piezas queda suelta, el sistema se vuelve ritual administrativo y pierde su función psicológica: orientar conducta, desarrollar personas y fundamentar decisiones de compensación con base en evidencia.

En una línea: evaluar no es poner un número; es diseñar un sistema que conecte el trabajo diario con el aprendizaje, la compensación y la estrategia.

1. Los tres propósitos de la evaluación del desempeño

Toda evaluación del desempeño responde, consciente o inconscientemente, a una combinación de tres propósitos. Diferenciarlos es el primer paso del diseño porque cada uno arrastra criterios, métodos y consecuencias distintas.

Mejora y desarrollo

Orientar el aprendizaje de la persona: identificar fortalezas, detectar brechas, construir un plan de desarrollo individual. El foco está en el futuro.

Decisiones administrativas

Fundamentar ascensos, transferencias, despidos, retención y sucesión. El foco está en el pasado reciente y exige comparabilidad entre personas.

Compensación y reconocimiento

Vincular el resultado de la evaluación con incrementos salariales, bonos y beneficios. Es el propósito con mayor carga emocional y mayor conflictividad potencial.

Principio de Latham y Wexley (1994): un mismo instrumento no debería cargar los tres propósitos al mismo tiempo. Cuando la misma nota sirve para decidir un bono y para abrir una conversación de desarrollo, la persona evaluada deja de escuchar la retroalimentación y empieza a calcular su bolsillo.

Si el propósito es desarrollo

Se privilegian criterios cualitativos, evaluadores múltiples, retroalimentación frecuente y formato de diálogo. La confidencialidad protege la apertura.

Si el propósito es administrativo

Se privilegian criterios comparables, evaluadores con visión panóptica del desempeño, calibración entre evaluadores y documentación defendible.

Si el propósito es compensación

Se requiere distinguir claramente entre evaluación del desempeño (qué tan bien se hizo el trabajo) y gestión del desempeño (cómo se crece). Mezclarlos contamina la nota salarial.

La recomendación práctica de Pulakos (2004) es operar con dos carriles paralelos: un proceso ligero y formativo que ocurre durante el año (coaching, check-ins), y un proceso sumativo y comparativo que cierra el ciclo. La confusión más común en las organizaciones pequeñas es usar la evaluación anual con propósito administrativo como si fuera una conversación de desarrollo, y el resultado es que nadie se atreve a hablar con franqueza.

Trampa de parcial: Si la consigna dice "para qué sirve la evaluación del desempeño", no se responde con una lista plana. La respuesta correcta explicita que sirve para desarrollo, decisiones administrativas y compensación, y aclara que cada propósito exige un diseño distinto. Una respuesta que mencione solo uno de los tres queda incompleta.

2. Principios de diseño de un sistema sólido

Latham y Wexley, en su obra de referencia Increasing Productivity through Performance Appraisal (1994), sintetizaron un conjunto de principios que siguen vigentes. No son opcionales: cada uno responde a un error histórico del que la disciplina aprendió por la vía del fracaso.

  1. Vinculación con la estrategia: los criterios de evaluación deben derivar de la estrategia vigente. Evaluar lo que la organización ya no prioriza es una forma elegante de gastar tiempo.
  2. Especificidad de criterios: los criterios deben ser observables y medibles. "Buen desempeño" no es criterio; "cerrar el mes con desviación menor al 3% sobre el presupuesto" sí lo es.
  3. Relevancia para el evaluado: la persona debe percibir que el sistema mide lo que ella controla. Si la nota depende de variables que el puesto no maneja, se deslegitima.
  4. Estandarización de procedimientos: todos los evaluadores aplican el mismo procedimiento y la misma escala. La variabilidad entre evaluadores se controla, no se ignora.
  5. Capacitación de evaluadores: los evaluadores se entrenan antes de evaluar. Sin entrenamiento, el sistema es un amplificador de sesgos, no de desempeño.
  6. Confidencialidad y debido proceso: el evaluado debe tener derecho a réplica, a conocer los criterios y a cuestionar la nota. La opacidad destruye confianza.
  7. Continuidad y documentación: el sistema se sostiene en el tiempo, no se improvisa cada año. La documentación protege a la organización y al evaluado.
  8. Conversación de cierre: la evaluación no es un trámite, es un diálogo. Sin entrevista de devolución, el formulario pierde su función formativa.
Truco de memoria: los principios se agrupan en cuatro verbos.
Alinear con la estrategia Especificar los criterios Estandarizar el procedimiento Conversar los resultados

3. El modelo de competencias como base del sistema

Antes de elegir un instrumento se necesita saber qué se está midiendo. La opción dominante en la literatura contemporánea es tomar un modelo de competencias como columna vertebral del sistema. Esto no es optativo: sin un mapa de competencias acordado, la evaluación se vuelve una conversación de gustos.

Definición operativa: una competencia es una característica subyacente —conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y motivos— que se manifiesta en conductas observables y se relaciona causalmente con un desempeño superior en un puesto o contexto (Spencer y Spencer, 1993; adaptación de Pulakos, 2004).

El modelo de competencias cumple tres funciones en el diseño del sistema. Primero, define qué se evalúa con un lenguaje común para la organización. Segundo, jerarquiza: no todas las competencias pesan igual en todos los puestos. Tercero, traduce la estrategia en conductas: si la organización quiere innovar, el modelo tiene que incluir competencias como "búsqueda de información", "tolerancia a la ambigüedad" o "experimentación disciplinada".

Competencias cardinales

Exigidas a toda la organización. Marcan la cultura y el estilo. Ejemplo: orientación al cliente, integridad, aprendizaje continuo.

Competencias específicas

Propias de una función o área. Marcan la experticia técnica. Ejemplo: análisis financiero para contabilidad, manejo de aula para docencia.

Competencias distintivas

Diferencian a los profesionales de los sobresalientes. Son las que el sistema de evaluación detecta para alimentar la sucesión.

Cardinales + específicas + distintivas forman el diccionario del evaluador

Una organización sin diccionario de competencias termina evaluando con adjetivos: "es prolijo", "es buena gente", "tiene don de mando". Esos juicios no son falsos, pero tampoco son evaluables, comparables ni defendibles. El modelo de competencias le da al evaluador un lenguaje común para convertir la intuición en observación documentada.

4. Criterios de desempeño: objetivos cuantitativos y competencias

La literatura coincide en que un sistema robusto combina dos tipos de criterios, no uno. La falsa oposición "resultados versus competencias" lleva a diseños incompletos; la integración lleva a sistemas útiles.

CriterioQué mideVentajaRiesgo
Objetivos cuantitativosResultados verificables: ventas, errores, tiempo de ciclo, NPS, conversión.Comparables, defendibles, fáciles de vincular a compensación.Incentivan lo que se mide y descuidan lo que no se mide; estrechez de foco.
CompetenciasCómo se logran los resultados: conductas, habilidades, modos de colaboración.Capturan calidad, sustentabilidad y desarrollo; sirven para el PDI.Más subjetivas, exigen evaluadores entrenados y rúbricas explícitas.

El equilibrio se construye respondiendo tres preguntas. ¿Qué parte del desempeño se expresa en resultados medibles? El componente cuantitativo. ¿Qué parte se expresa en modo, calidad y colaboración? El componente de competencias. ¿Qué peso tiene cada uno en la nota final? Depende del puesto: en ventas pesa más el resultado; en docencia pesa más la competencia; en gestión de personas pesan ambos por igual.

Objetivos SMART

Específicos, medibles, alcanzables, relevantes y acotados en el tiempo. Se redactan al inicio del ciclo y se revisan a mitad.

Conductas observables

Para cada competencia se define un ancla conductual: qué hace la persona cuando la competencia está presente y qué hace cuando está ausente.

Indicadores de resultado

Métricas objetivas del puesto: tiempo, calidad, costo, satisfacción del usuario, cumplimiento de plazos. Se acuerdan con base en línea base.

Trampa de parcial: Cuando la pregunta del parcial presenta un caso y pregunta "qué criterios usaría", la respuesta incompleta es enumerar solo objetivos cuantitativos. La respuesta completa integra resultados y competencias, justifica la ponderación según el puesto y advierte que cada criterio tiene ventajas y riesgos distintos.

5. Métodos de evaluación: escalas, BARS, BOS, MBO, 360°

Una vez definidos los criterios, se elige el método. Cada método tiene un supuesto distinto sobre cómo se captura el desempeño y, por tanto, sirve mejor para un propósito que para otro. La tabla siguiente resume los cinco más usados en la práctica organizacional.

MétodoEn qué consistePara qué sirve mejorLimitación principal
Escalas gráficasLista de rasgos o conductas valorados en una escala numérica (por ejemplo, 1 a 5).Comparación rápida entre muchas personas. Bajo costo operativo.Alta vulnerabilidad a sesgos del evaluador. No distingue niveles de desempeño.
BARS (Behaviorally Anchored Rating Scales)Escala con anclas conductuales específicas para cada nivel. Combina la escala con incidentes críticos.Evaluación más objetiva, con criterios compartidos entre evaluadores.Costoso de construir. Las anclas se quedan viejas si el puesto cambia.
BOS (Behavioral Observation Scales)Lista de conductas cuya frecuencia se observa en un período. Se puntúa con qué frecuencia se observa cada conducta.Devolución detallada por conducta. Útil para coaching.Exige observación sostenida; sensible a la distancia entre evaluador y evaluado.
MBO (Management by Objectives)Evaluación basada en el cumplimiento de objetivos acordados al inicio del período.Vinculación directa con resultados. Claridad de metas.Dificultad para fijar objetivos en puestos no cuantificables. Riesgo de negociación a la baja.
Evaluación 360°Recoge feedback de jefe, pares, subordinados, clientes internos y autoevaluación.Visiones múltiples, reducción del sesgo del jefe único. Desarrollo.Instrumento complejo, riesgo de politización si se usa con propósito administrativo.

Métodos para desarrollo

BOS, 360° y BARS con foco formativo. Producen descripciones conductuales que sirven para conversar y construir el plan de desarrollo individual.

Métodos para decisión administrativa

Escalas gráficas estandarizadas y MBO con objetivos verificables. Producen notas comparables y defendibles ante un debido proceso.

La práctica contemporánea, descrita por Pulakos y su equipo en el manual Performance Management Measurement (2004), recomienda sistemas mixtos: una parte del peso se asigna a objetivos (MBO) y otra parte a competencias evaluadas con BARS. El 360° se reserva, idealmente, para el carril formativo, no para el salarial, salvo en culturas organizacionales con alta madurez de feedback.

El sistema de evaluación es como un termómetro: no sirve solo para saber la temperatura, sino para decidir si hay que abrigarse, ventilar o cambiar de clima. Si el termómetro está descalibrado, todas las decisiones posteriores están viciadas.

6. frecuencia y proceso: del evento anual al ciclo continuo

La evaluación anual como evento único ha perdido legitimidad. La evidencia reunida por Bracken y Rose (2011) y por la Society for Human Resource Management muestra que los sistemas puramente anuales se degradan por tres razones: el evaluador olvida, el evaluado desconecta y la organización pierde oportunidades de corregir a tiempo.

Planificación
definir objetivos y competencias
Seguimiento
check-ins trimestrales
Evaluación formal
cierre del ciclo
Devolución
entrevista y plan
Desarrollo
PDI y acciones
  1. Planificación al inicio del ciclo: se acuerdan objetivos SMART, se seleccionan las competencias del puesto y se define la ponderación de cada componente.
  2. Seguimiento durante el ciclo: check-ins breves cada dos o tres meses para revisar avances, ajustar metas y registrar incidentes críticos. Su función es preventiva, no punitiva.
  3. Evaluación formal de cierre: el evaluador completa los instrumentos, contrasta con autoevaluación y con feedback de otras fuentes, y emite una calificación con base en los criterios acordados.
  4. Calibración entre evaluadores: sesiones de calibración para controlar el efecto halo, la severidad y la leniencia. Sin calibración, las notas no son comparables entre áreas.
  5. Devolución y PDI: entrevista de feedback con foco en conductas, brechas y plan. La nota se entrega con la conversación, no antes.
Regla práctica: la frecuencia adecuada depende del puesto y del nivel. Puestos de inicio con tareas estables admiten evaluación anual. Puestos de gestión, ventas o proyectos requieren revisión trimestral. En todos los casos, la conversación de feedback debe existir al menos dos veces por año, y la nota formal una sola vez.

7. Roles en el sistema: evaluador, evaluado, recursos humanos

Un sistema de evaluación fracasa tanto por un mal instrumento como por una mala distribución de roles. La claridad de responsabilidades es lo que vuelve operativo el diseño.

El evaluador

Observa, registra incidentes, completa instrumentos, calibra con pares y devuelve el resultado. Su rol es observar con criterio y comunicar con franqueza.

El evaluado

Conoce los criterios, aporta su autoevaluación, propone evidencias y negocia el PDI. Su rol es corresponsabilizarse de su desempeño y desarrollo.

Recursos humanos

Diseña el sistema, capacita a los evaluadores, custodia la documentación, audita la consistencia y reporta indicadores agregados a la dirección.

Línea de mando

Es la responsable operativa del ciclo en su equipo: aplica, devuelve y acompaña el PDI. No es una tarea administrativa, es una tarea de gestión.

Comité de calibración

Comité transversal que ajusta la distribución de notas entre áreas. Evita que un área tenga leniencia sistemática y otra severidad.

Auditoría de RH

Revisa muestras, detecta sesgos, propone mejoras. Actúa como segunda línea de defensa del debido proceso.

Cuando alguno de estos roles queda desdibujado, el sistema se rompe. El caso más frecuente: la línea de mando delega la evaluación en RH y la convierte en un trámite, mientras que RH la trata como auditoría y la deshumaniza. La evaluación del desempeño es, ante todo, una práctica de gestión entre personas, no un procedimiento documental.

8. Los errores del evaluador: por qué dos personas ven lo mismo y califican distinto

La investigación clásica sobre sesgos de evaluación, sintetizada por Latham y Wexley (1994) y ampliada por Pulakos (2004), identificó un conjunto recurrente de distorsiones. La capacitación de evaluadores es, en gran medida, un entrenamiento para reconocerlas y neutralizarlas.

SesgoEn qué consisteCómo se controla
Efecto haloUna característica positiva (buena presencia, simpatía) contamina la evaluación de todas las demás.Evaluar cada criterio por separado; no leer toda la nota al final.
LenienciaTendencia a calificar con notas altas para evitar conflictos.Calibración con distribución forzada y comparación con desempeño esperado.
SeveridadTendencia a calificar con notas bajas por estándar interno demasiado alto.Anclar la escala en descripciones conductuales, no en la propia intuición.
Tendencia centralTendencia a calificar a todos en el punto medio, evitando los extremos.Exigir ejemplos conductuales para cada nota extrema.
Efecto de recenciaSobredimensionar los hechos recientes y olvidar los del inicio del ciclo.Registro de incidentes críticos durante todo el año, no al final.
Efecto de contrasteCalificar a un evaluado por comparación con el evaluado anterior, no con el criterio.Evaluar a todos con la misma rúbrica en un mismo período.
Sesgo de similitudCalificar mejor a quien se parece al evaluador (mismo perfil, misma carrera).Evaluadores múltiples y criterios explícitos.
Sesgo de género / etniaAplicar estándares distintos según atributos personales no relacionados con el puesto.Capacitación, auditorías de paridad y calibración con datos desagregados.
Definición clave (Bracken y Rose, 2011): los sesgos de evaluación son sistemáticos, no aleatorios. Esto significa que se pueden predecir, medir y reducir. Un sistema sin control de sesgos no mide desempeño: mide la personalidad del evaluador.
Trampa de parcial: el efecto halo no es "ser simpático". Es un fenómeno técnico por el cual una dimensión sobresale y contamina el resto de la evaluación. La respuesta correcta cita la definición técnica, no la impresión coloquial. Lo mismo aplica a la recencia (no es "tener buena memoria", es dar peso desproporcionado a los últimos meses).

9. Comunicación de resultados: la entrevista de feedback

De nada sirve un instrumento riguroso si la devolución se entrega por correo electrónico o se reduce a una firma de conformidad. La entrevista de feedback es el momento de mayor impacto psicológico del sistema y, paradójicamente, el que menos se entrena.

Antes de la entrevista

El evaluador prepara datos, ejemplos conductuales, contraste con autoevaluación y propuesta de PDI. No improvisa.

Durante la entrevista

Se inicia reconociendo fortalezas, se aborda lo que se debe ajustar con ejemplos y se co-construye el plan. El tono es de alianza, no de juicio.

Después de la entrevista

Se documenta el PDI con metas, plazos, recursos y responsable de seguimiento. La firma no es de acatamiento, es de compromiso.

Un principio operativo útil: en toda entrevista de feedback, la proporción de tiempo dedicado a reconocer lo que la persona hace bien debería ser, como mínimo, equivalente al dedicado a señalar lo que debe ajustar. Esto no es "ser blandos"; es rigor comunicativo. Sin reconocimiento, la persona no escucha; sin señalamiento, no aprende.

Truco de memoria: la regla de los tres tercios en la entrevista.
Reconocer lo que se sostiene Ajustar lo que se debe cambiar Construir el plan de desarrollo

10. El plan de desarrollo individual (PDI)

El PDI es la pieza que cierra el sistema. Sin PDI, la evaluación es solo una nota; con PDI, es un proceso. El plan articula tres elementos: la brecha a cerrar, la acción formativa y el indicador de avance.

Componente del PDIQué respondeEjemplo
Brecha¿Qué distancia hay entre el nivel actual y el nivel requerido?Hoy: nivel 2 en "comunicación persuasiva". Requerido: nivel 4 para el próximo puesto.
Acción¿Cómo se va a cerrar la brecha?Curso de oratoria + mentoría quincenal con la directora comercial + práctica en reuniones de equipo.
Indicador¿Cómo se va a saber que la brecha se cerró?Evaluación 360° al cierre del próximo ciclo con mejora de al menos un punto en la competencia.
Regla práctica: un PDI sin indicador de avance no es un plan, es un deseo. Todo PDI debería formularse con al menos un indicador observable, un plazo y un responsable de seguimiento.

El PDI no es un formulario: es un compromiso. Se negocia entre evaluador y evaluado, se documenta por escrito, se revisa en los check-ins del siguiente ciclo y se cierra con evidencia. Si al cabo del período el avance es insuficiente, el sistema debe preguntarse primero por la calidad del plan, no por el desempeño de la persona. Un PDI mal diseñado contamina la siguiente evaluación antes de empezar.

11. Para el parcial

Lo que con probabilidad te van a preguntar:
  • Los tres propósitos de la evaluación y por qué no se deben mezclar en un mismo instrumento.
  • Los principios de diseño de Latham y Wexley, con al menos cuatro de ellos bien explicados.
  • La función del modelo de competencias como base del sistema y la diferencia entre competencias cardinales, específicas y distintivas.
  • La diferencia entre objetivos cuantitativos y competencias como criterios, con sus ventajas y riesgos.
  • Comparación de al menos tres métodos (escalas gráficas, BARS, BOS, MBO, 360°), con su uso recomendado.
  • El ciclo completo: planificación, seguimiento, evaluación, calibración, devolución y desarrollo.
  • Definición y ejemplo de cuatro sesgos del evaluador (halo, leniencia, severidad, recencia, contraste o similitud).
  • La estructura mínima de un plan de desarrollo individual.
Repaso en 30 segundos:
  • Propósitos: desarrollo, decisiones administrativas, compensación; cada uno con diseño propio.
  • Principios: alinear, especificar, estandarizar, conversar; con capacitación y debido proceso.
  • Competencias: cardinales + específicas + distintivas; dan lenguaje común al evaluador.
  • Criterios: objetivos SMART + conductas observables; ponderar según el puesto.
  • Métodos: escalas, BARS, BOS, MBO, 360°; ninguno sirve para todo; combinar según propósito.
  • Proceso: planificar, seguir, evaluar, calibrar, devolver y desarrollar; la nota sola no es el sistema.
  • Sesgos: halo, leniencia, severidad, tendencia central, recencia, contraste, similitud; se controlan con rúbrica, registro continuo y calibración.
  • PDI: brecha, acción, indicador; sin indicador no es plan.

12. Preguntas de autoevaluación

1. ¿Por qué no se recomienda usar un mismo instrumento para los tres propósitos de la evaluación?

Porque cada propósito arrastra un diseño distinto. El desarrollo requiere confidencialidad, frecuencia y foco en conductas futuras; las decisiones administrativas requieren comparabilidad, documentación y debido proceso; la compensación requiere criterios verificables y baja carga emocional. Mezclar los tres en un mismo formulario hace que la persona evaluada no escuche la retroalimentación y, en cambio, calcule el impacto en su bolsillo. La recomendación de Latham y Wexley (1994) es operar con dos carriles: formativo durante el año, sumativo al cierre.

2. ¿Cuál es la función del modelo de competencias en el sistema de evaluación?

El modelo de competencias cumple tres funciones. Primero, define qué se evalúa con un lenguaje común para la organización y aleja la evaluación de los adjetivos vagos. Segundo, jerarquiza: no todas las competencias pesan igual en todos los puestos, y el modelo debe reflejar esa diferencia. Tercero, traduce la estrategia en conductas: si la organización prioriza innovación, el modelo debe incluir competencias como búsqueda de información, tolerancia a la ambigüedad y experimentación disciplinada. Sin modelo de competencias, la evaluación queda librada a la intuición del evaluador y se vuelve indefendible.

3. Compare objetivos cuantitativos y competencias como criterios de desempeño. ¿Cuándo pesa más uno que otro?

Los objetivos cuantitativos miden resultados verificables (ventas, errores, tiempo, conversión). Son comparables, defendibles y se vinculan bien a compensación, pero incentivan lo medido y descuidan lo no medido. Las competencias miden el cómo: conductas, habilidades y modos de colaboración. Son más subjetivas y exigen evaluadores entrenados, pero capturan calidad, sustentabilidad y aprendizaje. La ponderación depende del puesto: en ventas pesa más el resultado, en docencia pesa más la competencia, en gestión de personas pesan ambos. La integración se construye con un esquema de pesos acordado al inicio del ciclo y revisado en la calibración.

4. Diferencie BARS, BOS y MBO. ¿En qué situación usaría cada uno?

El BARS (Behaviorally Anchored Rating Scales) es una escala con anclas conductuales específicas para cada nivel. Sirve para evaluaciones administrativas con criterios compartidos entre evaluadores; su limitación es el costo de construcción y la obsolescencia de las anclas. El BOS (Behavioral Observation Scales) mide frecuencia de conductas en un período. Sirve para coaching y devolución detallada; exige observación sostenida. El MBO (Management by Objectives) evalúa cumplimiento de objetivos acordados. Sirve para puestos con resultados cuantificables; su limitación es la dificultad para fijar objetivos en funciones no medibles. En la práctica, los sistemas robustos combinan MBO con BARS y reservan el 360° para el carril formativo.

5. Defina tres sesgos del evaluador y proponga un control concreto para cada uno.

Efecto halo: una característica positiva contamina la evaluación del resto. Control: evaluar cada criterio por separado, sin leer la nota global antes de terminar. Efecto de recencia: se sobrevalora lo ocurrido al final del ciclo. Control: registro de incidentes críticos durante todo el año, no solo al cierre. Sesgo de similitud: se califica mejor a quien se parece al evaluador. Control: evaluadores múltiples y criterios explícitos con anclas conductuales. Los tres sesgos son sistemáticos, no aleatorios: se pueden predecir, medir y reducir con diseño (Bracken y Rose, 2011).

6. ¿Cuáles son los componentes mínimos de un plan de desarrollo individual (PDI) y por qué?

Tres componentes. Brecha: distancia entre el nivel actual y el nivel requerido; sin brecha no hay plan. Acción: cómo se va a cerrar la brecha; sin acción la brecha se mantiene. Indicador de avance: cómo se sabrá que se cerró; sin indicador, el plan no es evaluable. Un PDI se negocia entre evaluador y evaluado, se documenta, se revisa en los check-ins del siguiente ciclo y se cierra con evidencia. Si al cabo del ciclo el avance es insuficiente, el sistema debe revisar primero la calidad del plan antes de cuestionar el desempeño de la persona.

PsiqueAcadémica · Cuaderno de Psicología Organizacional II

Fuentes verificadas: Latham, G. P., & Wexley, K. N. (1994). Increasing Productivity through Performance Appraisal (2nd ed.). Sage. Pulakos, E. D. (2004). Performance Management Measurement: A Guide for Effective Practice. SHRM Foundation. Bracken, D. W., & Rose, D. S. (2011). When does 360-degree feedback create behavior change? And when does it not? International Journal of Selection and Assessment, 19(4), 370–379.