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Desarrollo comunitario — teorías y modelos

Modelos de desarrollo comunitario: tres rutas, una historia

El desarrollo comunitario no es una técnica aislada ni un paquete de actividades copiadas de manual. Es un campo con teorías, con autores, con disputas internas y con tradiciones regionales que conviene leer con cuidado. Una manera de orientarse es entender que existen tres rutas de entrada —proceso, planificación técnica y acción conflictiva— y que cada modelo privilegia una de ellas. Esa triada, popularizada por Jack Rothman a fines de los años sesenta y revisada después, sigue siendo una brújula para leer una intervención comunitaria, porque la pregunta de fondo es la misma: ¿quién define los problemas, quién decide las soluciones y qué se hace con el conflicto que aparece en el camino?

La confusión habitual es tratar al desarrollo comunitario como si fuera sinónimo de desarrollo económico (microcrédito, empleo, infraestructura) o de asistencia social (reparto de recursos a poblaciones vulnerables). No lo es. El desarrollo comunitario trabaja sobre el tejido social, la capacidad de decisión colectiva y la construcción de comunidad como sujeto político. Cuando se reduce a indicadores económicos o a entrega de servicios, pierde su especificidad.

Definición clave. Desarrollo comunitario es un proceso en el que los miembros de una comunidad local ganan capacidad para identificar sus necesidades, organizarse, negociar recursos y sostener proyectos colectivos, sin que el Estado ni el mercado les sustituyan la decisión.

La triada clásica de Rothman

Jack Rothman publicó en 1968 un artículo donde distinguió tres modalidades de intervención comunitaria. Después, junto con otros colaboradores, amplió y revisó el esquema, que sigue siendo lectura obligada en la materia. La mnemotecnia TRES PUERTASProceso, Planificación, Acción— resume las tres modalidades y permite ubicarse en casos concretos variados. Los nombres técnicos de cada puerta son: locality development, social planning y social action.

ModalidadPregunta de fondoRol del profesionalRelación con el conflicto
Locality development¿Cómo nos organizamos para decidir juntos?Facilitador, catalizadorSe evita o se contiene
Social planning¿Qué datos necesitamos para resolver el problema?Técnico expertoSe aborda como problema técnico
Social action¿Cómo cambiamos la distribución de poder?Organizador, agitadorSe reconoce y se usa

La tabla no pretende decir que un modelo funcione por encima de los otros. Cada uno responde a condiciones distintas: la madurez organizativa del territorio, la naturaleza del problema, la relación con las instituciones, el grado de conflictividad preexistente. El error es elegir uno por costumbre o por moda, en vez de leer la situación.

MAPA ROTHMAN. Si la comunidad tiene organización previa y el problema es sentido por la comunidad en su conjunto, locality development puede funcionar. Si el problema requiere datos que la comunidad no produce (mortalidad, vivienda, presupuestos), social planning suma. Si hay un adversario claro (una empresa, un Estado que decide sin consultar), social action entra en juego. En la práctica, los modelos se mezclan.

Locality development: cuando el proceso es el destino

Locality development pone el énfasis en el proceso de toma de decisiones compartido. No se corre detrás de un resultado definido de antemano; se construye el camino junto con la comunidad. El profesional actúa como facilitador: ayuda a que las reuniones funcionen, a que las voces se escuchen, a que se expliciten los acuerdos.

Sus rasgos centrales:

  1. Se trabaja con la comunidad geográfica o de interés, sin segmentar por "población objetivo".
  2. El cambio buscado es de tipo autosustentado: las capacidades instaladas quedan en el territorio.
  3. El conflicto se trata como algo a contener, no a provocar.
  4. El tiempo es lento, porque la construcción de confianza precede a la acción.
Analogía. Es como cocinar con los vecinos en una olla grande: cada quien trae lo que tiene, se va probando y ajustando, y la preparación final no la fija ninguna voz sola antes de empezar. El producto importa, pero lo que de verdad queda es la cocina compartida.

Este modelo funciona bien en comunidades con identidad clara y cierto capital social previo. En barrios fragmentados, donde no hay tejido asociativo, aplicarlo en forma pura lleva años y frustra. Por eso se combina con los otros modelos.

Social planning: el técnico al servicio de la comunidad

Social planning parte de otra lógica: el problema existe, hay que diagnosticarlo con datos y hay que entregar soluciones técnicamente correctas. El profesional aquí no es facilitador; es experto. Planifica programas, gestiona fondos, produce informes, coordina con instituciones. Su relación con la comunidad es de servicio, no de dirección política.

Funciona bien cuando:

  • El problema requiere información que la comunidad no genera (epidemiología, presupuestos, mapeos).
  • Hay plazos institucionales y rendición de cuentas por fondos públicos.
  • Las soluciones son técnicamente complejas (saneamiento, vivienda, salud pública).
Recuadro. En social planning, el profesional responde a dos públicos a la vez: a la comunidad, que necesita ver resultados tangibles, y a la institución que financia, que necesita indicadores. Esa doble pertenencia explica por qué a veces se siente tensionado entre lo técnicamente correcto y lo políticamente posible.

El riesgo de este modelo es tecnocrático: si el experto decide solo, deja a la comunidad como receptora pasiva de servicios. Por eso Rothman mismo advirtió que social planning sin voz comunitaria se vuelve planificación sobre la comunidad, no con la comunidad.

Social action: el conflicto como motor

Social action asume que hay una distribución desigual de poder y que el problema no se resuelve solo con buena voluntad. El cambio buscado es estructural: redistribución de recursos, modificación de políticas, confrontación con adversarios identificados. El profesional actúa como organizador, a veces como agitador, casi sin asumir el rol de facilitador neutral.

Sus rasgos centrales:

  1. Hay un adversario explícito: una empresa, una autoridad, una norma.
  2. Se busca ganar poder de negociación, no solo visibilidad.
  3. El conflicto no se evita; se encauza como recurso.
  4. La acción suele ser colectiva, pública, con plazos cortos.
Trampa habitual. Confundir social action con protesta aislada. La protesta sin organización se disipa. Lo que distingue al modelo es que construye una base comunitaria capaz de sostener la presión, no un evento puntual.

Social action tiene mala prensa en contextos conservadores y se lo asocia con desorden. En realidad, es un modelo con reglas internas, con fases, con criterios de cuándo escalar y cuándo negociar. Quien lo desprecie debería explicar cómo se cambia una política sin presionar a quien la sostiene.

Alinsky y la organización para el poder

Saul Alinsky, organizador comunitario en Chicago desde los años treinta, dejó una caja de herramientas concreta de social action. Su libro de 1971, Rules for Radicals, recoge tácticas de organización popular que después serían adoptadas —y discutidas— por movimientos de diverso signo. Para Alinsky, el punto de partida es el interés concreto de la gente, no la ideología: lo que toca primero es el bolsillo, no la teoría.

Sus aportes centrales:

  • La organización se construye alrededor de asuntos concretos y cercanos (alquiler, escuela, transporte), no alrededor de consignas abstractas.
  • El poder se gana haciendo que el adversario tenga algo que perder; no alcanza con tener razón.
  • El organizador comunitario viene de afuera, pero su trabajo es hacer que la comunidad se haga prescindible de él.
  • Las tácticas son flexibles; los principios, rígidos.
Nota. Alinsky no inventó social action, pero le dio una caja de herramientas concreta. Lo que aporta al modelo de Rothman es la idea de que la acción necesita un método, no solo una indignación.

Es importante notar que Alinsky describe una manera de organizar, no un proyecto de sociedad. Quien lee Rules for Radicals en busca de respuestas sobre justicia social sale decepcionado. El libro responde a otra pregunta: ¿cómo se construye poder popular concreto?

ABCD de Kretzmann y McKnight

John McKnight y John Kretzmann publicaron en 1993 Building Communities from the Inside Out, donde propusieron un giro de enfoque: en vez de mapear déficits y necesidades (el esquema clásico de planificación social), mapear activos y capacidades. Llamaron a esto Asset Based Community Development, abreviado ABCD.

La mnemotecnia TRES A ayuda a fijar el método: Activos primarios (personas, asociaciones, instituciones), Activos secundarios (espacios, recursos físicos), y Agenda construida desde los dones, no desde las carencias.

Recuadro. La diferencia entre un mapa de déficits y un mapa de activos no es cosmética. El primero produce una lista de problemas para resolver; el segundo produce una lista de capacidades para conectar. Las intervenciones que nacen de cada mapa se parecen poco entre sí.

Pasos típicos del ABCD:

  1. Inventariar activos: ¿qué gente, qué instituciones, qué espacios, qué saberes ya están?
  2. Identificar los dones de cada persona, por encima de sus limitaciones.
  3. Construir relaciones entre los activos que antes no se conectaban.
  4. Movilizar la agenda desde la base, no desde el financiador.

ABCD dialoga con locality development, pero agrega algo: la insistencia en no confundir necesidad con capacidad. Una comunidad con muchas necesidades tiene más activos de los que el diagnóstico tradicional muestra, si se mira con el lente correcto.

Freire: la concientización como motor

Paulo Freire, en Pedagogía del oprimido (1968), no escribió sobre desarrollo comunitario en sentido estricto, pero aportó una pieza que todo el campo usa: la noción de concientización. Para Freire, la opresión se sostiene porque los oprimidos interiorizan la mirada del opresor y se ven a sí mismos como incapaces. La educación liberadora rompe ese ciclo: el sujeto se reconoce como productor de conocimiento y actor político.

La mnemotecnia TRES ETAPAS DE FREIRE describe ese paso de la mirada ingenua a la acción transformadora:

  1. Mirada ingenua: la persona vive su situación como natural, sin ver las causas estructurales.
  2. Mirada crítica: empieza a preguntar por qué, a leer las relaciones de poder, a dudar de las explicaciones dadas.
  3. Acción transformadora: interviene con otros para modificar las condiciones, no solo para adaptarse.
CONCIENZACIÓN LIBERADORA. Freire no ofrece una lista rígida de pasos. Ofrece una teoría del cambio: la transformación empieza cuando el sujeto deja de verse como objeto de políticas ajenas y se reconoce como productor de saber y de historia.

Para el desarrollo comunitario, Freire importa porque pone la voz del sujeto en el centro. Una intervención que diseñe por la gente sin la gente reproduce, aunque sea sin querer, la dinámica opresor-oprimido que él criticaba.

Trampa habitual. Tomar a Freire como un listado rígido de dinámicas participativas. Sus aportes se reducen mal a "talleres con preguntas abiertas". La pedagogía freireana exige compromiso político del educador y condiciones para que el diálogo sea posible, no solo voluntad metodológica.

Fals Borda y la IAP como horizonte

Orlando Fals Borda, sociólogo colombiano, formuló junto con colegas latinoamericanos la Investigación-Acción Participativa, IAP. El método se difundió a partir de los años setenta como respuesta al conocimiento académico que se producía sobre las comunidades sin contar con ellas. La mnemotecnia IAP HORIZONTE recuerda sus tres rasgos definitorios: Investigación con la comunidad, Acción transformadora, Participación como método, no como adorno.

Para Fals Borda, la investigación no es previa a la acción ni posterior: es parte del mismo movimiento. La comunidad produce datos sobre su propia realidad, los analiza, decide qué hacer y evalúa los efectos. El investigador externo aporta herramientas, no conclusiones.

Analogía. Si el método clásico de investigación social es como mirar un paisaje desde un avión, la IAP es bajar al suelo y caminar con quienes viven en él. Se ve otra cosa, se entiende otra cosa, y se actúa distinto.

La IAP dialoga con locality development y con Freire, pero agrega algo propio: la insistencia en que la producción de conocimiento sea colectiva. Esto tiene consecuencias políticas: si la comunidad controla el dato, controla también la agenda.

Conviene no confundir la IAP con la investigación que usa a la comunidad como informante. Participación no es ser fuente de datos; es decidir qué se investiga, cómo y para qué.

Montero y la psicología comunitaria latinoamericana

Maritza Montero, psicóloga venezolana, ha trabajado desde los años ochenta en la consolidación de una psicología comunitaria con raíz latinoamericana. Su aporte central es distinguir entre lo que ella llama participación efectiva y participación meramente formal. Para Montero, la participación transforma al sujeto que participa: no es un instrumento para mejorar la eficacia de un programa, sino un proceso que modifica identidades y relaciones.

Una de sus contribuciones más citadas es la noción de sentido de comunidad: una construcción psicosocial, no un dato natural.

Otras líneas de su trabajo:

  • La integración de la psicología social con los métodos participativos de la región.
  • La insistencia en que el conocimiento se construye desde el hacer, no desde el mirar.
  • La reflexión crítica sobre los modos en que se ha importado la psicología comunitaria anglosajona sin revisar sus supuestos.
Definición clave. Sentido de comunidad, según Montero, es la percepción compartida de pertenecer a un colectivo, de tener vínculos significativos con él y de poder influir en su rumbo. No se da por sentado: se construye, y por eso puede debilitarse o fortalecerse con la intervención.

Para el desarrollo comunitario, el trabajo de Montero importa porque une dos tradiciones que a menudo se ignoran: la psicología social comunitaria anglosajona y los métodos participativos de la región. Esa unión produce una mirada que no es copia de la academia anglosajona ni apropiación superficial de las tradiciones locales.

Desarrollo comunitario, desarrollo económico y asistencia social: tres cosas distintas

Una de las confusiones más extendidas es tratar al desarrollo comunitario como si fuera una rama del desarrollo económico o de la asistencia social. La mnemotecnia NO ES LO MISMO ayuda a fijar la diferencia, porque cada dimensión apunta a un sujeto, un indicador y un rol del Estado distintos.

DimensiónDesarrollo comunitarioDesarrollo económicoAsistencia social
Sujeto centralLa comunidad como colectivo organizadoEl individuo o la empresaEl beneficiario de un programa
Indicador de logroCapacidad instalada en el territorioIngreso, empleo, producciónCobertura y entrega de prestaciones
Rol del EstadoAcompañante, a veces facilitadorPromotor, regulador, inversorProveedor directo
Relación con el conflictoVariable, según el modelo elegidoSe busca estabilidadSe busca protección

Las tres cosas pueden coexistir en un mismo territorio, pero apuntan a procesos distintos. Un programa de microcrédito para emprendedores puede ser desarrollo económico y asistencia social a la vez, y no por eso es desarrollo comunitario. Lo que vuelve comunitario a un proyecto es la construcción de sujeto colectivo, no la suma de beneficios individuales.

Recuadro. Si un proyecto entrega bienes o servicios a individuos sin construir organización ni decisión colectiva, hay asistencia social. Si financia empresas y mide resultados en facturación, hay desarrollo económico. Si genera tejido asociativo y capacidad de incidencia, hay desarrollo comunitario. Las tres dimensiones pueden combinarse, pero conviene no mezclarlas sin avisar.

Errores comunes al elegir un modelo

La elección del modelo no es neutra. Cada modelo tiene condiciones en las que funciona y condiciones en las que se gasta sin lograr nada. Cinco errores frecuentes, ordenados por frecuencia:

  1. Elegir por moda institucional. Aplicar ABCD porque el financiador lo pide, sin importar si la comunidad tiene activos mapeados o si se puede empezar por ahí.
  2. Confundir participación con consentimiento informado. Un taller informativo no es participación. La participación implica decisión sobre el rumbo.
  3. Tratarlas como si fueran excluyentes. Locality development y social planning pueden combinarse; lo importante es que la mezcla no anule el rasgo central de cada modelo.
  4. Olvidar el conflicto. Modelos como locality development y social planning suelen evitar el conflicto, pero este reaparece. Negarlo no es estrategia, es demora.
  5. Copiar formatos de un contexto a otro. Un método que funciona en barrios urbanos con organización previa puede no funcionar en zonas rurales con tejido asociativo débil.
Nota. Los modelos no son escaleras: no se "supera" uno para pasar al siguiente. Se eligen en función del contexto y, con algo de cuidado, se combinan.

Autoevaluación

Antes de dar cierre, conviene revisar si las piezas centrales quedaron fijadas. Las preguntas siguientes sirven para eso. Intentá responderlas antes de desplegar la respuesta.

1. ¿Cuáles son las tres modalidades de la triada de Rothman y qué pregunta de fondo responde cada una?

Las tres modalidades son locality development, social planning y social action. Locality development responde a "¿cómo nos organizamos para decidir juntos?". Social planning responde a "¿qué datos y qué técnicas necesitamos para resolver el problema?". Social action responde a "¿cómo cambiamos la distribución de poder frente a un adversario identificado?".

2. ¿Qué aportan Kretzmann y McKnight con el ABCD que no estuviera ya en locality development?

El aporte central del ABCD es un giro metodológico: pasar del mapeo de déficits al mapeo de activos. Locality development trabaja sobre el proceso de decisión compartida, pero no insistía tanto en inventariar capacidades previas. ABCD agrega esa capa: antes de intervenir, se mapea qué hay, no qué falta.

3. ¿Por qué Freire no puede reducirse a una metodología de taller?

Freire aporta una teoría del cambio, no una caja de herramientas. Su concepto de concientización describe un movimiento del sujeto —de mirada ingenua a mirada crítica a acción transformadora— que no se logra solo con técnicas participativas. Exige compromiso político del educador y condiciones estructurales para el diálogo.

4. ¿Qué diferencia al desarrollo comunitario del desarrollo económico y de la asistencia social?

El desarrollo comunitario trabaja sobre el tejido social y la capacidad de decisión colectiva; su indicador es la capacidad instalada en el territorio. El desarrollo económico trabaja sobre producción, ingreso y empleo; su indicador es facturación o empleo. La asistencia social trabaja sobre entrega de prestaciones a beneficiarios; su indicador es cobertura. Las tres dimensiones pueden coexistir, pero apuntan a procesos distintos.

Si las cuatro respuestas salen con argumentos y sin recurrir a nombres de modelos sin explicar, el cuadro quedó armado. Si aparecen dudas, vale la pena volver a la triada de Rothman y al contraste con desarrollo económico y asistencia social: desde ahí se ordena casi todo lo demás.

Lecturas sugeridas: Rothman (1968) para la triada original; Alinsky (1971) para la caja de herramientas de social action; Kretzmann y McKnight (1993) para ABCD; Freire (1968) para la concientización; Fals Borda (varios) para la IAP; Montero (varios) para la psicología comunitaria latinoamericana.

Cierre. Si quedó claro que los modelos son lentes y no escaleras, y que cada uno responde a condiciones distintas, este apunte cumplió su trabajo. Si quedó la sensación de que hay un modelo preferido, vuelve a la triada: la elección depende del contexto, no de un orden fijo entre los tres.

PsiqueAcadémica · Cuaderno de Psicología Social Comunitaria II